Quien Mucho Abarca: Quien Mucho Abarca

Sobre mí

Fotoperfil2015 (2)Me llamo Hugo y nací en septiembre de 1976 en las afueras de Chamberí, Madrid, en una maternidad que en pocos años se convirtió en un geriátrico. He sido un estudiante tan pobre que he tenido que ir de facultad en facultad hasta empezar a enterarme de algo. Empecé en la Universidad Carlos III, de Getafe, estudiando Derecho y Economía. En 3º decidí (tras el oportuno viaje de paso del ecuador) dejar esas dos carreras con tanto futuro y estudiar una carrera con mucho pasado: Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid, carrera que terminé el 11 de septiembre de 2001 poco antes del apocalipsis. Unos años después opté por una carrera sin futuro ni pasado, Ciencias Políticas en la Complutense, de Madrid, y el día que la terminé no pasó nada. Con los años ha resultado humillante ver los tumbos que he tenido que dar para tan poco mientras las brillantes cabezas que comandan el Partido Popular obtenían licenciaturas en quince días y másters en dos semanas menos. Quien vale, vale; y yo no lo hago.

Mientras intentaba enterarme de algo en las aulas (y en los bares de las facultades), me afilié a Izquierda Unida el día que cumplí 18 años. Me salí a los 21 porque no entendía nada a la vez que dejaba Derecho y Económicas. También dejé de pedir prórrogas para la mili, me llamaron y no acudí: fui uno de los miles de insumisos que tuvo este país, así que podéis llamarme delincuente sin problemas. Curiosamente las dos participaciones políticas de las que más orgulloso me siento fueron ilegales: la insumisión y la manifestación del 13 de marzo de 2004. Gracias a los miles de insumisos y objetores de conciencia se eliminó en aquellos años el servicio militar obligatorio, así que pese a que el Ministerio me comunicó que me denunciaría nunca fui juzgado: me podéis llamar delincuente, pero no condenado delincuente. En la Universidad Carlos III, además, participé en la creación de la Agrupación Universitaria Carlos Marx, asociación que dejé al dejar la universidad. Si no recuerdo mal, aquel mismo año dejé el grupo de teatro Tinto Teatro, tras haber actuado en varias de sus obras. Por lo visto, en 1997 dejé bastantes cosas.

Y empecé a estudiar Filosofía y a hacer cortos de cine. Hice uno titulado “No te soporta ni Dios” basado en hechos reales: lo rodamos en Super-8 y nunca conseguimos verlo, porque se lo cargaron en un laboratorio suizo. El siguiente se titulaba “GE-GE”, acrónimo de Grupo de Exterminio de Gente Estúpida. Éste sí vio la luz. Poco después grabé otro corto, esta vez premonitorio: Atado y bien atadocontaba cómo unos chavales madrileños tiraban abajo la estatua de Franco de Nuevos Ministerios atándola del cuello como hicieron en Bagdad con la de Sadam Hussein. Zapatero plagió la idea unos meses después pero como los de la SGAE son sus amigos, no vi ni un duro. El último que grabé se llamaba Matusalén y era un monólogo bíblico. El subtítulo era Trilogía de la soledad I, pero éste no fue tan premonitorio, porque la pretendida trilogía se quedó en una monología.

Cuando estudiaba Filosofía escogía todas las optativas de la rama de lógica que podía. No existía una especialidad como tal en la Licenciatura, pero de haberla habido la mía habría sido la de Lógica, Filosofía del Lenguaje y de la Ciencia, puesto que estudié todas las asignaturas de esa rama que se ofrecían. Hoy eso me hace entender algunas cosas, y seguro que hay quien lo entiende todo a partir de lo que dice de los lógicos John Nash, matemático al que dieron el premio Nobel de Economía (en quien se inspiró la película Una mente maravillosa):

¡Son los lógicos los que están locos! Más que la mayor parte de los matemáticos. He hablado de ello en el Congreso Mundial de Psiquiatría de Madrid, en 1996, y también Gian Carlo Rota observó que entre los lógicos el porcentaje de locos es inusual. Piense en Post, al que curaban periódicamente con electrochoques. O en Gödel, que se dejó morir de hambre. O en Church, que quizá estaba sano, pero se comportaba de una manera muy extraña: siempre hablaba solo en voz alta, se comía todos los bizcochos en las reuniones…

Piergiorgio Odifreddi, Elogio de la impertinencia,
Entrevista a John Nash, pág 307)

Cuentan que antes yo hablaba mucho en sueños, que echaba discursitos bien hilados mientras dormía. Supongo que será una modesta consecuencia de haber estudiado demasiada lógica. Lo cierto es que desde septiembre de 2006, cuando empecé a escribir este blog, dejé de soltar parrafadas en sueños, así que ha tenido una parte terapéutica. A cambio he comenzado a roncar, pero sospecho que eso no tiene que ver con los estudios sino con esa bella barriguita que se insinúa entre los cuadraditos de mi tableta abdominal. Que he echado una señora tripa, vaya. “Quien mucho abarca“, este blog que me hizo dejar de soltar mítines en sueños, obtuvo el Premio 20 blogs 2010 al mejor blog de actualidad, premio concedido por 20minutos.es.

Al terminar Filosofía empecé a trabajar en una gestoría. En 2004 Izquierda Unida se pegó una leche electoral (5 escaños) y decidí que tenía que arrimar el hombro, así que volví a afiliarme. Y lo hice con mucha eficacia, pues cuatro años después se había multiplicado el batacazo por cinco.

En febrero de 2015 decidí darme de baja de IU-CM y por tanto de IU tras algo más de 20 años. Si en los 90 me aparté porque no entendía nada, en los 10 lo hice porque entendía demasiado. Junto con otra buena gente montamos Convocatoria por Madrid, que llegó a un acuerdo con Podemos para concurrir juntos a las autonómicas de 2015. Mi capacidad destructora llegó al punto de que Convocatoria por Madrid se disolvió alegremente un año después de nacer. Así que ahora estoy de diputado autonómico de Podemos, punto. Afortunadamente los madrileños nunca han sido del todo conscientes de esta desgracia.

Hasta que nació mi hijo, en 2013, solía desahogarme por aquí diariamente. Entonces decidí que él se merecía toda mi capacidad de adoctrinamiento, por lo que el blog se convirtió en poco más que un repositorio de artículos que publicaba en Cuarto Poder, El Diario, El País, La Marea… o de vídeos de participaciones en tertulias (Trece, Telemadrid…) o de intervenciones parlamentarias. Creo que mi hijo ya dice suficientes barbaridades, así que desde la vuelta del verano de 2018, el primer verano en cinco años en que pude leer y escribir en vacaciones, intento retomar cierto ritmo con el blog.

Vale.

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