Hoy se debe celebrar la investidura de Salvador Illa como president de Catalunya. Debe producirse porque es el resultado legítimo de los votos de la ciudadanía catalana y del posterior acuerdo entre la mayoría progresista del Parlament elegido por la ciudadanía catalana. Tal acuerdo es fruto del primer encuentro desde que empezó el Procés entre independentistas y no independentistas y lleva (porque así resulta de los votos de los catalanes) a la presidencia a alguien que no es independentista por primera vez desde 2010, procés independentista mediante.

La investidura de Salvador Illa es una gran noticia para cualquier persona progresista o de izquierdas, pues por primera vez en década y media Cataluña tendrá un gobierno dependiente de una mayoría parlamentaria de progresista.

La investidura de Salvador Illa es una gran noticia, también, para cualquier persona que quiera solucionar el conflicto catalán mediante el encuentro entre distintos, no mediante la victoria de media Cataluña sobre la otra media, no mediante la derrota de media Cataluña bajo la otra media.

La investidura de Salvador Illa, además, debería ser una buena noticia para cualquier persona que no quisiera la independencia de Cataluña (la considerasen legítima o no): es una evidencia que esta investidura representa el fin del Procés. Lo representa, pero el fin del Procés tuvo lugar hace tiempo, fundamentalmente porque la sociedad catalana es consciente hace tiempo del callejón sin salida al que se llegó. Por parte de los partidos (independentistas catalanes y progresistas de toda España) la toma de conciencia del final del Procés se evidenció en verano del año pasado cuando los partidos independentistas entraron a formar parte de la mayoría de investidura del gobierno de España.

El final del Procés no significa el final de las aspiraciones independentistas de nadie, significa el final de un ciclo histórico. Quienquiera que afirme qué tipo de ciclo se abre ahora, miente: nadie lo sabe. Y quienes, como Dolors Montserrat, dicen que este ciclo es más independentista que el anterior no sólo miente: además carece por completo de sentido del ridículo.

La investidura de Salvador Illa es una mala noticia para las derechas y ultra derechas catalanas y españolas y también para quienes quieren acabar con el Procés mediante la derrota de media Cataluña bajo la otra media. Es legítimo que las derechas y ultra derechas y quienes quieren humillar a media Cataluña estén resentidas. Ánimo con eso, pero no tienen derecho a nada más que eso: a tener un sentimiento personal mientras Cataluña se pone a funcionar. Porque perdieron las elecciones.

De acuerdo con la legalidad vigente española, Carles Puigdemont tiene pleno derecho a entrar en Catalunya, a hacer un acto público y a ejercer como diputado electo en el Parlament de Catalunya. Por lo tanto, su actuación de hoy, es plenamente legítima.

La construcción literaria de unos jueces para no aplicar la ley vigente española no es legítima y vulnera la separación de poderes. Tanto tiempo citando a Montesquieu para acabar con unos jueces que deciden que no van a aplicar una ley aprobada por el legislativo porque no les gusta. No han «interpretado» la ley: se la han saltado. No es que la hayan elevado al Constitucional o al TJUE, es que han decidido fabricar enriquecimientos fantásticos; es que han aplicado una supuesta legalidad al margen de la vigente. Y, obviamente, no tienen legitimidad para hacerlo.

El espectáculo de hoy pretende dificultar una investidura legítima y que es una buenísima noticia para muchos y una mala noticia para algunos, pero que en cualquier caso es el resultado de un proceso democrático en Catalunya.

El espectáculo de hoy es una decisión que ha adoptado Junts. Es difícil entender qué mensaje político pretende transmitir. Si pretende explicar que la actuación de los jueces es ilegítima, lo razonable habría sido realizar este espectáculo como respuesta a la decisión de los jueces de inventarse una legalidad a su gusto. Sin embargo, se ha realizado como respuesta u obstáculo a la investidura. ¿No le parece a Puigdemont legítima la investidura de Salvador Illa? Recordemos: Salvador Illa va a ser president como fruto de los votos de la ciudadanía catalana, exactamente igual que cuando él fue president con los votos de su partido y de ERC y las CUP.

Probablemente el mensaje político de Puigdemont se agota con el propio espectáculo: una búsqueda de pervivencia política tras la derrota democrático. La alternativa es que consideran ilegítima la investidura. Les costaría mucho explicar por qué. Buscar casito es legítimo; boicotear investiduras democráticas, no.

Ese espectáculo, insisto, lo ha decidido Junts, Puigdemont o quien tome las decisiones ahí. Pero no sería posible sin la actuación de unos jueces que obedecen al «quien pueda hacer, que haga» de Aznar y han decidido no aplicar la ley como es su obligación. Es, de hecho, una alianza perversa entre Junts y la derecha judicial para intentar aplazar lo inaplazable: la normalidad democrática, progresista y pacífica en Catalunya y en España. No lo aceptan y patalean. Pero la obligación de todo demócrata es conseguir que no logren impedir el funcionamiento de las mayorías parlamentarias y los gobiernos elegidos democráticamente.

Pataleen, pero háganse a un lado, que Catalunya y España siguen avanzando.