Blog de Hugo Martínez Abarca

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La España jeta

Uno de los mantras más usados por nuestra derecha política y mediática es que representan a la España que madruga. Vendrían a sostener el mito de que la derecha defiende a las personas que trabajan y cuyo esfuerzo es usurpado mediante impuestos mientras la izquierda defiende a quienes viven de la subvención, de gorra, de lo público. La idea es baturra y parte de considerar un chollo los (aún insuficientes) derechos que conquistaron nuestros padres y abuelos y por los que además pagamos mientras trabajamos… pero la repiten tanto que casi diría que se la creen.

La ventaja de la hornada de delfines de Esperanza Aguirre (singularmente Pablo Casado y Santiago Abascal) es que ilustra sin matices que estamos precisamente ante lo contrario, ante una pequeña corte de sinvergüenzas y jetas que llevan toda la vida trampeando y obteniendo gigantescos sueldos públicos y títulos universitarios sin pegar un palo al agua.

El currículo de Pablo Casado es evidente. Mientras insultaba a los familiares de víctimas del genocidio español, le regalaban una licenciatura de Derecho que nunca estudió. Pablo Casado compatibilizó su escaño en la Asamblea de Madrid con sacarse la mitad de la licenciatura en cuatro meses. Lo cual quiere decir que cobraba su sueldo de diputado pese a que no hacía absolutamente nada o que le regalaron la carrera o las dos cosas. Releyendo estos días los autos judiciales del caso Máster resulta absolutamente evidente que Pablo Casado no hizo absolutamente nada más que dejarse regalar el título universitario que otros obtenían con esfuerzo. Qué lástima que el PSOE impidiera retratar a este jeta. No se conoce actividad decente de Pablo Casado: ni laboral, ni política; ni intelectual, ni académica. Lo más eficaz que ha hecho Casado es hacer de intermediario entre Gadafi y Aznar para que el criminal de las Azores cobrara comisiones del dictador libio.

Santiago Abascal no anda a la zaga de Pablo Casado como jeta mayúsculo. Esperanza Aguirre creó para él carguetes sin ninguna actividad y siempre le ponía un sueldo superior al del Presidente del Gobierno: siempre el mismo, 93.855 euros al año. Primero en una Agencia de Protección de Datos autonómica, que era tan inútil que cerró nada más salir Abascal. Después en una Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social, en la que Abascal no hizo absolutamente nada, no se conoce actividad ni cuentas; y de nuevo, tras Abascal, cerró: porque los chiringuitos no tenían ninguna utilidad más que ponerle el enorme sueldo al jeta de Abascal. En ambos cargos Esperanza Aguirre hizo lo mismo: cambiar el sueldo del cargo justo para que Abascal cobrara la misma cantidad, al céntimo, en los dos puestos fantasma: 93.855 euros, la tarifa plana de Santiago Abascal por no hacer absolutamente nada mientras pagábamos los madrileños.

Son los dos ejemplos más notables de la España jeta, la España parásita, la España que hace creer que las instituciones están llenas de sinvergüenzas que no hacen nada cuando son sólo un puñado, pero muy mimados por nuestros tristes partidos de derechas: dos de los más evidente lideran sendos partidos cuya acción de gobierno podemos suponer coherente con la trayectoria de sus líderes: vivir como dios a costa de los españoles que trabajan y pagan impuestos mientras les recortan derechos sociales porque eso y no sus sueldos y títulos son privilegios.

Efectivamente hay una España que madruga, infinitamente mayoritaria. Y efectivamente esa España que madruga está amamantando a una corte de sinvergüenzas que se atreven a cacarear en nombre de España en vez de callar para que no les pillen. Hay millones de trabajadores, autónomos, pensionistas, parados, estudiantes… a los que les cuesta infinito trabajo sacar adelante sus vidas mientras esta caterva de estafadores se lo lleva crudo.

La España que madruga merecería gobernarse con gente que en vez de gritar trabaja, que en vez de mentir investiga, estudia, propone. Que dejen de gritar estos jetas y hagan algo decente por una vez en su vida: aunque sea callarse.

Villacís y las mentiras de corto recorrido

Si Manuela Carmena vuelve a ganar las elecciones de mayo, una parte importante del mérito habrá que dárselo a la oposición y muy especialmente a Begoña Villacís. Ayer se hizo añicos la penúltima de las mentiras que había difundido la candidata de Ciudadanos y con ella todo el tinglado de oposición a Manuela Carmena (el PP, el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la propaganda mediática afín…).

villacísA finales de año se inventaron unos datos según los cuales Madrid Central había supuesto una pérdida económica para todo el comercio de Madrid Central. Que los datos eran inventados lo evidenciaba que un día era el 15%, al día siguiente el 20% y al otro nada porque estábamos ya con las uvas y el cava.

Ese invento se apoyaba en un supuesto estudio de un señor de una patronal difundido por ABC que pocos días después ya hablaba del 25% y de «pérdidas irrecuperables de hasta 50 millones de euros» y que, según confesión propia (tampoco tiene por qué ser sincera) consistía en haber preguntado a 150 personas.

Ayer salió un estudio un poco más riguroso: BBVA analizó 20 millones de datos de compras de tarjetas de crédito. Y el resultado demostró que el invento de la oposición político-mediático-empresarial era absolutamente mentiroso: el gasto en Navidad había aumentado un 8.6% en Madrid Central, más del doble que en el resto de la ciudad. El fomento de una movilidad moderna y sostenible no debe tener por objeto en general el aumento del consumo (aunque suele tenerlo, sólo hay que pasear por la calle Fuencarral de Madrid), pero el aumento del consumo es también un objetivo de toda política económica que desee, por ejemplo, que suba el empleo y los salarios (lo cual también hará que crezca el consumo).

Como las mentiras se pueden inventar rápido, el falso estudio del PPCs se puso en circulación a finales de diciembre: no tuvieron el decoro de esperar siquiera a reyes para que pareciera que realmente estaban estudiando el consumo navideño. Y esa es la base de la oposición que hemos sufrido los madrileños desde 2015: mentiras y chorradas que nos ocupen durante un par de semanas hasta que se nos ocurre la mentira o la chorrada siguiente.

Inauguró la racha la cabalgata de reyes de 2016 y la ha terminado Madrid Central, pero ha sido una constante de esta legislatura: el alarido insustancial que permitía a Begoña Villacís salir un ratito en la tele. A estas alturas ya sólo produce algo de cansancio y bastante risa. Lo mejor que nos puede ocurrir de aquí a mayo es que Begoña Villacís y quienes corean sus eslóganes aparezcan mucho en la tele: como pasó con Esperanza Aguirre cuando en 2015 salía todos los días a advertirnos contra los soviets de distrito que traería Manuela Carmena. El anuncio de caos y destrucción ya no dice nada del ayuntamiento sino sólo de esta triste oposición que quiere recuperar el Ayuntamiento para los tinglados que la arruinaron y la paralizaron en el pasado.

Cuando el Estado está en manos de una Mafia.

 

Mafia
Del it. mafia.
1. f. Organización criminal y secreta de origen siciliano.
2. f. Cualquier organización clandestina de criminales.
3. f. despect. Grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos. 

Diccionario de la Real Academia Española

Según publicó ayer una web de las cloacas del PP, cuando el PP estaba en el gobierno usó dinero público para secuestrar a una familia y destruir las pruebas que había en su casa de delitos cometidos por toda la cúpula del PP. La familia era la de Bárcenas. El secuestro, de hecho, se produjo aunque entonces todos pensamos que se trataba de una persona con más ganas de notoriedad que cabeza. No sabemos si las cloacas del PP andan en guerra entre sí o si la publicación en esa web obedece más bien a evitar que un escándalo así tenga la repercusión que merece: que lo publique una web como mínimo amarilla y sin credibilidad, que lo entierre tras quince «noticias» contra Podemos al día siguiente y que siga la vida.

Nadie ha desmentido la noticia que probablemente sería la más grave desde el secuestro de Segundo Marey que llevó a la cárcel (por poquísimo tiempo gracias al indulto de Aznar) a José Barrionuevo y a Rafael Vera.

Se trataría de usar el aparato del Estado, el Ministerio del Interior, para financiar el secuestro de una familia. Y, además, el ánimo de ese secuestro inducido por el Ministerio del Interior no sería investigar ni impedir delito alguno sino, todo lo contrario, destruir las pruebas de delitos que investigaban los tribunales. Y para terminar de elevar la gravedad, los delitos cuyas pruebas se intentaron destruir los cometió el partido del gobierno e implicarían al entonces presidente del Gobierno, a la vicepresidenta, a la ministra de Defensa… a toda la cúpula del partido y a buena parte del Gobierno.

Hace unos años, cuando detuvieron a Francisco Granados, Esperanza Aguirre recordó (tan ingenua ella) cuando a la mujer de Granados le quemaron en el garaje su coche que resultó no ser suyo sino de un constructor. «No se me ocurrió que fuera algo lindando con lo mafioso«, dijo entonces. Desde entonces hemos conocido al pequeño Nicolás, la policía patriótica de Fernández Díaz, las mentiras fabricadas en Interior contra la oposición democrática, todos los asuntos que se están conociendo del «caso Kitchen»

No, no lindan con lo mafioso. El Partido Popular lo ha demostrado una y mil veces. El Partido Popular es una organización con apariencia de partido político que ha puesto el Estado al servicio de tramas criminales.

Decía Kiko Veneno hace unos años que «la mafia española es más perfecta que la italiana porque no necesita matar«. A estas alturas, no sé quién pondría la mano en el fuego porque haya sido así.

Vox: el esqueje

Ha pasado ya una semana del resultado de las elecciones andaluzas y hay suficientes datos como para analizar con un poco de sosiego. Frente a la primera impresión, en Andalucía no ha pasado (ni está pasando en España) lo que en Francia con Le Pen. No hay una extrema derecha/fascismo/populismo de derechas que esté recogiendo una indignación popular y canalizando el voto obrero que antes votaba a la izquierda.

Los votos de Vox salen, como sus dirigentes, del Partido Popular. Si el PSOE y Adelante Andalucía (Podemos e IU) han perdido votos y no suman mayoría no es por la irrupción de Vox sino porque cientos de miles de sus ex votantes no han votado, no porque hayan votado a Vox. Las encuestas que estudian trasvases de votos y el análisis de los colegios electorales donde ha crecido Vox así lo demuestra: son, en su infinita mayoría, ex votantes del PP.

Tampoco el discurso, las propuestas ni siquiera la estética apelan a esa temida transversalidad y modernidad que sí logra Le Pen en Francia (por ejemplo) o que lograron los fascismos europeos en los años 30. Las propuestas de Vox son las del PP y Ciudadanos más dos vueltas de rosca y un eructo. Nos estamos fijando mucho en las propuestas machistas (calcadas de lo que decía Ciudadanos hasta 2015), en las xenófobas (indistinguibles de los discursos del PP cuando se les suelta la lengua) y en las nacionales.

También llama la atención ese discurso que responde agresivamente contra las conquistas de libertades civiles para el colectivo LGTBI y las mujeres; o que se centra en la defensa de la tauromaquia a la que no está atacando nadie más que el desinterés de las nuevas generaciones de españoles, o ese catolicismo rancio que intenta superar la propia Iglesia Católica porque se queda sin grey. Una respuesta identitaria de la España de cerrado y sacristía frente a la rápida secularización de una España cada vez más cosmopolita, europea, abierta y moderna.

Pero nos fijamos poco en las económicas y sociales. También son idénticas a las de PP y Ciudadanos más dos huevos duros. Pero en este caso es mucho más relevante porque ya no apela a cuestiones culturales ni viscerales sino al bolsillo: las pensiones mínimas deben ser complementadas con los ahorros del pensionista, las cotizaciones de la Seguridad Social pueden ir a fondos privados, el IRPF será del 20% para todos los españoles independientemente de la renta salvo lo que supere los 60.000 euros que tributará al 30%, rebaja en el Impuesto de Sociedades… es decir, desmontar lo público, manipular la balanza social en favor (aún más) de quienes más tienen.

Vox no enfrenta a los últimos con los penúltimos. Vox enfrenta a los primeros con el resto. De momento. Vox no es Marine Le Pen en un barrio de Marsella. Vox es Esperanza Aguirre aparcando en el carril bus para ir a jugar al bridge.

Junto a las rentas altas, Vox está apelando a un voto profundamente conservador, viejuno; Vox, afortunadamente, tiene un discurso rancio que no construye una España nueva sino que se aferra a las identidades de una España que pudo ser, pero ya no es. Si en política hay un eje viejo-nuevo (donde PP y PSOE serían lo viejo frente a Podemos y Ciudadanos que serían lo nuevo) Vox hoy está cavando la trinchera en la defensa de lo más viejo. Vox es el Alcázar, es Numancia, es una España atrincherada que se siente agredida por una España nueva que no entiende. Algo muy diferente (y menos peligroso) que las extremas derechas europeas, populares, sociales y modernas.

Pero obviamente, no le faltarán consejeros. Y le explicarán que puede quedarse en una escisión del PP, en un esqueje que no puede crecer más que a la sombra de su planta matriz, pero que eso le genera un techo muy bajo.

Ahora mismo el principal riesgo es que seamos los demócratas quienes convenzamos a todo el mundo de que Vox es Le Pen, ese fenómeno autoritario y antiliberal pero también transversal, popular y moderno que está amenazando las democracias europeas desde los barrios obreros. No es eso, está lejísimos de serlo. No se lo regalemos.

Madrid: Donde tú ves un problema, el PP ve una oportunidad.

Supongo que en el PP de Madrid andarán ya preparando en parte la campaña electoral de 2019. Aunque aún no tengan candidato tienen muchos mimbres. Y no hay razón para no estar ya pensando, por ejemplo, lemas y carteles electorales. Se me ocurre que podrían usar como lema algo que les ubique como esos anuncios de optimistas emprendedores: «PP-Madrid: donde tú ves un problema, nosotros vemos una oportunidad«.

Madrid tenía muchos problemas. De sanidad, de educación, de movilidad, de colapso de la Justicia… y en todos el PP de Madrid vio una oportunidad.

La sanidad se convirtió en una oportunidad para el ladrillo: construyó hospitales que quedaron estupendos en inauguraciones y carteles electorales aunque no aumentaran ni en una plaza el total de camas hospitalarias de la Comunidad; además apostó por entregar la gestión a empresas privadas con contratos opacos y extremadamente lesivos para las cuentas madrileñas, un chollo. La educación fue otra gran oportunidad para construir y ganar: se licitó la construcción de colegios privados con fondos públicos a cambio de casi un millón de euros en mordidas por colegio y de paso se avanzaba en el modelo de adoctrinamiento educativo expandido en Madrid. Para la movilidad era más fácil aún: autopistas con peajes en la sombra, radiales inútiles, soterramiento de la M30 con sobres para el partido a cambio… no se ha modernizado ni facilitado la movilidad madrileña, pero las cuentas del núcleo PP-constructores corruptos no salieron mal paradas.

Ayer supimos que la Audiencia Nacional está investigando también la oportunidad que vio el PP-Madrid en el problema de la Justicia madrileña. Decidieron construir edificios y edificios en coherencia con el resto de oportunidades.

A principio de legislatura, los diputados de la comisión de auditoría de la deuda tuvimos la ocasión de visitar el Campus de la Justicia. Nada más llegar cruzó la calle uno de los conejos que habita el descampado; por una parte de un túnel no pudimos entrar porque estaban rodando una película de terror; el único edificio en pie construido era el de medicina legal, un precioso edificio circular con el pequeño inconveniente de que las camillas no son redondas y no tenían buen encaje en la pared. Esto último tampoco era más que teoría porque el único instrumental que había llegado a aquel edificio eran las numerosísimas neveras para cadáveres que, al parecer, no eran atrezzo del rodaje. Todo esto nos ha costado a los madrileños una cantidad indeterminada pero que es bastante superior a 80 millones de euros. Hace ya varios meses presentamos una denuncia sobre el caso que ahora investiga la Audiencia Nacional.

La corrupción del PP en Madrid no se ha dejado ni un rincón por exprimir. Por ello nos ha dejado una retahíla de momentos tragicómicos que dan para una buena historia de lo que Íñigo Errejón llamaba lumpen oligarquía. Del volquete de putas a la crema del Eroski se puede decir lo de Gila: no han dejado ni las raspas, pero ¡lo que me he reído!

Hace dos días dimitía como diputada del PP por motivos personales Regina Plañiol, que fue consejera de Justicia con Esperanza Aguirre después de Alfredo Prada: entrará en su lugar el número 79 de la lista del PP, que obtuvo 48 diputados; los treinta de diferencia responden a dimisiones o incluso a renuncias antes siquiera de tomar posesión. Eso da la imagen de la descomposición del PP en Madrid.

Plañiol continuó el legado de Alfredo Prada, ideólogo del Campus de la Justicia. Hoy Prada es el responsable en la dirección del PP de Casado de vigilar la idoneidad de los candidatos del PP en las próximas elecciones, incluidos, por supuesto, los del PP de Madrid. Casado contó que quería recuperar las esencias del PP: con Alfredo Prada seleccionando candidatos, las esencias del PP deben de estar felices.

Pablo Casado: el daño a España del hombre fraude

«Su currículo parece diseñado en un laboratorio«. En 2012 el periodista Luis Gómez explicaba en El País quién era Ángel Carromero, el joven del PP que había saltado a la fama mundial por su accidente de tráfico en Cuba. Y para explicarlo tenía que contar quién era Pablo Casado, que entonces no era una persona muy conocida. «A Casado se le puede considerar un proyecto de joven neocon criado entre Aznar y Esperanza Aguirre. Su currículo parece diseñado en un laboratorio: licenciado en Derecho, con cursos de perfeccionamiento en el IESE, Harvard y Georgetown, trabajó varios años como jefe de gabinete de Aznar, una vez dejó la presidencia del Gobierno, y ahora es diputado. Un neocon de escuela, revestido de liberal. Celebrados son sus discursos donde critica el relativismo moral de los socialistas, Mayo del 68 y sus continuas referencias a los muertos de la guerra. Casado es un asiduo al canal Intereconomía, como él mismo propaga en su Twitter«, decía el artículo que hoy podemos leer con mejores ojos.

Hace unos minutos eldiario.es ha revelado la enésima sospecha sobre el currículo de Casado. En esa sumaria investigación que realizó la Universidad Complutense sobre la licenciatura (no menos sumaria) de Pablo Casado en el centro privado que tiene adscrito, la Universidad Cardenal Cisneros. Según las preguntas de un test que la Complutense dirigió a una profesora (por escrito, para que no se agobiara) la Universidad había encontrado cambios en la nota de la asignatura de la misma profesora que había reconocido que le habían presionado para que ese chico no tuviera problemas académicos. El aprobado en esa asignatura no fue tan sumario como la carrera de Casado y la investigación de la Complutense, sino que llegó con retraso y con una firma que a quien redactara el cuestionario le resultaba distinta a otras de la profesora.

Resulta tan evidente que nadie terminó tan rápido la carrera de Derecho al ir obteniendo cargos políticos tras haber sido incapaz de hacerlo cuando se tenía todo el tiempo del mundo, que casi llama menos la atención esa chapuza que la precariedad de la investigación sobre el título de Casado. Es comprensible que a día de hoy sea complicado probar si Casado hizo el amago de examinarse realmente de alguna asignatura, pero igual se podría pensar algún método de investigación más incisivo que mandar un cuestionario por escrito a los profesores a ver si con la presión alguno confesara haber prevaricado. Obviamente de una investigación así sale que todos los implicados están de acuerdo en que no delinquieron.

Del currículo diseñado en un laboratorio de Pablo Casado hay algunas cosas que resultan casi cómicas: la necesidad de ponerse títulos de Estados Unidos que en realidad eran un fin de semana en Aravaca sólo revelan, supongo, un complejo intelectual tremendo, una titulitis patética y no poco dinero de más para pagarse esas chorradas. Pero la concatenación de fraudes es un ataque mucho más serio a la Universidad del que Casado no sería el único beneficiario: una trama que, para colocar una imagen falsa de gran formación académica de esos neocon de escuela, revestidos de liberales, no dudó en atacar a la Universidad y su prestigio. Y un país cuya universidad no tiene prestigio es un país tremendamente devaluado.

Que Pablo Casado es un fraude andante no lo duda nadie. Quien encuentre un tertuliano, un columnista, un periódico… dispuesto a simular que cree que Casado sí que hizo Derecho como cualquier estudiante que lo haga saber: hasta ahora lo único que han podido hacer es tratar de equiparar su fraude con inventos o naderías ajenas. No sabemos cómo fue la segunda carrera de Casado, Administración y Dirección de Empresas en su querida universidad Rey Juan Carlos. ¿Terminó la carrera convalidando alguna de las asignaturas que traía de Derecho exprés de la Cardenal Cisneros? Ya sabemos que el supuesto máster del Instituto de Derecho Público en la Rey Juan Carlos se hizo en un 80% gracias a convalidaciones anómalas de esos sorprendentes estudios y el resto con trabajos que se niega a enseñar y la Universidad no encuentra. Si uno no cree que Casado fuera repentinamente el genio académico que necesitaba ser para fulminar la carrera de Derecho, el castillo de naipes de Casado se le cae de las manos.

Desgraciadamente las universidades están muchas veces sometidas al chantaje de su financiación. No debe de resultar sencillo para una universidad madrileña ser rigurosa en una investigación a costa de los intereses del partido de gobierno de la Comunidad de Madrid, cuyo consejero de Economía fue vicerrector de la Universidad Rey Juan Carlos en los años de plomo. Tampoco debe de serlo cuestionar la validez de centros privados con los que une una relación económica provechosa. El peor ataque a la autonomía universitaria se da a través de su financiación, un chantaje intolerable que debe ser corregido por el bien del país.

Por ello es urgente una investigación externa, rigurosa, que no sólo nos aclare la trama de los títulos falsos sino que nos ayude a recuperar la Universidad como vértice intelectual y moral del país. No es ya que Casado (como otros compañeros suyos) sea un fraude andante; es que por el camino están arrasando la imagen de España por un lodazal del que será muy difícil levantarnos.

Gracias, Manuela

A Manuela Carmena nadie le mandaba meterse en este follón a su edad. Manuela Carmena decidió aceptar presentarse a alcaldesa de Madrid en 2015 en vez de disfrutar de la jubilación. Tuvo la generosidad de sacrificar años de descanso y ocio, de familia y tiempo libre. En lo personal supongo que el único beneficio que ha obtenido es el inmenso cariño que le demuestra la gente de Madrid vaya a donde vaya.

En España y especialmente en Madrid, hay una corte de corruptos que no perdonan a quien hace política al servicio de la ciudadanía: somos percibidos como intrusos, que nos hemos metido en su finca particular y estamos toqueteando su vajilla. Son muchos años de poner lo de todos al servicio de quienes pagaban comisiones y tarjetas black. En junio de 2015 Manuela Carmena fue nombrada alcaldesa. Un par de meses después el pesebre mediático de la mafia que gobernó la ciudad de Madrid ya montó la primera campaña de persecución acusándola de haberse ido de vacaciones en familia a Cádiz; y de haber cogido una flor. Desde entonces no han parado.

Pero gracias a ese sacrificio, que no se nos olvide nunca, Esperanza Aguirre no es hoy alcaldesa de Madrid como habría sucedido si el PP o Begoña Villacís hubieran obtenido un escaño más.

Madrid estaba arrasada por décadas de gobiernos anclados en un modelo urbano de los años 60, cuando los tecnócratas franquistas equiparaban progreso a metros de asfalto y kilos de humo vertidos al aire. No era tanto una opción ideológica como la consecuencia de millones de euros de las constructoras al Partido Popular. El Madrid de las candidaturas olímpicas y las obras faraónicas generó la ruina que ha padecido Madrid pero financió campañas electorales y engordó los bolsillos de los sinvergüenzas.

La legislatura 2015-2019 no ha sido fácil y es evidente que el rumbo emprendido de modernización, reequilibrio y recuperación de la ciudad no habrá sido terminado en mayo de 2019.

El Ayuntamiento de Madrid es un inmenso trasatlántico que ya tenía comprometidas algunas importantes actuaciones del PP y al que llegaba el gobierno de Manuela Carmena en minoría entre otras cosas porque no eran muchos los madrileños que eran conscientes de que era posible que Esperanza Aguirre no fuera alcaldesa ni con el esperable apoyo de Ciudadanos. La inmensa deuda recibida ha sido otro lastre inmenso que ha ralentizado los avances que, sin duda, cada vez pueden ser mayores gracias a la drástica reducción de la deuda por la mayor eficacia y honestidad en la gestión y, también, gracias al cambio en el gobierno central que necesariamente levantará la bota con la que Montoro ha impedido a las ciudades que los españoles vivamos mejor. Junto a estas dificultades, la precaria mayoría en el pleno municipal no siempre ha sido preservada, habiendo quien a veces ha priorizado una lealtad colectiva a espacios políticos más pequeños y que probablemente no necesitaban tanto mimo como el que merecía Madrid, especialmente en un momento histórico para la ciudad como están siendo estos años.

Que Manuela Carmena repita como alcaldesa es una gran noticia para quienes queremos que nuestra ciudad siga avanzando, para que se respire aire más limpio: el aire físico y el aire moral. El PP y Ciudadanos y su pesebre periodístico harán lo posible para volver a entregar Madrid al fango y al humo. Entre 2015 y 2019 Madrid ha mejorado mucho; pero sobre todo Madrid ha puesto los cimientos para que en cuatro años más Madrid pueda culminar proyectos que suponen inmensos avances en modernización, en servicios públicos, en democracia, en movilidad europea, en cuidados, en fraternidad…

Que Manuela Carmena decida continuar pone un poquito más difícil a los corruptos volver a destrozar Madrid. Que Manuela Carmena decida continuar poner un poquito más fácil a Madrid seguir avanzando mucho más rápidamente. Y, eso sí, le pone a ella mucho más difícil descansar, disfrutar de su ocio y su intimidad y cuidarse, que es obvio que se lo tendría más que ganado. Mientras rabian la mezquindad, la corrupción y el pasado, toca dar las gracias por tanta generosidad personal con Madrid.

Volquetes a tope

Ayer por la mañana me decidí: voy a preparar el guion de un capítulo piloto para presentar a diversas cadenas de televisión. Será el programa estrella de la temporada que viene. Manejo diversos nombres, pero de momento va ganando «Volquetes a tope» (aunque quizás «No me consta» o «Simulación en diferido» puedan también ser buenos títulos) y será una suerte de Los años del NO-DO o Cachitos pero con las mejores expresiones y grabaciones que hemos ido sacando de estos años de saqueo.

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La principal víctima de la corrupción

Hacía tiempo que Esperanza Aguirre no nos hacía un «yo destapé la trama Gurtel» y se echaba de menos. Al día siguiente de que apareciera el pendrive que parece mostrar la monumentalidad de la trama del PP-Madrid Esperanza Aguirre se fue a protestar porque en la calle Santa Engracia se está haciendo un carril bici y ampliando la acera. Del saqueo del que fue lideresa no tenía muchas ganas de hablar, como si tampoco fuera para tanto.

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Todos erais black

Reconozco que cuando El Diario publicó el escándalo de las tarjetas black fui uno de quienes no creyó que aquella obscenidad fuera a tener consecuencias mayores. Desde hacía años en los espacios más militantes se venía criticando la vergonzosa dirección que había adoptado primero Cajamadrid y luego Bankia (primero una alianza de cajas de ahorros, pronto un banco privatizado).

Cajamadrid, la caja donde casi todos los madrileños de a pie teníamos nuestros ahorros (o algo que se le pareciera), cuya obra social era imprescindible para Madrid, se convirtió en el instrumento financiero del ladrillazo y la corrupción inmobiliaria y la especulación con la vivienda que imposibilitaba la vida de millones de ciudadanos. Ello engrasado con sueldos desmesurados (¿qué necesidad tenían de las tarjetas black con el pastizal que se levantaban?). Pero sobre todo Cajamadrid contaba con una gran ventaja para el saqueo y un grave problema para la democracia: que estaban todos.

El desastre de Cajamadrid fue liderado por el PP, de eso no cabe duda. Basta ver el origen de los condenados por las black para comprobar que la grandísima mayoría eran altos cargos del PP. Blesa llegó a Cajamadrid por su relación personal con Aznar y Rato (la cabeza de la política económica del PP) por una tensión interna entre Rajoy y Esperanza Aguirre, que pretendía colocar a Ignacio González. Pero acompañaban dirigentes del PSOE, de la cúpula de la vieja y desahuciada IU-CM, de las patronales, de cúpulas sindicales madrileñas… El problema no era la politización (¡ojalá hubieran cumplido su obligación de defender que Cajamadrid defendiera el proyecto político para el que fueron nombrados algunos de los condenados ayer!) sino la complicidad.

Cajamadrid-Bankia es en buena parte el caso régimen porque refleja perfectamente lo que ha pasado estos años: una política económica desastrosa que tenía como objetivo la rápida construcción de fortunas para una élite política y fundamentalmente económica a costa de los derechos humanos y las estructuras políticas, sociales e incluso económicas que amparaban mal que bien a la ciudadanía común. El blindaje del saqueo era el consenso, comprensible y coherente en el caso del PP y esas patronales y criminalmente traidor en el caso de organizaciones cuya esencia era luchar contra lo que estaban apoyando en el Consejo de Administración de Cajamadrid primero y de Bankia después.

Su condena ayer coincidió con el 23-F de la justicia española, que hace ser escépticos con que alguno de esos sinvergüenzas pague lo que ha hecho a nuestro pueblo. Como se cuenta de Al Capone, a estos ladrones les han pillado por el chocolate del loro. Pero al menos que paguen el chocolate, que ya es mucho más de lo que está pasando con el resto de sus compañeros de saqueo.

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