Obama se ha deshecho del personaje “Obama” a la primera ocasión, sin resistirse ni un poquito. Sólo ha hecho falta un atentado fracasado para que su reacción fuera la del más belicoso presidente estadounidense. Al día siguiente aparecen nuevas humillaciones a las que tendremos que someternos quienes viajemos en avión. Éstas serán agravadas si venimos de alguno de los países del eje del mal (lista ampliada por la administración Obama). Y al reconocer Obama que Yemen está sumido en una profunda pobreza (junto a una interminable guerra civil que nunca nos ha preocupado porque parece que ganan los buenos) opta bombardear junto con su gobierno aliado a los enemigos comunes. El nuevo multilateralismo consiste en que nadie en el mundo le tose.

Mucha gente se opuso a la respuesta de George Bush al 11-S. ¿Quién dirá sin sonreír que su respuesta a un atentado que destruyó los centros económico y militar de EEUU y mató a 2000 personas fue más desproporcionada que la que está emprendiendo Obama frente a un atentado fracasado que sólo ha provocado escasas quemaduras?

Cuando Bush usó la excusa del 11-S para violar derechos humanos y bombardear los objetivos militares que ya tenía decididos hubo quien lo rechazó. Circuló entonces por la red la viñeta de arriba, más que nada porque casi nadie sabía que era de Tasio, el viñetista de Gara. Ilustraba a la perfección la necesidad de Bush de tranquilizar a su población a base de bombas sobre extranjeros. Fueran afganos o yemeníes, bastaba con afirmar con gran seriedad que akistán los malos.

La hipocresía con la que responde Obama al primer reto al que se ve sometido (y que es, insisto, mucho menor que el que tuvo delante Bush también en su primer año) es indigna de la ingenua esperanza que puso mucha gente en él. Podría haberse erigido en intermediario para conseguir la paz en Yemen, facilitar de acuerdo con sus habitantes unas instituciones legítimas y ayudar a la reconstrucción del país sin continuar la expansión bélica: es lo que habría hecho el personaje “Obama”. Pero Barack Obama no podía, dado que hacía semanas que Estados Unidos bombardeaba Yemen. Como Bush, Obama ha usado la amenaza terrorista para justificar los ataques asesinos que pensaba ejecutar en cualquier caso.

Al menos Obama no es tan patán como para dejarse fotografiar con un libro bocabajo. Pero sus bombas matan igual que las de Bush. Él es más elegante, como el de esta otra viñeta (de JR Mora):