La reacción ante la iniciativa “Un euro para Espe” está siendo impresionante. Ha salido en un montón de medios de comunicación y ahora mismo es la noticia más leída de El País. En general está recibiendo muy buena acogida y va a haber muchas más iniciativas alrededor de ésta. Pero me ha llamado la atención que haya habido alguna crítica diciendo que nuestra iniciativa es “demagógica”. Me recuerda a cuando la Iglesia convocó una manifestación contra el derecho de los homosexuales a casarse diciendo que se manifestaban por la libertad.

Las declaraciones de Esperanza Aguirre diciendo que no llegaban a fin de mes sí eran claramente demagógicas, haciendo intentar pasarse por una mujer del pueblo, dando por hecho que, como de costumbre, la chorrada del día iba a pasar desapercibida. Esperanza Aguirre es del sector más derechista del PP pero constantemente realiza declaraciones para mostrarse del lado de los menos adinerados. El populismo (del que tanto se habla haciendo referencia a políticos que no son populistas) consiste en defender políticas que favorecen a las clases altas mediante un discurso que apela a las clases bajas. Eso es exactamente lo que hace constantemente Esperanza Aguirre.

Pero la reacción que hemos tenido simplemente tiene mala leche, pero no afirmamos nada falso: la presidenta ha dicho algo ridículo y nosotros se lo restregamos por la cara; ridiculizamos a quien hace el ridículo; hacemos como que nos tomamos en serio a Esperanza Aguirre y así ella queda en evidencia.

La mentira, casi siempre es difícil de demostrar. Pero cuando uno dice una cosa, su contraria y de nuevo la primera, en una o dos ocasiones ha mentido. Primero Esperanza Aguirre dijo haber leído la biografía, que por ello es autorizada; luego dijo que ella no había dicho lo que en el libro se ponía en su boca (con lo que era mentira que lo hubiera leído y autorizado) y ahora pide perdón por lo que dijo diciendo que no fue afortunada. Son tres intentos distintos de escurrir el bulto.

Aproximadamente la mitad de los madrileños pasarán por alto que les tomen por tontos o que les mientan. Pero otros estamos más que hartos. Queremos que coja el dinero y se lo gaste en Zara.