En el largo discurso con el que ayer se presentaba Rubalcaba a quien no le conociera dijo una cosa que tiene su interés: rechazaba que el PSOE necesitase un gran cambio, se llamara refundación o como fuera, porque “ésta no es una crisis de la socialdemocracia sino de las políticas de derechas, del neoliberalismo“. Y no le faltaba razón salvo por pensar que si lo que está en crisis no son las políticas socialdemócratas tampoco están en crisis los partidos socialdemócratas.

Si miramos a la última oleada de shocks neoliberales en Europa, resulta eviente que el hecho de que haya un gobierno de partidos supuestamente socialdemócratas o conservadores no es un factor que condicione nada: en Grecia y España fueron gobiernos de partidos socialdemócratas quienes pusieron en marcha el shock; en Italia un gobierno conservador en el mejor de los casos; en Portugal empezó un partido socialdemócrata y continuó con entusiasmo el partido conservador.

Ya en los 80, cuando la doctrina neoliberal se apodera de Europa privatizaciones mediante podíamos ver esas políticas tanto en la Alemania del conservador Helmut Kohl, la Francia del socialdemócrata François Mitterand y en la España de Felipe González que comenzó todas las privatizaciones, reformas laborales, y las políticas de austeridad obligatorias según los criterios de entrada en el euro acordados por todos ellos en Maastricht.

El capitalismo de hoy no es el de hace tiempo cuando cabía plantearse un enfrentamiento entre reformistas y revolucionarios. La socialdemocracia funcionó comodísimamente dentro del capitalismo durante los años 50 y 60 llevando a Europa occidental a su crecimiento más continuado. Pero ya no es así: hoy un reformista es un revolucionario. La prueba es que probablemente los únicos gobiernos que estén poniendo en marcha las políticas que defendía la socialdemocracia son los gobiernos bolivarianos de América Latina. Frente a la tradicional flexibilidad del capitalismo hoy es extremadamente rígido y ante la crisis del neoliberalismo sólo sabe responder con más neoliberalismo. Hoy reforma es revolución.

Los partidos socialdemócratas llevan al menos 60 años estando dentro del sistema. Los socialdemócratas nunca han tenido que enfrentarse al poder económico porque éste comprendía que la socialdemocracia le era útil en términos cuantitativos pero sobre todo cualitativamente como sostén frente al modo de socialismo que había enfrente. Si hoy un gobierno intenta implantar medidas socialdemócratas recibirá los ataques que recibieron siempre los revolucionarios: golpes de estado, invasiones o lo que sea menester. Los ataques de los mercados para imponer medidas de shock lo ilustran perfectamente.

Lo que está en crisis es el neoliberalismo. Pero la forma política que éste adopta por doquier es el bipartidismo con una pata pintada de azul y otra pintada de rojo. Los partidos socialdemócratas no son partidos con tradición ni dirigentes dispuestos a la confrontación con el poder económico, que es una confrontación muy dura.

No sé si hoy sería posible la socialdemocracia. Lo que tengo claro es que no es posible dentro de un partido de la tradición socialdemócrata, como es el PSOE, que está pensado desde hace demasiado tiempo para otra cosa, para ser un partido de alternancia dentro de un sistema político y económico en el que ya sólo cabe neoliberalismo o más neoliberalismo.

Si te ha gustado, ¡compártelo!:

Facebook
Twitter
del.icio.us
FriendFeed
Bitacoras.com
Technorati
Wikio
Google Bookmarks
RSS
Print
PDF
email
Meneame