En octubre salió un libro del catedrático de Ciencia Política Alberto Reig Tapia titulado Antimoa (Ediciones B), que constituye una diatriba contra el nuevo franquismo en cuya vanguardia se sitúa Luispi Moa. Moa fue sacando cada semana un artículo (que demostraba que su ritmo de lectura es muy inferior al que dice tener de escritura el hombre bajo cuyo nombre se publica un libro en quince días) respondiendo al libro: la respuesta era que era un marxista.

El sordo eco del libro fue notable entre los nuevos franquistas. Lo leyeron, o eso decían.

Además de las mentiras historicistas, es bueno destacar el siguiente párrafo de la página 109, extraído de una entrevista de Elena de Regollos a Josep Corominas i Busquetta, presidente de la Gran Logia de España en Periodista Digital el 31 de mayo de 2005:

-Entonces, ¿dijo o no que ocho ministros españoles son masones?
-Eso es una mentira, nunca he dicho tal cosa. Para que veas cómo se crean las mentiras, un buen día Federico Jiménez Losantos publicó en una columna que había ocho ministros masones, y Ricardo de la Cierva dice que yo lo he dicho durante unas conferencias en Vigo. Pero si yo no he estado en Vigo desde hace más de ocho años.
-¿Y lo de hoy de Anson en La Razón?
-Es inexplicable. La Razón me llamó el lunes para confirmar si yo había dicho eso o no, y les dije esto mismo. Pues hoy Anson publica en “Canela Fina” un comentario sobre lo que yo nunca dije en Vigo, porque no estuve. Está claro que cuando hay interés en que algo crezca, se le hace crecer.

Algún inocente pensará que la caverna ha dejado de utilizar las investigaciones de nuestro historiador más respetable (el único que no era marxista hasta que aparecieron Moa y Vidal) y que, aunque no hayan publicado una rectificación, sí han dejado de acusar de masones a siniestro y siniestro. Pero sólo lo pensará algún inocente. Siguen erre que erre.