El 13 de marzo de 2004 era oficialmente jornada de reflexión. Una jornada un poco rara: el candidato del PP pedía el voto en una entrevista en El Mundo y afirmaba que tenía la convicción moral de que ETA había cometido el atentado del 11 de marzo (fue la primera de una larga serie de convicciones morales, la última es que Camps no se ha corrompido sólo por unos trajes); en Pamplona un policía nacional asesinó a Ángel Berrueta porque éste se negó a poner un cartel en su tienda en el que se condenara por el 11-M a ETA; pero lo que verdaderamente enfadó a los guardianes de la jornada de reflexión fue que miles de manifestantes se plantaron delante de las sedes del PP de toda España a pedir la verdad. Rubalcaba y Rajoy, la SER y la Cope llamaron a disolver las concentraciones y los manifestantes siguieron hasta las cinco o las seis de la mañana recorriendo Madrid: Génova, Sol, Atocha, el Congreso de los Diputados y de nuevo Génova.

Hubo dos líneas de condena de las manifestaciones. El PSOE dijo que ellos nunca convocarían ante sedes de partidos políticos. ¿Y dónde se van a centrar las protestas políticas? ¿Frente a la sede de una charcutería? ¿O es que considera el PSOE que los responsables políticos no merecen críticas durísimas (que luego se concreten en las urnas) cuando generan un bochorno que traspasa la línea de lo democrático? La línea del PP era distinta. En jornada de reflexión es ilegal hacer política, ni mítines ni manifestaciones ni nada: un paseíto por el parque y a ver el una comedia romántica. La respuesta de los manifestantes fue lúcida “Reflexionando, estamos reflexionando“, utilizando una melodía de los campos de fútbol que no había registrado ningún caradura.

Es la visión de la política que han demostrado los dos grandes partidos en esta campaña; la visión que subyace al establecimiento de una jornada de reflexión entre la campaña electoral y las elecciones. Es una visión según la cual la política es incompatible con la reflexión, con la propuesta, con el debate sereno… La política es casquería y gritos para sus máximos propietarios y por ello es necesario un día para quitarse la porquería de encima, limpiarse los oídos y poder ir a votar sin oler a mierda de quince días.

Algún día deberíamos saltarnos la ley electoral quienes apostamos por hacer política desde la propuesta. Hoy deberíamos estar pegando por todas las paredes del estado carteles con las catorce propuestas que hizo ayer Izquierda Unida para que la presidencia europea que ejercerá España el año que viene sea verdaderamente histórica. Sería una buena forma de aportar datos para la reflexión.

NOTA: Ayer me regañaba el magnífico bloguero viul por plagiarle (no era plagio: era un homenaje); como viul todavía no forma parte de I Love IU muchos no conocéis su blog. Así que como continuación al homenaje, os pido que paséis el sábado reflexionando mientras leéis A bloguear, a bloguear.