Ha decidido Cristina Cifuentes hacer de su estancia en Madrid en agosto un asunto político del que presumir y sobre todo con el que criticar. Primero echó en cara a Manuela Carmena que se tomara vacaciones; después fue Pedro Sánchez el objeto de su crítica culpando a su veraneo del “bloqueo de España”: quiero pensar ingenuamente que cuando tuiteó esto Cifuentes no sabía que Rajoy, el obligado constitucionalmente a desbloquear la situación, también se iría de vacaciones unos días a Pontevedra sin mayor problema.

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