Estos días se están cumpliendo diez años desde que un incendio dejó pelado el monte Abantos. Es el monte sobre cuya ladera se apoya San Lorenzo de El Escorial y que marca el límite del Parque Natural de Guadarrama. Fui testigo del incendio desde el primer momento y fue la primera vez que comprendí el dolor que causa un incendio cuando destroza un bosque en el que uno ha jugado desde niño.

El incendio tenía toda la pinta de haber sido provocado. Ya había habido varios conatos de incendio en el monte que fueron apagados a tiempo. Esta vez, el viento se alió con el canalla que prendió un fuego justo donde debería comenzar un desarrollo urbanístico para quienes quisieran seguir haciendo caja con el ladrillo.

El pueblo se llenó de mariposas, que huían del monte. La tele se llenó de declaraciones muy dignas. Alberto Ruiz-Gallardón (presidente autonómico entonces) habló con la solemnidad a la que nos tiene acostumbrados a decir que hará lo contrario de lo que realmente tiene pensado hacer. Nunca, dijo, se construirá en el terreno quemado. Los que habían quemado el monte no obtendrían la recompensa buscada.

Hoy los pueblos de El Escorial y San Lorenzo de El Escorial ocupan aproximadamente el doble de espacio que hace una década. Son dos pueblos en los que se cebó la especulación inmobiliaria y que han sufrido la avaricia constructora y una extraña generosidad política. Las palabras de Gallardón se esfumaron en cuanto se fueron las cámaras de televisión. La base de la ladera de Abantos ha sido repoblada de urbanizaciones mientras el resto de la superficie arrasada intenta poblarse de robles. A los que quemaron Abantos les salió muy bien la jugada porque había más gente dispuesta a colaborar.

Los robles crecen mucho más despacio que las casas. Y el monte se quema mucho más despacio que las declaraciones altisonantes de Gallardón.

Noticias sobre Abantos, el incendio y la construcción: Ruiz-Gallardón permite 600 pisos junto a un monte protegido para eludir un pleito (El País, 2002); Protesta contra la «construcción masiva» en el monte Abantos (El Mundo, 2004); En tierra quemada: centenares de viviendas se construyen en el monte Abantos (ADN, 2006); Las viviendas acosan el monte Abantos 10 años después del incendio (El País, 2009)