Blog de Hugo Martínez Abarca

Etiqueta: Cayo Lara (Página 1 de 2)

Un año de Cayo Lara

Hoy se cumple un año desde que Cayo Lara fue elegido coordinador federal de Izquierda Unida. Son ya las cinco de la tarde y si no me equivoco éste será el primer texto que se publique en la blogosfera afín a IU sobre el aniversario: algo que viene a romper el mito según el cual IU es una máquina de mirar su ombligo (interiorización, se dice en iulógico). En I Love IU hoy se habla de Aminatou Haidar, del berlusconazo, del derecho de autodeterminación y la consulta catalana, de la manifestación del sábado pasado, de Barack Obama, de la conferencia de presidentes autonómicos, del precio del metrobús en Madrid, de consumo ecológico, de la ley de extranjería, de la ley de dependencia, … se habla incluso de la fiesta del centenario de la CNT,… pero no del aniversario de la elección de Cayo Lara.

En la web de Izquierda Unida también podemos encontrar la denuncia de la falta de valentía del gobierno en la defensa de Aminatou Haidar, la puesta en marcha del área federal de juventud de forma consensuada, la lucha contra la corrupción,… pero nada sobre la elección de Cayo Lara hace hoy un año.

Y quizás sea esa una magnífica señal: que llevamos un año en el que hemos apartado nuestros ojos del ombligo porque a nosotros también ha dejado de interesarnos IU como fin último de la política, sino como medio para conseguir fines. La solidaridad con Aminatou Haidar está siendo un ejemplo evidente de la utilidad de una fuerza coherente como IU que se entrega a quienes luchan por un mundo mejor y más justo sin oportunismos ni medias tintas. La pluralidad del acto del 28 de noviembre, en el que quisimos escuchar a gente que no vino a decirnos lo altos y guapos que somos, sino incluso a regañarnos por haberles fallado en tal o cual momento dio una imagen del modelo de organización de izquierdas por el que estamos luchando (y que no es fácil poner en pie): un modelo de izquierda abierto a las luchas emancipatorias y cerrado a las presiones de los poderosos (sean éstos medios de comunicación, pequeñas mafias o potentes aparatos gubernamentales).

Sigue habiendo grandes problemas, por supuesto: si apostamos por una refundación de la izquierda es porque constatamos el final de un ciclo. Pero los árboles no deben impedir ver un bosque que, poquito a poquito, va resistiendo a tanta contaminación.

La III República es un chollo

La visita de Cayo Lara de ayer al Jefe del Estado supuso el primer éxito comunicativo de Izquierda Unida en bastantes años. Se limitó Cayo Lara a, junto con una serie de propuestas para salir de la crisis económica por la izquierda, plantearle a Juan Carlos de Borbón el modelo político que defiende Izquierda Unida, que pasa por la proclamación de la III República.

Algo tan normal como que una fuerza política de izquierdas no acepte dioses, reyes ni tribunos fue portada ayer en todos los medios de comunicación de masas y alcanzó la portada de menéame (uno de los portales de noticias más visitados en español y cuya portada se decide por los votos de los usuarios).  En casi todos los diarios era una de las noticias más comentadas y no es la primera vez que sucede algo así: ya el pasado 14 de abril el vídeo de Izquierda Unida con buena parte de su dirección felicitando la onomástica republicana fue uno de los vídeos más vistos de youtube.

En las encuestas, un 22% de los españoles se delcaran partidarios de la República. En un país donde resulta asfixiante la propaganda casi unánime que hace creer que monarquía y democracia son sinónimos ese 22% resulta prometedor. A diferencia de otras monarquías como las escandinavas o la británica, en España la República remueve emociones entre las izquierdas por nuestras memorias familiares y populares, por lo que puede resultar el factor de movilización política del que carecemos (y que tan sencilla es para los nacionalistas, los tradicionalistas,…). Los republicanos y las republicanas tenemos además en España la suerte de tener una simbología inequívoca: sólo los majaderos dicen eso de que EEUU y Francia ya son repúblicas y eso no es más de izquierdas; la bandera tricolor, el himno de Riego,…  apelan claramente a la izquierda más honesta, más luchadora, más demócrata y más sacrificada. En España cuando alguien se declara republicano no tiene necesidad de aclarar «y de izquierdas«.

Los factores que mueven a la movilización (y en última instancia al voto) van mucho más allá de lo exclusivamente racional. Por eso los nacionalismos y los fundamentalismos religiosos tienen tal capacidad de movilización. En la izquierda española tenemos la suerte de gozar de un asidero que apela a lo emocional pero que, además, es reconocible como una reivindicación de un cambio de modelo político, económico y social hacia la justicia y la razón. Nuestra suerte es mayor por el hecho de que nadie más está reivindicando la III República como el nombre del cambio radical que queremos.

La III República es un chollo sobre el que deberían pivotar las propuestas que haga la izquierda: poniendo la III República en el centro de esas propuestas, no sólo estaremos llamando la atención sobre las mismas, sino que simbólicamente estaremos mostrando que no son propuestas aisladas, sino que están incluidas en un paquete que supone una seria transformación de nuestra realidad política.

NOTA Como muestra un botón: ayer se le erizaban los pelillos a Javi, el hijo rojo y a viul

Pruebas superadas

Esta semana no ha podido ser más densa para Izquierda Unida, que se ha sometido a sus primeras pruebas de fuego tras la IX Asamblea. El martes aparecía Cayo Lara en Tengo una pregunta para usted y el jueves se iba Rosa Aguilar a Tengo una consejería para usted.

En el primer caso la nota fue alta según todo el mundo: los oyentes que llamaban a las (pocas) tertulias que comentaron el tema y los comentarios de los lectores en los diarios digitales se dejaban llevar incluso por el entusiasmo hacia el coordinador de IU, hasta entonces desconocido para el gran público. Los nuevos rumbos de Izquierda Unida y la clarísima voluntad de poner a ésta por encima de posiciones personales o de pequeñas diferencias políticas quedó de manifiesto cuando el propio Eberhard Grosske, que se postuló para el cargo que hoy ocupa Cayo Lara, escribió expresamente para felicitarse por la actuación del coordinador de toda Izquierda Unida en el programa. Junto con él fueron decenas los apuntes de blogueros y blogueras aplaudiendo al coordinador y los comentarios en sus blogs mostraban que no era un triunfalismo injustificado.

Con todo, la prueba de fuego se produjo ayer, con la estampida de Rosa Aguilar. E Izquierda Unida respondió como una piña, olvidando viejas rencillas y poniendo a IU por encima de divisiones internas, alianzas políticas e incluso amistades personales. Inmediatamente después de conocerse la situación, nuestro diputado, Gaspar Llamazares, rechazó la actitud de Rosa Aguilar contundentemente uniendo su voz en una sola con la de Cayo Lara. El propio Grosske volvió a escribir demostrando su lealtad hacia Izquierda Unida y poniendo todos los puntos sobre las íes de la marcha de la cordobesa. Ines Sabanés escribió también un texto que seguro que le fue muy difícil en lo personal, pero que evidencia de nuevo su más que demostrado compromiso con Izquierda Unida. Finalmente muchos que somos ajenos a IU Abierta tuvimos una inmensa alegría al ver la impecable reacción de la sensibilidad interna, que fue mucho más leal con Rosa Aguilar que Rosa con ella. Desde todos los rincones de IU entendimos perfectamente que no era un conflicto interno en Izquierda Unida, sino un conflicto personal de Rosa Aguilar con toda Izquierda Unida.

En un momento que pudo haber sido muy duro y difícil, Izquierda Unida se ha mostrado más unida que nunca. Todas las partes y personas que tienen algo que decir en IU han mostrado que ese proyecto colectivo está muy por encima de los proyectos personales y/o parciales.

Dicen que lo que no mata engorda. La marcha de Rosa Aguilar no ha conseguido matar a la Izquierda. Así que habremos de suponer que nos ha engordado.

La izquierda y la demagogia de los hechos

Como ya he escrito en otras ocasiones, soy absolutamente incapaz de saber quién ha ganado un debate cuando tengo una posición predefinida: siempre me da la impresión de que han ganado los míos. Lo mismo me ocurre con entrevistas o similares, como el programa Tengo una pregunta para usted: siempre me parece que quien representa a Izquierda Unida lo hace mucho mejor que cualquier otro representante: puede que sea por una especie de fanatismo acrítico (no lo descartemos) o simplemente porque es mucho más fácil que a uno le resulte convincente quien dice cosas parecidas a las que uno mismo ya pensaba. Sé que no son buenos formatos para explicar propuestas en profundidad, sino para dar una buena imagen: honesta, seria y cercana (no sé por qué, pero los políticos no tienen que ser «normales», sino «cercanos»: como si diéramos por hecho que normales no pueden ser).

Cuando ayer terminó el programa estrella de la política española, ya era el día de san Cayo. Vi en el correo electrónico que muchos de mis compañeros tienen el mismo síndrome que yo: «Ha estado genial, lo digo en serio«. Y me puse una tertulia radiofónica de esas en las que IU no suele existir salvo que le sea útil por lo que sea al PP o al PSOE. O salvo que llamen oyentes.

En esta tertulia comenzaron los periodistas explicando que bueno, que Cayo había estado bien, pero con bastante demagogia. Y empezaron a llamar oyentes. «Hoy Izquierda Unida ha ganado medio millón de votos», dijo uno. «Parece el único político que se entera de lo que está pasando y busca soluciones para la gente» según otra. Fueron muchas las llamadas en apoyo de un dirigente político cuyo nombre probablemente no conocieran unas horas antes. Ninguna llamada criticó ninguna de sus respuestas.

Son dos señales de que estuvo muy bien Cayo Lara. El apoyo que tuvo de gente no entregada a la causa es una magnífica señal, especialmente cuando el discurso no es ni mucho menos complaciente con ninguno de los otros partidos ni con ningún poder fáctico. Y lo mejor es que a la categoría humana tertuliana el discurso de Izquierda Unida le parezca demagógico. Hace apenas unos meses escribía Javier Ortiz sobre la demagogia de los hechos. Si uno señala que el Estado se está volcando más en ayudar a los banqueros, constructores y fabricantes de coches que en socorrer a la gente trabajadora o en construir alternativas al modelo de crecimiento que nos ha llevado hasta aquí, puede sonar demagogo. Lo malo es que los hechos le dan al demagogo la razón, como si los hechos fueran los verdaderos demagogos.

El programa de ayer es un buenísimo punto de arranque para una campaña electoral europea en la que la izquierda alternativa que representa IU tiene que aglutinar a la gente crítica con un modelo que comparten los demás grandes partidos en casi todo lo que se decida en Europa. Son unas elecciones en las que no nos podremos quejar de la ley electoral ni los ciudadanos podrán excusarse tras el voto útil. Tienen que ser las elecciones del relanzamiento electoral de Izquierda Unida, de La Izquierda.

La mano tendida por la izquierda

Se reunieron ayer en La Moncloa Zapatero y Cayo Lara. Zapatero ha esperado cuatro meses y medio a recibir al coordinador de IU porque hasta ahora no le ha necesitado: lo necesita ahora, porque el pacto con el PP en Euskadi ha dejado al PSOE sin alianzas en Madrid. Para gobernar con la derecha busca apoyos de la izquierda.

Pese a la mezquindad de haberlo ninguneado hasta que ha querido utilizarlo, Cayo Lara respondió a Zapatero con la mano tendida: por una parte le ofreció una batería de propuestas para salir de la crisis por la izquierda; por otra, ofreció apoyo concreto a aquellas medidas del PSOE que fueran de izquierdas. Es decir, hizo una propuesta de entendimiento por medidas concretas de izquierdas.

La respuesta fue típica del gallardón de la Moncloa. Ni que sí ni que no, pero con talante molón. Recibió las propuestas Zapatero «con cariño«, como si en vez de iniciativas políticas fueran gatitos o sobrinos. O como si fueran los deberes hechos por un alumno tontorrón pero simpático. Al ofrecimiento de ser apoyado en las medidas de izquierdas que empujase el gobierno no parece que respondiera explicando que tenga alguna propuesta de ese tipo en la cabeza.

La conclusión puede ser parecida a la de siempre: Izquierda Unida se ofrece a acuerdos entre iguales basados en una propuesta política a la que cada uno contribuya en función de su peso; el PSOE responde con una mirada por encima del hombro, con muchísimo cariño, no te creas, y entiende que con ese buen rollo Izquierda Unida tiene que apoyar lo que quiera que presente el PSOE.

Al menos ya no podrán decir que se pide el apoyo de IU para que no gobierne la derecha: en realidad se pide el apoyo de IU para poder gobernar con la derecha.

En cualquier caso, sabéis que las gentes de Izquierda Unida somos muy autocríticas y en esta ocasión hay que serlo igual: ¿alguien me puede decir por qué tuvo que ir Cayo a Moncloa en traje? Si Revilla va a la Moncloa en taxi, ¿por qué no ir con rebeca de lana, que es como hemos visto siempre a Cayo? El traje no le queda nada creíble (a casi ningún varón de IU nos queda creíble el traje) y no entiendo por qué hay que disfrazarse. Al menos no se planchó el pantalón, lo cual me enorgullece.

NOTAS

1.- A la vista de los comentarios aclaro ¡¡¡Lo del traje es un chascarrillo!!! Por mí como si va en chanclas.

2.- TVE se ha rendido ante mi capacidad de presión y esta noche sale Cayo Lara en Tengo una pregunta para usted. Espero que no vaya con traje y que repita veinticinco veces que la candidatura de IU en las europeas se llamará La Izquierda.

3.- Foto tomada de  Público

4.- Añado la viñeta de Manel Fontdevilla por cortesía de Juan

Sí a la reforma laboral

Cuando Cayo Lara comenzó a hablar de huelga general, UGT y CC.OO. respondieron que sólo una reforma laboral les llevaría a la huelga general. Mientras el mercado laboral siguiera regulado como hasta ahora, los sindicatos no plantearían conflictividad alguna. Nuestros sindicatos mayoritarios son conservadores: sólo aspiran a que todo siga igual.

Por razones laborales veo frecuentemente y desde hace ya algunos años diversas formas de despido, todas dentro de la ley. No he visto en todo este tiempo un solo trabajador que haya cobrado la indemnización máxima prevista por la ley. Hay tantas triquiñuelas que se han añadido con el tiempo que esa indemnización es un brindis al sol. Basta con que el empresario se ponga a putear al trabajador, ordenándole un horario infame o afirmando su hundimiento económico: el trabajador, casi siempre desamparado, se aviene a negociar y acepta el «son lentejas, si no las quieres las dejas».

Mientras, hay mil estrategias para evitar la llegada al contrato fijo, que causa pavor al empresariado español. Tras el paso por la ETT se pasa un día dado de alta en el paro para que la empresa le contrate a uno con bonificación: como es un contratado nuevo se le pone su periodo de prueba, como si los cuatro meses con la ETT no hubieran sido prueba suficiente. En algunos sectores cada vez más numerosos se contrata a autónomos que trabajan para una única empresa, con su jornada laboral fija para evitar el sometimiento al Estatuto de los Trabajadores: hace unas semanas el Gobierno aprobó la regulación de un oxímoron llamado «autónomo dependiente» (como si la autonomía no fuera exactamente lo opuesto a la dependencia).

Claro que hace falta una reforma laboral. Y muy profunda. La excusa que encontraron los defensores de las patronales para la actual desregulación fáctica fue que ello incentivaría el empleo. El imparable crecimiento del paro es una prueba evidente del fracaso de los dogmas neoliberales asumidos por los gobiernos de PSOE, PP y PSOE otra vez. El hecho de que los sindicatos ni se planteen la necesidad de la reforma los sitúa también bajo el dogma.

El dogma dice que el sol sale por el oeste todas las mañanas; pero sólo saben que es mentira quienes madrugan.

Respuesta de la Defensora del Espectador de RTVE

Hace unos días pedíamos varios  a TVE que empezara a mover el estupendo programa «Tengo una pregunta para Cayo Lara«. Hoy me contesta la defensora del espectador, confirmando la necesidad de que enviemos cuantas más peticiones mejor:

Estimado Sr. Martínez:

Gracias por dirigirse a la Oficina de la Defensora con su sugerencia sobre el programa Tengo una pregunta para usted  que he trasladado al Director de Informativos  y al Director de TVE para su conocimiento y valoración. Ellos son los responsables de cursar invitación al programa  a aquellas personas que consideren de interés informativo en cada momento. Me han dicho que no esta previsto a corto plazo invitar a Cayo Lara a Tengo una pregunta para usted.

Le informo que desde su elección como nuevo coordinador general de IU, Cayo Lara ha sido entrevistado en programas como Los Desayunos de TVE,  En días como hoy de RNE,  además de en diferentes Informativos, donde ha tenido ocasión de transmitir sus propuestas a los ciudadanos.

La Defensora del espectador no tiene competencias sobre la programación ni sobre los contenidos informativos. Su tarea es velar por el cumplimiento de la leyes vigentes en materia de comunicación e información radiotelevisiva.

Un afectuoso saludo,

Elena Sánchez Caballero

No tenemos más aspirinas, así que tendremos resaca

El beodo Pedro le explicó el drama a su amigo: «Sabes que cada noche me bebo tres botellas de whisky y que antes de acostarme y después de levantarme me tomo sendas aspirinas para paliar la resaca. Ahora tengo un problemón: me he quedado sin aspirinas, así que no va a quedar más remedio que tener una insoportable resaca cada mañana«. Evidentemente Pedro tiene más opciones: Pedro podría beber menos, por ejemplo, y sus mañanas serían más amables.

Otro Pedro, a quien nombraron ministro de Economía, explicó hace unos días que ya no hay margen de maniobra contra la crisis: ya se ha hecho todo el gasto público que se podía hacer, como el beodo Pedro no tenía margen de maniobra contra las resacas porque ya se había tomado todas las aspirinas de la que disponía.

Posiblemente ya no puedan encargar obritas con las que mantener ocupados a unos cuantos parados durante medio año. Esas son las aspirinas, que combaten los terribles síntomas, pero no suponen solución alguna. La única solución posible es una profunda revisión del modelo económico que nos ha llevado a una monumental resaca. Y de eso no se escucha ni una palabra ni a Pedro, el ministro, ni a Zapatero, que no había engañado, pero se equivocó, cuando dijo que podíamos seguir bebiendo whisky a discreción sin miedo a la resaca. De las pocas personas a las que se ha escuchado pensar en cambiar de hábitos económicos es al borrachín Aznar: «No es de ninguna manera el fracaso del liberalismo sino el fracaso de los mecanismos actuales de regulación y de intervención del Estado en un sector que está ya muy regulado, el sistema bancario«. Lo que Aznar quiere es combatir la resaca tomándose una cuarta botella de whisky.

Si ser vicepresidente económico del Gobierno fuera algo importante, Solbes estaría ya en su casita. El Real Madrid, que como vemos es mucho más serio, despidió fulminantemente a su entrenador por decir que no tenían ningún margen de maniobra para ganar al Barça. Tras el entrenador, por cierto, cayó el presidente.

Tengo una pregunta para Cayo Lara

De vez en cuando TVE lleva a los dirigentes políticos a responder preguntas de ciudadanos «de la calle» (una sorprendente categoría humana que ejerce de guionista en muchos programas). Zapatero va hoy a «Tengo una pregunta para usted», programa por el que ya pasó una vez el propio Zapatero, que tendrá con éste su segundo programa completo. Otras grandes personas como Luis Aragonés han tenido también su programa de gloria. Duran i Lleida, Carod Rovira, Chaves, Montilla, Mas, Arenas y Gallardón han pasado por el programa. Todos hombres, por cierto. A Gaspar Llamazares se le permitió responder preguntas durante un tercio de programa.

Desde diciembre Izquierda Unida, la tercera fuerza electoral de España con 1.ooo.ooo votos, tiene un nuevo coordinador general. Sin duda la televisión pública, la de todos y todas, querrá mostrar a los españoles qué piensa el nuevo coordinador de la principal organización política que plantea críticas al sistema económico y al modelo de construcción europea en un momento de crisis económica y de elecciones europeas.

Las cosas de palacio van despacio, así que seguro que se darán más prisa en realizar el necesario «Tengo una pregunta para Cayo Lara» si les recordamos en el formulario que tiene RTVE para sugerencias que queremos que se haga ese programa o si se lo pedimos a la Defensora del Espectador de RTVE.

Así que ya estáis enviándoles una amable sugerencia.

Movilización, sindicatos, huelga general

En su discurso tras ser proclamado coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara criticó las respuestas conservadoras que el gobierno de Zapatero está dando a la crisis del capitalismo. Criticó que en esas soluciones están plenamente de acuerdo el PP y el PSOE y que son recetas neoliberales. La primera parte es difícilmente negable, pues el gobierno no ha dado más respuestas a la crisis que las que han venido del acuerdo con personajes como Sarkozy, Angela Merkel o Berlusconi; son las que aplicaría Rajoy si fuera presidente de un país de la UE. Son soluciones que aportan menos presencia pública en la economía que las adoptadas por Bush o por Gordon Brown.

En otros lugares el dinero dado al sector financiero se ha aprovechado para introducirse en el accionariado del banco receptor (sin que eso nos haga hacernos ilusiones sobre el socialismo de estos gobiernos: en cuanto vuelva a lucir el sol Brown y Obama privatizarán a bajo precio lo nacionalizado en época de vacas flacas). No es ninguna exageración decir que la respuesta que el gobierno de Zapatero está dando a la crisis no es esencialmente distinta a la que daría un gobierno de Rajoy, lo cual no quiere decir que Zapatero y Rajoy sean iguales, sino que en términos de modelo económico lo que les separa son matices. ¿Alguien considera inimaginable que Solbes y Corbacho fueran ministros del PP? ¿Cómo no aparece siquiera insinuada la idea de crear una banca pública ante la crisis financiera?

Esta política económica debería, vino a decir Cayo Lara, llevar a una movilización social y en su caso a una huelga general que intentara que el gobierno modificara su línea económica para responder a la crisis del capitalismo con medidas que no favorezcan a quienes tantos años llevan poniendo en crisis a quienes están abajo.

Fidalgo no ha contestado a Lara, que sepamos (estaría preparando el congreso de CC.OO.: tampoco IU hacía política hasta la semana pasada). Cándido Méndez dio una curiosa respuesta: en lugar de la huelga, el sindicato apuesta por el diálogo social y por la movilización «para informar» del resultado del diálogo social (como si poner mesas informativas fuera movilizar) y por la protesta contra los EREs. Es decir, en cada empresa se puede hacer sindicalismo, pero ante el gobierno hay que volver a una suerte de corporativismo. En plata: la renuncia al sindicalismo, por el que hace tiempo que muchos sentimos nostalgia.

No sé si es necesaria una huelga general. En Italia y en Grecia la han convocado los sindicatos. Aquí, ni Esperanza Aguirre la ha recibido. Estamos en la semana en la que previsiblemente la Unión Europea apruebe la jornada laboral de 65 horas semanales y tampoco se ha producido movilización alguna en España más allá de alguna escasa concentración. La huelga general es una parte no inicial de un ciclo de movilizaciones. Y en España la crisis y las políticas continuistas no están siendo respondidas con movilizaciones, por lo que difícilmente se crearán las condiciones para la huelga.

Entiendo que IU sí debe implicarse en la movilización social. Si no la promueven los sindicatos, no veo qué problema podría haber en que lo haga Izquierda Unida junto con otros colectivos: ¿no se define Izquierda Unida como un movimiento político y social?. Sin embargo, para que esa movilización llegue al mundo del trabajo hace falta que haya sindicatos que se impliquen en la movilización. Pero que sean necesarios sindicatos no implica que tales sindicatos tengan que ser los mismos que renuncian a hacer sindicalismo.

En los eternos debates en los que nos hemos enfrascado en IU, una constante era la laicidad: si IU no es un instrumento útil para la transformación de la sociedad habría que crear otro instrumento. ¿No sería hora de ser igual de laicos cuando miramos a los sindicatos mayoritarios? Estoy seguro de que Izquierda Unida podrá ser útil. Constato que con Fidalgo y Cándido Méndez, sus sindicatos están al borde de no serlo. Aunque todo puede cambiar; si alguien lo cambia.

« Entradas anteriores