Blog de Hugo Martínez Abarca

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Cómo nos ven (a todos) desde Europa

Mientras en Europa llevan años combatiendo a la extrema derecha, Ciudadanos y PP acaban de llegar a un acuerdo de gobierno con Vox. Merkel sigue anteponiendo tímidamente por con desgaste los derechos humanos de los refugiados a sus intereses electorales aunque crezca la extrema derecha con la que ni se le ocurriría pactar; Macron no entiende que ante los ultras se haga otra cosa que combatirlos. Mientras, Ciudadanos y PP se reparten los sillones andaluces pactando un programa de gobierno con la extrema derecha a la primera oportunidad.. No en una situación excepcional, asfixiados por la falta de alternativas. Desde el primer día ambos apostaron por un gobierno acordado con el partido de la manada. Tan poco asfixiante era la situación que hace mes y medio Ciudadanos gobernaba en Andalucía con el PSOE de Susana Díaz. Pero ha optado por entregarse al partido liderado por un delincuente condenado por desproteger a un niño de su padre maltratador.

Mientras PP y Ciudadanos se oponen con mentiras, boicots y anuncios apocalípticos a las medidas del Ayuntamiento de Madrid para la movilidad y la lucha contra la corrupción, Bruselas ha escrito a la Comunidad de Madrid pidiendo que deje de boicotear la implantación de Madrid Central, la Comisión Europea ha levantado las sanciones a España por las medidas de las principales ciudades contra el tráfico y Madrid se ha ahorrado 500 millones en sanciones europeas heredadas de la época del PP. Madrid, Barcelona y el resto de los ayuntamientos del cambio se han puesto en la vanguardia europea por una movilidad moderna y saludable y así lo están reconociendo Europa y sus principales ciudades.

Ahora que PP y Ciudadanos se alían con una fuerza expresamente homófoba hay que recordar que Europa tenía a España por un país rancio y discriminador. Que se sorprendió al ver la fuerza que tenía el Orgullo, cómo sus fiestas se convertían en las verdaderas fiestas de todo Madrid. Europa vio cómo España se adelantaba llevando la igualdad y la libertad al matrimonio de todos, quiera a quien quiera cada cual. El PP (aún con Vox dentro) hizo todo lo posible por colocar a España de nuevo en el furgón de cola de Europa; Albert Rivera se mostró en desacuerdo con el avance. Se opusieron, como siempre hicieron los parásitos de la Historia de España, a la libertad, la modernidad, la felicidad y el amor. Pero España se situó en la cabeza de Europa. Hoy hasta Vox tiene que esconder su oposición a la igualdad de todas las familias con eufemismos irracionales como que «defendemos la familia natural» sin aclarar que si pudieran combatirían las formas de familia no canónicas (que, por cierto, son la mayoría en la España de 2019).

Cuando PP y Ciudadanos llegan a un acuerdo programático con un partido machista que quiere evitar la lucha contra la violencia machista es bueno sentirnos orgullosos de cómo el 8 de marzo España se puso de nuevo al frente de Europa con su huelga feminista y las históricas movilizaciones en defensa de la igualdad. El feminismo avanza en Europa pero toda Europa se quedó asombrada de cómo esa España caricaturizada como rancia, casposa y cutre era ahora la que lideraba las conquistas de libertad y modernización. PP y Ciudadanos han decidido formar parte de un bloque que quiere decirle a Europa que esa caricatura de España era real.

En mayo hay elecciones europeas. Y en todos los países las fuerzas democráticas defenderán Europa de los ultras que están atacando los valores de la Ilustración y la modernidad, los valores que están en la raíz de Europa. Mientras, en España, PP y Ciudadanos estarán gobernando con los enemigos declarados de todos esos valores, con quien quiere devolvernos a las tinieblas; y se excusarán explicando que esos que han puesto a España al frente de los avances de Europa son peores que quienes quieren devolvernos al lodazal. que quienes quieren recortar derechos, deportar personas y olvidar la Historia de España, tan relacionada con la de Europa, no son tan malos como quienes quieren conquistar derechos y avanzar en democracia.

Con perspectiva se ven las cosas más claramente. Y con la perspectiva europea se entiende muy bien lo que está pasando en España. Ciudadanos y PP quieren recuperar esa España que veía Europa terminar en los Pirineos. Otros queremos que España siga liderando la modernización de Europa.

¿Y si no estábamos tan indignados?

Ando algo mareado por las encuestas. Pocas veces como en estas elecciones han sido tan dispares. Uno no sabe si PP y PSOE están casi igualados y manteniendo el bipartidismo, si IU va a subir modestamente o va a pegar un petardazo, si van a entrar múltiples partidos nuevos a diestra y siniestra o si los votos que vayan a esas opciones no tendrán concreción parlamentaria… En alguna otra ocasión las encuestas han tenido muy poco que ver con el resultado final pero no recuerdo un momento en que fueran entre sí tan dispares. Yo en estos casos llamo a mi sociólogo de cabecera, mi amigo Jorge Caplan.

«Estas elecciones van a ser un termómentro de muchas cosas«, me dice Caplan. «También van a servir para afinar la cocina de las encuestas. Nadie tiene ni puñetera idea de cómo se cocina bien en estos momentos una encuesta. Mucha gente que dice que no votó al PP ni al PSOE sí votó por uno de los dos. Pero no sabemos si esta vez el rechazo al bipartidismo es tan importante como para que no sólo nieguen haberlo votado en el pasado sino que de hecho no lo voten en el futuro. »

«Así sucede con IU«, continúa mi amigo Jorge Caplan. «En situaciones de desprestigio del PSOE y PP IU solía estar sobrerrepresentada en las encuestas: eso hizo que en el 96 pareciera un mal resultado sacar 21 escaños, pues las encuestas daban más de 30. Desde entonces a IU siempre se le cocina a la baja (incluso con la mejor honestidad sociológica) dando por hecho que mucha gente que dice que votará a IU acabará votando al PSOE como siempre. Pero esta vez sucede con IU lo mismo (pero al revés) que con PP y PSOE ¿Y si ya no sucede «lo de siempre»? ¿Y si realmente la gente esta vez no se ha hartado del PSOE y del PP de boquilla sino de verdad y no se resigna a votar lo mismo el día de la verdad? Nadie lo sabe: es la primera vez que hay elecciones en todo el Estado desde 2011 y en estos años han sucedido demasiadas cosas como para suponer que el comportamiento de los encuestados responderán al patrón de toda la vida. Las elecciones europeas van a ser las primeras en medir si realmente estábamos tan indignados con el PP y el PSOE como decimos o si sólo es pataleta de barra de bar pero llegado el momento dejamos (por activa o por pasiva) que se mantenga ahí el bipartidismo como si fuera eterno».

Las elecciones europeas siempre fueron las más políticas de todas, las que permiten una foto más clara. Vemos tan (justamente) lejos el Parlamento Europeo de nuestras vidas que no suponen el mero aval de una gestión u otra, no cabe llamada a ese voto supuestamente útil por miedo a que vengan unos peores que los que ya son bastante malos (la Comisión Europea siempre fue un reparto entre conservadores y socialdemócratas, una Gran Coalición, y volverá a serlo esta vez), el voto es estrictamente proporcional en todo el Estado… En este caso además hay dos factores temporales que convierten en muy revelador el resultado. Por un lado es la primera vez desde 2011 en que votamos y podemos decirle al PP y al PSOE también en las urnas lo que les llevamos diciendo en la calle al menos desde entonces. Por otro lado son las elecciones que abren un intenso ciclo electoral: el año que viene hay municipales, autonómicas en la mayoría de los sitios y finalmente elecciones generales. Y a ese ciclo se acudirá con la foto fija que den las elecciones del domingo.

Por eso servirán de retrato del país: nos permitirán medir si realmente estamos tan indignados con PP y PSOE como decimos y si nuestra indignación se transforma en alternativa que amenace los cimientos de su país o si, al menos en uno de los frentes de lucha, el electoral, es una indignación cínica que se enfada y no respira mientras regala al aparato político del saqueo la foto que más necesita: que aquí no ha pasado nada y que, sobre todo, nada va a pasar.

Artículo en eldiario.es: La batalla de Europa

Por Enrique Santiago, Yolanda Díaz, Ignacio Blanco, Esther López Barceló y Hugo Martínez Abarca – Miembros del Consejo Político Federal de IU

Las próximas elecciones europeas son vitales para el futuro de la clase trabajadora europea, pues nos encontramos en un estado de emergencia social y excepción democrática. Desde la izquierda hemos de vivir este proceso electoral como una ocasión para poner en cuestión las reglas que están marcando nuestras vidas, el marco de relaciones sociales y económicas que determinan nuestro presente y condenan nuestro futuro. Para ello hemos de romper con el fondo y las formas del bipartidismo que ha concebido el Parlamento Europeo como un lugar tranquilo apto para el retiro de cargos políticos de dilatada trayectoria y plegado a los dictados de la Troika. Durante los últimos años, el Partido Popular Europeo y el Partido Socialista Europeo han cerrado filas en defensa de la Unión Europea realmente existente: servidora del gran capital financiero, sumisa al imperialismo norteamericano y feroz contra la clase trabajadora europea e inmigrante.

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La refundación de La Izquierda es ya inaplazable

En las elecciones generales de 2008 toda la militancia y los dirigentes de Izquierda Unida coincidía: un 3.77% era un pésimo resultado. En las elecciones europeas de 2009 hemos obtenido un 3.71% que merecería una mirada igualmente autocrítica. Hemos mantenido los dos escaños (1+1), sí, pero eso no se debe más que a dos circunstancias: la ley electoral en las europeas es justa y los escaños a repartir son relativamente pocos lo que hace que el voto tenga que variar bastante para que varíe el número de escaños. Ni sociológica ni políticamente supone ningún avance el mantener esos dos escaños: sólo es un resultado de aplicar la ley electoral.

Probablemente el mensaje que ha intentado transmitir Izquierda Unida haya sido el correcto en un tiempo en el que el análisis es sencillo: la crisis económica pone en bandeja la crítica al sistema económico y a las instituciones para-democráticas. Además hemos centrado la campaña en propuestas mientras los dos grandes partidos se intercambiaban mierda. Pero no hemos conseguido que ese mensaje pasara de nuestro primer círculo de influencia: seguimos resultando inexistentes para amplias capas de la sociedad. Y a esas capas sólo podremos llegar si hacemos un esfuerzo importantísimo por tomar contacto directo con la ciudadanía (algo que se puede traducir en medidas concretas y que no sólo quiere decir acudir a las manifestaciones), complementado con nuevas formas de comunicación que sólo hemos empezado a ensayar en estas elecciones. No vale con quejarse de que los medios han decretado la inexistencia de IU (algo que es cierto con escasas excepciones), sino que hay que tomar medidas imaginativas para que ese decreto no se cumpla.

En noviembre de 2008 Izquierda Unida se dio un plazo de un año y medio para refundarse. Falta menos de un año y apenas hemos dado pasos. La refundación de IU no es sólo encontrar un coordinador que nos guste y tener un poco de paz interna. Eso es necesario pero absolutamente insuficiente. Ni siquiera es sólo cumplir la ley y hacer un censo nuevo, aunque también. Hace falta apelar a todas esas izquierdas dispersas a encontrarse con Izquierda Unida, desde la lealtad y desde la generosidad y también a reencontrarnos entre nosotros resolviendo los conflictos internos enquistados. Tenemos que dotarnos de estructuras radicales, novedosas y democráticas dispuestas a afrontar tiempos nuevos (y muy difíciles para todas las izquierdas): estructuras que sean coherentes con aquellas propuestas que lancemos a la ciudadanía y que por tanto vengan dictadas de abajo hacia arriba. Y esa refundación tiene que ser coral: debe realizarse en el conjunto de Izquierda Unida y en cada una de sus partes.

La refundación era inaplazable ya por motivos democráticos: era el mandato de la IX Asamblea. Ahora lo es también por motivos prácticos: las europeas nos consolidan en el suelo electoral de 2008. Y esa refundación exige muchas cosas, pero la primera que apartemos los palos en la rueda de un proceso refundador inexcusable. Para cumplir el proceso refundador ordenado por la asamblea tenemos que permitir que se ponga en marcha ya mismo para que antes de fin de año estemos en disposición de culminarlo y asentar una organización imprescindible para que haya alternativas a la podredumbre.

A por ellos, IU.

«Reflexionando, estamos reflexionando»

El 13 de marzo de 2004 era oficialmente jornada de reflexión. Una jornada un poco rara: el candidato del PP pedía el voto en una entrevista en El Mundo y afirmaba que tenía la convicción moral de que ETA había cometido el atentado del 11 de marzo (fue la primera de una larga serie de convicciones morales, la última es que Camps no se ha corrompido sólo por unos trajes); en Pamplona un policía nacional asesinó a Ángel Berrueta porque éste se negó a poner un cartel en su tienda en el que se condenara por el 11-M a ETA; pero lo que verdaderamente enfadó a los guardianes de la jornada de reflexión fue que miles de manifestantes se plantaron delante de las sedes del PP de toda España a pedir la verdad. Rubalcaba y Rajoy, la SER y la Cope llamaron a disolver las concentraciones y los manifestantes siguieron hasta las cinco o las seis de la mañana recorriendo Madrid: Génova, Sol, Atocha, el Congreso de los Diputados y de nuevo Génova.

Hubo dos líneas de condena de las manifestaciones. El PSOE dijo que ellos nunca convocarían ante sedes de partidos políticos. ¿Y dónde se van a centrar las protestas políticas? ¿Frente a la sede de una charcutería? ¿O es que considera el PSOE que los responsables políticos no merecen críticas durísimas (que luego se concreten en las urnas) cuando generan un bochorno que traspasa la línea de lo democrático? La línea del PP era distinta. En jornada de reflexión es ilegal hacer política, ni mítines ni manifestaciones ni nada: un paseíto por el parque y a ver el una comedia romántica. La respuesta de los manifestantes fue lúcida «Reflexionando, estamos reflexionando«, utilizando una melodía de los campos de fútbol que no había registrado ningún caradura.

Es la visión de la política que han demostrado los dos grandes partidos en esta campaña; la visión que subyace al establecimiento de una jornada de reflexión entre la campaña electoral y las elecciones. Es una visión según la cual la política es incompatible con la reflexión, con la propuesta, con el debate sereno… La política es casquería y gritos para sus máximos propietarios y por ello es necesario un día para quitarse la porquería de encima, limpiarse los oídos y poder ir a votar sin oler a mierda de quince días.

Algún día deberíamos saltarnos la ley electoral quienes apostamos por hacer política desde la propuesta. Hoy deberíamos estar pegando por todas las paredes del estado carteles con las catorce propuestas que hizo ayer Izquierda Unida para que la presidencia europea que ejercerá España el año que viene sea verdaderamente histórica. Sería una buena forma de aportar datos para la reflexión.

NOTA: Ayer me regañaba el magnífico bloguero viul por plagiarle (no era plagio: era un homenaje); como viul todavía no forma parte de I Love IU muchos no conocéis su blog. Así que como continuación al homenaje, os pido que paséis el sábado reflexionando mientras leéis A bloguear, a bloguear.

Una campaña de mierda para hacer política basura. O una alternativa

Los dos primeros vídeos resumen la campaña electoral más sucia y vacía que uno recuerda. El tercero está fuera de la campaña: no ha existido más que el intercambio de nada mezclada con mierda y si alguien decidía hacer política se decretaba su inexistencia. No ha habido argumentos políticos, porque no podía haberlos. Son unas elecciones europeas, en las que PSOE y PP no se diferencian en prácticamente nada. Ni siquiera en el candidato, el anfitrión de las Azores, Durao Barroso. Tampoco en la directiva de la vergüenza, votada inhumanamente por PSOE y PP, ni en la directiva para la privatización de servicios, que apoyaron unidos, ni en el regate a la democracia con el que pretenden imponer el Tratado de Lisboa, ni en el aumento de la jornada laboral, ni en Bolonia. Ni siquiera en la corrupción, que es posible porque ambos partidos se negaron a hacer caso al informe Auken, que denuncia el modelo inmobiliario sobre el que se ha aupado la economía española hasta su actual desastre ético y económico de consecuencias selectivas.

¿En qué iban a discrepar, si quieren seguir coincidiendo en la construcción de una Unión Europea mercantil y antidemocrática? Han llevado la campaña al terreno de la basura porque en el terreno de la política tendrían muy poco que aportar que no coincida exactamente con el otro. No quieren hacer política, así que no podían hacer una campaña política. En cambio, como la mierda es más privada, cada uno ha intentado arrojarla a la cara del otro, pero sin profundizar. El PSOE habla de la corrupción del PP; una corrupción generalizada, que es real, pero se niega a rectificar el rumbo inmobiliario en el que está inmersa España por la política del PP que inició y ha culminado el PSOE: ¿por qué ha dado la espalda el PSOE a las conclusiones del informe Auken?. El PP habla del avión del Zapatero, pero ¿qué votaría si presentásemos en el parlamento una propuesta de ley para la austeridad de los cargos públicos que limitase el uso de coches oficiales y otros privilegios absurdos generalizados entre nuestra clase política?

Los mejores resultados de la historia de Izquierda Unida se consiguieron en unas elecciones europeas. En 1994 Izquierda Unida obtenía un 13.44% de los votos (dos millones y medio de votantes). Fue una campaña con un nivel de podredumbre política cercano al de ésta en el que emergió la voz de Izquierda Unida haciendo propuestas distintas: hacia la izquierda, es decir, hacia la democracia. Salvando las distancias que imponen quince años (en los que ha aparecido internet como fenómeno político y han cambiado las formas de comunicación radicalmente), tengo la firme convicción de que ese mismo ha sido el empeño de Izquierda Unida en 2009: mientras los otros se arrojaban basura con convicciones parecidas a las actuales (¿alguien a estas alturas puede creerse que Aznar, el de Irak, estaba moralmente en contra de los GAL?) IU se ha esforzado en trasladar análisis político crítico y propuestas programáticas alternativas.

En aquel entonces, en 1994, los medios de masas no habían conseguido ocultar del todo a IU. Julio Anguita era el dirigente político más valorado, cosa que Cayo Lara sólo podrá conseguir si se da a conocer lo que dice Izquierda Unida. Los medios han conseguido ahora colocar un manto de silencio sobre la izquierda que apenas hemos conseguido romper desde internet. Sí ha habido una iniciativa cuyo origen desconozco y que, haya costado lo que haya costado, celebro: mientras PSOE y PP se arrojaban mierda Izquierda Unida ha puesto un anuncio todos los días de esta semana de una página entera en Público. En ese anuncio cada día se incluía un listado de compromisos políticos que Izquierda Unida asume en su programa electoral. No sé si ello generará votos. Al menos ha generado dignidad.

Queda un camino para que vuelva a haber voces discrepantes, voces de izquierdas que no necesiten utilizar grandiosas palabras, sino propuestas políticas, cuya oposición no se base en el insulto, sino en que hay una alternativa real, que nos creemos y cuya necesidad defendemos. Ese camino es la movilización. Utilizando todas las vías de movilización que se nos presentan delante. Una de ellas es la electoral: no es la única, pero igual que todas las otras, tenemos que utilizarla con todas nuestras fuerzas. Si la izquierda rebrota en estas elecciones habrá un mensaje clarísimo hacia el poder político, económico y mediático: un ensordecedor ruido de fondo comenzará decir que hasta aquí hemos llegado.

30.000.000.000 euros

Con una inversión pública de 8.000 millones de euros el Estado ha generado un mínimo repunte del empleo. Antes de eso, el gobierno había inyectado liquidez en la banca, rebajado impuestos (léase «comprado el voto») mediante los famosos 400 € y otras medidas de carácter liberal: menos dinero en el Estado, más en manos privadas. Con ninguna de esas medidas se consiguió parar la sangría laboral; con un poquito de inversión pública se ha conseguido rápidamente.

En el pasado debate sobre el Estado de la nación (aquel que recordaremos todos por la cantidad de promesas que hizo Zapatero que no eran competencia suya) el presidente del Gobierno presumió de haber reducido la fiscalidad en 30.000 millones de euros para 2008 y 2009. El plan de desarrollo local ha costado la cuarta parte de eso. Y el gasto previsto de aquí a 2012 en la aplicación de la Ley de Dependencia es de 40.000 millones de euros.

El plan de desarrollo local sólo tuvo un objetivo: reactivar durante unos meses el sector de la construcción. Si el PSOE anunciaba un cambio en el modelo productivo ha empezado disimulando bastante bien. Si en vez de poner ese dinero al servicio de la construcción el Estado no hubiera renunciado a esos 30.000 millones de euros y los hubiera puesto junto con los 8.000 millones de las obras locales para acelerar la puesta en marcha de la Ley de Dependencia, nos encontraríamos a final de 2009 con el trabajo de cuatro años hecho en una materia social de máxima importancia y que genera un empleo potencialmente estable; eso sí hubiera sido un cambio de modelo productivo.

Incluso si se quieren seguir poniendo parches mientras se arregla el desaguisado generado en estos años, se podría haber mantenido la inversión en obras locales de 8.000 euros. Lo que no tiene ninguna excusa (y menos en un gobierno que hace una campaña presumiendo de defensa de los trabajadores y de los derechos sociales) es que el mayor esfuerzo que se ha hecho para combatir la crisis haya sido en reducción de ingresos públicos. Ya vimos el impacto de «los 400€ de Zapatero«: mucho ruido y ni un empleo. Esos 400€ han supuesto una reducción de ingresos del Estado del 75% del coste del plan de desarrollo local: podría haber salido casi gratis si a algún asesor electoral no se le hubiera ocurrido la gilipollez de los 400€ para rascar algunos votos en las generales del año pasado. Podrían incluso haberse puesto en marcha con ese dinero las 300.000 plazas en escuelas infantiles que prometió el PSOE en las generales del 2008 y de las que ya se ha olvidado, seguramente porque no hay dinero.

Posiblemente los tiempos en que se podía hacer política argumentando serenamente hayan acabado. Posiblemente hoy sea mejor sacar un vídeo con una señora solitaria en un autobús cuyos derechos sociales sólo protegen aquellos que bajan impuestos. No lo sé. Pero algún día esa señora se dará cuenta de que podría tener empleo, derechos sociales y un Estado de Bienestar digno de ese nombre, si el gobierno no hubiera renunciado a 30.000.000.000 euros para que se quedaran en bolsillos que en ningún caso generan derechos sociales y que ha quedado claro que tampoco generan empleo.

Cuervo ingenuo no ver debate PSOE-PP

Ayer emitió un debate TVE entre el cabeza de lista del PSOE y el cabeza de lista del PP. Nadie explicó por qué se excluía a las demás cadidaturas, aunque tuvimos noticia de que bastante les jodía no poder silenciarlas también en el resto de la programación.

A pocas herramientas retóricas de las que disponga uno, es relativamente sencillo argumentar a favor de cualquier insensatez. Lo único que hay que tener en cuenta es que el argumento utilizado se le puede volver a uno en contra. Durante años se ha excluido a Izquierda Unida (tercera fuerza política española) de todos los debates con el mismo argumento: los que tienen posibilidades de colocar a uno u otro presidente del gobierno son PP y PSOE. El argumento ya era falaz, porque todo grupo que se presenta a las elecciones por un número suficiente de circunscripciones puede ser mayoritario y por tanto colocar a un presidente del gobierno. Además, de acuerdo con la sacrosanta constitución, en España no hay elecciones a presidente más que en las comunidades de propietarios: en las elecciones generales, autonómcas y municipalesse decide la composición del parlamento o ayuntamiento, que será el que elija presidente del gobierno o alcalde (o presidenta o alcaldesa).

Pero supongamos que lo importante es que puedan debatir las dos opciones que dirimen quién presidirá el gobierno. Hemos de entender que ese criterio vale siempre. También en las elecciones europeas.

Resulta que el debate de ayer se hizo entre dos partidos que comparten muchísimas cuestiones europeas: entre ellas el candidato a presidir la Comisión europea. Ambos se han comprometido a apoyar la reelección del candidato de la derecha europea y anfitrión de la Cumbre de las Azores, José Manuel Durão Barroso. Si no me equivoco, sólo hay dos candidatos a presidir la Comisión que sean defendidos por candidaturas españolas: Durão Barroso, que es el candidato cuya investidura defienden PP y PSOE, y Oskar Lafontaine, candidato que propone el Partido de la Izquierda Europea, al que pertenece Izquierda Unida.

Por lo tanto, si los argumentos que se usaron otras veces para excluir a Izquierda Unida fueran reales, en esta ocasión tenía que haber debatido el cabeza de lista de Izquierda Unida-La Izquierda, Willy Meyer, frente a una persona que generase consenso entre el PSOE y el PP: quizás Patxi López; a lo mejor Enrique Múgica, por qué no Eduardo Serra. Acaso el propio anfitrión de las Azores, que domina el castellano.

No esperemos que cambien ahora de argumento. Ya han decidido no disimular y decretar que la existencia de Izquierda Unida es algo que se rumorea en Internet, pero que cualquiera que vea la tele sabe que es un burdo rumor.

Hagannos caso: el debate es entre si Tratado de Lisboa sí o sí, entre Durão y Barroso, entre la directiva del retorno y la directiva de la vergüenza, entre Pili y Mili. La suerte está echada: absténganse, no hay alternativa.

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