Estas navidades mis padres, mis suegros, estuvieron contando anécdotas del tardo franquismo. Mi padre contó una que me gusta especialmente por esa mezcla de fascismo y cutrez que explica el franquismo. A finales de 1967 se vino de Almería a Madrid y algún amigo de su pueblo le dijo que tuviera cuidado, “que a ti antes de cuatro meses te habrán detenido”. A los cuatro meses justos lo detuvieron y le llevaron a la Dirección General de Seguridad. Mi padre no era ningún tipo importante de la oposición, sólo una persona que se oponía al franquismo y que siempre ha tenido serios problemas con la discreción. Así que le detuvieron pero no sufrió las torturas habituales de la casa con gente más relevante: lo único que hicieron para presionarle fue poner en un tocadiscos La Internacional, suponiendo que así se desmoronaría y empezaría a cantar una larga lista de camaradas.

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