Hace unos días Pascual Serrano publicó una interesantísima entrevista a Rafael Reig. Toda su lectura es recomendable: Rafael Reig es uno de las pocas personas que siempre sorprende, que va a su bola, pero no como provocador sino como pensador autónomo. Llamar a alguien provocador es tan cabrón como llamarle borrego: quiere decir que no tiene pensamiento propio sino que espera a ver qué piensan los demás para decir lo mismo/contrario. Reig muchas veces dice lo que se espera de un pensador de izquierdas y lo dice de forma argumentada; pero cuando piensa algo distinto (o algo distinto de la izquierda más acomodada) lo dice con el mismo arrojo. En fin, leed la entrevista, que me he enrollado.
Al fin y al cabo ése era el tema. Enrollarse. Hace unos días tomé una decisión sobre los posts de este blog. Muchas veces me enrollo demasiado. Como escribo por la mañana, muchas veces con cierta prisa (entre el desayuno y la escapada hacia el trabajo), no siemrpe tengo el orden que me gustaría. Por eso desde hace un par de semanas me impuse un cambio: ni un post de más de 2.500 caracteres. Es bastante para expresar cualquiera de las cosas que quiero contar en mis posts matutinos. Si hay algo más extenso, lo dejo para el fin de semana. No se trata de ganar lectores (para eso sería mejor apostar por títulos más llamativos: éste post, por ejemplo, debería titularse Rafael Reig la tiene más larga que yo y las visitas estarían garantizadas).
En fin, que preguntan a Reig sobre su blog y contesta:
En primer lugar, no hacer demasiado caso a los que saben. Empecé con el blog y me puse a hacer todo lo contrario de lo que dicen los doctores de la Iglesia internauta. ¿Entradas muy breves, rapidez, impactos fugaces? Naranjas: yo me largo entradas de tres folios. ¿Actualidad, inmediatez, cercanía? Más naranjas: yo escribo sobre Propercio o sobre Wittgenstein. ¿Tono coloquial, juvenil y directo? Otra carretada de naranjas: yo escribo, con la mayor precisión de la que soy capaz, cosas bastante elaboradas y que exigen esfuerzo (a mí seguro y, supongo, al lector). Como el blog no funciona mal, me empieza a resultar sospechosa todas esta poética-web de la que nos quieren convencer. ¿Por qué nos aseguran que lo que nos interesa es lo posmoderno, fragmentario, cotidiano y patatín patatán? No veo mucha diferencia entre eso y la violencia con la que nos quieren convencer de que en realidad necesitamos y queremos un coche nuevo cada cinco años. Todo esto me hace desconfiar, no sólo de la preceptiva oficial sobre la retórica web, sino de la ideología de la estética de la posmodernidad o como rayos se llame ahora.
Y digo yo que buena parte de razón tiene. No se puede comparar su blog con el mío (al menos no sin dejar fatal al mío), entre otras muchísimas razones porque el suyo es un blog literario y yo a lo único que aspiro es a escribir clarito para que simplemente se entienda lo que quiero decir. Él escribe muy bien. Yo intento no escribir del todo mal. Sí me lleva mi trabajo escribir, previo a ponerme a escribirlas: pensar temas, pensar el enfoque, la línea argumental, la estructura del apunte: normalmente me siento en el ordenador con el texto muy pensado, incluso buena parte de sus frases literalmente previstas, y por eso su escritura concreta me lleva poco tiempo.
Coincido sobre todo en no hacer ni caso a los gurús de esto: si el éxito fuera el objetivo al abrir un blog (o un perfil de facebook o lo que sea), la única fórmula de éxito que conozco en internet es la de inventarse palabras en inglés y decir que es un nuevo concepto que hay que conocer para estar en el ajo. Qué se yo, la FaceSocietwitt: si lo definimos de forma suficientemente abstracta, seguramente nos inviten a dar una charla a Mónaco con el cuento. Lo único que triunfa siempre es el cuento chino, si se cuenta en inglés. Y además tampoco tengo muy claro qué es triunfar en esto de internet, ni si sería algo a lo que aspirar cuando escribe un blog.
Estoy diciendo vaguedades. Sólo quería comentar el párrafo de Reig, porque llega justo en el momento en el que yo había decidido, como ejercicio de estilo, tratar de limitar la longitud de mis apuntes dado que siempre puedo continuar al día siguiente con lo que empecé el anterior. Sólo quería decir eso y me ha salido este apunte de 4413 caracteres.
No tengo remedio. Quod erat demostrandum. Al menos, pondré una foto del blog de Reig, ¿será ésa la fórmula de su éxito?
