La escena es patética. El equipo de Obama despliega una ronda de entrevistas por las cadenas de televisión dado que están decididos a bombardear Siria y la población estadounidense se opone mayoritariamente mientras no encuentran más aliados que el belicoso Hollande. A Kerry le toca una gira europea. En estas campañas de propaganda siempre hay que decir que el que está en guerra es el otro, así que Kerry interpreta el papel de siempre: si Al Assad quisiera se pararía todo, bastaría con que entregara su arsenal de armas químicas, «pero no lo va a hacer» dice evidenciando que van a bombardear pero que la culpa es del gobierno sirio. Inmediatamente Rusia toma nota y dice que le parece una buena solución; la ONU se suma a la propuesta. Y el gobierno sirio no ha respondido aún pero la posición rusa hace pensar que el «pero no lo va a hacer» de Kerry era demasiado precipitado.
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Diez años y medio después el Tribunal Supremo ha declarado nulo el cierre del diario Egin. Si no falla la memoria fue el primer periódico que se cerró contra la voluntad de sus propietarios desde que se aprobó la Constitución de 1978. Y supuso el inicio de la carrera ilegalizadora, de la restricción de derechos fundamentales y la muerte por asfixia de la separación de poderes y el Estado de Derecho: todo ello con la excusa de la persecución a ETA.
Aznar explicó muy bien dónde quedaba el Estado de Derecho en la cuestión vasca. La decisión de cerrar Egin, tomada supuestamente por un superjuez, fue explicada por Aznar usando una primera persona muy clarificadora: «¿Alguien pensaba que no nos atreveríamos a cerrarlo?«. Era una vía para la lucha contra el terrorismo que luego universalizó George Bush y que en España ha sido contestada en solitario por Izquierda Unida. Ya entonces: cuenta la crónica de aquellos días en El Mundo que Izquierda Unida se oponía, pero que «el secretario general [Joaquín Almunia] del PSOE prefirió reservarse su opinión y mantuvo un discreto silencio.» Era también el inicio de una lógica cobarde de Estado en la que quien se atreviera a discrepar de la vulneración de derechos era un tibio y un cómplice de ETA. Y el PSOE entró por el aro hasta hacerse más papista que el Papa. En esa lógica está casi todo el establishment: jueces, periodistas… la discrepancia ha sido una forma de radicalismo tremendamente incómoda.
La declaración de nulidad de aquel cierre es meramente testimonial: si cerraran hoy El País y en 2020 un tribunal dijera que la decisión de hoy es nula, no hay un polanco capaz de resucitar el diario censurado ¿Quién va a pagar por haber cerrado sin ninguna justificación un periódico? ¿Quién va a pedir perdón por una agresión al pluralismo, a la libertad de expresión y de información que toda la ciudadanía debería estar denunciando? ¿Dónde están los periodistas clamando corporativamente por la libertad de expresión?
Quien más quien menos ha usado alguna vez la frase de Voltaire: «Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que puedieras seguir escribiéndolo.» Todo el mundo la repite, como los loros, pero ¡qué poquita gente se la cree!
Ayer emitió un debate TVE entre el cabeza de lista del PSOE y el cabeza de lista del PP. Nadie explicó por qué se excluía a las demás cadidaturas, aunque tuvimos noticia de que bastante les jodía no poder silenciarlas también en el resto de la programación.
A pocas herramientas retóricas de las que disponga uno, es relativamente sencillo argumentar a favor de cualquier insensatez. Lo único que hay que tener en cuenta es que el argumento utilizado se le puede volver a uno en contra. Durante años se ha excluido a Izquierda Unida (tercera fuerza política española) de todos los debates con el mismo argumento: los que tienen posibilidades de colocar a uno u otro presidente del gobierno son PP y PSOE. El argumento ya era falaz, porque todo grupo que se presenta a las elecciones por un número suficiente de circunscripciones puede ser mayoritario y por tanto colocar a un presidente del gobierno. Además, de acuerdo con la sacrosanta constitución, en España no hay elecciones a presidente más que en las comunidades de propietarios: en las elecciones generales, autonómcas y municipalesse decide la composición del parlamento o ayuntamiento, que será el que elija presidente del gobierno o alcalde (o presidenta o alcaldesa).
Pero supongamos que lo importante es que puedan debatir las dos opciones que dirimen quién presidirá el gobierno. Hemos de entender que ese criterio vale siempre. También en las elecciones europeas.
Resulta que el debate de ayer se hizo entre dos partidos que comparten muchísimas cuestiones europeas: entre ellas el candidato a presidir la Comisión europea. Ambos se han comprometido a apoyar la reelección del candidato de la derecha europea y anfitrión de la Cumbre de las Azores, José Manuel Durão Barroso. Si no me equivoco, sólo hay dos candidatos a presidir la Comisión que sean defendidos por candidaturas españolas: Durão Barroso, que es el candidato cuya investidura defienden PP y PSOE, y Oskar Lafontaine, candidato que propone el Partido de la Izquierda Europea, al que pertenece Izquierda Unida.
Por lo tanto, si los argumentos que se usaron otras veces para excluir a Izquierda Unida fueran reales, en esta ocasión tenía que haber debatido el cabeza de lista de Izquierda Unida-La Izquierda, Willy Meyer, frente a una persona que generase consenso entre el PSOE y el PP: quizás Patxi López; a lo mejor Enrique Múgica, por qué no Eduardo Serra. Acaso el propio anfitrión de las Azores, que domina el castellano.
No esperemos que cambien ahora de argumento. Ya han decidido no disimular y decretar que la existencia de Izquierda Unida es algo que se rumorea en Internet, pero que cualquiera que vea la tele sabe que es un burdo rumor.
Hagannos caso: el debate es entre si Tratado de Lisboa sí o sí, entre Durão y Barroso, entre la directiva del retorno y la directiva de la vergüenza, entre Pili y Mili. La suerte está echada: absténganse, no hay alternativa.
RAZÓN DEMOCRÁTICA
Rubalcaba y Conde Pumpido tienen que dimitir. Por desgracia, nuestros sistemas políticos se definen como democracias por un sólo factor: la libre concurrencia a elecciones para que la ciudadanía elija quién les gobierna. Eso es exactamente lo que Rubalcaba y Conde Pumpido intentaron violar y lo que el Tribunal Constitucional ha detenido, dando la razón a Izquierda Unida frente al mundo, por cierto.
A pesar de las formas versallescas, el auto del Constitucional es un golpe durísimo. Dice claramente que el único vínculo que hay entre la lista que el gobierno y el Supremo pretendían ilegalizar y otros partidos ilegalizados (no ya con ETA, con la que no le une nada demostrable) era ideológico. Es decir, que nuestro gobierno y nuestro fiscal general del estado estaban intentando ilegalizar ideas.
Decía ayer Obama que Estados Unidos había perdido el rumbo en la lucha antiterrorista. En este punto no son menos Bush que Aznar, Zapatero, Mayor Oreja, Rubalcaba, Rajoy y todos quienes vieron de perlas la ilegalización de una lista porque sí, porque tienen cara de etarras. Como Bush, han pensado que invocando la lucha contra ETA vale todo y, como Bush, en ese todo incluyen la vulneración de derechos humanos.
El Tribunal Constitucional (como el Supremo) se habían apuntado hasta ahora a la razón de Estado aprobando por unanimidad las ilegalizaciones, cuyos recursos están entre los pocos casos que admite a trámite el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Tal era el bochorno que causaban los argumentos de esta nueva ilegalización que cinco jueces del Supremo y la sala segunda al completo del Constitucional se han salido de la razón de Estado para no mancharse con una decisión nítidamente antidemocrática.
Del mismo modo que Corcuera dimitió cuando le dijeron que su ley de patada en la puerta vulneraba los derechos humanos, Rubalcaba tiene que dimitir ya mismo y Conde Pumpido, impulsor de una demanda inaceptable para cualquier estudiante de 1º de Ciudadanía, no puede ser el fiscal general del estado ni un minuto más: ¿con qué garantías se van a celebrar próximos procesos electorales si estos dos pájaros siguen en su puesto?
RAZÓN TÁCTICA
Como sé que a ninguno de los dos les afecta para nada una apelación a la democracia y los derechos humanos pediré que también dimitan por imbéciles:
Estoy convencido de que buena parte del escaño de Rosa Díez se lo regalaron los macarras que boicotearon su acto electoral en una facultad. Prueba de ello es que este año pensaba volver a la misma, pero como entre los estudiantes se difundió la consigna del exquisito respeto y hacerle preguntas en el acto UPyD lo suspendió. Ni Rosa Díez es II, ni boicotear un acto tiene la gravedad de intentar prohibir candidaturas desde el aparato del Estado. Pero en ambos casos se genera una inmerecida corriente de simpatía hacia quien aparece como víctima de una tropelía. Es lo que han hecho Rubalcaba y Conde Pumpido estas semanas: le han dado la campaña electoral gratis con dinero público.
Ayer mismo leíamos la crónica de un acto sobre las izquierdas a la izquierda del PSOE: «Por su parte, Nines Maestro, ex-diputada de IU y líder de Corriente Roja, criticó la estrategia de divide et impera y la proliferación de grupúsculos, e hizo un llamamiento a la unidad«. La frase da para otro vídeo sobre la amnesia, pues Nines Maestro lidera una escisión de Izquierda Unida que a su vez sufrió varias escisiones…
No conocemos una sola idea que haya brotado de Iniciativa Internacionalista, pero no les va a hacer falta porque la campaña se la han hecho los ilegalizadores. A II le basta apelar al victimismo para la campaña: un victimismo real, pero como hemos dicho muchas veces, ser víctima de un atropello a los derechos humanos dice mucho malo de quien atropella, pero no tiene por qué decir nada bueno del atropellado.
Rubalcaba y Conde Pumpido le han regalado un puñado de votos a quienes querían ilegalizar. Se han pegado un tiro en el pie y por idiotas también deberían dimitir.
CONCLUSIÓN
Cuesta hacer entender la enorme distancia que hay entre ser radical y ser extremista. Alguna gente hemos defendido que II se pudiera presentar a pesar de que nos pudiera perjudicar electoralmente y de que no veamos en esa candidatura un referente para la izquierda sólida: esa gente hemos mostrado un cierto radicalismo democrático, pues lo importante ha sido la defensa de principios democráticos sin mirar a quién pudiera beneficiar ni si nos podía perjudicar en el recuento de votos. Otros, de Zapatero hacia su derecha (política, judicial y periodística), se han comportado como macarras extremistas que quieren cerrar bocas a golpe de ministerio.
La lista de quienes han mostrado sus vergüenzas democráticas sería interminable. Pero sus máximos responsables son dos: Conde Pumpido y Rubalcaba. No deben durar en sus cargos ni un minuto más.
El problema no son las pateras. Ni siquiera el naufragio de una de ellas dejando veintiséis muertos al borde de la costa canaria. Ayer, en una tertulia de «políticos», en la SER, discutían un señor del PP y otro del PSOE sobre qué partido había tenido una política de inmigración más acertada. Se llamaban entre sí inhumanos: el PP hizo una ley de extranjería racista (que el PSOE no ha derogado, se le olvidó decir) y el PSOE dio «papeles para todos» incentivando a no sé qué mafias a meter a gente engañada en las pateras y morir, inventó su replicante.
El problema no son las pateras. Si uno tiene un ápice de solidaridad con los parias de la tierra, tendrá claro que el problema no son las pateras, ni morir en ellas, sino que un continente entero sabe lo peligroso y lo duro que es el viaje y las condiciones de esclavitud en las que vivirá, y le vale la pena arriesgar su vida y la de sus hijos: peor que todo eso es quedarse. Tan es así que muchísimos de los que consiguen llegar a España y son devueltos a África vuelven a intentarlo hasta que mueran o se consigan quedar. El problema es África y que sobre su miseria descansan las opulencias de aquí. No son los que intentan salir de allí.
Para otros el problema tampoco son las pateras, sino que se pueda hacer fotos de las pateras. Hemos tenido noticia de estas últimas muertes porque el naufragio se produjo a sólo diez metros de la costa de Lanzarote tras 48 horas navegando por el océano. Lo normal es que hubieran muerto mucho más allá y no habría sido noticia en ningún informativo: nadie acusaría al otro de inhumano, porque se centrarían Corbacho y Oreja en que sobran inmigrantes y en Vallecas sabrían que sobran más los marroquíes, cuya expulsión es más barata.Y los lectores de El Mundo apoyarían al redactor del Villa Vallecas=35.
El meollo de la política de inmigración de Zapatero ha sido conseguir desplazar hacia el sur el punto de partida de las barcazas africanas: de Marruecos a Mali y de Mali a Senegal. No salen menos, pero tienen que recorrer muchísimos más kilómetros por mar. Con ello aumenta muchísimo la probabilidad de que mueran sus ocupantes pero, sobre todo (y hay que reconocer que está muy bien pensado) disminuye la probabilidad de que mueran cerca de la costa. Cada vez es más difícil la foto de un niño muerto, porque cada vez mueren más lejos.
Objetivo cumplido: su problema son las fotos. Tenían un problema y lo hemos solucionado.
Ya ni sorprende. El Tribunal Supremo ilegaliza otro partido más de la izquierda vasca y no es la noticia más importante del día: es lo esperado y lo reiterado. En este caso ha ilegalizado a ANV, partido fundado en 1930. El gobierno ha aprendido la lección a la que les sometió el PP-AVT-COPE durante la legislatura 2004-2008: ya se sabe que la solución al conflicto vasco vendrá sólo por la derrota policial y judicial y por la ilegalización de todas aquellas organizaciones que no sean consideradas suficientemente beligerantes. Es aburrido reiterar los argumentos tantas veces repetidos en contra de las ilegalizaciones de partidos, por lo que sólo comentaré un par de aspectos:
-El Tribunal Europeo de Derechos Humanos admitió hace casi un año a trámite el caso de la ilegalización de Batasuna, Herri Batasuna y Euskal Herritarrok por posible violación de los derechos humanos. Este tribunal sólo admite un 1.5% de los casos que le llegan, de los cuales un 80% de las denuncias ganan el caso. Es decir, en el mejor de los casos, la compatibilidad de estas ilegalizaciones y el respeto a los derechos humanos presenta muy serias dudas para un tribunal ajeno a los vaivenes políticos españoles. En cambio, para los jueces españoles, la cosa no presenta dudas. Como siempre: unanimidad. A ver quién es el juez listo que se atreve a discrepar, no por ningún tipo de afinidad con ANV, sino por tener las mismas dudas que parece ser que tienen (si es que no tienen certezas en sentido contrario a las de nuestros jueces) los magistrados del TEDH. Los jueces comparten las mismas certezas unánimes que todas las personas de orden: quien esté en contra de la ilegalización está a favor de las bombas.
-La noticia se produce el día en que nos enteramos de que dos condenados por pertenencia a ETA presos en Córdoba publican en Gara una carta en la que piden que vuelva a ser posible un proceso de paz:
Pensamos que había que haber seguido con los acuerdos de Loiola, porque la garantía de que esos acuerdos se cumplan están en las dinámicas políticas que se generen al ir dando pasos y avanzar en un proceso de paz, en las dinámicas e ilusión que se creen en la sociedad y no en el supuesto papel de garante que la organización armada pueda aportar en este sentido.
No son los primeros en dar este tipo de señales en público, de mostrar el hastío y la voluntad de apostar por vías exclusivamente políticas. ¿Qué fuerza pueden tener quienes pretendan impulsar un giro estratégico importante (y claramente positivo) en la órbita de Batasuna si el mismo día el Estado, con sus jueces y sus partidos de poder lanzan el mensaje unánime de que no hay salida posible para ese mundo más que la rendición y la cárcel? Las noticias de la ilegalización y de la carta de los dos presos coincidía también con la colocación de una bomba lapa felizamente ineficaz en el coche de una persona: es evidente que no estamos en el camino de la solución.
Señalaba ayer la coincidencia onomástica: la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca se produjo en el décimo aniversario del comunicado con el que comenzó la tregua de 1998 y 1999, que generó ilusión en todos menos en Mayor Oreja. Hoy son el recuerdo de que nadie ha sabido encontrar salidas al horror y quienes han fracasado siguen protagonizando de un modo u otro las políticas vasca y española (salvo Mayor Oreja, enviado al limbo de Bruselas). Quienes somos meros espectadores podemos tener la lógica ausencia de esperanza tras fracasos tan duros como el de las pasadas treguas. Quienes tienen hoy responsabilidades políticas tienen la obligación de buscar soluciones por la última rendija pese a que ello pudiera acarrear pérdidas de votos: han sido elegidos para gobernar, no para volver a ser elegidos.