Blog de Hugo Martínez Abarca

Etiqueta: Municipales 2019

Dadme un prejuicio y moveré el mundo

«Dadme un prejuicio y moveré el mundo.» La frase la pone García Marquez en la pluma del juez instructor de su Crónica de una muerte anunciada.

Me ha venido a la cabeza al leer el titular de la última diatriba de Juan Carlos Monedero contra Íñigo Errejón en forma de entrevista:»Errejón quiere un Gobierno en Madrid con PSOE y Ciudadanos. Que lo asuma y lo diga«, dice Juan Carlos Monedero. Nada ha dicho Íñigo Errejón sobre ese deseo. No lo ha dicho (como reconoce Monedero), así que la frase no obedece más que a un nuevo invento en una ofensiva que no por reiterada deja de ser irresponsable. En este caso, lo es especialmente (aunque no dañe a Más Madrid) porque lo que hace es beneficiar a Ciudadanos.

Íñigo Errejón nolo ha dicho probablemente porque es tan consciente como todos los madrileños (acaso menos Monedero) de que en ningún caso Ciudadanos tiene otra apuesta para Madrid que repetir el pacto de la vergüenza andaluz con Vox y el PP. Lo explicó Begoña Villacís y lo ha dejado aún más claro hoy mismo Ignacio Aguado: «Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que Errejón no sea presidente de la Comunidad de Madrid«.

Monedero tiene pleno derecho a hacer daño a las opciones políticas del cambio dado que no es dirigente ni cargo público de ningún partido y por tanto sólo se representa a sí mismo.

En todo caso, parece evidente que Juan Carlos Monedero no está excesivamente atento a la política madrileña. También porque evidencia que no es consciente de lo que Podemos ha hecho esta misma legislatura, hace menos de un año, en la Comunidad de Madrid.

Cuando se destapó el fraude universitario de Cristina Cifuentes, Ciudadanos hacía lo imposible por mantenerla en el poder. Y Ángel Gabilondo presentó una moción de censura que necesitaba, para prosperar, que Podemos y Ciudadanos la apoyasen. Y, obviamente, Podemos de la Comunidad de Madrid (cuyo secretario general era Ramón Espinar, a quien Monedero había defendido con el agresivo entusiasmo que ha cultivado en los últimos años; y cuya portavoz parlamentaria era la anticapitalista Lorena Ruiz-Huerta) anunció que Podemos apoyaría la moción de censura sin condiciones con la voluntad de que Ciudadanos apoyase el mismo gobierno (condición indispensable para que prosperase la moción de censura).

Lo que denuncia Monedero que haría Errejón, es lo mismo que ha hecho Podemos en la Comunidad de Madrid con (lógico) apoyo de Monedero.

Y se hizo, por cierto, con toda la razón del mundo, porque Madrid vive desde hace un cuarto de siglo en manos de la mafia. Un cuarto de siglo robándonos el agua, los hospitales, los colegios, las carreteras. Robando incluso las elecciones cuando las perdieron en 2003 y cuando las financiaron ilegalmente en todas las campañas posteriores. Ojalá hubiera sido posible acordar con Ciudadanos y el PSOE un gobierno insuficiente pero decente. Lo que plantea Monedero no puede ser una denuncia salvo para gente de Vox, del PP y de la dirección de Ciudadanos.

Desgraciadamente sabemos que Ciudadanos intentará un gobierno de la corrupción y del odio. Lo han hecho en la Comunidad esta legislatura (con dos investiduras y mil escándalos que obligarían Ciudadanos a expulsar al PP de Madrid de la Puerta del Sol); y no dieron el Ayuntamiento a Esperanza Aguirre gracias a que los madrileños dejaron al PP y Cs en minoría y optaron por Manuela Carmena.

Y sabemos también que Ciudadanos intentará que sus votantes centristas o liberales sigan engañados pensando que puede ser que, igual que se giraron hacia la extrema derecha en Andalucía, cabe como hipótesis que Ciudadanos en Madrid no intente un gobierno con Vox y PP. Eso no va a pasar, pero Ciudadanos necesita que un porcentaje alto de sus votantes (el 30% de los cuales defiende un cordón sanitario contra Vox) lo crea posible. Para desalojar a la mafia y el odio de la Puerta del Sol hace falta que Más Madrid y PSOE dejen en minoría al PP, Ciudadanos y Vox, esa es la alternativa real.

Por eso la nueva diatriva de Monedero vuelve a faltar a la verdad, pero lo grave de este caso es que, intentando consolidar una falsa imagen contra Más Madrid, lo único que hace es defender a Ciudadanos.

En marcha

Con el morbo que caracteriza todo lo que rodea los debates internos, ayer se esperaba el Consejo Ciudadano de Podemos como si fuera la boda roja de Juego de Tronos. Cámaras de todas las televisiones esperaban a ver sacar cadáveres descuartizados, promesas eternas de venganza y mil escenas trágicas más fruto del odio personal que de la propuesta política. Es una expectativa que se ha alimentado con mensajes viscerales y zafios muy concretos pero que finalmente no se dio.

Es evidente que ha habido bastante gente que estos días ha antepuesto el análisis político audaz a la conversión de la política en ese feudalismo cortesano y cínico que confunde la lealtad con mentir diciendo que el emperador va vestido con el traje más bello que se ha visto nunca. En el cuento de El traje nuevo del emperador, el más leal y valiente es el niño que denuncia la impostura, no los aduladores que permiten al emperador pasear desnudo y arruinarse estafado por los supuestos sastres. Tiene pinta de que, tanto en los días previos como ayer mismo, la razón política ha ganado fuerza frente a las espectaculares bodas rojas.

Estos días no nos hemos encontrado con lo mejor de la política. Causa bochorno que haya quienes apoyaban a Manuela Carmena hace un mes y ahora la coloquen al servicio del Mal y del Capital por la simple razón de no que no parecen haber conseguido que tal o cual persona vaya en su lista electoral. Es política muy pequeña (y ciertamente mezquina) apoyar operaciones municipales o atacarlas en función de si tu amigo va o no en la siguiente lista electoral. Y, desde luego, choca frontalmente con los impostados aspavientos contra los personalismos.

Esta mañana eldiario.es publica la primera encuesta tras el acuerdo entre Manuela e Íñigo suponiendo que Más Madrid presenta una candidatura, Podemos otra e IU-Madrid otra. Hace sólo dos semanas, justo antes del acuerdo, Telemadrid hacía otra encuesta. En estas dos semanas tan hostiles y pese a la confrontación ensimismada, ya hay una subida del espacio del cambio y un notable acercamiento de la posibilidad de un gobierno progresista en Madrid que detenga a la corrupción y el odio. Lejos del melodrama de estos días, desde el acuerdo entre Manuela e Íñigo estamos más cerca. Y es evidente que podemos(debemos) mejorar esas posibilidades.

Ayer no hubo boda roja. Tampoco hubo fumata blanca: por lo que dice hoy la prensa se debió de apostar por ir andando camino propio aplazando la decisión del encuentro con diferentes; eso, supongo, debemos hacer todos: ponernos a caminar hacia delante ya mismo, dejando de mirar al lado y mucho menos para dar codazos. El día de ayer debe ser el punto de inflexión para acabar con las telenovelas dramáticas y volver a la política.

Es hora de ponernos en marcha,  claramente dirigidos a cambiar por fin la Comunidad de Madrid y a seguir mejorando la ciudad de Madrid: una de las consecuencias claras de la encuesta de eldiario.es es que lo que tenga que suceder entre las distintas posiciones actuales es mucho menos importante que lo que tenemos ahí fuera. Tenemos que encontrarnos fundamentalmente con la ciudadanía que no puede entrar en la Paz porque está colapsada, que llega tarde al trabajo porque Metro no funciona, que tiene que llevar a sus hijos a colegios cuyas obras se retrasan un año más. Ni un drama interno más, que bastantes hay ahí fuera.

En marcha, sin perder un minuto.

Madrid, en serio

El lunes publicó Telemadrid una encuesta para el Ayuntamiento de Madrid previa al acuerdo entre Manuela Carmena e Íñigo Errejón. En ella Manuela Carmena sería la más votada pero la irrupción de Vox haría posible otro pacto de la vergüenza a la andaluza con Villacís y PP dado el flojo resultado del PSOE.

Una semana antes Telemadrid había publicado una encuesta realizada en las mismas fechas que arrojaba una suerte de cuádruple empate (cuatro puntos de diferencia entre los cuatro grandes partidos) que daba a Vox la posibilidad, de nuevo, de que el pacto de la vergüenza diera a Madrid cuatro años más de corrupción y odio.

Las dos encuestas dan una conclusión similar: es posible darle la vuelta a la partida si queremos que Madrid funcione, avance y no se ancle en ese pasado ruinoso y grasiento. Pero algo hay que hacer. Algo había que hacer. Tradicionalmente las fuerzas progresistas en Madrid se han dejado caer. No es que no ganaran, es que apenas competían y no pocas veces incluso llegaban a tener jugadores compitiendo en el equipo rival.

En las dos semanas posteriores a las encuestas ha habido dos golpes en la mesa que explican que sí, que hay partida, que esta vez se va a jugar a pleno rendimiento. El acuerdo entre Manuela Carmena e Íñigo Errejón pone la batalla electoral por Madrid en primera línea con una foto que cualquier analista electoral identificaría como un enorme acierto político. Y ayer por la noche el PSOE anunció que Pepu Hernández es su candidato al Ayuntamiento de Madrid.

Causa cierto pudor poner en un lado a Manuela Carmena, Íñigo Errejón, Ángel Gabilondo y Pepu Hernández y en el otro a Ayuso, Almeida, Villacís y Aguado. Y a estos últimos falta por unírseles algún Ortega Smith, o el matón con que nos quieran castigar a los madrileños. En todo caso es la diferencia entre un bloque que ha comprobado en el Ayuntamiento que Madrid puede avanzar y que merece la pena apostar muy fuerte y quienes siguen en la inercia de la chapuza, el mangoneo y la bendición del camión de la basura.

Hay los mimbres para ganar Madrid, para que nunca más se nos ponga como ejemplo de cutrez, saqueo y decrepitud. Sólo es necesario ponernos ya mismo a hablar de Madrid, a hacer propuestas para Madrid y a convencer a la ciudadanía madrileña de que no falte ni un voto en la urna, que nos estamos jugando el futuro.

Tenemos mimbres, lo que no tenemos es tiempo.

Cómo nos ven (a todos) desde Europa

Mientras en Europa llevan años combatiendo a la extrema derecha, Ciudadanos y PP acaban de llegar a un acuerdo de gobierno con Vox. Merkel sigue anteponiendo tímidamente por con desgaste los derechos humanos de los refugiados a sus intereses electorales aunque crezca la extrema derecha con la que ni se le ocurriría pactar; Macron no entiende que ante los ultras se haga otra cosa que combatirlos. Mientras, Ciudadanos y PP se reparten los sillones andaluces pactando un programa de gobierno con la extrema derecha a la primera oportunidad.. No en una situación excepcional, asfixiados por la falta de alternativas. Desde el primer día ambos apostaron por un gobierno acordado con el partido de la manada. Tan poco asfixiante era la situación que hace mes y medio Ciudadanos gobernaba en Andalucía con el PSOE de Susana Díaz. Pero ha optado por entregarse al partido liderado por un delincuente condenado por desproteger a un niño de su padre maltratador.

Mientras PP y Ciudadanos se oponen con mentiras, boicots y anuncios apocalípticos a las medidas del Ayuntamiento de Madrid para la movilidad y la lucha contra la corrupción, Bruselas ha escrito a la Comunidad de Madrid pidiendo que deje de boicotear la implantación de Madrid Central, la Comisión Europea ha levantado las sanciones a España por las medidas de las principales ciudades contra el tráfico y Madrid se ha ahorrado 500 millones en sanciones europeas heredadas de la época del PP. Madrid, Barcelona y el resto de los ayuntamientos del cambio se han puesto en la vanguardia europea por una movilidad moderna y saludable y así lo están reconociendo Europa y sus principales ciudades.

Ahora que PP y Ciudadanos se alían con una fuerza expresamente homófoba hay que recordar que Europa tenía a España por un país rancio y discriminador. Que se sorprendió al ver la fuerza que tenía el Orgullo, cómo sus fiestas se convertían en las verdaderas fiestas de todo Madrid. Europa vio cómo España se adelantaba llevando la igualdad y la libertad al matrimonio de todos, quiera a quien quiera cada cual. El PP (aún con Vox dentro) hizo todo lo posible por colocar a España de nuevo en el furgón de cola de Europa; Albert Rivera se mostró en desacuerdo con el avance. Se opusieron, como siempre hicieron los parásitos de la Historia de España, a la libertad, la modernidad, la felicidad y el amor. Pero España se situó en la cabeza de Europa. Hoy hasta Vox tiene que esconder su oposición a la igualdad de todas las familias con eufemismos irracionales como que «defendemos la familia natural» sin aclarar que si pudieran combatirían las formas de familia no canónicas (que, por cierto, son la mayoría en la España de 2019).

Cuando PP y Ciudadanos llegan a un acuerdo programático con un partido machista que quiere evitar la lucha contra la violencia machista es bueno sentirnos orgullosos de cómo el 8 de marzo España se puso de nuevo al frente de Europa con su huelga feminista y las históricas movilizaciones en defensa de la igualdad. El feminismo avanza en Europa pero toda Europa se quedó asombrada de cómo esa España caricaturizada como rancia, casposa y cutre era ahora la que lideraba las conquistas de libertad y modernización. PP y Ciudadanos han decidido formar parte de un bloque que quiere decirle a Europa que esa caricatura de España era real.

En mayo hay elecciones europeas. Y en todos los países las fuerzas democráticas defenderán Europa de los ultras que están atacando los valores de la Ilustración y la modernidad, los valores que están en la raíz de Europa. Mientras, en España, PP y Ciudadanos estarán gobernando con los enemigos declarados de todos esos valores, con quien quiere devolvernos a las tinieblas; y se excusarán explicando que esos que han puesto a España al frente de los avances de Europa son peores que quienes quieren devolvernos al lodazal. que quienes quieren recortar derechos, deportar personas y olvidar la Historia de España, tan relacionada con la de Europa, no son tan malos como quienes quieren conquistar derechos y avanzar en democracia.

Con perspectiva se ven las cosas más claramente. Y con la perspectiva europea se entiende muy bien lo que está pasando en España. Ciudadanos y PP quieren recuperar esa España que veía Europa terminar en los Pirineos. Otros queremos que España siga liderando la modernización de Europa.