Andan en los medios últimamente muy indignados por la nueva modalidad de comparecencias de los dirigentes del PP y PSOE consistentes en leer un texto y marcharse sin aceptar preguntas o directamente mandar un vídeo con declaraciones absurdassobre cualquier memez.¿Les parece indignante que los políticos hagan eso? No parece: dan toda la cancha del mundo a esa forma de hacer política y no la critican cuando viene de la trinchera afín.

El otro día hubo una portada en El Mundo, a toda página, denunciando que el ex-alcalde de Seseña, que tanto había apoyado al Pocero, había recibido 700.000 euros de un mafioso italiano. Izquierda Unida no hace ruedas de prensa sin preguntas ni emite vídeos absurdos con Cayo Lara yendo al logopeda para aprender a decir “corralito” sin que le dé la risa; pero en cambio denunció el enriquecimiento ilegal del anterior alcalde de Seseña hace ya tres años.

El Mundo se ha puesto a investigar cuando ha necesitado mierda que echar al PSOE. Y bien está: cuanta más gente haya buscando mierda más mierda sale a relucir (valga la contradicción), pero parte de la mierda que vemos es la de los propios medios. ¿Por qué El Mundo se para en el anterior alcalde y no investiga también por qué Bono y, sobre todo, Zaplana fueron tan generosos con el Pocero? ¿Por qué ABC sólo investigó a Zaplana cuando tenía una guerra mediática dentro de la derecha, pero una vez perdida y cautivado ABC calla cómplice? ¿Por qué ningún medio de izquierdas se hizo eco de la noticia sacada por El Mundo que no ha sido desmentida por el señalado (sólo ha dicho que no recuerda el origen de esos 700.000 euros)?

Todo se explica por lo mismo: la información no es el fin, sino, en el mejor de los casos, el instrumento utilizado por los grandes medios de comunicación para conseguir su verdadero fin: mantener prietas las filas y soltar la mierda conocida cuando sea útil para sus fines políticos, empresariales y/o personales. Quienes se mantienen en la misma trinchera leales a una misma causa son adulados hagan lo que hagan: sean unos corruptos manifiestos o den ruedas de prensa sin preguntas.

Los grandes medios no son víctimas de la falta de transparencia de los grandes partidos políticos, sino que ésta es una de tantas guindas a la estrategia oscurantista y sucia de un sistema cuyo pastel se quieren repartir. Quien les ponga su porción de pastel no tiene de qué preocuparse: aunque les ponga el trozo sin preguntas.