Uno a veces duda entre un par de temas para el blog. Ayer fue una de esas veces. Tenía en mente escribir algo titulado «Nos jubilaremos a los 70«. Iba a decir que dado que Díaz Ferrán había pedido que se retrasara la jubilación hasta los 70, el gobierno se pasaría un par de meses poniendo a parir la desfachatez del hombre que no volaría en sus aviones, pero transcurrido un tiempo pondría en marcha tal medida. Craso error: ni un minuto han tardado en filtrar a la prensa de derechas que a los 70 no, pero a los 67 de momento sí. Según el grupo Vocento, es lo que aprobará hoy mismo el Consejo de Ministros.

Tras años rechazando la reducción del gasto público que en abstracto proponía el PP, advirtiendo que eso necesariamente sería antisocial, se anuncia un recorte en 50.000 millones de euros de gasto público. El PSOE lleva años diciendo, con razón, que eso conllevaría la reducción de gasto social.

El giro no sólo es en lo económico. Del mismo modo que hace unas semanas el PSOE ponía a parir a los alcaldes de Vic y Torrejón y después filtraron a El País que impondrán medidas restrictivas al empadronamiento. También el pacto blindado que ofrece Gabilondo incluye cuestiones claves reclamadas por la derecha como la especialización a edades tempranas y exámenes como los que Esperanza Aguirre ha incluido con la oposición de todo el tejido de defensa de la educación pública. Eso sí, de homologar el gasto educativo con el europeo, ni hablar.

Qué grave error. Supongo que tras el evidente giro a la derecha del PSOE está la constatación de que el electorado español está virando a la derecha. Y es cierto. En toda Europa se ha derrumbado la post-socialdemocracia antes de que lo haga (como parece en España),ha emergido una izquierda más coherente y se han reforzado las opciones más reaccionarias.

El error está en pensar que si el PSOE gira a la derecha mantendrá esa porción electoral que se está yendo hacia la derecha. El ejemplo más evidente fue el alemán, cuyo partido socialdemócrata se entregó a Angela Merkel y cavó así su fosa. Cualquier espectador observará que con su giro el PSOE está reconociendo su error y dando la razón al PP al aceptar todas las propuestas que hagan por disparatadas que sean. Si llevaban razón, habrá que votarles, pensarán esos votantes que se escoran hacia la derecha y con razón, según el gobierno.

El PSOE no sólo se está suicidando. Está poniendo los cimientos de varios años de hegemonía de la derecha. Cuando la crisis empezaba a asomar con toda su crudeza algunos veíamos un lado positivo: se demostraría que los críticos con el capitalismo teníamos razón y se evidenciaría la necesidad de una alternativa a un sistema fracasado e injusto. Nos equivocamos: salvo por el crecimiento de partidos a la izquierda de la post-socialdemocracia en Alemania, Francia, Portugal… lo que está habiendo es una potente reacción de la derecha en todo el mundo. Y nunca (¡nunca!) debilitó a la derecha que los partidos a los que vota la gente de izquierdas asumieran sus ideas.