Los más #$%&@ de los liberales son encuadrados dentro de lo que se ha llamado darwinismo social. Es una doctrina que defiende básicamente el “sálvese quien pueda” al supuesto amparo de la teoría de la evolución y, más concretamente, de la selección natural. Es decir, pretenden tener un respaldo científico a sus tesis: ‘vale’, dirán ‘es inhumano, pero el mundo es así: mira la naturaleza‘.

La difusión de bar de la selección natural es que “los fuertes sobreviven y los débiles mueren“. En ese lema se han basado los darwinistas sociales. No nos podemos escandalizar porque haya quien muera de hambre, porque así es la naturaleza: los débiles mueren y eso hace que evolucionemos; si no sobrevivieran sólo los más fuertes estaríamos todavía en el mar en forma de ameba.

Ocurre que el lema de bar no tiene nada que ver con el darwinismo. No sobreviven los más fuertes, sino los que se adaptan al medio. Una especie en solitario puede ser muy débil, pero puede alcanzar acuerdos solidarios con otras y juntos estar perfectamente adaptados y sobrevivir, reproducirse y por tanto lograr la supervivencia de la especie. Un ejemplo de esto es el ser humano: nuestros atributos físicos no hacen de nosotros una especie por la que apostar en una competición por la especie más fuerte. Además de carecer de garras, ser unos inútiles hasta pasados varios años desde nuestro nacimiento y ser bastante lentitos corriendo, tenemos un cerebro que consume un tercio de las calorías que necesitamos, lo cual hace que tengamos que conseguir mucha más comida para la supervivencia que otros animales. Pero el ser humano se asocia con otros seres humanos y eso le ha convertido no ya en más fuerte que el resto de las especies, sino en una amenaza para ellas e incluso para sí mismo: de hecho tendremos que mejorar nuestra adaptación al medio siendo un poco más solidarios con éste si queremos sobrevivir. Nuestra forma de destrozar el medio ambiente es un rasgo de escasa adaptación, pese a que demuestra nuestra inmensa fortaleza actual como especie.

En otros casos se da la simbiosis entre dos especies, que viven juntas aportándose la una a la otra lo que necesitan. La selección natural hace que estas dos especies sobrevivan gracias a su capacidad solidaria de asociarse.

La selección natural no dicta que compitamos por la supervivencia, sino que ideemos estrategias para la supervivencia, pues quien no las tenga desaparecerá. Y yo estoy plenamente de acuerdo: los trabajadores se asocian en sindicatos como estrategia para adaptarse a un medio en el que serían aplastados si caminaran en solitario. El dibujo de los peces pequeños zampándose al rey (creo que es un grafitti anarquista, pero quién no lo firmaría) ilustra una estrategia de adaptación al medio para sobrevivir a la selección natural (ese pez rey morirá por no adaptarse al medio).

Vincular darwinismo e individualismo es un fraude intelectual de primera; como lo es asociar darwinismo con competición, con machacar al débil… El darwinismo es moralmente neutro. Y los darwinistas sociales en cambio son moralmente despreciables.