Una de las características del tiempo del 15M fue la omnipresencia de la política. Había debate político por todas partes, en los ateneos y en los bares, en sesudas tribunas de opinión y en insultos tabernarios a los corruptos, se hablaba de Gramsci y de Corinna, de la ley electoral y de la prima de riesgo. Había política por todas partes: había crisis de régimen.

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