Recordaréis a Almunia por ser el secretario general del PSOE que designó Felipe González, el que perdió unas primarias contra Borrell y quien, tras cargarse El País a Borrell por salir díscolo, fue el candidato del PSOE que obtuvo el peor resultado electoral de su historia hasta Rubalcaba. Como había mostrado ser un inútil pero un inútil servil lo mandaron al gobierno europeo. El currículum de Almunia representa perfectamente cómo el gobierno europeo está conformado por aquellos que nunca serían elegidos en sus países ni por el conjunto de Europa para servir a los verdaderamente poderosos como en sus países servían a poderosos de medio pelo. Por eso preside Durao Barroso, que habría caído como todos los de la cumbre de las Azores.

Ayer Almunia se dio un garbeo público por España. Empezó por toda una declaración: “Las recomendaciones europeas son obligaciones“. Era una forma de recordar que la neolengua está ahí para que la usemos. Las recomendaciones son obligaciones y las condiciones que sólo iban a ser para la banca son para la ciudadanía. Para empezar el IVA. Para empezar.

Como buen criado de alto copete, Almunia ejerce un autoritarismo despótico sobre quienes tienen que obedecer a su señor. Ser comisario europeo es llegar a la cima del SCCB, ese Síndrome del Criado de Casa Bien que explicaba Rafael Reig en la mejor Historia de la Transición que uno ha leído: este “Cómo está el servicio” de hace unas semanas.

Al señorito les gusta el ABC y cuando se sienten morir dejan en un sobre unos billetes apartados y el teléfono apuntado para que el tacaño de su hijo no se olvide de poner la esquela en ABC. Almunia fue ayer a ABC a poner la esquela por España que murió habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición del Papa. Se equivocaba el PP cuando durante un par de días decidió que Almunia era un traidor a España. Se habría descojonado igual que en la foto si hubiera dado la puntilla a Grecia, Italia o Portugal. Y los jefecillos del ABC nunca se descojonarían así con un traidor a su España.

Almunia vino hecho un matón a humillar a un gobierno que se basta sólo para hacer el ridículo, que no necesita órdenes con aires mafiosos pues el más leve susurro de un poderoso basta para que Rajoy cierre un par de hospitales. El tono de gangster con el que despachó Almunia la lista de obligaciones llamadas recomendaciones no eran de traidor sino de resentido.

Pobre Almunia. Escenifica un autoritarismo propio del portero de discoteca que está muy contento por poder humillar a dos o tres clientes que no dan la talla que quiere el señorito mientras éste se infla a gin-tonics dentro. Pronto Almunia será sustituido por Montoro  o por Rubalcaba o por cualquiera de esos siervos que adoptarán su tono de estar ordenando que se cumpla la ley de la gravedad económica: incluso si la UE explota cabe pensar que siga habiendo comisarios del mismo modo que Rodrigo Rato sigue presidiendo el fantasma llamado Cajamadrid. Quizás quede para Almunia algún sillón en un par de consejos de administración de empresas a las que ayudara o privatizara desde el gobierno de Felipe González o puede que dé clases de algo en el CEU.

Va de gangster porque de algo tiene que ir. Hay quienes lo ven como el Monti español. Es posible: es suficientemente inútil y servil como para serle útil al señorito en ese puesto, aunque lo es tanto como Rajoy. Lo bueno para Almunia de ser un Monti español es que no tendría que pasar por las engorrosas urnas que tan malos (aunque lejanos) recuerdos le traen.