Blog de Hugo Martínez Abarca

Autor: blog3i (Página 2 de 129)

Elena, estás hecha una mentirosilla 2.0

El comentario que veis arriba sería el segundo de este post de Elena Valenciano en el que llama patético a Aznar. Ahora mismo hay 75 comentarios aprobados, pero el mío sigue «aguardando moderación«. Reconozco que contiene una errata, pues falta una a en calificativo.

El segundo comentario es de Elena Valenciano dos días y 74 comentarios aprobados después y contiene una mentira («no he censurado nada que se refiera al gesto que hizo el Rey«) y un autorretrato bastante triste: no critica a Aznar por su dedito enhiesto, sino por su aspecto físico. Pero eso sí, protesta contra quienes tienen prejucios.

En este blog sólo he censurado un comentario en el que se llamaban hijos de puta a dos personas:  envié un mail a su autor pidiendo que escribiera de nuevo el comentario sin el insulto y que lo aprobaría sin problemas. Por cierto, desde la administración de comentarios del blog de Elena Valenciano han pinchado al menos dos veces el enlace que les puse, por lo que han visto el vídeo del rey y su peineta y han decidido no aprobar el comentario.

Lo que desde luego no voy a hacer es calificar a nadie de patético porque se deje el pelo como quiera, tenga una tableta donde los humanos tenemos la barriguita cervecera o lleve pulseritas. Eso se lo dejo a Antonio Burgos y gente así.

«Voluntaria»

La escritura de este blog es estrictamente voluntaria: si dejara de escribirlo no perdería ninguna otra cosa que necesite, ni una ayuda que me venga bien para algo, ni nada. Sólo perdería las cosas que aporta directamente la escritura de un blog (el entretenimiento que supone pensar y escribir un texto, la satisfacción -o inquietud- al ver cuánta gente se acerca a ver qué tontería he escrito, los comentarios, las relaciones virtuales que se van tejiendo…); a cambio, me podría levantar todas las mañanas una horita más tarde: en fin, mejor no pensarlo. En cuanto acabe de escribir este texto me iré al trabajo. Es cierto que nadie me pone una pistola en la sien para que acuda. Pero no hay quien diga que el trabajo es voluntario: no se hace por voluntad, sino por dinero. Si la situación económica de uno varía en función de si hace o no tal cosa, su realización no es voluntaria, sino que está sometida a alguna forma de soborno o incluso de chantaje.

Posiblemente penséis que os estoy tomando por imbéciles pues todo el mundo tiene claro que lo voluntario es aquello que hacemos única y exclusivamente porque nos da la gana. Siento contradecir a quien lo crea. No todo el mundo lo tiene claro y de hecho tiene toda la pinta de que ésa va a ser la trampa que se utiizará para que cuele la ampliación de la jubilación: que será voluntaria. Ayer mismo lo dijo Corbacho: es imprescindible que se amplíe la edad de jubilación hasta los 67 años, pero que nadie se alarme ni sea demagogo, que será voluntario.

Para que fuera voluntaria la prolongación de la vida laboral, ésta no debería incidir en absoluto en la situación económica de quien optara por seguir trabajando:  si a los 65 años uno quiere seguir fichando, debería ingresar exactamente lo mismo a final de mes que si estuviera jubilado, es decir, la cantidad que le fuera a corresponder por la pensión y la cotización a la Seguridad Social no modificaría en absoluto la pensión a cobrar por el trabajador una vez jubilado (ni en años de cotización, ni en incentivos, ni en nada). En tales circunstancias, sí sería voluntario seguir trabajando. Y la lucha por la adecuación de las pensiones a las necesidades de las personas jubiladas permanecería vigente, porque ningún sometimiento a chantaje paliaría la escasa cantidad que cobran los pensionistas (por no mencionar a las pensionistas).

Evidentemente no estamos hablando de ese tipo de voluntad, sino de una voluntad incentivada. En primer lugar porque durante esos años de prolongación de la actividad laboral el trabajador seguiría cobrando un sueldo superior a la pensión que tenga una vez jubilado, y en segundo lugar, porque todo aquél que no haya nacido en Venus sabe que cuando nos dicen que será voluntario quieren decir que se incentivará con un complemento a las pensiones o con alguna mejora económica, pues si no, ni el padre de Corbacho renunciaría a descansar cuando pudiera. Y siendo como son las pensiones españolas una birria, ese complemento económico no es una gracieta, sino una extorsión de libro: o curras un par de añitos más, o ya sabes lo que vas a cobrar, chato; pero no te quejes, que si aceptas es porque quieres.

Pero, ¿y si fuera realmente voluntaria la prolongación de la vida laboral? Entonces ya sólo estaríamos ante un ejercicio de insolidaridad entre trabajadores. Supongo que por aquí todos estamos al tanto de que existe un cierto problema con el paro. En algunas profesiones, como el trabajo social, uno de los motivos del paro es que hay gente que, con la mejor voluntad, presta gratis sus horas de trabajo mientras otras personas necesitarían el sueldo que justamente se les pagaría por hacer aquello para lo que han estudiado. La prolongación voluntaria de la vida laboral supondría aumentar el número de personas dispuestas a trabajar sin que cambiara el número de puestos de trabajo. Es decir, aumentaría la tasa de paro, aunque fundamentalmente entre los jóvenes que quisieran acceder a su primer trabajo y que por tanto no cobrarían subsidio de desempleo. Para quienes quieren que la caja de la Seguridad Social rebose superávit sería estupendo; para los trabajadores, un desastre.

Aunque se mantenga en la ambigüedad habitual, cualquiera sabe que lo que anuncia el gobierno es una ampliación de la vida laboral que no será voluntaria, sino sometida al chantaje de una mejora económica (que sólo tendrán que aceptar quienes estén en peor situación económica) y encima una mayor tasa de actividad que generaría mayor competencia entre los trabajadores, que ya sabemos cómo se resuelve en España: bajando los salarios.

Aunque el derechazo se vista de seda, derechazo se queda. Muchas ciudades de España se movilizarán hoy para responder al derechazo. Y si no hay respuesta, en pocas semanas la gente de Davos convencerá de nuevo a nuestro sonriente presidente de que otro derechazo es posible.

La semana roja

Desde Soto en Cameros, la semana roja vuelve a Chamberí, de donde nunca debió salir, pues todo el mundo sabe que es el centro neurálgico de la izquierda mundial.

Para muestra un botón: Fausto Fernández preguntó a Ignacio González (el vicepresidente de la Comunidad de Madrid que según los espías de Granados se pasea por Colombia con bolsas de contenido desconocido) por el campo de golf de Chamberí, con el que benefició a los socios de su hermano y de su cuñado y que la justicia declaró ilegal. «Eso no me lo dices en la calle», respondió el dirigente del partido de los hijoputas y las peinetas universitarias. Salió Fausto a la calle, cogió un ordenador, y se lo dijo en la calle.

El 16 de febrero de 1936 el Frente Popular venció en las últimas elecciones democráticas en muchos años: la derecha le dijo a la ciudadanía que eso no se lo decía en la calle. En Acero Blochevique hemos leído un recuerdo de aquella victoria de la izquierda y, por tanto, de la democracia. Mientras, Rafa nos contaba desde Kabila unas intensas jornadas sobre memoria histórica.

La semana política ha girado sobre el nuevo mantra de moda: un pacto de Estado que nos permita renunciar a unos pocos derechos adquiridos y a cualquiera que pretendamos conquistar. Inés situaba el debate frente a las palabras huecas. En el Congreso de los Diputados se discutía, presuntamente, sobre la crisis. En los medios no se podía encontrar el discurso de Gaspar Llamazares, diputado de la tercera fuerza política: había que buscarlo en el blog de Àngels. A veces los diputados se ganan el sueldo, por mucha demagogia que haya al respecto: viul reflexionaba sobre las remuneraciones y privilegios de nuestros políticos.

Sin necesidad de pactos, casi todos los partidos se ponen de acuerdo en algunas cosas: mientras en Holanda se rompen los gobiernos para salir de Afganistán, en España la Comisión de Defensa autorizó el envío de más tropas a la guerra con el voto a favor del PSOE, PP, CiU, PNV y UPyD mientras IU mantenía la bandera del No a la guerra. Ceronegativo nos lo contaba preguntándose por la famosa pinza. Mientras, en Diseccionando El País veíamos las manipulaciones que hay sobre esta guerra de ocupación: podemos ver en fotos a marines estadounidense defendiendo a un padre y su hija de los talibanes malos… Lo malo es que el mismo padre y la misma niña son defendidos por distintos marines y en distintas poses en distintas ediciones de los diarios lo que hará que algún malpensado sospeche que la foto no es más que teatro para convencernos de las bondades de la guerra.

Para pinza la que hay que ponerse en la nariz al ver cómo el ayuntamiento en el que más voto al PSOE hay de España, Parla (Madrid), se regala suelo público para escuela concertada. En Moscas en la Sopa se señala con acierto que lo que nos debería diferenciar a la izquierda es la defensa de lo público.

En la RASD se celebraba una carrera ciclista solidaria con el pueblo saharaui de la que se deba cuenta en Gotes d’aigua. En Euskadi era Mikel Arana quien reflexionaba sobre la posibilidad de conseguir la paz a raiz de la reciente declaración de la Izquierda Abertzale. Y Luis Ángel Aguilar nos contaba la curiosa iniciativa de los Pazyasos. Y mientras tanta gente hace cosas por conseguir un mundo más justo y pacífico, otros siguen empeñados en la censura, la amenaza y la inquisición: en El Espeto Victoriano se denunciaba la victoria del integrismo cristiano que ha conseguido cerrar una exposición porque a los nuevos torquemadas no les gustaba que otras personas pudieran verla libremente.

Por último, quiero señalar un texto que me gustó mucho: somos un país en el que hay muy poca militancia política y en el que la escasa cultura democrática estigmatiza la militancia política. Por eso hace ilusión ver cómo la utilidad de la militancia es reconocida cuando la aprovechamos para dar voz a colectivos que no tendrían voz sin IU. Manolo Lay cuenta su caso, que es representativo de algunas de las gratificaciones que permite la militancia en Izquierda Unida.

La semana que viene La Semana Roja será elaborada por Lidia. Como no está muy lejos de Chamberí, es posible que no le salga mal. Confiemos en ello.

Decíamos ayer

Hace una semana quedé a tomar un café con Manolo Monereo, referente de la historia y el presente de Izquierda Unida. Hablando de todo un poco recordaba cómo hoy le está dando la razón la historia a los disparates que generaron la mayor crisis que tuvo Izquierda Unida.

En los 90 se puso en marcha la Europa de Maastricht, que abandonaba definitivamente la posibilidad de una Europa unida política y socialmente para centrarnos en una unidad monetaria basada en criterios liberales sin centralizar las políticas fiscales y laborales, abandonadas como campo de competencia entre los Estados. Juan Francisco Martín Seco era entonces el economista de cabecera de IU y explicó claramente las repercusiones que el modelo de Maastricht tenía para el conjunto de la Unión Europea y singularmente para España, que renunciaba a tener la moneda como mecanismo de ajuste económico por lo que competiría con ajustes fiscales (y por tanto sociales) y laborales. Y que España, carente de industria de alto valor añadido, sólo tendría la opción de entregarse a un crecimiento especulativo con desastrosas consecuencias sociales y medioambientales.

Aquello supuso un via crucis: frente a la posición de IU se alzaron todos los medios de comunicación, partidos políticos, sindicatos… y fue lo que utilizó Nueva Izquierda como cuña para la quiebra interna. Sólo en los movimientos sociales se apoyaba la posición contraria a Maastricht. Cuando se votó en el Congreso el Tratado de Maastricht, IU decidió que, para evitar la guerra interna, en vez de votar No, se abstendría: la razón era que IU pedía que no se votara en el Congreso de los Diputados, sino en un referendo entre toda la ciudadanía, dado que entrar en ese modelo de Europa iba a ser una de las decisiones más relevantes que se iban a tomar en décadas. Ni por esas: los diputados de Nueva Izquierda votaron a favor de aquel modelo de Unión Europea y tardó poco en reventar Izquierda Unida: los mandamases de Nueva Izquierda se fueron al PSOE (el bienpagao es ahora Secretario de Estado para la UE), la tropa se quedó desubicada (fuera de IU, pero sin querer entrar en el PSOE) e IU se quedó hecha unos zorros.

Hoy es una evidencia que llevaban razón quienes se oponían al modelo de Unión Europea que nos ha llevado a esta profunda crisis económica, social y política: a toda Europa, pero especialmente a España. No hay que buscar en viejos extremistas (Martín Seco, no es ni era viejo ni extremista: es un socialdemócrata lúcido y coherente con sus ideas). En las últimas semanas Paul Krugman ha situado ese modelo de construcción europea en el origen del desastre español. El propio Joaquín Almunia dijo sin rubor que algunos países, como España, habían perdido competitividad desde su entrada en el euro.Por no citar a Vicenç Navarro, otro socialdemócrata que hoy pasa por peligroso extremista.

Ellos lo reconocen. Teníamos razón. Quienes entonces escuchaban los argumentos sólidos contra ese modelo de construcción europea pero no querían asumir su consecuencia (negarse a ese modelo y luchar por otro: una Europa social, democrática y ecológica) replicaban con fe: vale, esto esta mal, pero seguro que la unión monetaria será el primer paso para la unidad fiscal, política…

Hace casi 20 años del Tratado de Maastricht y aquella fe sólo tiene la suerte de haber sido olvidada: la UE ha crecido geográficamente (como buen mercado que es) y no ha dado un paso relevante hacia la unidad política (y democrática) ni hacia la unidad social y fiscal, con lo que se han ido debilitando todos los servicios públicos y se insiste en recortar derechos.

¿Hemos aprendido la lección? Posiblemente: ahora sabemos que alzar la voz y denunciar lo evidente se paga muy caro a corto plazo, y da pánico. Pero mirar para otro lado y renunciar a defender lo evidente trae el desastre en pocos años y la indignidad en el momento. Ahora falta ver cómo se aplica esa lección a esta crisis.

El voto por edades

La edad es un factor importante al analizar las perspectivas electorales. El voto joven suele ser un suelo sobre el que crecer, aunque no necesariamente es sólido. Es difícil esperar que una persona de cincuenta años varíe demasiado su voto: casi nadie es demasiado desleal a una trayectoria vital consolidada; la juventud no tiene tal trayectoria y por lo tanto no se ubica con inercias.

Cuando yo tenía 20 años (en 1996, el momento más fuerte electoralmente de IU y más débil del PSOE hasta ahora) entre los jóvenes IU era la segunda fuerza política, por encima del PSOE. Es evidente que muchos de mis contemporáneos se han olvidado con el tiempo de IU y se han ido al PSOE, especialmente a raíz de la guerra de Irak, cuya oposición fue capitalizada con mucho acierto por el PSOE de un Zapatero entonces ilusionante. Pero de aquellos polvos vienen algunos lodos: mi franja de edad (25-34 años, ¡ay, ya pronto dejará de ser mi franja de edad) es la que más voto a IU concentraría si hoy hubiera elecciones generales según el barómetro del CIS de enero.

Para interpretar estos datos hay que tener en cuenta que se trata de intención declarada de voto: más rigurosa pero menor que la estimación de voto. Es lo de menos, lo interesante son las tendencias.

Es sencillo analizar los datos por edades. Con la edad se tiende al bipartidismo, que es casi absoluto entre los mayores de 65 años (ninguna opción que no sea PP y PSOE supera el 2% en ese tramo). Eso no quiere decir que el resto de partidos tenga un voto fundamentalmente joven.

UPyD, por ejemplo, es un voto cincuentón, pues tiene su cénit entre los 45 y los 54 años (7.2%). Viene de un escaso 2.1% entre los menores de 25 años. A partir de ahí crece con la edad hasta los 54 años y desde ahí cae. Exactamente lo mismo le sucede a CiU.

El PNV alcanza sus máximos entre los mayores de 55 años. Los partidos más pequeños están demasiado sometidos al azar de la encuesta, pues la muestra es demasiado pequeña, por lo que si hay alguna tendencia asociada a la edad, es imperceptible con un mínimo rigor.

¿E Izquierda Unida? Izquierda Unida es la única fuerza que puede decir que tiene un voto fundamentalmente joven. Entre los menores de 25 años hay casi un votante de IU por cada dos votantes del PSOE (16% PSOE, 7,6% IU). Entre los 25 y los 34 años un 7.7% de encuestados dice que votaría a IU. Y a partir de ahí cada vez menos votos hasta llegar al 1% entre los mayores de 65 años.

Una curiosidad es que en todos esos tramos (mayores de 34 años) IU es superada por UPyD. Mientras entre los jóvenes Izquierda Unida triplica a UPyD (7.6% frente al 2.1%), a partir de los 35 años UPyD supera a IU llegando casi a duplicarla entre los mayores de 65 años (1.9% de UPyD frente a 1% de IU).

UPyD ha conseguido generar una imagen de voto juvenil y simpático. Curiosamente es una imagen que ha calado… excepto entre la juventud, que le da la espalda. El resto de partidos tampoco son atractivos para la juventud. O al menos son más atractivos para los mayores que para los jóvenes.

Salvo IU. Casi sin proponérnoslo Izquierda Unida va recuperando una posición que tenía en los años 90 como opción política que la juventud realmente valora como existente, como una opción electoral más y juega casi de tú a tú a PP y PSOE.

Contra los cantos de sirena, el rigor de los únicos datos que existen: desgraciadamente no existen datos de estudios cualitativos. Los únicos datos que tenemos para preguntarnos cómo vota la gente son los del CIS. Incluso éstos tienen una muestra insuficiente y demasiado sometida al azar. Pero si algo podemos decir es que IU tiene un voto fundamentalmente joven. Y eso es un buen trampolín para el futuro.

De acuerdo con las indicaciones de ceronegativo pongo también el gráfico en barras por si alguien ve mejor así los datos.

Causas y consecuencias

Si en 2003 das publicidad a las historietas de Pío Moa anunciando que te leerás sus libros en verano, que no te extrañe cuando después te llamen fascista.

Si te dedicas a acusar de cómplice del terrorismo a quien busque la paz, no te cabrees si te llaman terrorista.

Si fuiste uno de los tres promotores de la Guerra de Irak y amparaste todas las mentiras que dieron lugar a miles y miles de muertos, torturas y hambre, comprende que te llamen asesino e incluso criminal de guerra.

Pero si eres uno de tantos medios de comunicación que hoy ha puesto en portada la foto de Aznar, pero calló cuando supimos que el rey había hecho lo mismo en otro de sus brotes autoritarios, no te sorprendas si te llamamos súbdito, hipócrita, cobarde.

Y si eres una dirigente política que va de 2.0 por la vida y escribes que Aznar demuestra ser patético por ese gesto, cuando un comentarista, que soy yo, te pregunta con educación si crees que el rey también fue patético con el mismo gesto, no censures ese comentario. Y si lo censuras, no te extrañe que asumamos que tu indignación sea una burda pose, que eres 2.0 porque queda fashion, pero no admites cualquier matiz que te haga sentirte incómoda y que, en definitiva, no te indigna lo que haga Aznar, sino que sea Aznar quien lo haga. Y eso se llama doble moral. O sea, que al menos tienes una moral 2.0.

Si ella no fuera Ana Botella, llevaría razón

Y dijo Ana Botella: «El planeta está al servicio del hombre, no el hombre al servicio del planeta«. Y nos entró una risa nerviosa por el hecho de que esta señora es la delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. Y sin embargo creo que, si no fuera ella quien es, se podría hacer una interpretación con la que estar plenamente de acuerdo.

¿Por qué «si no fuera ella«? Sabemos que Ana Botella pertenece a una secta católica. En el primer capítulo del Génesis leemos:

Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella»

En este caso el masculino de hombre es genérico: «Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó , y los creó macho y hembra.«. Lo de la costilla es después, en una segunda creación del hombre (esta vez sólo varón) al que tras ver su aburrimiento acompaña de una mujer costillar: los textos infalibles tienen estas incoherencias que escapan a nuestro entendimiento.

Debemos suponer que Ana Botella se refiere a ese dominio mandado por Dios ejercido sobre los animales (no sobre el planeta ni sobre las plantas). Está implícito que el ser humano haga con los bichos lo que le dé la gana, que para eso le toca dominarlos. Y se entiende que es el hombre y la mujer actual quien debe arrasar según su conveniencia.

Pero hay otra interpretación posible de la frase de Ana Botella si no la hubiera dicho ella. Yo estaría dispuesto a firmar que la humanidad no está al servicio del planeta y que la razón para ser ecologistas es que conservar el planeta en condiciones habitables es necesario para la humanidad. Si la humanidad estuviera al servicio del planeta, tendríamos que planificar un urgente suicidio colectivo: el mejor servicio que podríamos prestar al planeta es la desaparición de la plaga humana. Pero de ahí se deduciría una especie de panteísmo o una teoría tipo Gaia que supusiera que el planeta es alguien a quien servir.

Todas las ideologías tienen un sujeto político detrás: el individuo para el liberalismo, la nación para el nacionalismo, la clase obrera para el comunismo, Dios para los integristas,… ¿Y para el ecologismo? No creo que para el ecologismo el sujeto político sea el planeta. Es, más bien, la humanidad presente y la futura. Es decir, no nos podemos cargar el planeta porque no tenemos derecho a arrancárselo a nuestros nietos. Ni a los nietos de nuestros nietos.  Queremos preservar el planeta porque es un derecho de la humanidad, mientras que su destrucción decreta que los seres humanos que existan no podrán ejercer algo a lo que tienen derecho como es un medio en el que vivir.

Ocurre que Ana Botella entiende eso de que el planeta esté al servicio del hombre al modo en el que la derecha lo entiende todo: pueden usar el masculino como genérico, pero el singular siempre es singular. Los derechos del hombre y del ciudadano nunca son de todos los hombres (y mujeres) y de todos los ciudadanos. Si los entendieran así, se acabaría la discusión sobre la propiedad privada, por ejemplo. Se acabarían en realidad casi todas las discusiones. Y cuando Ana Botella afirma que el planeta está al servicio del hombre, se refiere a que cada hombre o mujer haga con el planeta lo que le venga bien, sea construir una urbanización, un campo de golf ilegal o ceder terreno público a una secta. No piensa en garantizar que todas las personas (poderosas o no) puedan usar para su vida el planeta en las mejores condiciones posibles.

El problema no es que el planeta esté al servicio del hombre. El problema es qué entendemos por el hombre.

«Zapatero sí tiene un plan para la economía»

Ecologistas en Acción quiere salir al paso de las repetidas declaraciones que acusan al Gobierno de no tener una estrategia definida en materia económica. El seguimiento de las políticas del Gobierno demuestra que sus actuaciones están encaminadas, de manera coherente, a satisfacer a los mercados especulativos en detrimento del entorno y de las personas más desfavorecidas.

Ecologistas en Acción, a diferencia de muchos medios de comunicación y partidos políticos, considera que el Gobierno está siguiendo una política económica definida. Una política que es justo la contraria de la que debería poner en marcha para acercarnos a la sostenibilidad.

Las medidas anunciadas recientemente, como el aumento de la edad de jubilación y su recorte, la reducción presupuestaria en 50.000 euros, o el plan de ajuste del gasto público para meterlo dentro de los parámetros del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, están encaminadas única y exclusivamente a aumentar la credibilidad del Estado español en los mercados internacionales mostrando el marcado carácter neoliberal de la economía española.

Más en la web de Ecologistas en acción.

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