Según la legislación española hay algunas decisiones del parlamento que necesitan mayorías simples (la reforma laboral, por ejemplo: por eso CiU y PNV sólo necesitaron abstenerse), otras precisan mayorías absolutas (las leyes orgánicas) y algunas requieren mayorías cualificadas (determinados nombramientos o la reforma de la constitución en los aspectos blindados). Se hace así para exigir consensos mayores o menores por distintos criterios a veces incluso razonables.

La Ley electoral, por ejemplo, es una ley orgánica. Para modificarla sólo hace falta la voluntad de la mayoría absoluta del Congreso, pues así lo afirma la Constitución. Lo que sucede es que la voluntad es la voluntad real, no la simulada. El PSOE se inventó una supuesta necesidad política de mayoría cualificada (que el PSOE y el PP estén a favor) para bloquear toda posible reforma: los ladrones no van a acordar el fin del robo y son, precisamente, PSOE y PP quienes se benefician de una ley electoral injusta.

En cambio la renovación del Tribunal Constitucional sí requiere mayoría cualificada. Jurídicamente es más difícil de conseguir: hace falta poner de acuerdo a tres quintos del Senado para elegir a cuatro de ellos y a tres quintos del Congreso para otros cuatro. Es decir, aquí sí que se tienen que poner de acuerdo PSOE y PP. Y, a diferencia de la ley electoral, ello no es problema, porque el PSOE necesita llegar a ese acuerdo para impedir el bloqueo de unas cuantas leyes que el PP ha recurrido. El bloqueo a la ley electoral es inexistente salvo por parte del propio PSOE; el bloqueo a la renovación del TC, en cambio, debe ser superado para los intereses del PSOE. Así que se puso a presionar al PP, a ceder lo increíble, y llegó a un acuerdo.

Unas horas despúes me llegó un mail de uno de los más fieles comentaristas de este blog:

Es sobre el Constitucional: acaba de proponer el PP a un tal Francisco Pérez de los Cobos Orihuel. El tal es catedrático de no se qué [de Derecho del Trabajo en la Universidad Complutense de Madrid], antiguo compañero de instituto y bien conocido en su pueblo Yecla. El tal candidato ha sido siempre un camorrero de la ultraderecha, y su padre más. Para que veas la calaña del candidato, el 23-F él y otros se dirigieron al cuartel de la Guardia Civil para ponerse a las órdenes de la benemérita. Para entonces él ya pasaba de los veinte tacos.

Esa es la parte de su biografía que no verás publicada por ahí. Este tío tiene de demócrata lo que yo de cura. Jamás va a votar a favor de nada que no sea ultraconservador. Y a los del PSOE les han colado un gol o se lo han dejado colar.

Y sigue en otro mail

Se me olvidó decirte antes que el susodicho siempre flirteó con Fuerza Nueva, de hecho su padre fue candidato en alguna elección y no recuerdo si él también.

Si necesitamos que la ley electoral siga siendo la que es bajo cualquier excusa y renovar el Tribunal Constitucional con cualquier acuerdo sin que importe llenarlo de ultras, que se joda la democracia, que es de goma.

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