Un amigo mío suele mandar una suerte de comunicados cada vez que una decisión de seres humanos provoca la muerte de decenas de personas. Este peculiar amigo se empeña en limar asperezas a través de contextos, de difuminar las responsabilidades. Sus textos son bien parecidos, pero como seguramente soy el único que los almacena debido a mi conocida obsesión por el orden, he creído interesante difundir parte de los mismos hoy, dado que ayer nos envió a varios el último.

La serie empezó en junio de 1987: “Cómo cuesta defenderte, Euskadi. Uno trata de explicar que tienes derechos políticos reconocidos internacionalmente, que el Estado español viola derechos civiles mediante los GAL, o la tortura en cuarteles como el de Intxaurrondo, que Euskadi tiene derecho a defenderse, que avisasteis de la bomba y fueron ellos quienes no quisieron desalojar… pero se nos hace difícil defender los veintiún muertos de Hipercor.” Muchos le respondimos que una agresión no se responde poniendo bombas en supermercados y que si de lo que va a escribir es sobre los GAL, que lo haga cuando maten los GAL, no cuando mueren civiles a manos de ETA. Y que Euskadi no es ETA. No hizo caso y siguió emitiendo sus comunicados.

En septiembre de 2001 escribió: “Cómo cuesta defenderte, mundo árabe. Uno trata de explicar cómo se sojuzgan tus pueblos, cómo desde Estados Unidos se apoya cada matanza de Israel, cómo se sigue bombardeando a inocentes en Irak cada vez que a cualquiera de los últimos presidentes de Estados Unidos le apetece, cómo Estados Unidos lleva más de medio siglo exportando guerras manteniendo su territorio libre de las mismas, que tienes derecho a defenderte… pero se nos hace difícil defender los dos mil muertos de las torres gemelas”. De nuevo no nos hizo caso cuando le pedimos que no confundiera al mundo árabe con los terroristas, que las personas muertas en las torres y los aviones no tenían responsabilidad de las matanzas generadas por sus gobernantes, que la sangría no ayudaría a conseguir la paz en ningún lado. No hizo caso.

En marzo de 2003 escribió: “Cómo cuesta defenderos, trío de las Azores. Uno trata de explicar que los atentados de las torres gemelas causaron la muerte de miles de inocentes, que Saddam Hussein es un cruel dictador, que el pueblo kurdo tiene derechos (en Irak), que Saddam Hussein es un peligro, que Saddam Hussein querría ver muerto al padre del Presidente de EUA y éste tiene derecho a defenderse… pero las bombas que arrojáis sobre la población inocente que muere a miles nos dejan a veces sin argumentos“. Ya fuimos pocos los que le respondimos que no había forma de contextualizar la masacre generada desde el poder del mundo. Al menos ya no se dirigía a occidente, sino a algunos de los culpables concretos, el trío de las Azores.

Un año después escribió valientemente: “Cómo cuesta defenderos, islamistas. Uno trata de explicar que el gobierno español ha apoyado el genocidio de Irak, que España es una democracia y por tanto su pueblo tiene responsabilidad en la decisión de su gobierno, que Aznar en las Azores, que vuestro derecho a defenderos… pero doscientos muertos que iban en tren a sus trabajos…”. Creo que sólo yo traté de responderle un poco mosqueado.

Ayer nos escribió algo sobre el bombardeo de Gaza, los cientos de muertos, que Israel es una democracia, el derecho a defenderse de unos cohetes que provocaban miedo, Hamas,… Confieso que esta vez ya ni leí lo que escribió. Simplemente le mandé una nota pidiéndole que me dejara en paz.