Blog de Hugo Martínez Abarca

Etiqueta: Podemos (Página 1 de 7)

PSOE y Podemos juegan con fuego

Se suele decir que en unas elecciones lo más importante es qué pregunta están contestando los votantes al introducir su papeleta. El 28 de abril la pregunta fue evidente: ¿Quieres que en España haya un gobierno controlado por la extrema derecha? Esa pregunta movilizó a millones de españoles, reduciendo la abstención al mínimo. Esa pregunta llevó al PSOE a la victoria y a Podemos a un resultado menos malo del previsible porque muchísimos votamos recordando el riesgo que teníamos y olvidando los motivos para no votarlos.

Si vamos a elecciones en noviembre, la pregunta será distinta. El fracaso de las negociaciones entre PSOE y Podemos es un disparate: nadie el 28 de abril por la noche dudaba de que se alcanzaría un acuerdo de gobierno; y quien intuyera dificultades las veía más por un posible ensimismamiento de los partidos independentistas que por un desencuentro entre PSOE y Podemos. Realmente hay muy poca gente a quien le importe lo más mínimo si vamos a un gobierno de coalición o no, que parece ser el motivo de los enroques. Nunca como en estas negociaciones había habido una exhibición de lucha por el cargo como prioridad absoluta; no sólo en las nacionales, también en las autonómicas y municipales, como evidencia el acuerdo entre PP y Vox con sólo tres puntos: el gran sillón para el PP, los sillones de Vox y el compromiso de ambos de guardar en secreto el acuerdo.

La pregunta que responderán millones de españoles si se repiten elecciones es «¿Estás harto de éstos?«. Y esa pregunta tiene respuestas mucho más complicadas que la del 28 de abril. Primero porque lo que generará es una altísima abstención y es absolutamente impredecible qué votantes se abstendrán. Y segundo porque los votantes menos incondicionales (la mayoría) del PSOE y también de Podemos tienen razones para estar muy enfadados con la irresponsabilidad absoluta que habría malbaratado el alivio democrático con el que toda España respiró el 28 de abril por la noche.

En enero de este mismo año, tras las elecciones andaluzas, parecíamos condenados a un gobierno de la derecha con la extrema derecha (o incluso viceversa). Hoy parecemos tener asegurada una mayoría demócrata y progresista. Y no es así en absoluto. Que no jueguen con fuego, que puede arder todo.

En marcha

Con el morbo que caracteriza todo lo que rodea los debates internos, ayer se esperaba el Consejo Ciudadano de Podemos como si fuera la boda roja de Juego de Tronos. Cámaras de todas las televisiones esperaban a ver sacar cadáveres descuartizados, promesas eternas de venganza y mil escenas trágicas más fruto del odio personal que de la propuesta política. Es una expectativa que se ha alimentado con mensajes viscerales y zafios muy concretos pero que finalmente no se dio.

Es evidente que ha habido bastante gente que estos días ha antepuesto el análisis político audaz a la conversión de la política en ese feudalismo cortesano y cínico que confunde la lealtad con mentir diciendo que el emperador va vestido con el traje más bello que se ha visto nunca. En el cuento de El traje nuevo del emperador, el más leal y valiente es el niño que denuncia la impostura, no los aduladores que permiten al emperador pasear desnudo y arruinarse estafado por los supuestos sastres. Tiene pinta de que, tanto en los días previos como ayer mismo, la razón política ha ganado fuerza frente a las espectaculares bodas rojas.

Estos días no nos hemos encontrado con lo mejor de la política. Causa bochorno que haya quienes apoyaban a Manuela Carmena hace un mes y ahora la coloquen al servicio del Mal y del Capital por la simple razón de no que no parecen haber conseguido que tal o cual persona vaya en su lista electoral. Es política muy pequeña (y ciertamente mezquina) apoyar operaciones municipales o atacarlas en función de si tu amigo va o no en la siguiente lista electoral. Y, desde luego, choca frontalmente con los impostados aspavientos contra los personalismos.

Esta mañana eldiario.es publica la primera encuesta tras el acuerdo entre Manuela e Íñigo suponiendo que Más Madrid presenta una candidatura, Podemos otra e IU-Madrid otra. Hace sólo dos semanas, justo antes del acuerdo, Telemadrid hacía otra encuesta. En estas dos semanas tan hostiles y pese a la confrontación ensimismada, ya hay una subida del espacio del cambio y un notable acercamiento de la posibilidad de un gobierno progresista en Madrid que detenga a la corrupción y el odio. Lejos del melodrama de estos días, desde el acuerdo entre Manuela e Íñigo estamos más cerca. Y es evidente que podemos(debemos) mejorar esas posibilidades.

Ayer no hubo boda roja. Tampoco hubo fumata blanca: por lo que dice hoy la prensa se debió de apostar por ir andando camino propio aplazando la decisión del encuentro con diferentes; eso, supongo, debemos hacer todos: ponernos a caminar hacia delante ya mismo, dejando de mirar al lado y mucho menos para dar codazos. El día de ayer debe ser el punto de inflexión para acabar con las telenovelas dramáticas y volver a la política.

Es hora de ponernos en marcha,  claramente dirigidos a cambiar por fin la Comunidad de Madrid y a seguir mejorando la ciudad de Madrid: una de las consecuencias claras de la encuesta de eldiario.es es que lo que tenga que suceder entre las distintas posiciones actuales es mucho menos importante que lo que tenemos ahí fuera. Tenemos que encontrarnos fundamentalmente con la ciudadanía que no puede entrar en la Paz porque está colapsada, que llega tarde al trabajo porque Metro no funciona, que tiene que llevar a sus hijos a colegios cuyas obras se retrasan un año más. Ni un drama interno más, que bastantes hay ahí fuera.

En marcha, sin perder un minuto.

Quered un poco a Madrid, quered un poco a Podemos

No. Las primarias que se han convocado en Podemos para elegir la lista que participará en las primarias que se convocarán en la plataforma que concurrirá a las elecciones municipales en Madrid no son «las primarias que dan la palabra a los inscritos porque en Podemos decide la gente«. No. Esta convocatoria tan incomprensible para cualquier persona que no pase las 24h mirando el ombligo de una organización política es simplemente un instrumento tacticista (con sus truquitos, normas ad hoc y fotos de colores) para presionar a Manuela Carmena.

Tras meses pidiéndoselo todo el mundo, cargos políticos, concejales, pero sobre todo miles y miles de ciudadanos de Madrid (y no sólo de Madrid), Manuela Carmena aceptó volver a ser candidata en 2019. Es un acto de generosidad mayúsculo en una persona mayor que bien podría querer descansar y disfrutar de su familia de una vez, que bien merecido lo tendría.  Cuando Manuela Carmena aceptó, explicó públicamente que una de las razones era que contaba con los concejales que han contribuido al mejor equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid desde Tierno. Ayer mismo Manuela Carmena especificó que Rita, Jorge, Paco, Esther, Marta y José Manuel eran, obviamente, parte de ese equipo con el que cuenta.

No, no eran unas primarias para que decidiera la gente. Eran la forma de coger a una parte sustantiva del equipo de Manuela Carmena como rehén: si quieres a tu equipo te tienes que tragar el mío. De hecho ni en 2015 Podemos planteó unas primarias propias previas a las de Ahora Madrid ni en 2019 las va a plantear en otras ciudades donde no se quiere echar este pulso a la alcaldesa: nada que ver con ningún supuesto ADN. Los concejales (de las diversas corrientes internas, esto no va de eso) que llevan cuatro años dejándose la vida por la ciudad de Madrid (sus amigos somos muy conscientes) decidieron el domingo por la noche que no estaban dispuestos a dejarse usar en esos términos. Y ayer la dirección madrileña de Podemos decidió primero filtrar a la prensa y luego aprobar la suspensión de militancia a los principales cargos públicos que tiene su partido (la portavoz de la capital de España, el concejal de Hacienda de la capital de España, el concejal de urbanismo de la capital de España… chorradas) mediante una resolución condicional («si finalmente la intención pública manifestada de concurrir en las listas electorales sin haber sido elegidos en el proceso de primarias de Podemos no se concreta, la suspensión se anulará inmediatamente«) no ya incompatible con el valor revolucionario de la fraternidad (¡ay!) sino con los más triviales principios liberales y democráticos.

Flaco favor a Madrid, flaco favor a Manuela Carmena. Pero además, un suicidio para Podemos. No sólo porque un recorrido tan grotesco con una meta tan inaudita no es precisamente una ayuda para revalidar el gobierno de la capital de España. También porque contribuye a esa dinámica de poda interna que ha ido sustituyendo el fenomenal ejemplo de inteligencia colectiva por una extraña cultura de obediencia ciega y tacticismo interno, que usa mecanismos nominalmente democráticos para implantar la aquiescencia, que sustituye la inteligente militancia líquida de los orígenes por una férrea disciplina impropia siquiera de otros partidos. Pero sobre todo porque con esta automutilación, si es que finalmente se mantiene, Podemos se está quedando como una parte importante, pero cada vez con menos peso, del bloque del cambio que se manifiesta en toda España de mil formas; en algún momento habrá que repensarse como bloque y no parece tampoco brillante llegar a esa situación empequeñecidos por voluntad propia.

Quiero pensar que imperará la cordura y que los disparates se revertirán. Que alguien aprenderá que la inteligencia y la audacia (y su consecuencia: la flexibilidad intelectual) con las que nació Podemos están en las antípodas de lo que manifiestan decisiones como la de anoche, que pone un punto y seguido a todo este disparatado proceso. Quered un poco a Madrid, quered un poco a Podemos, quered un poco a nuestro pueblo. Evitad este desastre… para todos.

Los renglones torcidos

Ayer dimitió Lorena Ruiz-Huerta, la portavoz de nuestro grupo parlamentario desde diciembre de 2016. Es sin duda un gesto de coherencia: desde su cargo de portavoz del grupo ha expuesto desde hace tiempo su discrepancia con la línea política de Podemos y ha sido crítica con nuestros referentes políticos más evidentes: parece normal que en esas condiciones no representaba una voz coral y por tanto su marcha como portavoz era razonable.

Como explicó ayer, desde pocas semanas después de su nombramiento la mayoría del Grupo Parlamentario del que era portavoz tenía posiciones políticas muy distintas de las que expresaba como portavoz. Si las diferencias políticas de quienes mantienen las posiciones políticas de Lorena Ruiz-Huerta son incompatibles con el escaño, es coherente dejar el escaño como hizo ayer Lorena.

El  Grupo Parlamentario que llegó a la Asamblea de Madrid en 2015 reunía a mucha gente valiosísima, habíamos logrado un grupo con un potencial político muy alto (y con la capacidad de ayudarnos a mejorar a quienes no teníamos tanta brillantez). Ese grupo, encabezado por José Manuel López, fue diseñado en unas primarias en las que votaron los inscritos y a las que pudo presentarse, obviamente, quien quiso.

Aunque casi siempre lo que han trascendido han sido disensos o conflictos, creo que hemos hecho un trabajo estupendo, liderando una oposición eficaz, contundente y rigurosa y que en ese trabajo la pluralidad no ha sido casi nunca un obstáculo, todo lo contrario: un factor enriquecedor hacia dentro y hacia fuera. Ayer habló Lorena en su despedida de “puñaladas” y “tremenda lucha por el poder” y creo que es excesivo la retórica, sin negar que ha habido errores que hemos acarreado, como cuando por un acuerdo de reparto de cargos para los órganos internos del partido se destituyó, por sorpresa y en plenas navidades, al portavoz que había ganado las primarias de 2015, José Manuel López.

Muchos hemos intentado colaborar cotidianamente, en cada pregunta, en cada debate al margen de diferencias internas . Seguro que habrá quien perciba que cada uno podríamos haber colaborado más, no sé; quizás sí se pueda mirar quién ha podido hacer más. Lo que nadie encontrará son críticas en público ni cuando discrepábamos rotundamente de que en la voz del grupo parlamentario se pusieran críticas a compañeros y compañeras o que la opinión que se expresara fuera la de una corriente minoritaria.

Lorena Ruiz-Huerta es una persona de enorme valía. Una diputada a la que han perseguido por decir lo que pensaba y defender los derechos humanos. Conozco a Lorena desde que hace más de 20 años nos conocimos en el movimiento universitario y tengo claro que es un activo enorme en la lucha por una sociedad mejor. Para ello no hace falta compartir todo: al cambio en España contribuiremos mucha gente que no pensamos lo mismo. E igual que me he reencontrado tantas veces con Lorena estoy seguro de que nos volveremos a reencontrar, quizás en momentos menos complejos de gestionar.

Antes del verano Podemos de la Comunidad de Madrid celebró sus primarias para las elecciones de 2019. En ellas pudo presentarse quien quisiera: como en 2015. Íñigo Errejón fue respaldado en unas primarias con más de 20.000 votantes. La persona a la que más inscritos votaron tras Íñigo Errejón fue Clara Serra, una compañera estupenda, inteligente, valiente, feminista… y amiga. Así que ayer por unanimidad, el grupo decidió que fuera nuestra portavoz en lo que queda de legislatura. Sé que lo hará de maravilla: ya ha demostrado en estos años que lo hará. Y tengo la certeza de que su trabajo estará al servicio de que tras  las elecciones de mayo de 2019 ni Íñigo, ni Clara sean portavoces de un grupo de oposición porque, además del respaldo de las inscritas en Podemos, tendrán el apoyo de la ciudadania madrileña para gobernar la Comunidad de Madrid.

Vox y los listos

Ayer Vox lo petó. Dicen que hubo 10.000 personas en Vistalegre. Y que algunas se quedaron fuera sin poder entrar. No sé cuántos fueron, pero es evidente que lo petaron. Y lo más importante es que a nadie le pilló por sorpresa porque era evidente que el fenómeno estaba cuajando. Desde hace tiempo el factor Vox cuenta en la política española: el PP y Ciudadanos destapan su discurso menos demócrata y liberal para competir por ese flanco y se cuenta con si Vox superará la barrera electoral o no para calcular las mayorías de gobierno posible en las municipales y autonómicas del año que viene. Vox ya está aquí. No es una opción de gobierno pero sí ha venido a modificar con fuerza la política española.

Lo curioso de ayer fue que el acto de Vox dio la razón a todo el mundo. Uno repasaba reacciones ayer en redes sociales y había decenas de personas que nos explicaban que ya lo decían ellos. No que el acto fuera a ser un éxito, algo previsible por todos, sino que la extrema derecha había emergido por culpa de quienes no les hacen caso a quienes tienen recetas mágicas que, si nunca han funcionado, es porque nadie las está consumiendo con suficiente fe.

La culpa fue en buena parte de Podemos por socialdemócrata, de Íñigo Errejón por nacional popular… hubo incluso quien se declaró sorprendido por reacciones de lo más singular al acto inventándose tales reacciones quizás como homenaje Hermann Terscht, asistente al acto de Vox y leyenda del periodismo por sus crónicas sobre huelgas consistentes en recopilar topicazos porque la crónica está grabada antes de la huelga.

Algunas de estas personas tan listas llevan meses alertándonos contra Manuela Carmena, que es lo mismo que el PSOE, a su vez idéntico a PP y Cs, que ahora son lo mismo que Vox; no falta quien, teniendo responsabilidades políticas (asumidas voluntariamente) que han abandonado por completo, ayer nos urgía a aglutinarnos en torno al antifascismo sin explicarnos si en 2018 eso significa mandar el makis a la montaña, disfrazarnos de partisanos o hacer una defensa de un republicanismo moderno… Que uno no haga nada no impide urgir con mucha solemnidad a hacer algo histórico ya. Supongo que quien creía ayer que Carmena era lo mismo que el PSOE y por tanto que PP, Ciudadanos y en última instancia que Vox (si a=b y b=c, entonces a=c) querrá conformar ese gran bloque antifascista… con el mismo ínfimo bloque desde el que atacaba antes de ayer a Manuela Carmena. ¿O era todo una broma?

Cuando terminó el acto de Vox se abrían las urnas en Brasil. Y casi la mitad de los brasileños votaba a una extrema derecha que nada tiene que envidiar a la de Vistalegre. Brasil se une a tantos países del mundo, desde Estados Unidos a Francia, Alemania, Hungría Gran Bretaña, Italia… donde hay fenómenos análogos sin que existan allí los culpables del crecimiento de Vox en nuestra provincia del mundo.

No tengo una clave única para explicar el auge de la extrema derecha. Sobre todo no tengo una receta infalible para combatirla. Sólo sé una cosa: los salmos de tantas décadas que se siguen recitando para culpar a los herejes de las plagas, las guerras y las hambrunas… no sirven para combatir las plagas, las guerras ni las hambrunas; si acaso sirven para que no las combatamos, distraidos en nuestras supersticiones tan solemnemente recitadas. Los listos también son un peso muerto de la Historia.

Madrid: Donde tú ves un problema, el PP ve una oportunidad.

Supongo que en el PP de Madrid andarán ya preparando en parte la campaña electoral de 2019. Aunque aún no tengan candidato tienen muchos mimbres. Y no hay razón para no estar ya pensando, por ejemplo, lemas y carteles electorales. Se me ocurre que podrían usar como lema algo que les ubique como esos anuncios de optimistas emprendedores: «PP-Madrid: donde tú ves un problema, nosotros vemos una oportunidad«.

Madrid tenía muchos problemas. De sanidad, de educación, de movilidad, de colapso de la Justicia… y en todos el PP de Madrid vio una oportunidad.

La sanidad se convirtió en una oportunidad para el ladrillo: construyó hospitales que quedaron estupendos en inauguraciones y carteles electorales aunque no aumentaran ni en una plaza el total de camas hospitalarias de la Comunidad; además apostó por entregar la gestión a empresas privadas con contratos opacos y extremadamente lesivos para las cuentas madrileñas, un chollo. La educación fue otra gran oportunidad para construir y ganar: se licitó la construcción de colegios privados con fondos públicos a cambio de casi un millón de euros en mordidas por colegio y de paso se avanzaba en el modelo de adoctrinamiento educativo expandido en Madrid. Para la movilidad era más fácil aún: autopistas con peajes en la sombra, radiales inútiles, soterramiento de la M30 con sobres para el partido a cambio… no se ha modernizado ni facilitado la movilidad madrileña, pero las cuentas del núcleo PP-constructores corruptos no salieron mal paradas.

Ayer supimos que la Audiencia Nacional está investigando también la oportunidad que vio el PP-Madrid en el problema de la Justicia madrileña. Decidieron construir edificios y edificios en coherencia con el resto de oportunidades.

A principio de legislatura, los diputados de la comisión de auditoría de la deuda tuvimos la ocasión de visitar el Campus de la Justicia. Nada más llegar cruzó la calle uno de los conejos que habita el descampado; por una parte de un túnel no pudimos entrar porque estaban rodando una película de terror; el único edificio en pie construido era el de medicina legal, un precioso edificio circular con el pequeño inconveniente de que las camillas no son redondas y no tenían buen encaje en la pared. Esto último tampoco era más que teoría porque el único instrumental que había llegado a aquel edificio eran las numerosísimas neveras para cadáveres que, al parecer, no eran atrezzo del rodaje. Todo esto nos ha costado a los madrileños una cantidad indeterminada pero que es bastante superior a 80 millones de euros. Hace ya varios meses presentamos una denuncia sobre el caso que ahora investiga la Audiencia Nacional.

La corrupción del PP en Madrid no se ha dejado ni un rincón por exprimir. Por ello nos ha dejado una retahíla de momentos tragicómicos que dan para una buena historia de lo que Íñigo Errejón llamaba lumpen oligarquía. Del volquete de putas a la crema del Eroski se puede decir lo de Gila: no han dejado ni las raspas, pero ¡lo que me he reído!

Hace dos días dimitía como diputada del PP por motivos personales Regina Plañiol, que fue consejera de Justicia con Esperanza Aguirre después de Alfredo Prada: entrará en su lugar el número 79 de la lista del PP, que obtuvo 48 diputados; los treinta de diferencia responden a dimisiones o incluso a renuncias antes siquiera de tomar posesión. Eso da la imagen de la descomposición del PP en Madrid.

Plañiol continuó el legado de Alfredo Prada, ideólogo del Campus de la Justicia. Hoy Prada es el responsable en la dirección del PP de Casado de vigilar la idoneidad de los candidatos del PP en las próximas elecciones, incluidos, por supuesto, los del PP de Madrid. Casado contó que quería recuperar las esencias del PP: con Alfredo Prada seleccionando candidatos, las esencias del PP deben de estar felices.

Gracias, Manuela

A Manuela Carmena nadie le mandaba meterse en este follón a su edad. Manuela Carmena decidió aceptar presentarse a alcaldesa de Madrid en 2015 en vez de disfrutar de la jubilación. Tuvo la generosidad de sacrificar años de descanso y ocio, de familia y tiempo libre. En lo personal supongo que el único beneficio que ha obtenido es el inmenso cariño que le demuestra la gente de Madrid vaya a donde vaya.

En España y especialmente en Madrid, hay una corte de corruptos que no perdonan a quien hace política al servicio de la ciudadanía: somos percibidos como intrusos, que nos hemos metido en su finca particular y estamos toqueteando su vajilla. Son muchos años de poner lo de todos al servicio de quienes pagaban comisiones y tarjetas black. En junio de 2015 Manuela Carmena fue nombrada alcaldesa. Un par de meses después el pesebre mediático de la mafia que gobernó la ciudad de Madrid ya montó la primera campaña de persecución acusándola de haberse ido de vacaciones en familia a Cádiz; y de haber cogido una flor. Desde entonces no han parado.

Pero gracias a ese sacrificio, que no se nos olvide nunca, Esperanza Aguirre no es hoy alcaldesa de Madrid como habría sucedido si el PP o Begoña Villacís hubieran obtenido un escaño más.

Madrid estaba arrasada por décadas de gobiernos anclados en un modelo urbano de los años 60, cuando los tecnócratas franquistas equiparaban progreso a metros de asfalto y kilos de humo vertidos al aire. No era tanto una opción ideológica como la consecuencia de millones de euros de las constructoras al Partido Popular. El Madrid de las candidaturas olímpicas y las obras faraónicas generó la ruina que ha padecido Madrid pero financió campañas electorales y engordó los bolsillos de los sinvergüenzas.

La legislatura 2015-2019 no ha sido fácil y es evidente que el rumbo emprendido de modernización, reequilibrio y recuperación de la ciudad no habrá sido terminado en mayo de 2019.

El Ayuntamiento de Madrid es un inmenso trasatlántico que ya tenía comprometidas algunas importantes actuaciones del PP y al que llegaba el gobierno de Manuela Carmena en minoría entre otras cosas porque no eran muchos los madrileños que eran conscientes de que era posible que Esperanza Aguirre no fuera alcaldesa ni con el esperable apoyo de Ciudadanos. La inmensa deuda recibida ha sido otro lastre inmenso que ha ralentizado los avances que, sin duda, cada vez pueden ser mayores gracias a la drástica reducción de la deuda por la mayor eficacia y honestidad en la gestión y, también, gracias al cambio en el gobierno central que necesariamente levantará la bota con la que Montoro ha impedido a las ciudades que los españoles vivamos mejor. Junto a estas dificultades, la precaria mayoría en el pleno municipal no siempre ha sido preservada, habiendo quien a veces ha priorizado una lealtad colectiva a espacios políticos más pequeños y que probablemente no necesitaban tanto mimo como el que merecía Madrid, especialmente en un momento histórico para la ciudad como están siendo estos años.

Que Manuela Carmena repita como alcaldesa es una gran noticia para quienes queremos que nuestra ciudad siga avanzando, para que se respire aire más limpio: el aire físico y el aire moral. El PP y Ciudadanos y su pesebre periodístico harán lo posible para volver a entregar Madrid al fango y al humo. Entre 2015 y 2019 Madrid ha mejorado mucho; pero sobre todo Madrid ha puesto los cimientos para que en cuatro años más Madrid pueda culminar proyectos que suponen inmensos avances en modernización, en servicios públicos, en democracia, en movilidad europea, en cuidados, en fraternidad…

Que Manuela Carmena decida continuar pone un poquito más difícil a los corruptos volver a destrozar Madrid. Que Manuela Carmena decida continuar poner un poquito más fácil a Madrid seguir avanzando mucho más rápidamente. Y, eso sí, le pone a ella mucho más difícil descansar, disfrutar de su ocio y su intimidad y cuidarse, que es obvio que se lo tendría más que ganado. Mientras rabian la mezquindad, la corrupción y el pasado, toca dar las gracias por tanta generosidad personal con Madrid.

Con el rey; contra la Constitución

Hace casi dos meses se publicó una parte de unas grabaciones gravísimas para la monarquía. Corinna zu-Sain Wittgenstein le contaba al comisario de las cloacas de la corte detalles muy groseros sobre el anterior jefe del Estado, que habría utilizado su cargo para negocios privados e ilegales en detrimento de la economía y las relaciones exteriores de España.

En estos dos meses no ha habido un solo desmentido de las ilegalidades corruptas que habría cometido Juan Carlos I siendo rey de España. Tampoco hay un solo medio de comunicación, tertuliano, etc. que haya simulado incredulidad. Todo el mundo parece tener claro que lo que se cuenta en esa conversación es verdad.

Ayer la Mesa del Congreso decidió no tramitar la solicitud de comisión de investigación propuesta por Podemos. Lo decidieron de la mano el PP, Ciudadanos y el PSOE. No es que rechazaran constituir la Comisión (algo que debería haberse votado en el Pleno, con debate público) sino que rechazaron siquiera tramitarla: no es una decisión política (discutible pero acaso legítima) sino una supuesta decisión administrativa y que sólo pueden tomar si es ilegal tramitar la propuesta.

Se inventaron para ello (según he leído en medios, porque las reuniones de la Mesa no son públicas) dos argumentos a cual más ridículo.

1.- En primer lugar que el Congreso controla al gobierno pero no pueden decir nada de la Casa Real. Esto, por un lado, no es del todo cierto: según la Constitución las Cortes Generales (Congreso y Senado) pueden llegar a vetar la boda de un aspirante a monarca, pueden nombrar rey si la sucesión quedase desierta, pueden inhabilitar a un rey y el presidente de las Cortes Generales es el responsable de los actos del rey en determinados momentos.

Pero sobre todo, las comisiones de investigación no son control del gobierno. Según la Constitución Española (artículo 76), las comisiones de investigación versarán “sobre cualquier asunto de interés público” (sospecho que los miembros del PP, PSOE y Ciudadanos en la Mesa del Congreso conocen este artículo de la Constitución): pueden investigar el cambio climático, la aplicación del VAR en la liga de fútbol, la existencia de vida extraterrestre o lo que consideren que puede ser interesante para los españoles. Sobre las grabaciones de Corinna hay dos hipótesis (probablemente ciertas ambas): que lo que cuentan es verdad y que la publicación de las grabaciones son un chantaje a las instituciones del Estado de una mafia que utilizaron los gobiernos de España y que se desarrolló dentro de las instituciones del Estado. ¿Cuál de estas dos hipótesis no es un “asunto de interés público”?

2.- La otra excusa es igual de burda pero algo más reveladora: que los hechos se produjeron durante el reinado de Juan Carlos I, cuando era inviolable y no responsable. Esto, en primer lugar, sería reconocer que los hechos existieron: sólo lo que ha pasado tiene un periodo temporal. El atraco de Juan Carlos I al Banco Santander de la calle O’Donnell no está sometido a inviolabilidad por haberse producido durante su reinado: como es un suceso inexistente no tiene fecha; si nos dicen que el cobro de comisiones, el uso de testaferro, las cuentas suizas… están sometidas a inviolabilidad, están reconociendo que sucedieron. En todo caso, si el rey emérito sigue teniendo cuentas en Suiza ocultas al fisco, que no lo sabemos, la ilegalidad se estaría cometiendo ahora.

Pero, más allá de la torpeza, es ridículo pensar que la inviolabilidad implica que el Congreso no pueda investigar qué sucedió. La inviolabilidad hace que el rey no pueda ser juzgado. En un tribunal. Pero obviamente puede ser investigado por la prensa, por ejemplo, y también por el Congreso. Incluso, según la Constitución, un rey en ejercicio tendría la obligación de comparecer como cualquier otro ciudadano ante una comisión de investigación si es citado. Lo único que sucede, por esa inviolabilidad, es que si se niega a acudir no podría ser juzgado por negarse a acudir como el resto de españoles. Es tan ridículo como si rechazasen la comparecencia de un ministro en una comisión de investigación con la excusa de que es aforado y sólo puede responder ante el Tribunal Supremo.

Para salvar la cara de la Corona, el PSOE, PP y Ciudadanos se saltaron la Constitución española con argumentos que saben que son ridículos. Demostraron que entre la lucha contra la corrupción y la sumisión cortesana es mucho más importante para ellos (para el PSOE, para Ciudadanos y para el PP) la segunda. Pero, sobre todo, evidenciaron que hay mucho que ocultar en los negocios de la casa real. Si todo fuera mentira nadie como los partidos que defienden a la monarquía habrían querido que se aclarase, que se demostrase que todo es un invento de un mafioso encarcelado y de una señora resentida. Pero decidieron ocultárnoslo: cómo debe de ser la cosa para que consideren menos lesivo para la Casa Real que pensemos que lo que se dice en esas grabaciones es cierto, que el conocimiento público de la realidad.

Cremas, mentiras y cintas de vídeo

En no pocas conversaciones ayer aparecía una cierta empatía con Cristina Cifuentes. El vídeo en el que aparece siendo registrada por haber robado unas cremas no es una denuncia política sino una humillación personal en el contexto de una guerra de bandas mafiosas (a las que Cristina Cifuentes pertenece desde hace décadas). Cristina Cifuentes merece una despiadada oposición política porque ha participado como protagonista y apologeta de todas las estafas y vulneraciones de derechos humanos que ha vivido la Comunidad de Madrid, todas las mentiras, los fraudes y las complicidades. Políticamente representa todo lo que hay que expulsar de las instituciones democráticas.

Cifuentes no debía haber sido investida presidenta. Y ha habido un puñado de veces en las que tenía que haber cesado. La última, insostenible, a raíz del caso del Máster falsificado.

Pero el vídeo del robo en el supermercado es, en el peor de los casos, una bobada, una exhibición de inmadurez e idiotez (en el sentido de no saber en qué sociedad se vive); y en el menos malo de los casos es la concreción de un problema personal que sólo merece compasión.

Desde hace años se viene rumoreando que Cristina Cifuentes es cleptómana. Si es así Cristina Cifuentes ha tenido un problema personal, como el de quien ha sido alcohólico, ludópata o el de quien tiene mal un riñón o la vista. Si fuera real ese problema o alguno de esa índole y no lo hubiera superado parece evidente que es un problema incompatible con las funciones que ha desempeñado en estos años, pero en eso no tiene la responsabilidad ella (que sería irresponsable por el propio problema personal que tuviera) sino quienes sabiéndolo la usaron para ponerla en esos cargos. Los mismos que, para más inri, han demostrado la catadura moral de la mafia guardándose los vídeos como instrumento de chantaje para destrozar personalmente a Cifuentes cuando les viniera bien matarla políticamente. Por cierto: si ese rumor lo conocía medio Madrid, obviamente lo conocía todo el PP; y si es cierto que Ignacio González exhibía pantallazos de éste u otros vídeos, obviamente todo el PP sabía que no sólo era un rumor, que era verdad: incluida aquella persona que Rajoy designe y Ciudadanos vote para seguir manchando la Comunidad de Madrid.

Toda la oposición conocíamos el rumor de la cleptomanía de Cifuentes. Y nunca lo usamos. Conocíamos otros rumores sobre Cifuentes. Y nunca los hemos usado. Conocemos otros «rumores» sobre Cifuentes. Y no los usaremos. Porque no somos mafiosos, porque somos seres humanos, porque hasta a veces algunos intentamos ser buenas personas. Porque no somos como ellos.

Y lo mismo sucede con otros cargos del PP, no sólo con Cifuentes. No es el único caso personal o de una gravedad tal que no usaríamos sin saber en qué consiste realmente incluyendo acusaciones de acoso, por ejemplo, que nunca hemos querido usar políticamente sin estar seguros de qué había detrás realmente.

Cifuentes no merece el ataque personal, la destrucción personal. Merece la expulsión de la vida pública, nada más, desde hace tiempo.

Cifuentes ha practicado desde el principio el ataque personal, la destrucción personal. Es el método del PP de Madrid. Cifuentes lo ha usado y lo ha mandado usar.

La legislatura comenzó con una persecución contra Manuela Carmena por haber escogido para sus vacaciones familiares un chalet alquilado legalmente. El PP de Cifuentes usó aquella gilipollez para atacar a la recién nombrada alcaldesa y Cifuentes elevó la estupidez presumiendo de que en cambio ella no se tomaba vacaciones. El PP de Cifuentes ha usado las mentiras publicadas en las webs que publican las mentiras dictadas de sus cloacas para intentar destruir personalmente a compañeros: «pederastas, terroristas, narcotraficantes». Todo ha valido para destruir a quien fuera. Desde acusar a alguien de lo que hubiera hecho su padre a acusar a un diputado de Podemos de llevar a su hijo al cole en coche (esto ha sucedido, en serio) difundiendo, por cierto, el número de su matrícula. O rescatar tuits antiguos de concejales para intentar destruirlos y ubicarlos en el ámbito moral antagónico al que saben que pertenece.

Todo ataque personal que han podido hacer lo han hecho sin límite moral ni de intensidad alguno.

No sólo es una evidencia que el PP es una mafia con sus guerras internas. Es que además han demostrado hacer política con las artes de las malas personas que no tienen ningún límite y que prefieren la destrucción personal al conflicto cívico y democrático.

Cifuentes merecía la expulsión de la vida política. Pero ni Cifuentes ni ningún ser humano merece ser víctima de los métodos de agresión humana que ha practicado Cifuentes y su partido.

Cifuentes no merece ninguna compasión por la expulsión de la vida política. Sí la merece por la destrucción personal. Como la merecen todas las víctimas de la destrucción personal que han intentado durante años Cristina Cifuentes y quienes la aplaudieron antes de destruirla.

 

« Entradas anteriores