¿Cómo vamos a superar la dinámica de confrontación de rojos y azules que vinimos a combatir si nos convertimos en azules? ¿Cómo vamos a ser creíbles en nuestro compromiso con la regeneración si vamos a apoyar a gobiernos que llevan mas de 20 años en el poder? ¿Cómo vamos a construir un proyecto liberal en España si no somos capaces de enfrentarnos a la  extrema derecha que esta en las antípodas de todo lo que pensamos?

Ayer Ciudadanos demostró una cosa positiva para ellos: que, contra las apariencias, en su interior hay vida política, debate e incluso enfado. Es una buena noticia para ellos: es mejor que haya una tensión entre quienes apuestan por el suicidio (convertirse en una mera corriente subalterna del peor PP) y quienes parecen creer aún en ese supuesto centro liberal que Ciudadanos decía ser. La alternativa sería la aquiescencia acrítica en el camino hacia la inmolación ordenada por el líder de una secta milenarista.

Visceralmente uno podría desea la (probable) victoria de Albert Rivera que conduzca a Ciudadanos a la irrelevancia cuando no a la expresa absorción por parte del PP. Sin embargo, ocurre que en su rendición al PP Ciudadanos puede causar mucho sufrimiento y deterioro democrático.

El próximo hito al que se enfrenta Ciudadanos es la investidura en Madrid. En los próximos días el presidente de la Asamblea de Madrid debe consultar a los portavoces y proponer una candidatura a la presidencia de la Comunidad.

La apuesta inicial de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid reúne todos los síntomas que señalaba Toni Roldán: un bloque de (muy) azules tras más de 20 años de gobiernos del PP y de la mano imprescindible de la extrema derecha. Pero además en la Comunidad de Madrid se añaden tres factores que hacen aún más sangrante la entrega de Ciudadanos:

-No es sólo que el PP lleve gobernando más de 20 años; es que estas dos décadas y media han estado regadas de podredumbre corrupta (Gurtel, Púnica, Lezo, máster, Fundescam…) y golpes a la democracia (tamayazo, financiación ilegal) en una decadencia institucional que el propio Ciudadanos ha señalado durante la legislatura pasada;

-No es sólo que necesiten a Vox para gobernar; es que Vox tiene paralizado el diálogo para formar gobierno en Madrid por su exigencia de cargos, chiringuitos y sueldos. Vox en Madrid tiene su cantera más parásita: donde Abascal se forró con sueldazos sin trabajo en dos chiringuitos;

-En la Comunidad de Madrid, además, existe la posibilidad de entenderse con Ángel Gabilondo e Íñigo Errejón con los que se podría formar una alternativa que suma una clara mayoría absoluta. ¿Creen Ignacio Aguado y Albert Rivera que encontrarán a alguien que considere que entre Isabel Díaz Ayuso, David Pérez y Rocío Monasterio o Ángel Gabilondo e Íñigo Errejón, la sensatez y la moderación están en el lado del PP-Madrid y Vox? Se añade que Ángel Gabilondo fue el candidato más votado tras el desplome electoral del PP, al que sus votantes han castigado más que Ciudadanos por la corrupción y la pésima gestión.

Si Ciudadanos quiere simular que conserva un ápice de ese supuesto centrismo moderado, sensato y liberal, si pretende parecer algo así como una fuerza europea, moderna y del siglo XXI… en Madrid tiene su última oportunidad. Es probable que prefieran renunciar a ella y consolidarse como una triste muleta de la corrupción y el odio. La ciudadanía madrileña lo pagaría con cuatro años más de colapso institucional y decadencia de nuestros servicios públicos. Sería, sin duda, el último servicio (porque no habría más) de Ciudadanos a un PP corrupto y fanatizado enterrado por los españoles y resucitado por Albert Rivera.