Blog de Hugo Martínez Abarca

Etiqueta: Derechos Humanos

¿Por qué estábamos contra ETA?

Yo no estaba contra ETA por las cosas que defendía. Algunas de las que defendió retóricamente me parecían bien (el socialismo, el ecologismo…), otras las rechazaba (defiendo la legalización de las drogas y ETA hizo durante un tiempo objeto de sus atentados a quienes acusaba de trapichear con drogas) y alguna muy principal me da bastante igual (no soy independentista, pero tampoco unionista: en todo caso defiendo que esa cuestión la decidan los vascos, los catalantes, o el pueblo que sea). Todo eso da igual. Tampoco me oponía a ETA por a quién mataba, secuestraba o amenazaba. En la mayoría de los casos no los conocía previamente, pero muchas veces los datos de la víctima eran los propios de personas que están en mis antípodas: cargos públicos del PP, miembros de las Fuerzas Armadas… También eso da igual.

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Presos políticos

1.- Con los presos políticos pasa como con las víctimas de cualquier atrocidad: parece que para rechazar un asesinato, un encarcelamiento, las torturas, etc. haya que defender que el asesinado, el encarcelado, el torturado era una maravillosa persona, un héroe, un mártir merecedor de la canonización. Cada vez que hay un español condenado a muerte en esos mundos de dios los medios y las instituciones se vuelcan en demostrar que en realidad era inocente, que se le condenó sin pruebas y no simplemente en mostrar que es una aberración que el Estado mate a nadie a quien pueda no matar. Seguir leyendo

Carta abierta de Aminetu Haidara la sociedad española en el día internacional de los derechos humanos

Hoy es 10 de Diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. En estos momentos en los que se conmemora un día sagrado para la Humanidad, un día de ideales y de principios que garantizan los derechos básicos; yo, que soy defensora de Derechos Humanos, estoy en huelga de hambre desde hace 25 días a causa de la injusticia y de la falta de respeto a los Derechos Humanos

Más en este blog de apoyo a Aminetu Haidar.

«La ciudadanía universal» Julio Anguita

El 10 de diciembre de 1948, en el palacio Chaillot de París, tuvo lugar la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DDHH). Es un documento poco leído, escasamente difundido y desde luego apenas meditado y reflexionado. Entre las recomendaciones que acompañaron a su aprobación figuraba con especial énfasis el que se leyera en todas las escuelas y centros de enseñanza del mundo entero. ¿Se hace en España?

Los contenidos de la Carta adquirieron condición de obligado cumplimiento para los países signatarios de los tres Pactos que en 1966 la desarrollaban y ampliaban. En la actualidad son prácticamente todos los estados que se han obligado a desarrollarlos e incluso incorporarlos a sus textos constitucionales. Entraron en vigor en el reino de España el 27 de julio de 1977.

Los DDHH son víctimas del fuego cruzado de dos lecturas que se hacen de los mismos: la que se limita a declamar, más que aplicar y exigir, los contenidos políticos y de libertades, y la que considera con notoria ofuscación que dicha Declaración es una iniciativa burguesa y, por ende, rechazable desde la izquierda auténtica. Unos la mutilan a la hora de comentarla y los otros no han reparado todavía en su capacidad potencial para producir procesos de cambio social.

Más en Público.

Por tener dos brazos

Circula por internet un principio bastante injusto llamado Ley de Godwin. Esta regla viene a decir que en una discusión política uno de los discutidores siempre acaba comparando la posición del otro con el nazismo y que aquel que expone tal comparación pierde la discusión. Según esta ley toda comparación con el fascismo es exagerada. Y no es así. Hay rasgos del fascismo que perviven o incluso crecen:

Este chico tuvo suerte: si le niegan los derechos humanos es porque no le han cortado un brazo para evitar detener el turno de trabajo. El Gobierno no tardó ni una semana en regularizar al chico al que le paso eso hace unos días.  No es un caso único: las víctimas del 11-M que no tuvieran papeles los consiguieron por un decreto del Gobierno de Aznar. Una vez cobran humanidad se hace inadmisible la situación de los ilegales: aparecen como humanos y hay que dotarlos de derechos inmediatamente. Antes de la catástrofe eran cosas.

Una de las tesis más sólidas para explicar el Holocausto lo hace en términos de modernidad radical: el Holocausto fue posible por la división del trabajo propia de las fábricas; el producto del trabajo era la destrucción de cosas como en un desguace de coches. Con la división del trabajo nadie se siente el autor del producto final: uno simplemente ha apretado un botón, pero es toda la estructura de trabajo la que genera el producto. Si el producto es muerte, es imprescindible que pensemos que el judío, la roja, la homosexual, el gitano… no son seres humanos, sino cosas, materia prima que puede ser transformada o destruida si estorba.

Esa misma mentalidad es la que permite el trato repugnante e inhumano que damos hoy a los inmigrantes.. Si nos parecieran personas (o perritos) no admitiríamos que el gobierno actual llegara a acuerdos con países africanos para conseguir que el punto de partida sea cada vez más alejado para que mueran ahogados antes de llegar a Canarias.

Si los considerásemos humanos, este vídeo causaría un terremoto político, ceses, giros en la política de inmigración. Sin embargo no tendrá ninguna repercusión salvo para ser visto como otro éxito de la política de inmigración de nuestro gobierno de izquierdas.

NOTA También escribe al respecto enchufe

El fin de la farsa esa de los derechos humanos

Cuando gobernaba el ínclito Aznar, su gobierno bloqueó que se juzgara en España a Pinochet. Aznar se cree tan inteligente que no oculta sus miserias (pues desconoce tenerlas) y no escondió su apoyo a la inmunidad de criminales porque un estadista de nivel nunca le hace ascos a un criminal de estado. El PSOE se agarró a aquello e incluso en sus primeros años de gobierno presumió, como se ve en la foto, de ser los campeones de la persecución de criminales de guerra, dictadores, genocidas…

En principio los perseguidos tenían dos características: eran extranjeros (nuestros criminales patrios son santurrones de la transición) y habían cometido sus crímenes en países de segunda fila, a poder ser ex-colonias españolas (salvo Guinea Ecuatorial y el Sáhara Occidental donde los crímenes suelen contar con el guiño cómplice de nuestros gobiernos y empresas).

La cosa empezó a ser molesta cuando la persecución de los crímenes empezó a mirar a estados poderosos (Israel, Estados Unidos) y terminó de joderse cuando alguien investigó el genocidio español. Por ahí ya no pasamos. Podemos hacernos una foto que nos dé votos siempre y cuando ello no suponga inquietar el statu quo criminal del mundo.

Como es lógico fue la ministra de exteriores de un gobierno genocida, el israelí, quien anunció al mundo que la farsa española se terminaba: Moratinos le había prometido que en España no se investigarían más crímenes y que aquel titular («El PSOE luchará para que no haya más tiranos como Pinochet«) ya había dado los votos necesarios. Hace un par de días el PSOE y el PP alcanzaron un acuerdo por el cual nuestros tribunales mirarán para otro lado en los casos de crímenes de guerra o contra la humanidad.

Zapatero ha mostrado con ello una mezquindad superior a la que tuvo Aznar en esta materia. Aznar al menos fue coherente: quería a todos los tiranos y genocidas en la calle. Zapatero quería ser un tutor de nuestras colonias: encerrar a los torturadores chilenos, argentinos,… con la solemnidad de quien dice tener principios; pero a los poderosos ni tocarlos.

No podemos ser los jueces del mundo, dicen ahora, pero sólo quieren decir que sólo podemos juzgar a nuestros inferiores. Asqueroso, vaya; pero previsible.

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NOTA: Han escrito al respecto Eva, Kabila, Juan y Lidia.