Caminando por la izquierdaEl viernes pasado se celebró un acto político en Madrid. Lo organizábamos los grupos de IU-CM que formamos su famoso 49%. Fue un acto presentado por el gran Shangay Lily en el que se dio la palabra a muchos activistas sociales de especialidades diversas (sanidad pública, educación, feminismo, movimiento vecinal, inmigración, universidad, economía, cultura, banca pública, derecho a la vivienda, juventud…). En el acto no se habló de las áridas cuitas internas de IU-CM, sino de cada lucha, de la izquierda que necesitamos para el triunfo de tales luchas, de los hitos políticos inmediatos que tenemos que alcanzar… No faltó alguna crítica (alguna incluso injusta, creo) a Izquierda Unida- Comunidad de Madrid por errores concretos; tampoco faltaron muchos reconocimientos a Izquierda Unida, a algunos militantes presentes (o no) en el acto y a la organización en su conjunto; hubo incluso quien felicitó a Izquierda Unida por haber organizado aquel acto pese a que IU no organizaba aquel acto sino alguna gente que militamos en IU.

Al acto fui con mi amigo Jorge Caplan. No es militante de IU aunque es votante regular y se conoce los problemas que puede haber en Madrid porque es un votante informado, un ciudadano movilizado y sobre todo porque siendo mi amigo en el bar tiene que soportar conversaciones sobre este tipo de cosas. Al salir del acto nos tomamos una caña. Me dijo que no había entendido el acto, que le había parecido un error:

El acto habría estado muy bien si lo hubiera organizado IU-CM, pero se supone que vosotros sois la minoría que lo último que queréis es reforzar a la actual dirección, ¿no? Yo creo que un acto así da votos a IU y por tanto refuerza a la cúpula de IU-CM.

A veces quienes no militan en IU tienen una visión de la militancia más cercana de la caricatura sobre los partidos que a la realidad que vivimos quienes militamos. Es algo que queda muy evidente cada vez que se oye a alguien decir que no milita en un partido porque no podría soportar la férrea disciplina interna. Desconozco otros pero IU (que por otra parte no es un partido) no se caracteriza por la férrea disciplina sino más bien por los inagotables debates e incluso los conflictos de carácter casi cómico: una broma que suelo hacer es que no entiendo cómo hay madrileños que ven Sálvame pudiendo afiliarse a IU-CM.

Contra el estereotipo e incluso contra el juicio de mi amigo Jorge Caplan muchas veces la discrepancia es la mejor forma de lealtad con nuestra organización y sobre todo de lealtad con el pueblo para el que la organización debe ser un instrumento de transformación. ¿Dimos votos a IU-CM con ese acto? Estoy seguro de que alguno sí; como damos votos cada vez que demostramos que hay gente en IU-CM que no está de acuerdo con determinadas actuaciones, que la gente de izquierdas que está en contra de ellas tiene también en IU a sus referentes. Deslealtad hacia IU sería actuar en nombre de IU en contra de lo que deciden sus órganos internos (tribunales internos regionales y federales, asambleas locales…), sería una deslealtad a IU que sí quitaría votos apoyar a banqueros imputados por el saqueo de las cajas, violar reiteradamente los principios de pluralidad y democracia interna que sirven de cimientos a IU, mantener a responsables de irregularidades en empresas públicas o acusar a organizaciones compañeras como el PCE de tener un “planteamiento descontextualizado (sic) y anacrónico“.

Muy al contrario la lealtad a una organización a la que nadie en la izquierda discute que es imprescindible para cambiar Madrid y para cambiar el país es demostrar que somos diferentes, hacer política con los movimientos, exigir comportamientos coherentes con nuestros principios en las instituciones a partir de la ejemplaridad, denunciar y apartar a aquellos que intentan usar para su provecho privado una organización cuya única servidumbre es el conjunto de los trabajadores. La decencia nunca es desleal; pero sobre todo cuando lo que la gente está exigiendo es una política que rompa con prácticas rancias incomprensibles, es la mejor forma de lealtad.

Cuando mi amigo Jorge Caplan decía que el acto daba votos estaba diciendo que el acto fue un éxito. A él, como a tantos jorges caplan, no les hace dudar de su voto un acto organizado por una parte, ni mucho menos ver que es dentro de IU-CM donde se exige la mayor coherencia y ejemplaridad. A mi amigo Caplan, como a mucha gente informada, lo que le hace cuestionarse el voto es los ejemplos contrarios que no se hacen en nombre de una minoría sino de la propia IU. Los leales somos quienes defendemos el buen nombre de IU. A IU no se le ayuda con silencio ni con dontancredismos sino con la exigencia de coherencia, firmeza en los principios y ejemplaridad: esa es la mejor lealtad a IU, ese ruido nunca restará un sólo voto.