n una estupenda carta al director de El País resume lo difícil que es no inscribir los últimos asesinatos del Estado de Israel como geuinos atentados terroristas. El comienzo de la carta deja en evidencia el tema comparándolo con otros casos menos dudosos:

Estaba yo disparando mi M-16 frente a un colegio y de manera “presumiblemente accidental” maté a unos niños. Estaba Hezbolá lanzando unos misiles Qassam y de forma “presumiblemente accidental” mataron a un israelí. Puso la banda terrorista ETA una bomba en un coche y se produjo una matanza “presumiblemente accidental”.

En España hemos ilegalizado a los partidos políticos que no condenan cualquiera de esos actos. Eso mismo ha hecho la Unión Europea con los atentados del ejército israelí, esta vez en Palestina: negarse a condenarlos. Si la Unión Europea fuera un partido político ya podríamos ilegalizarla… suponiendo que los aznares del mundo lleven razón en que todos los terrorismos son iguales. Evidentemente ni lo son ni se les trata igual.