La mayoría de la ciudadanía madrileña no sabe que existen plenos de la Junta de su Distrito, ni que existen vocales vecinos. Mucho menos que una vez al año debaten sobre el Estado del Distrito y otra sobre el presupuesto. Tampoco, claro, saben el dinero que gana un vocal ni mucho menos que durante años ese dinero ha sido para muchos de ellos a cambio de echarse una siesta al mes mientras los técnicos de la Junta les escribían la respuesta que leían a los pesados vocales de la oposición.

El cambio también llega ahí. Muchos de los distritos de Madrid serían por sí solos ciudades importantísimas, de varios cientos de miles de habitantes. Sin embargo los últimos lustros, lejos de descentralizar y democratizar la ciudad, han supuesto la concentración del gobierno municipal en menos manos hasta ser casi exclusiva del alcalde. Las Juntas de Distrito servían casi como ritual mensual que incluso se puso a las dos de la tarde para que dejaran de ir vecinos a perder el tiempo observando. También se usó en el PP como instrumento para generar su red clientelar interna, pues no poca gente habrá ido pagando la hipoteca con lo ganado en esa siesta mensual.

Por primera vez en la historia de Madrid los vocales de distrito de uno de los partidos se van a elegir en primarias abiertas y es, además, el partido que gobierna Madrid. Ello coincide con la decisión del ayuntamiento de descentralizarse: esto es, dar a la gente la capacidad de decidir y no de forma decorativa sino precisamente sobre los vocales del equipo de gobierno. Aunque parezca increíble, esa propuesta de descentralización y democratización es lo que Esperanza Aguirre definió como «soviets de distrito».

Que no es un proceso meramente decorativo lo saben bien quienes llevan meses debatiendo un reglamento de primarias, listas electorales, sistema electoral… La democracia es mucho más complicada que el autoritarismo y que el caciquismo. También es mucho más rentable para la ciudadanía.

En la web de Ahora Madrid se explica el sistema de primarias, que celebraremos el 27 y 28 de septiembre. Seguramente no habrá mucha información sobre su celebración en grandes medios, entre otras cosas para no dejar en evidencia a los «partidos de orden». Pero más allá del resultado, es importante que la ciudadanía empuje el cambio haciéndolo suyo, participando,  votando.

Seguramente la apertura democrática debe de ser otro gesto totalitario bolivariano soviético. Lo llamarán desgobierno o buscarán a ver si el primo segundo de un vocal de Moncloa-Aravaca subió una vez al metro con un hermano de una concejala de Cádiz. Qué más da. Nosotros a lo nuestro: a participar y elegir a nuestra gente para que siga cambiando Madrid, para que siga recuperándose para nuestro pueblo.

Nos vemos en las urnas, que es una buena forma de vernos.