Vox se está poniendo gallito. Ha registrado una enmienda a la totalidad de los presupuestos de Andalucía y Rocío Monasterio asegura que no habrá acuerdo para la composición de la Mesa de la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Vox llegó anunciando la reconquista de España y se ha quedado en un triste escudero del PP y de Ciudadanos. No tuvo ningún problema en participar en el simulacro andaluz montado por Ciudadanos para pactar un programa de gobierno sin hacerse una nueva foto. Que parece que es lo único que pide nuestra ultraderechita: fotos y sillones. Pistoleros de boquilla, trincones de facto. Y lo único que pide Ciudadanos: fotos y sillones. Regeneradores liberales de boquilla, socios de ultras y corruptos de facto.

Para los presupuestos de Andalucía hay tiempo. Pero en cambio la Mesa de la Asamblea de Madrid se constituye el martes que viene, que es cuando tendrían que tener un acuerdo PP, Ciudadanos y Vox. Y estoy dispuesto a apostar una caña a que evidentemente habrá ese acuerdo que hoy niega Rocío Monasterio: Vox quiere un sillón con el que se obtiene más remuneración y a cambio dará a Ciudadanos lo que más valora: otro sillón aún mejor.

Por supuesto que llegarán a un acuerdo. Podrían incluso plantear un acuerdo razonable que incluya a todos los grupos de la Asamblea de Madrid en la Mesa, pero voy más allá con mi porra: no, llegarán a un acuerdo para acaparar el mayor número de sillones posibles e intentar excluir a la oposición de la Mesa… para que Vox tenga su silloncito y Ciudadanos el suyo y además alimenten el sectarismo de ambos regado de sillones para el tripartito.

La porra es sencilla y comprobaremos el resultado muy pronto: el martes veremos que efectivamente Ciudadanos, PP y Vox van a chalanear todo lo necesario para trincar cargos y presupuestos públicos sin ningún tipo de escrúpulos.

La primera prueba de que Ciudadanos se aliará en todas partes con los ultras y de que Vox sigue manteniendo las esencias de cuando Abascal cobraba de los chiringuitos que le puso el PP de Madrid será en cuatro días. Juntos de la mano se repartirán los sillones, excluirán a la oposición y cacarearán con mucha seriedad que lo hacen en nombre de la democracia, la unidad de España (ciertamente amenazada en la Sierra Norte de Madrid, donde ya fue independiente Patones de Arriba) y la lucha contra el sectarismo y el populismo.

El martes nos vemos.