Blog de Hugo Martínez Abarca

Etiqueta: Enrique Santiago

Sabemos lo que piensan

Ayer en el cierre de campaña un guardia civil y su hijo atacaron tres veces el acto de IU-Tenerife. En la primera gritaban «comunistas hediondos«. En la última con un martillo le rompieron el dedo a Enrique Santiago, dirigente de Izquierda Unida y abogado de la querella Bárcenas por la que está en prisión el ex tesorero del PP.

Hasta el momento el único medio de comunicación que lo ha contado es eldiario.es. Ninguno de esos medios que se escandalizan por tuits imbéciles que llaman a cometer delitos que felizmente no se comenten, ni tertulianos que relacionan delitos cometidos por militantes del PP con la actividad política legítima de la oposición al PP, ni ministros opusinos… han dicho esta boca es mía. Pero como tenemos experiencia y sabemos que no son unos cínicos podemos suponer  lo que están pensando:

-Que la impunidad en periódicos, tertulias, diputados y ministros desata una polémica social.

-Que quienes siempre defienden a la Guardia Civil tomen nota.

-Que no pensaban votar, pero tras conocer el ataque a Izquierda Unida votarán.

-Que la impunidad de tuits como el de Carlos Martínez Gorriarán (el diputado intelectual de UPyD) es la causa del ataque.

-Que no, que en realidad el autor intelectual del ataque es Francisco Álvarez Cascos, que ha presentado ya dos querellas contra Enrique Santiago (con petición de cárcel incluida) por denunciar los sobres que cobró de Bárcenas según la contabilidad que el tesorero del partido llevaba en un cuaderno.

-Que…

Tened paciencia. No lo han dicho todavía porque están reflexionando, que es lo que toca. Pero en cuanto se les pase el dolor de cabeza harán gala de su coherencia: mañana en portada de todos los periódicos, ya veréis.

Querella contra el saqueo

Yo no tengo ningún miedo y de la dirección general y de mi no pueden sacar ningún trapo sucio porque no existen los trapos sucios. El que tenga trapos sucios que se siente y que se aguante. Si estás en política no puedes tener trapos sucios. Lo mejor es que si este señor tuviera algo que sacar, que lo saque y así de camino limpiamos la porquería de casa, si es que la tenemos.

Enrique Santiago, abogado. Entrevista en CuartoPoder

Hace poco más de un año Izquierda Unida (junto con otras organizaciones y con apoyo activo de miles de ciudadanos y otros querellantes) ponía una querella contra los constructores y empresarios que aparecían financiando al PP (y a sus dirigentes, vía sobres) a cambio de concesiones públicas así como contra varios de los dirigentes del PP que aparecían sobornados en los apuntes de la contabilidad B del PP. Ya entonces el pesebre político y mediático llamó a IU oportunista: la querella era una cosa política sin relevancia jurídica, sólo buscaba la foto, como los agentes de movilidad de Esperanza Aguirre. Pero tan bien sabían que eso eran palabras huecas que alteraron todo lo alterable para que no cayera la querella donde tocaba (en el juzgado de Bermúdez: tomaban a Ruz por un juez dócil e inofensivo) y aún así cada semana el proceso abierto nos da una alegría.

En aquel entonces muchos nos sentíamos muy orgullosos por el paso dado por IU porque estábamos hablando de una Querella contra el Poder (económico y político) y éste nunca es inofensivo: buscaría la forma de acabar con IU, debajo de cuantas alfombras hiciera falta, encontrando o inventando mierda. Era una demostración de valentía y dignidad de IU, pero también de decencia. Una organización como IU no debe tener miedo a que señale nadie a sus corruptos, que por supuesto tiene que tener: es imposible que en una organización tan grande no haya quien la aproveche para participar del saqueo cotidiano. Pero a diferencia de otras organizaciones en IU debemos agradecer a quien señale la mierda (no a quien diga «alguien tiene mierda»: eso no sirve de nada para limpiar, sólo para enmerdar a discreción) porque a diferencia, por ejemplo, del PP la ponzoña en IU es parasitaria, no estructural: el PP hizo política engrasado por el saqueo, quien haya aprovechado a IU para participar del saqueo es un brutal lastre para IU.

Esa es una de las principales razones por las que me sentí muy orgulloso al ver la relación de querellados por IU en la querella que hace meses se anunció y que este 14 de abril se presentó contra los miembros de los consejos de administración de Bankia y BFA. Si no me equivoco es la primera vez que una fuerza política se querella contra alguien que ocupó cargos en ella y que participó del saqueo (me refiero a querellarse de verdad, no a las pantomimas que hacía el PP para defender a Bárcenas). Ello es para mí el principal valor de la querella: que evidencia que IU lejos de arropar a quienes participaran en su nombre del botín los señala como enemigos propios. Y de nuevo lo que a otros les resultaría aterrador aquí se entiende como otra ventaja: si hay alguna manta de la que tirar, que se tire, que descubrir lo que haya debajo y limpiar sólo nos hará más fuertes.

Otra ventaja de esta querella (y que es una de las diferencias , crucial, con las otras presentadas) es la respuesta al rescate bancario que pagamos todos. Una de las solicitudes que se hace es que se preparen embargos a los directivos, que devuelvan las indemnizaciones, etc… pero también que se tomen medidas para la devolución del dinero que pusimos entre todos, que se presentó como un préstamo (¿os acordáis cómo nos machacaban con que no era un rescate sino una línea de crédito?). En los últimos meses y por la puerta de atrás se ha empezado la privatización de Bankia, de ese banco que hoy es de todos, el que nacionalizó el gobierno liberal para sacarlo de la ruina. Pues bien, ante la amenaza de que un juzgado puede decretar que no dependa de la (falta de) voluntad política que se provisionen 26.000 millones de euros para devolver lo que era una línea de crédito, ¿algún comprador va a atreverse a participar de la privatización? Esto es, esta querella puede ser un importante palo en la rueda de la privatización de Bankia (una vez saneada con dinero de todos) y por tanto forzar a que en algún momento empiece a funcionar como la banca pública que de iure es (para lo cual hará falta, sin duda, que los frentes político y social empujen con el judicial).

No hace falta explicar lo que representó el saqueo y la ruina de Cajamadrid/Bankia en el conjunto del país. Como tampoco hace falta señalar el daño que supuso para IU que en su nombre hubiera quien participara del saqueo. Con la firmeza de esta querella IU cierra aquella puerta, lejana pero ruidosa, y abre otras puertas que pueden ser muy útiles a nuestro pueblo, que es para lo que sirve una fuerza como IU. Si alguien se quiere vengar del portazo abriendo ventanas, bienvenido sea: que corra el aire.

Izquierda Unida y sus hegemonías (IUlogía)

Uno de los espacios que más defiendo de los que han surgido en Izquierda Unida es EnConstrucción. En ese espacio hemos reiterado varias veces que tenemos voluntad de que el método democrático y participativo y la defensa de la democracia radical que hacemos debe calar poco a poco: no lo conseguiremos ‘imponer’ mediante votaciones, presentación de listas, etc… Un compañero al que han descubierto como representante de ‘la vieja IU‘ y crispador (sorprendiendo a quienes no conocemos su  asombrosa doble vida) suele utilizar el concepto gramsciano de hegemonía: uno tiene hegemonía si las ideas que propone van calando en la sociedad y pasan a formar parte del paradigma intelectual colectivo. El instrumento para conseguir este tipo de hegemonía es la seducción con el ejemplo, no la acumulación de delegados. De ese concepto se alimenta la práctica de EnConstrucción: de la propuesta y la práctica de la democracia y el respeto al otro y a la otra como camino hacia su hegemonía en Izquierda Unida.

Si la asamblea federal que Izquierda Unida afronta  en Noviembre sale bien, de ella saldrán muy poquitos vencidos. Sería impensable una Izquierda Unida gobernada en conjunto por un 51% de la organización. Ya se ha demostrado la ingobernabilidad de tal ‘victoria’. La hegemonía a golpe de mayoría sólo sirve como camino hacia la derrota colectiva.

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