Libia no es como Irak‘ es una frase que parte de que Irak comenzó a existir en 2003. En Irak en 2003 no había urgencia (Saddam estaba machacando a su población de forma rutinaria, sin horas punta de represión como la que hay en Libia) y además no había apoyo de Naciones Unidas a aquel bombardeo. Y ambas son ciertas… si nos referimos a 2003. En 1990 Saddam Hussein, que estaba tan loco como Gadafi, decidió que Kuwait pasara a ser suyo. Y más allá de las razones históricas que pudieran apoyar la incorporación de Kuwait a Irak, Saddam prescindió de razones y lo ocupó militarmente en una noche veraniega. Entonces se dieron la urgencia (la ocupación militar de Kuwait no era aceptable) y la legalidad internacional (los países con derecho a veto estaban muy débiles o de acuerdo en la guerra, que entonces también se llamó intervención). Y en 1991 comenzaron las bombas.

En España el apoyo parlamentario dejó de nuevo aislada a la izquierda (más nutrida que la actual). Felipe González, Aznar, CiU, PNV… todos estaban de acuerdo en el bombardeo humanitario. Izquierda Unida y el resto de partidos de izquierda (no sólo con el BNG como parece que sucederá hoy) se opusieron. También había consenso mediático en favor de la guerra aunque no había la grieta para la disidencia que supone la red y algún columnistas de Público; a cambio había más pluralidad en los demás medios y se colaba algún rojo en El Mundo.

También Saddam se parecía a Gadafi en que había sido amiguito de todos los que denunciaban que quienes se oponían al bombardeo eran amigos de Saddam, que qué alternatia tenían, que si dejaríamos a los kuwaitís a su suerte. También las armas usadas por Saddam se las había vendido occidente, entonces para su guerra contra Irán aunque supiéramos que servían para reprimir a los kurdos, a los chiíes y a cuanta disidencia apareciera en Irak. La proporción de armas occidentes vendidas a Saddam era muy superior a la de armas vendidas por occidente a Gadafi.

Y también entonces promesas de liberación: Kuwait era un régimen feudal y machista controlado por una familia de sátrapas aliados, pero nos prometieron que sacar de Kuwait a Irak iría acompañado de la democratización de Kuwait. No éramos tan ingenuos para pensar que los aliados (entonces también se llamaban así: la marca tiene bastante prestigio desde la Guerra Mundial) fueran a esparcir democracia, pero ellos podían explicar que hasta ese momento habían puesto dictadores por el mundo porque estábamos en guerra fría, pero que una vez acabada el año antes empezaba un Nuevo Orden Mundial (así, con mayúsculas) que llevaría la democracia al mundo. Como la libertad llegará a Libia de la mano de esas bombas que no matan sino que impiden la muerte. Ahora, sin grandes cambios internacionales que nos hagan desaprender lo que hemos visto toda la vida nos dicen que Obama es diferente: un artículo de fe en el que se cree o no se cree (para refutar la fe no sirven las evidencias de que tenemos Afganistán, Irak y Guantánamo sin un ápice de higiene más que cuando se fue a su rancho Mr Bush; la fe es un don que se tiene o no se tiene).

Y la resolución del Consejo de Seguridad, tan parecida. La resolución pedía sacar a Irak de Kuwait, no autorizaba a ocupar más allá de lo imprescindible para sacar a Saddam de Kuwait. Poco después se aprobaron otras resoluciones que imponían, ay como en Libia, zonas de exclusión aérea en el norte y en el sur del país…. Sabemos que nada es nada: Grecia no es España, Euskadi no es Irlanda, la Gürthel no es Filesa,… pero quienes no hemos perdido del todo la capacidad de razonar por analogía encontramos demasiados parecidos entre Irak en 1991 y Libia en 2011. Por supuesto dirán que no tiene nada que ver, que Saddam tenía bigote o alguna razón clave para diferenciar: aprender del pasado es peligroso para quienes lo necesitan perpetuar.

Quienes preguntan cuál es la alternativa a la guerra no harían mal en mirar cuál es la alternativa que están defendiendo: a qué condujo algo tan parecido. Por supuesto en Kuwait no hay democracia ni igualdad de género ni ninguna de esas chorradas que se dicen para señalar a los antibelicistas como amigos de los tiranos, amigos del Mal. Tampoco nos importa mucho este detalle como podemos observar en la foto de hace unas semanitas. Durante los años siguientes a la guerra del golfo Irak sufrió un genocidio por pasiva: el hambre y la ausencia de medicamentos por culpa del bloqueo (siempre en nombre de la legalidad internacional y de la lucha contra Saddam Hussein, ¿acaso te gustaba a ti Saddam?) costaron cerca de un millón de muertos. Los aviones aliados que mantenían la exclusión aérea de vez en cuando soltaban sus bombas a ver qué tal y veían que funcionaban bien. Así hasta que en 2003 retomaron lo que habían dejado a medio hacer y destrozaron del todo el país: ninguna de las bombas que hemos arrojado sobre Irak desde 1991 hasta hoy ha acercado la libertad ni el bienestar a los kuwaitís ni a los irakís. Aquello era simple propaganda al servicio de intereses geoestratégicos que se defienden siempre a golpe de muerte, tiranía y saqueo.

Cuando la Guerra del Golfo yo tenía 14 años. Miles de estudiantes nos manifestamos contra la guerra. En Madrid, Barcelona y Washington se dieron las tres manifestaciones más nutridas del mundo. No nos hicieron caso. Recuerdo que también nos preguntaban cuál era la alternativa. Y es bastante probable que no tuviéramos alternativa. Que nuestra alternativa fuera decir basta a la política exterior putrefacta y sangrienta que se pretendía perpetuar. No sé si teníamos alternativa. Sé que teníamos razón. Que había que rechazar con todas las fuerzas aquello, que hay que rechazar esto con todas las fuerzas, con toda la coherencia y con toda la dignidad.