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Ayer todavía se anunciaba en la radio algún programa, supongo que preparado la semana pasada, en el que se preguntaba qué quedaba del 15M. Este fin de semana, como hace un año, hay quien se ha quedado tan fuera de juego que sólo se comprende por una pasmosa lejanía de la realidad. Esperaban unas pocas personas el 12M que pudieran ser desalojadas de dos porrazos a las 22h y tuvieron que esperar a demostrar su incompetencia e impotencia a las 5 de la mañana.

No entienden nada porque es una realidad que les es completamente ajena. Toda una élite política, periodística y cultural está tan acostumbrada a un mundo reducido a despachos y celebraciones de canapé que no sabe que existe un mundo que rápidamente se está desatando por ahí abajo. Hace un año trataron de vestir la protesta ciudadana con ropajes cosméticos muy superficiales: interpretaron el 15M como una crítica a los políticos. Hoy siguen sin entender que es mucho más, que es una enmienda a la totalidad a un sistema político, económico e incluso cultural: es imposible que lo entiendan porque esa cultura impugnada es la que se cree que el pueblo ágrafo hará lo que le digan desde sus moquetas porque así lleva siendo muchas décadas. Cómo va a estar sucediendo algo relevante no ya que no sean capaces de entender sino simplemente que no sea una reproducción de las charlas que tienen entre canapé y canapé.

Al 15M le faltan líderes y están controlados por una élite. Le faltan propuestas y sus propuestas son disparatadas. Son un caos asambleario y tienen una estructura férreamente soviética. Todo y su contrario cabe para desacreditar un movimiento que no entienden, que dieron por muerto 365 veces y que sigue vivo y con unas raíces mucho más consistentes que hace un año gracias a lo cual las ramas llegan mucho más lejos. Y piensan que repitiendo muchas veces sus diagnósticos nos creeremos que son ciertos.

Pensaron que el sábado pasado sería el certificado de defunción del movimiento y que podrían reducirlo a un problema de orden público: que de lo que había que hablar es de si había tiendas de campaña o incidentes, si la policía había desalojado o no Sol a las 22h y si no a las 0.00h y si no… Sería mucho pedirles que se reconozcan desconcertados, que cuenten simplemente que no entienden cómo el fracaso que anunciaron ha vuelto a estar sólo a su imaginación. Tendrían que enterarse para no desbarrar de  que se ha ido generando un tejido de activismo estructurado en red que por primera vez desde los primeros años de la Transición no se ha contentado con una vistosa explosión de multitudes.

Siguen pensando que de lo que se trata es un problema de timonel, cuando de lo que se trata es de que el barco ya no vale. La decadente casta setentayochista sentencia entre canapé y canapé por qué mañana sí que habrá muerto el 15M sin siquiera enterarse de que lo que no entienden no es el 15M sino a su pueblo.