Alfonso Aguado no es el autor del cántico popular “A por ellos, oé”. La autoría corresponde a miles de aficionados al deporte que animan desde hace décadas con esa melodía a sus equipos. En el Mundial 2006 Alfonso Aguado utilizó este cántico en una canción de la que sí es autor: de la canción en la que se inserta el cántico, no del cántico.

Si Alfonso Aguado hubiera preguntado a una organización que defendiera a los autores, le habrían impedido apropiarse de un cántico del que no es autor para sacar rédito económico. Una organización que defendiera a los autores se habría puesto del lado de éstos y no de quien pretende sacar beneficio económico de una creación colectiva.

Sin embargo, la SGAE ha recomendado a Alfonso Aguado que pida a Izquierda Unida 15.000 euros por haberse inspirado en ese mismo cántico popular en su vídeo El lema

No conozco a los creativos de El Rodaje, pero es evidente que no tenían en mente la canción de La banda del Capitán Canalla sino el cántico de los recintos deportivos. Sin embargo, el caso permite ver el absurdo al que se llega cuando se convierte la legítima defensa de los creadores en un absurdoo ejercicio recaudatorio en el que es más importante la pillería que la creatividad.

Izquierda Unida ha hecho una apuesta nítida por la cultura libre en su programa electoral para las europeas; además, todos sus vídeos electorales llevan una licencia Creative Commons. Ello no quiere decir en absoluto que Izquierda Unida se enfrente a los autores, sino que apuesta por un modelo público y libre de cultura en el que los derechos de autoría no sean un instrumento de sociedades privadas para recaudar un botín, sino una forma pública y transparente de premiar a quienes crean conocimiento, arte y cultura y que contribuyen a una sociedad mejor.

Doy por hecho que esa defensa de la cultura libre y pública y de defensa honesta de los autores ha tenido que escocer en la SGAE. Ninguna otra fuerza política relevante ha tenido una apuesta seria y concreta de este tipo. Pero uno no podía esperar que el contraataque de esta sociedad privada que recauda impuestos fuera tan absurdo. La pérdida del horizonte es tan evidente que ni disimulan el carácter meramente recaudatorio por ridículo que sea el invento utilizado para obtener un euro aquí, otro allá.

No, Alfonso Aguado no es el autor de “A por ellos, oé“, sino quien utilizó un cántico de autoría popular para una canción. Si obtiene alguno de los euros que reclama a IU por consejo de la SGAE no será por autor, sino por pillo. Corred a registrar “Hemos ganado las elecciones“, que el domingo 7 de junio os forráis.

A por ellos, IU