Parece que a nivel internacional la imagen de Zapatero sigue intacta: si hace un año, en Italia aparecía la película Viva Zapatero! poniendo al presidente español como modelo de político distinto de Berlusconi, hoy, ante la victoria en las primarias del PSF de Ségolène Royal, Le Monde la cita como la Zapatera.

Tres aspectos concretos pueden haber sorprendido enormemente en el extranjero (y en España) por su audacia y valentía: la retirada de las tropas de Irak, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la apertura de un proceso de paz en el País Vasco.

Pero desde aquel pacto con Artur Mas del que salió el Estatut descafeinado, muchos signos hacen ver a un Zapatero mucho más conservador que en la primera parte de la legislatura: mientras la política económica es continuista con la anterior (salvo cuestiones más o menos periféricas como la subida de las pensiones, del salario mínimo, etc…), se han alcanzado acuerdos vergonzosos con la Iglesia para su financiación, o para la alternativa a la asignatura de Religión, se pretendió evitar un tripartito de izquierdas en Cataluña para pactar con la coalición de derechas CiU, se descafeinó la Ley para la Memoria Histórica…

La reedición del tripartito puede obligar al PSOE a volver a adoptar como referentes a los partidos de izquierdas y seguir elaborando proyectos que ilusionen dentro y sorprendan fuera. Aquél “no nos falles” quería decir “no seas como todos” y llegar al poder con los votos de la izquierda para hacer la política que hubiera hecho cualquier partido conservador moderado es lo más vulgar del mundo: para eso ya inventaron a Blair.

Esperemos que IU y ERC no le dejen fallarnos…