Blog de Hugo Martínez Abarca

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Bankia fuisteis todos

Probablemente el de las tarjetas black sea el menos importante de los crímenes que cometieron los directivos de Cajamadrid/Bankia.

Es imposible entender el tamayazo sin la Cajamadrid de Blesa y sin las primeras tramas universitarias, aquellas en la Complutense. No entendemos bien la Universidad Rey Juan Carlos si pensamos en ella como la universidad del PP en lugar de la universidad de Bankia, donde los ladrones de Bankia tenían mano para hacer y deshacer, colocar a amigos y obtener títulos para afines. Es incomprensible la década de furor constructor que arruinó el país sin el protagonismo sobre todo en Madrid de una caja que no debía tener ánimo de lucro y tuvo sed de rapiña. No hay forma de explicar por qué el PP lleva 23 años destrozando la Comunidad de Madrid sin el papel desempeñado por Cajamadrid. Que los autores de estas fechorías además complementaran sus enormes ingresos regulares con todo tipo de compras, viajes, bares, efectivo… por el morro ilegalmente es sólo la guinda obscena de un pastel de demasiados pisos. Ello sin recordar las preferentes, los desahucios… y tantas estafas que destrozaron la vida directamente a tantas familias.

La clave del éxito mafioso estuvo en que el Partido Popular supo compartir una parte minoritaria pero importante del pastel. Supo colocar a sindicalistas y dirigentes de partidos de la oposición que, gracias a ello, dejaban de ser oposición. El Partido Popular tuvo la inteligencia de hacer que de su trama de saqueo vivieran también quienes estaban llamados a combatirla. El crimen perfecto.

La consecuencia democrática fue desastrosa. Madrid estuvo muchos años sin oposición real al saqueo capitaneado por el Partido Popular. Se cumplía con el teatro parlamentario, pero los ladrones no tenían nada que temer. Miles de personas honradas no comprendían qué pasaba en la izquierda madrileña. El PP se había infiltrado en sus cúpulas y las había neutralizado: comprendió que era mucho más inteligente lograr un régimen cleptómano que quedarse sólo en un partido estructuralmente corrupto. Y lo hizo con brillantez.

Hay muchas cosas imperdonables en el saqueo de Cajamadrid/Bankia. Pero por mi biografía la que no olvidaré fue cómo se apropiaron de una formación política histórica como Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid. Cómo Moral Santín, hoy condenado en firme a cuatro años de cárcel, amenazaba sistemáticamente con querellas a cuantos denunciábamos lo que estaba haciendo. Cómo sus cómplices se reían de nosotros (con la colaboración de algunos periodistas), que éramos unos profundos ignorantes, izquierdistas de medio pelo, unos niños de mierda, por oponernos a tal vergüenza. Y espero no olvidar jamás cómo organizaron con el PP (político-mediático) el intento de arruinar la vida y el prestigio personal de una persona honrada y valiente como Tania Sánchez porque les habíamos ganado y veían que podíamos liberar una organización en la que militaban y confiaban miles de madrileños que no se merecían aquel secuestro.

Bankia fuisteis todos. O al menos estabais en todas partes. Al servicio de la mafia del PP, formando parte de ella. A la cárcel irán unos pocos. Pero no hay nada más justo que el ostracismo en el que están sepultados tantos jefecillos arrogantes del Madrid mafioso de las últimas décadas

Todos erais black

Reconozco que cuando El Diario publicó el escándalo de las tarjetas black fui uno de quienes no creyó que aquella obscenidad fuera a tener consecuencias mayores. Desde hacía años en los espacios más militantes se venía criticando la vergonzosa dirección que había adoptado primero Cajamadrid y luego Bankia (primero una alianza de cajas de ahorros, pronto un banco privatizado).

Cajamadrid, la caja donde casi todos los madrileños de a pie teníamos nuestros ahorros (o algo que se le pareciera), cuya obra social era imprescindible para Madrid, se convirtió en el instrumento financiero del ladrillazo y la corrupción inmobiliaria y la especulación con la vivienda que imposibilitaba la vida de millones de ciudadanos. Ello engrasado con sueldos desmesurados (¿qué necesidad tenían de las tarjetas black con el pastizal que se levantaban?). Pero sobre todo Cajamadrid contaba con una gran ventaja para el saqueo y un grave problema para la democracia: que estaban todos.

El desastre de Cajamadrid fue liderado por el PP, de eso no cabe duda. Basta ver el origen de los condenados por las black para comprobar que la grandísima mayoría eran altos cargos del PP. Blesa llegó a Cajamadrid por su relación personal con Aznar y Rato (la cabeza de la política económica del PP) por una tensión interna entre Rajoy y Esperanza Aguirre, que pretendía colocar a Ignacio González. Pero acompañaban dirigentes del PSOE, de la cúpula de la vieja y desahuciada IU-CM, de las patronales, de cúpulas sindicales madrileñas… El problema no era la politización (¡ojalá hubieran cumplido su obligación de defender que Cajamadrid defendiera el proyecto político para el que fueron nombrados algunos de los condenados ayer!) sino la complicidad.

Cajamadrid-Bankia es en buena parte el caso régimen porque refleja perfectamente lo que ha pasado estos años: una política económica desastrosa que tenía como objetivo la rápida construcción de fortunas para una élite política y fundamentalmente económica a costa de los derechos humanos y las estructuras políticas, sociales e incluso económicas que amparaban mal que bien a la ciudadanía común. El blindaje del saqueo era el consenso, comprensible y coherente en el caso del PP y esas patronales y criminalmente traidor en el caso de organizaciones cuya esencia era luchar contra lo que estaban apoyando en el Consejo de Administración de Cajamadrid primero y de Bankia después.

Su condena ayer coincidió con el 23-F de la justicia española, que hace ser escépticos con que alguno de esos sinvergüenzas pague lo que ha hecho a nuestro pueblo. Como se cuenta de Al Capone, a estos ladrones les han pillado por el chocolate del loro. Pero al menos que paguen el chocolate, que ya es mucho más de lo que está pasando con el resto de sus compañeros de saqueo.

La Trama madrileña: del tamayazo a la Púnica (artículo en Cuarto Poder)

Uno tiende a pensar que, cuando un partido político organiza una trama corrupta con la que financiarse ilegalmente y de paso engrosar las cuentas de un buen número de sinvergüenzas, lo hace en secreto, con discreción, evitando que se entere ningún adversario político. Así ocurría incluso en saqueos en los que aparentemente coincidían prohombres de distintos estancos políticos. Panamá es un buen ejemplo: el goteo de casos de un único bufete en sólo uno de tantos paraísos fiscales revela que todo lo que representa la casta (esa minoría que pone la economía y la política del país al servicio de sus intereses) tenía un modus operandi común sin que eso representase una orquestación necesariamente explícita del saqueo. No parece que Cebrián y Soria se pusieran de acuerdo incluso aunque el fango de petróleo y paraísos fiscales se asemeje tanto: simplemente así se hacen las cosas en ese mundo de las alturas.

Sigue leyendo en Cuarto Poder.

El incendio

windsorMadrid, 2005. Arde la torre Windsor. Uno de las más notables de Madrid. De esas que los madrileños pensábamos que siempre estarían ahí. Junto a El Corte Inglés de Castellana. Fue en la madrugada del 12 al 13 de febrero, en unas semanas conmemoraremos 10 años.

Pocos días después se descubrió que en uno de los despachos del rascacielos, en el inicio del incendio, alguien había entrado a quemar unos papeles. Nadie sabe aún quién fue. Los papeles desaparecieron, vaya si lo hicieron. Junto con todo el rascacielos.

Supongo que, diez años después, quienes estuvieron en un despacho quemando unos pocos papeles que querían hacer desaparecer se dan por satisfechos: desaparecieron los papeles, nunca nadie les ha identificado y por tanto no pagarán la responsabilidad por el incendio ni por lo que probaban los papeles. Ni siquiera sabemos qué querían ocultar. Tampoco queda ni rastro del rascacielos. Hay otro en su lugar, ocupado por El Corte Inglés, por el poder. Pero lo importante, que aquellos papeles no trascendieran aunque para ello tuviera que arder todo el edificio, se consiguió. Objetivo cumplido.

En Izquierda Unida hay un incendio. La temperatura estaba alta desde hace mucho tiempo. Hará más de año y medio que algunos lo explicamos en un Consejo Político Federal: «Madrid no es un problema de Madrid, es un problema federal«. El incendio no era en un despacho del edificio sólo. Era un problema del edificio. Y se dejó calentar.

Como las chispas no prendían la pradera, en octubre el calentón de temperatura prendió con una explosión. La obscenidad de las tarjetas black recuperaba la más grave actuación que ha sucedido en el seno de IU desde su fundación: la complicidad del núcleo dominante de una federación, la madrileña, con los poderes financieros y políticos que han gobernado Madrid, especialmente en Cajamadrid. En aquel momento decenas, o cientos, de militantes y cuadros de IU-CM querían irse. Hubo quienes intentamos convencer de que había una batalla crucial, las primarias, que teníamos que dar, que IU éramos quienes combatíamos el capital financiero, no sus cómplices de años.

IU-CM sancionó el tema con unas conclusiones sobre un asunto colateral pero que hoy resultan muy reveladoras. Se expulsaba, es un decir, a un diputado por su participación en una querella que el PP ponía contra gente del PP que se quería cargar… y que presentó IU-CM. Es interesante esto de que otro partido firme las querellas que en realidad presenta el tuyo para cargarte a quien te molesta de tu partido. Da que pensar. La persona a quien se expulsaba, es un decir, es Antero Ruiz, que hoy sigue integrado a todos los efectos en el grupo autonómico de IU-CM, fue uno de los que ratificó a Gregorio Gordo el jueves.

Izquierda Unida tuvo una Presidencia Federal muy clara en la que se decidió que quienes hubieran sido coordinadores en los momentos de las decisiones cruciales sobre Cajamadrid y Bankia, así como quien hubiera dirigido Fundeste, tenían que cesar en sus cargos orgánicos e institucionales y que IU-CM tenía que dar los nombres de tales personas para ejecutar tales responsabilidades. Nunca dio IU-CM nombre alguno. Una segunda Presidencia Federal puso esos nombres: Ángel Pérez y Gregorio Gordo. Y pidió su cese con una alambicada redacción a la que pudieron aferrarse quienes se negaran a rendir responsabilidad política alguna.

Todo eso es la génesis de este incendio, nada más. A estas alturas da casi igual cómo se ha llegado hasta aquí. En aquel momento Izquierda Unida (federal) habría sofocado el incendio siendo firmes en la exigencia de ceses. Eso fue en octubre, noviembre. Se pudo haber evitado la situación de la federación más de un año antes. No faltaron avisos ni quien se molestara por ser avisado.

Estamos a mediados de enero de 2015. Ha pasado el tiempo. La mayoría de la militancia de IU-CM ha hablado muy claro. Además se ha producido una movilización de simpatizantes espectacular que llena de alegría a cualquiera que desee el bien de Izquierda Unida, a cualquiera que busque un cambio real en nuestro país. Un inmenso acto ha demostrado que estamos en marcha, que hay mimbres para llevar a Madrid la política de Izquierda Unida, la convergencia política y con ella ganar a quienes han saqueado la Comunidad de Madrid, los mismos que han saqueado el conjunto del país.

Y, mientras, se ha bloqueado la organización y se ha disparado contra todo lo que se mueva, especialmente contra la vencedora de las primarias y clara candidata a ser la próxima presidenta de la Comunidad de Madrid, Tania Sánchez. Hemos tenido que soportar que la catarata de ataques de la prensa más ultra contara con la sonrisa de algunas de las personas que más tendrían que callar por el saqueo de Bankia, por todo. Incluso nos hemos encontrado con una querella del Partido Popular de Madrid contra Tania Sánchez, una querella que bien podríamos llamar, junto con aquella querella pagada con una tarjeta black, «pack de querellas do ut des«.

El jueves pasado los grupos municipal y autonómico decidieron ratificar a Gregorio Gordo y Ángel Pérez. Aquí no ha pasado nada. Si una resolución de la Presidencia Federal dice que tienen que cesar los coordinadores en cuyos periodos se hayan tomado decisiones sobre Cajamadrid, la única forma de pensar que los seis diputados y los tres concejales no rompen con su organización es pensar que nunca se tomó en IU-CM una decisión relevante sobre Cajamadrid. Una forma de tomarnos por gilipollas a todos, pero ya da igual.

Todo va tarde.

Creo sinceramente que, en un momento tan crítico de la Historia política de nuestro país, Izquierda Unida puede elegir entre tener su tumba o tener una pista de despegue en Madrid. Lo que no puede pensar nadie es que se puede alcanzar una calma chicha. Es evidente que hay gente trabajando contra el cambio. Izquierda Unida es una fuerza de cambio. Por tanto, sólo le cabe una alternativa a Izquierda Unida: ser en Madrid una fuerza de cambio. Esa es la obligación histórica inmediata de quienes merezcan el nombre de dirigentes de Izquierda Unida.

Hace unos meses cabía solucionar un conflicto político con unas pocas dimisiones, con unas primarias, con unos discretos pasos atrás. El 11 de octubre titulaba un apunte cuya prudencia nadie podrá negar: «Una nueva IU-CM por patriotismo de organización«. Hace de esto más de un trimestre. No sucedió entonces, se dejó que crecieran las llamas tranquilizando a los dirigentes más responsables de Izquierda Unida con esas dos resoluciones de la Presidencia que nunca se hicieron cumplir y que incluso el propio responsable de organización desacató al votar en el grupo autonómico la continuidad de Gregorio Gordo.

Parece que se va a convocar esta semana otra Presidencia Federal que intentará apagar el incendio, esta vez sí, que hay en IU-CM. Los incendios no se apagan mirando para otro lado sino que crecen y por tanto el vaso de agua que acaso hubiera sido útil en otro momento ahora sería irrisorio. Que Gregorio Gordo y Ángel Pérez no pueden ser nada en nombre de IU es una obviedad. Que Miguel Reneses firmó su cese como responsable de organización federal al votar la ratificación de Gregorio Gordo no hace falta ni discutirlo.

Los dirigentes de Izquierda Unida deben ejercer ya de dirigentes de Izquierda Unida y apagar el incendio que hay en un despacho. Y ya no vale con esas dimisiones obvias. Las llamas han crecido y lo que habría sofocado en octubre, noviembre, incluso diciembre… queda obsoleto tras la burla a IU del jueves en los grupos institucionales. Toca resolver el incendio y que las llamas de unos irresponsables no se lleven por delante todo el edificio para dejar el solar al poder. Toca optar. No aparece en el horizonte otra opción que intervenir con contundencia IU-CM para que responda a los principios de Izquierda Unida y a la mayoría real de la militancia de IU-CM, para que no sea una organización de quienes abrazan a imputados por el mayor saqueo de nuestros tiempos, para que sea la organización de la gente honesta que quiere cambiar Madrid y que contribuirá con ello al cambio en el país. Si no el incendio seguirá creciendo, será agua desperdiciada. Toca ejercer de dirigentes y apagar un fuego que durante demasiado tiempo se dejó crecer esperando un ataque de responsabilidad de los pirómanos.

En todo caso que nadie tenga la osadía de echar el incendio en cara a quien lleva tiempo llamando a los bomberos.

Frente a los pirómanos ayer vimos a la militancia mayoritaria poniendo en marcha el cambio en Madrid, con cientos y cientos de activistas y militantes de la Izquierda Unida real ilusionados y resistentes a los ataques de la mafia que ha saqueado Madrid. Estamos en disposición de poner en marcha un pilar fundamental para el cambio en el país y para que Izquierda Unida sea una parte crucial del mismo. Las cartas son claras. A elegir.

Falta azúcar

Casi todos los problemas de la vida se pueden afrontar con alguna letra de Siniestro Total o algún chiste de Eugenio: ésta es una de las pocas verdades metafísicas universales. Uno de los chistes de Eugenio que nos ayudan a ser mejores en la vida cuenta la historia de un niño que tardaba demasiado en empezar a hablar. A los dos años aún no decía ni palabra. Pero los pediatras, psicólogos, foniatras y cuantos especialistas lo examinaban no hallaban anomalía alguna. El niño tenía que estar diciendo cosas y no las decía. A los cinco años el niño seguía sin decir nada sin explicación médica. Tampoco hablaba a los diez, ni a los quince… y sus padres estaban desesperados. Hasta que una mañana, cuando el caballero tenía 24 años estaba desayunando toda la familia y el hijo, por fin, dijo: «Papá, falta azúcar«. Los padres se estremecieron. «Pero, hijo, cómo es que no has dicho nada hasta ahora«. «Porque hasta ahora todo estaba bien«, explicó el hijo.

Estos días en Izquierda Unida- Comunidad de Madrid hemos abierto un proceso de primarias abiertas a simpatizantes. Cualquiera que viva en la Comunidad de Madrid (sea español o no e independientemente de su situación administrativa) puede participar en ellas. Basta con inscribirse en este formulario web o ponerse en contacto con algún conocido de IU-CM, que sabrá cómo tramitarlo.

Hay muchas razones por las que sería una excelente noticia una participación masiva en el proceso. Las de mayo de 2015 son unas elecciones cruciales para desalojar a los saqueadores, los corruptos y los caciques. Además tenemos delante el reto de la convergencia y los candidatos que elijamos tienen que estar convencidos de esa apuesta política que claramente ha hecho suya IU-CM. Nos toca acertar y se acierta mejor entre muchos que entre pocos.

Pero también hay una razón muy importante y que curiosamente está jugando un papel contradictorio. Uno está gratamente sorprendido por la buena predisposición de mucha gente para apuntarse como simpatizante al proceso. Pero sí hay un freno para mucha gente que querría cambiar Madrid, que sabe que las gentes de IU hemos peleado por otro Madrid y tenemos capacidad y organización para reforzar el bloque del cambio: el freno es que falta azúcar. Que IU-CM ha fallado a veces. Singularmente en Cajamadrid, donde en nuestro nombre se participó del saqueo y pese a que esa infamia tuvo una inmensa y contundente contestación interna, también hubo quien la sostuvo hasta que fue imposible evitarlo y que incluso hoy no apoya posiciones de decencia como la de la última resolución del PCE y también quien hoy saca comunicados que responden a esa vieja y desastrosa inercia.

Precisamente esa, lejos de ser una razón para callarse, es una razón principal para hablar: falta azúcar y hay que decirlo. Si no lo decimos muchos miles no habrá azúcar y es necesario que la haya: porque aunque sea posible desayunar sin café o con el café amargo, no es lo mismo y, sobre todo, no hay ninguna razón para que nos conformemos sin azúcar.

Queremos cambiar Madrid. Vamos a lograrlo. Y sólos no podemos, pero con amigos sí. Si crees que falta azúcar, apúntate en las primarias y ayúdanos a echar azúcar el día 30 de noviembre para que en mayo tengamos un desayuno excelente con el que acabar con el Madrid del saqueo.

Primarias para cambiar, para ganar y para confluir para ganar

En las últimas semanas se ha concretado en Izquierda Unida-Comunidad de Madrid una serie de cambios históricos que suponen un salto cualitativo en cuanto a participación, apertura y democratización. No ha tenido la repercusión merecida por la mugre de la corrupción y saqueo de Bankia, pero sobre eso volveré al final. Por primera vez IU-CM elegirá sus candidaturas mediante elecciones en las que podrá votar cualquier afiliado y cualquier persona que se apunte como simpatizante con la única condición de que tenga más de 16 años y que viva en la Comunidad de Madrid sea cual sea su nacionalidad o situación administrativa. También, por fin, la candidatura al Ayuntamiento de Madrid la elegiremos (también por primarias abiertas) quienes vivimos en Madrid ciudad.

El viernes pasado, en la Presidencia Regional de IU-CM Tania Sánchez anunciaba que se presentaría para ser candidata a la Comunidad de Madrid. Ayer por la mañana Mauricio Valiente contaba en su blog personal que se presentaba para ser candidato al Ayuntamiento. Finalmente, en la tarde de ayer la diputada autonómica Libertad Martínez comunicaba en twitter que José Antonio Moreno y Raquel López serían también candidatos a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento respectivamente. Son, por cierto, cuatro candidaturas estupendas, probablemente las mejores que pueden presentar las dos formas de entender la organización y la política que se han venido dando en IU-CM.

 

Es obvia la importancia histórica para el cambio en Madrid y en IU de estas primarias. Personalmente trabajaré todo lo que pueda por conseguir que tanto Tania Sánchez como Mauricio Valiente sean no sólo los candidatos de IU-CM sino que sean candidatos de estrategias de confluencia para ganar y cambiar Madrid y para que lleguen a la presidencia de la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento. Hoy, por primera vez en muchísimo tiempo eso es posible. Además, es urgente. Y creo que ambos, además de llevar tiempo defendiendo la misma política que yo, con las mismas demandas de cambios, etc son quienes mejor capacidad tienen para ser candidatos que catalicen la convergencia tanto por discurso como por práctica. Tania Sánchez es seguramente mucho más conocida (lo cual es una ventaja de la que nos beneficiamos todos los que queremos ganar) gracias a lo cual no es necesario recordar su nítido compromiso por la ruptura política, la justicia social y la oposición al saqueo y la corrupción. Mauricio Valiente, sin haber tenido gran presencia mediática sí es conocido por su lucha a pie de calle junto a los más desfavorecidos, su presencia cotidiana y discreta en la lucha contra desahucios, en la defensa como abogado de los derechos humanos de los inmigrantes y a manifestantes detenidos… Son dos personas que además de aportar dignidad a la política han tenido el arrojo de presentarse para dar una pelea que no será fácil. Si cambiamos Madrid cambiará todo. Si cae Madrid, será muy difícil que no caiga todo.

El momento no es nada fácil porque no permite lecturas simples y lineales y porque los ladrones que usaron a IU para arrimarse a la tangentópolis madrileña han dejado mucho olor a mierda que toca limpiar urgentemente. Pero por eso mismo la generosidad y la valentía de los compañeros merece todo mi agradecimiento. Y merece una petición: a quienes miráis o habéis mirado con atención a IU, quienes a veces os habéis sentido decepcionados, quienes esperáis que IU forme parte del cambio en el país porque esperáis que haya cambio en el país… echad un ratillo, apuntaos como simpatizantes, echadnos una mano para acertar, para encauzar IU como instrumento necesario para el cambio, votad el día 30 de noviembre los candidatos que penséis que mejor representan la fuerza política que queréis para que participe en la transformación de Madrid. No va a haber muchas más oportunidades: lo que no consigamos de aquí a 2015 probablemente no lo conseguiremos en mucho tiempo: no sólo como organización sino como país.

Vamos a ganar Madrid y para conseguirlo necesitamos el apoyo de miles de madrileños desde ya mismo.

Una nueva IU-CM por patriotismo de organización

Cualquiera que tenga un poco de contacto con militancia de IU-CM (sospecho que de toda IU) ha podido constatar el efecto demoledor del asunto de las tarjetas de crédito. Ya había una importante crítica a lo que se había hecho en Cajamadrid-Bankia. Tanto en la última asamblea regional como en la asamblea federal de IU-CM y IU se aprobaron sendas resoluciones muy duras con lo que se había hecho en nombre de nuestra organización allí. En 2012 se anunció la expulsión de Moral Santín, que él vistió de decisión personal aprovechando que una organización democrática no puede expulsar a sus miembros a golpe de anuncio en la prensa. E incluso IU se había querellado contra él como contra el resto de los consejeros del tinglado.

Pero el asunto de las tarjetas es moralmente desolador, es obsceno, aunque sólo sea una guinda de un pastel putrefacto implica que mientras miles de militantes se dejaban horas, esfuerzos, sinsabores e incluso algo de dinero intentando cambiar el país, había quien se aprovechaba de ellos para atornillar el sistema cacicquil político financiero enemigo y forrarse por la vía civil o militar. Que muchos militantes y cuadros están al límite de tirar la toalla es algo que sabe cualquiera. Como sabe cualquiera que eso sería demoledor para Izquierda Unida: desde luego en Madrid, pero si sucede en Madrid el daño para el conjunto de IU será inmenso.

Ayer se celebró el primer Consejo Político Regional desde que estalló el escándalo concreto de las tarjetas. Se abordó el asunto de las tarjetas, pero dado el formato que se adoptó no tuve la oportunidad de intervenir. Sin ánimo de generar fracturas internas, que hoy también serían letales para IU-CM, pero con la voluntad de que pasen cosas (porque hacer como si nada también sería letal) expongo aquí lo que habría dicho esperando que sea útil para el futuro inmediato de mi organización.

En IU-CM se ha abierto una comisión de investigación sobre el caso Bankia, las tarjetas y los escándalos anexos. Estoy seguro de que de esta comisión saldrá luz y que señalará a personas que tuvieron responsabilidad en que falláramos, en que en nuestro nombre se hiciera lo contrario de lo que somos. Las responsabilidades políticas se depurarán, algunas en muy pocos días, y ese es el canal.

Ello no es incompatible con la constatación de que en este momento tan difícil IU-CM necesita exhibir que aquella es una época distinta. No peor, no mejor, simplemente una época distinta a una nueva IU-CM para este tiempo crítico. No se trata de un eslogan sino de una necesidad urgente para la supervivencia como organización. Es lo que algunos han llamado «una refundación express». Y sólo se puede exhibir con un golpe de efecto consistente en que las personas que evidentemente han representado la IU-CM de estos años den un paso al lado. No porque sean culpables de nada sino por generosidad con su organización, por generosidad con IU-CM. Tampoco porque formen parte de tal o cual parte interna: no se trata de transmitir que dentro de IU-CM ha ganado tal o cual bando: esa dinámica es hoy tan letal como el mero inmovilismo real o aparente.

Lo único que hoy puede ser un paso útil para la revitalización de IU-CM y la devolución de la ilusión a todos esos cuadros y militantes no es ninguna suerte de venganza ni de derrota sino la puesta en marcha de una nueva IU-CM en pocos días y para ello es imprescindible un cierto patriotismo de organización, traducido en la generosidad que supone sacrificar el protagonismo personal para permitir que entre todos superemos con la celeridad imprescindible el ánimo tan tocado; que comprobemos que a diferencia de los caraduras que tiraban de tarjeta, las personas engañadas por ellos sí que ponen su organización y las luchas a las que ésta sirve por encima de su posición personal.

No tenemos mucho tiempo. La estocada nos vino en un momento de máxima complejidad política en general y para IU en particular. Del mismo modo que el patriotismo no es exhibir banderas banderas y cantar himnos sino defender los servicios públicos el patriotismo de organización se demuestra hoy haciendo lo necesario para que la organización capee este desastre incluso no siendo responsable del mismo. A ello apelo a los compañeros adelantando que esa generosidad sólo podrá ser agradecida más allá de cualquier diferencia política.

Ganar Madrid. Ganarlo todo (artículo en cuartopoder)

En las últimas semanas el país parece asistir a grandes convulsiones institucionales. La abdicación de Juan Carlos, el terremoto electoral del 25M… muestran que la posibilidad de cambios muy profundos es real. Que el PP introduzca ahora un debate inexistente para blindar gobiernos a minorías mayoritarias evidencia que no es sólo el optimismo de la voluntad, sino que nuestra esperanza es también su miedo. Que ambos, nuestra esperanza y su miedo, son realistas.

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La lealtad

Caminando por la izquierdaEl viernes pasado se celebró un acto político en Madrid. Lo organizábamos los grupos de IU-CM que formamos su famoso 49%. Fue un acto presentado por el gran Shangay Lily en el que se dio la palabra a muchos activistas sociales de especialidades diversas (sanidad pública, educación, feminismo, movimiento vecinal, inmigración, universidad, economía, cultura, banca pública, derecho a la vivienda, juventud…). En el acto no se habló de las áridas cuitas internas de IU-CM, sino de cada lucha, de la izquierda que necesitamos para el triunfo de tales luchas, de los hitos políticos inmediatos que tenemos que alcanzar… No faltó alguna crítica (alguna incluso injusta, creo) a Izquierda Unida- Comunidad de Madrid por errores concretos; tampoco faltaron muchos reconocimientos a Izquierda Unida, a algunos militantes presentes (o no) en el acto y a la organización en su conjunto; hubo incluso quien felicitó a Izquierda Unida por haber organizado aquel acto pese a que IU no organizaba aquel acto sino alguna gente que militamos en IU.

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Alianzas más allá del programa (IUlogía ma non troppo)

En un pueblo de Madrid hubo una moción de censura hace unos días que ha generado un ruido de esos que sólo Madrid es capaz de exportar: en Velilla de San Antonio los dos concejales que fueron elegidos en las listas de Izquierda Unida (y a cuya expulsión dará trámite IU-CM esta tarde) se aliaron con el PP para echar de la alcaldía a un PSOE local del que denunciaron casos de corrupción (y que está siendo incomprensiblemente apoyado por Tomás Gómez).

Es uno de los casos en el que las costuras de aquel «programa, programa, programa» se resquebrajan. El programa, programa, programa debería ser el mínimo sine qua non: tiene que ser imposible que IU alcance acuerdos de gobierno sin acuerdo programático. Pero debería haber más requisitos que limiten las posibilidades de formar parte de gobiernos municipales, autonómicos o estatales.

La corrupción, en efecto, es uno de ellos: la evidencia de que hay partidos locales (y regionales y estatales) cuya práctica política es la corrupción debería hacernos desvincular de esos partidos y perseguir política y judicialmente los casos de los que tengamos constancia. Con corruptos, no hay acuerdo programático que valga.

Otro criterio fundamental es el meramente democrático. Y sin ser muy exquisito: me refiero a democracia meramente formal. Izquierda Unida no puede tener acuerdos con partidos que no sean demócratas. Supongo que hay muchas posibles discusiones al respecto, pero hay evidencias de que el Partido Popular no es un partido demócrata. Ha apoyado (y a veces promovido) cuantos golpes de estado se han cometido contra gobiernos que llevan a cabo un programa parecido al que llevaría a cabo Izquierda Unida. Hace apenas unas semanas, en nombre del Partido Popular, el infame Carlos Iturgaiz acudió como observador de las elecciones de los golpistas hondureños y se felicitó por tal ejercicio democrático. Si ganara las elecciones en España un programa como el de IU, el Partido Popular o sus equivalentes conspiraría para derrocar tal gobierno sin límites: no sería la primera vez. Una de las utilidades principales del PP es impedir por todos los medios que haya gobiernos que lleven a cabo políticas realmente de izquierdas, lo que evidencia que si se alcanzara un acuerdo programático con tal partido sería un papel tan inocuo para ellos como sus códigos éticos presentados por la señora que no veía Jaguars en su garaje.

Es evidente (¿o no?) que no es necesario formar parte de gobiernos siempre que se pueda y a toda costa. Existe incluso la posibilidad (demasiado poco explotada) de votar una investidura y pasar inmediatamente a la oposición (por ejemplo, para impedir que gobierne un partido que no es mínimamente demócrata). Por ello en materia de alianzas deberíamos ponernos todos los instrumentos preservativos que se pueda. No se trata de que se cumplan dos de los tres requisitos, sino de que se cumplan los tres: con corruptos y con partidos antidemocráticos no se negocia; y con partidos democráticamente homologables en los que la corrupción no esté instalada hasta los tuétanos se puede negociar un acuerdo de gobierno en base al programa, programa, programa y respaldado por las bases.

A veces denunciamos una deriva «confederal» cuando queremos decir «taifas«: quien se salte estos requisitos y llegue a acuerdos al margen de la política general de alianzas de IU se está situando fuera de IU (la expulsión sólo lo constataría). Y coherentemente, también se situarian fuera de IU, si los hubiere (cosa que habría que probar), los cómplices y colaboradores necesarios.

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