¿Qué puede pasar por la cabeza de quienes criticaban a quienes se manifestaban contra la invasión de Irak (“oposición de pancarta”, “Zapatero pancartero”…) y ahora se manifiestan o retransmiten en directo una manifestación…? ¿Cuán complejos son los pensamientos de quienes llaman titiritero a Fernando Fernán Gómez y filósofo a Agapito Maestre? ¿Ha encontrado alguien un sólo recorte de prensa crítico con anteriores procesos de negociación para conseguir que no haya más muertos como los que se produjeron (con o sin éxito) en España, Colombia, Irlanda, Israel o incluso Nepal?

Debo reconocer que no comprendo las posiciones de la derecha española: o que se comprende demasiado bien. En las concentraciones tradicionales de la antigua ultra-derecha los 20-N había más calidad democrática que en la mayoría de las pancartas exhibidas ayer; la rebelión cívica defendida ayer al unísono por Agapito Maestre y Ricardo Sáenz de Ynestrillas viene a ser la secuela de la legitimidad del uso de la violencia que defendió en su blog Pío Moa (la tesis era: sería legítimo un golpe contra este gobierno felón y traidor, pero estratégicamente sería un error). Es claro lo que se produjo ayer: una nueva manifestación de un partido ultranacionalista.

Que un partido ultranacionalista monte una manifestación para intentar obstaculizar la paz es legítimo. No lo es utilizar el chantaje emocional para condenar a quienes no fueron: no era una manifestación de apoyo a las víctimas sino de oposición al proceso de paz, ¡que no nos tomen por idiotas! Pero sobre todo no lo es que la televisión pública madrileña monte un publirreportaje y retransmita todas las manifestaciones de la derecha con un grupito de tertulianos ultras más un sparring mientras no retransmitió manifestaciones objetivamente más multitudinarias que hubo contra la invasión de Irak. Y además de ilegítimo es ridículo que la Comunidad de Madrid tenga un servicio público que diga que debajo de cada paraguas caben 24 personas: calcula Ignacio Escolar que para que hubiera 1.300.000 personas, como asegura la Dirección General de Seguridad, adscrita a la Vicepresidencia Segunda y Consejería de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid tendrían que estar llenos los 54.000 metros cuadrados del recorrido (en la retransmisión de Telemadrid se vio que la cabecera avanzaba por el despejado recorrido, lo que desmiente esa posibilidad) tendría que haber 24 personas por metro cuadrado.

Hace años se contaba un inocente chiste: “¿Cómo meterías cuatro elefantes en un 600?”La respuesta era: “Dos delante y dos detrás”. Los técnicos de la Comunidad de Madrid oyeron el chiste y pensaron que no era un chiste: que, efectivamente cabrían en el 600 los cuatro elefantes; como el millón y pico de manifestantes de la calle Velázquez. O lo creyeron, o pensaron que los madrileños somos imbéciles profundos.

Actualizado el 27 de noviembre: el Manifestómetro hace cuentas razonadas de la manifestación del sábado: le salen entre 105.000 y 140.000. Eso hace tiempo hubiera sido una buena mani, pero como ahora se han empeñado siempre en ser un millón y pico…