RAZÓN DEMOCRÁTICA

Rubalcaba y Conde Pumpido tienen que dimitir. Por desgracia, nuestros sistemas políticos se definen como democracias por un sólo factor: la libre concurrencia a elecciones para que la ciudadanía elija quién les gobierna. Eso es exactamente lo que Rubalcaba y Conde Pumpido intentaron violar y lo que el Tribunal Constitucional ha detenido, dando la razón a Izquierda Unida frente al mundo, por cierto.

A pesar de las formas versallescas, el auto del Constitucional es un golpe durísimo. Dice claramente que el único vínculo que hay entre la lista que el gobierno y el Supremo pretendían ilegalizar y otros partidos ilegalizados (no ya con ETA, con la que no le une nada demostrable) era ideológico. Es decir, que nuestro gobierno y nuestro fiscal general del estado estaban intentando ilegalizar ideas.

Decía ayer Obama que Estados Unidos había perdido el rumbo en la lucha antiterrorista. En este punto no son menos Bush que Aznar, Zapatero, Mayor Oreja, Rubalcaba, Rajoy y todos quienes vieron de perlas la ilegalización de una lista porque sí, porque tienen cara de etarras. Como Bush, han pensado que invocando la lucha contra ETA vale todo y, como Bush, en ese todo incluyen la vulneración de derechos humanos.

El Tribunal Constitucional (como el Supremo) se habían apuntado hasta ahora a la razón de Estado aprobando por unanimidad las ilegalizaciones, cuyos recursos  están entre los pocos casos que admite a trámite el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Tal era el bochorno que causaban los argumentos de esta nueva ilegalización que cinco jueces del Supremo y la sala segunda al completo del Constitucional se han salido de la razón de Estado para no mancharse con una decisión nítidamente antidemocrática.

Del mismo modo que Corcuera dimitió cuando le dijeron que su ley de patada en la puerta vulneraba los derechos humanos, Rubalcaba tiene que dimitir ya mismo y Conde Pumpido, impulsor de una demanda inaceptable para cualquier estudiante de 1º de Ciudadanía, no puede ser el fiscal general del estado ni un minuto más: ¿con qué garantías se van a celebrar próximos procesos electorales si estos dos pájaros siguen en su puesto?

RAZÓN TÁCTICA

Como sé que a ninguno de los dos les afecta para nada una apelación a la democracia y los derechos humanos pediré que también dimitan por imbéciles:

Estoy convencido de que buena parte del escaño de Rosa Díez se lo regalaron los macarras que boicotearon su acto electoral en una facultad. Prueba de ello es que este año pensaba volver a la misma, pero como entre los estudiantes se difundió la consigna del exquisito respeto y hacerle preguntas en el acto UPyD lo suspendió. Ni Rosa Díez es II, ni boicotear un acto tiene la gravedad de intentar prohibir candidaturas desde el aparato del Estado. Pero en ambos casos se genera una inmerecida corriente de simpatía hacia quien aparece como víctima de una tropelía. Es lo que han hecho Rubalcaba y Conde Pumpido estas semanas: le han dado la campaña electoral gratis con dinero público.

Ayer mismo leíamos la crónica de un acto sobre las izquierdas a la izquierda del PSOE: “Por su parte, Nines Maestro, ex-diputada de IU y líder de Corriente Roja, criticó la estrategia de divide et impera y la proliferación de grupúsculos, e hizo un llamamiento a la unidad“. La frase da para otro vídeo sobre la amnesia, pues Nines Maestro lidera una escisión de Izquierda Unida que a su vez sufrió varias escisiones…

No conocemos una sola idea que haya brotado de Iniciativa Internacionalista, pero no les va a hacer falta porque la campaña se la han hecho los ilegalizadores. A II le basta apelar al victimismo para la campaña: un victimismo real, pero como hemos dicho muchas veces, ser víctima de un atropello a los derechos humanos dice mucho malo de quien atropella, pero no tiene por qué decir nada bueno del atropellado.

Rubalcaba y Conde Pumpido le han regalado un puñado de votos a quienes querían ilegalizar. Se han pegado un tiro en el pie y por idiotas también deberían dimitir.

CONCLUSIÓN

Cuesta hacer entender la enorme distancia que hay entre ser radical y ser extremista. Alguna gente hemos defendido que II se pudiera presentar a pesar de que nos pudiera perjudicar electoralmente y de que no veamos en esa candidatura un referente para la izquierda sólida: esa gente hemos mostrado un cierto radicalismo democrático, pues lo importante ha sido la defensa de principios democráticos sin mirar a quién pudiera beneficiar ni si nos podía perjudicar en el recuento de votos. Otros, de Zapatero hacia su derecha (política, judicial y periodística), se han comportado como macarras extremistas que quieren cerrar bocas a golpe de ministerio.

La lista de quienes han mostrado sus vergüenzas democráticas sería interminable. Pero sus máximos responsables son dos: Conde Pumpido y Rubalcaba. No deben durar en sus cargos ni un minuto más.