Ayer emitió la Cadena Ser los audios de un concejal del PP que exhibía los hábitos mafiosos a los que se han acostumbrado. Amenazaba a la alcaldesa de Torrelodones con presentar denuncias para mancharla pese a saber, según dice, que ha gestionado con pulcritud y que si llega a haber gobernado el PP no hubiera ocurrido lo mismo. Si se presenta a las elecciones, denuncia para enfangarla. Si se retira, no hay problema.

De no haber salido la grabación, podría haberle salido bien. No habría sido la primera vez. El Partido Popular usa las querellas para machacar a las personas que gobiernan con honradez o puedan hacerlo. La oposición al Ayuntamiento de Madrid ha consistido en denuncias pintorescas que tratan de poner en cuestión a los concejales pese a que saben perfectamente que no hay nada de lo que acusarles. El Partido Popular sabe que no tiene nada que reprochar (más que a los anteriores gestores, de su partido), pero coloca la infamia, se garantiza el eco en medios y tertulias cómplices y enfanga porque para el común de los mortales es complejo entender que no hay nada que reprochar y mucho menos en términos de corrupción.

Lo mismo ocurrió en 2015 cuando una alianza mafiosa liderada por el Partido Popular de Madrid tejió acusaciones falsas (usando pruebas falsas según dictaminó la justicia al archivar la acusación) contra Tania Sánchez al ver que emergía una potente candidatura para la Comunidad de Madrid. Campaña mediática, complicidades repugnantes y coro mediático. Y a machacar a una persona honesta que amenaza el tinglado de los corruptos que creen que Madrid es su chiringuito.

Hasta el lenguaje tabernario del mafioso, tan lejano de los elegantes mafiosos de nuestras películas, se ha hecho ya tradicional. El haiku “crecen los hijos de puta como champiñones” amenaza con desplazar de nuestra cultura popular a los “volquetes de putas” con que Granados quería celebrar que un compañero de fechorías había declarado bien ante el juez (es decir, había declarado mal).

Cuando hablamos de mafia para referirnos a lo que ha gobernado la Comunidad de Madrid durante demasiados años (y que trasciende al PP como vimos en Bankia y Púnica) no exageramos en absoluto. Es una mierda de mafia. Es una mafia mugrienta. Pero es mafia.