Blog de Hugo Martínez Abarca

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Dadme un prejuicio y moveré el mundo

«Dadme un prejuicio y moveré el mundo.» La frase la pone García Marquez en la pluma del juez instructor de su Crónica de una muerte anunciada.

Me ha venido a la cabeza al leer el titular de la última diatriba de Juan Carlos Monedero contra Íñigo Errejón en forma de entrevista:»Errejón quiere un Gobierno en Madrid con PSOE y Ciudadanos. Que lo asuma y lo diga«, dice Juan Carlos Monedero. Nada ha dicho Íñigo Errejón sobre ese deseo. No lo ha dicho (como reconoce Monedero), así que la frase no obedece más que a un nuevo invento en una ofensiva que no por reiterada deja de ser irresponsable. En este caso, lo es especialmente (aunque no dañe a Más Madrid) porque lo que hace es beneficiar a Ciudadanos.

Íñigo Errejón nolo ha dicho probablemente porque es tan consciente como todos los madrileños (acaso menos Monedero) de que en ningún caso Ciudadanos tiene otra apuesta para Madrid que repetir el pacto de la vergüenza andaluz con Vox y el PP. Lo explicó Begoña Villacís y lo ha dejado aún más claro hoy mismo Ignacio Aguado: «Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que Errejón no sea presidente de la Comunidad de Madrid«.

Monedero tiene pleno derecho a hacer daño a las opciones políticas del cambio dado que no es dirigente ni cargo público de ningún partido y por tanto sólo se representa a sí mismo.

En todo caso, parece evidente que Juan Carlos Monedero no está excesivamente atento a la política madrileña. También porque evidencia que no es consciente de lo que Podemos ha hecho esta misma legislatura, hace menos de un año, en la Comunidad de Madrid.

Cuando se destapó el fraude universitario de Cristina Cifuentes, Ciudadanos hacía lo imposible por mantenerla en el poder. Y Ángel Gabilondo presentó una moción de censura que necesitaba, para prosperar, que Podemos y Ciudadanos la apoyasen. Y, obviamente, Podemos de la Comunidad de Madrid (cuyo secretario general era Ramón Espinar, a quien Monedero había defendido con el agresivo entusiasmo que ha cultivado en los últimos años; y cuya portavoz parlamentaria era la anticapitalista Lorena Ruiz-Huerta) anunció que Podemos apoyaría la moción de censura sin condiciones con la voluntad de que Ciudadanos apoyase el mismo gobierno (condición indispensable para que prosperase la moción de censura).

Lo que denuncia Monedero que haría Errejón, es lo mismo que ha hecho Podemos en la Comunidad de Madrid con (lógico) apoyo de Monedero.

Y se hizo, por cierto, con toda la razón del mundo, porque Madrid vive desde hace un cuarto de siglo en manos de la mafia. Un cuarto de siglo robándonos el agua, los hospitales, los colegios, las carreteras. Robando incluso las elecciones cuando las perdieron en 2003 y cuando las financiaron ilegalmente en todas las campañas posteriores. Ojalá hubiera sido posible acordar con Ciudadanos y el PSOE un gobierno insuficiente pero decente. Lo que plantea Monedero no puede ser una denuncia salvo para gente de Vox, del PP y de la dirección de Ciudadanos.

Desgraciadamente sabemos que Ciudadanos intentará un gobierno de la corrupción y del odio. Lo han hecho en la Comunidad esta legislatura (con dos investiduras y mil escándalos que obligarían Ciudadanos a expulsar al PP de Madrid de la Puerta del Sol); y no dieron el Ayuntamiento a Esperanza Aguirre gracias a que los madrileños dejaron al PP y Cs en minoría y optaron por Manuela Carmena.

Y sabemos también que Ciudadanos intentará que sus votantes centristas o liberales sigan engañados pensando que puede ser que, igual que se giraron hacia la extrema derecha en Andalucía, cabe como hipótesis que Ciudadanos en Madrid no intente un gobierno con Vox y PP. Eso no va a pasar, pero Ciudadanos necesita que un porcentaje alto de sus votantes (el 30% de los cuales defiende un cordón sanitario contra Vox) lo crea posible. Para desalojar a la mafia y el odio de la Puerta del Sol hace falta que Más Madrid y PSOE dejen en minoría al PP, Ciudadanos y Vox, esa es la alternativa real.

Por eso la nueva diatriva de Monedero vuelve a faltar a la verdad, pero lo grave de este caso es que, intentando consolidar una falsa imagen contra Más Madrid, lo único que hace es defender a Ciudadanos.

Madrid merece que sonriamos

No hay pocos datos para pensar que el cambio en la Comunidad de Madrid es posible. Hace unos días ElDiario.es publicaba una encuesta que a primera vista podría ser desalentadora pero que escondía la posibilidad cierta del cambio. Tal y como se presentaba en 2019 se recompondría el bloque del saqueo y pasaríamos de un gobierno del PP sostenido por Ciudadanos a un gobierno de Ciudadanos sostenido por el PP por un margen de seis escaños.

Pero la encuesta deja sin representación al 4.7% que votaría a Izquierda Unida y si algo está dejando claro Íñigo Errejón es que cuenta con todos los actores del cambio (Izquierda Unida, Equo y cuantas plataformas y personas civiles y políticas quieran arrimar el hombro para poner la Comunidad de Madrid a funcionar) y que no podemos volver a tirar los votos que en 2015 habrían echado al PP del gobierno autonómico. Sólo eso añadiría prácticamente 7 escaños al bloque del cambio, lo cual desestabilizaría el mapa previo.

Pero quizás el factor emocional más importante lo ha dado la presentación de un candidato como Íñigo Errejón con una candidatura que une a todas las posiciones de Podemos que han querido participar en el proceso de primarias (ojalá hubieran sido más pero dejar pasar un tren que no se quiere coger es una decisión legítima) y que garantiza cerrar la crisis interna que hubo en las fechas de esa encuesta. El candidato goza del mayor de los prestigios entre los madrileños, como una persona capaz, inteligente, sensata y con grandes dosis de humanidad. Y la unidad permite exhibir la madurez que faltó días antes.

Ambos factores suponen un empujón considerable en plena demolición del gobierno del PP de Madrid. La prueba más evidente sucedió ayer en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, en el que tanto el Partido Popular como Ciudadanos se olvidaron de los barrios y necesidades de Madrid y se centraron en atacar a Íñigo Errejón: mostraron a las claras qué es un competidor temible para quienes quieren mantener a Madrid bajo las políticas rancias e injustas del PP de estos últimos 20 años.

Por eso resulta incomprensible que haya quien no haya sido consciente del potencial que tiene para Podemos el cambio de ciclo que se abrió el jueves por la tarde con el anuncio del acuerdo por una lista unitaria. Si antes de aquello estaba justificado el “Ni media tontería”, hoy suena a “tontería y media” lo que ha venido publicando un compañero como Juan Carlos Monedero haciendo insinuaciones que todo el mundo sabe que responden a falsedades sobre el delirante documento de Carolina Bescansa o abriendo un más que arriesgado juego sobre quién suma y quién resta en Podemos para atacar a Tania Sánchez, un activo importantísimo de Podemos como demuestran los inscritos cada vez que se presenta a procesos internos y obtiene un respaldo óptimo por parte de esas bases que no necesitan tribunos que ejerzan de sus traductores. No creo que sea buena idea discutir sobre quién es o no un lastre: más bien está claro que en un espacio como Podemos toda persona que defienda con honradez un proyecto de avances democráticos y sociales es un activo no ya para Podemos sino para nuestro pueblo.

Más allá de la desubicación concreta, es un hecho que este fin de semana hemos puesto en marcha un proyecto que abre el proceso de sustitución del bloque del saqueo; tenemos capacidad para explicar a los madrileños un proyecto ilusionante que acabe con 25 años de saqueos que van de Cajamadrid al Canal de Isabel II pasando por el tamayazo.

Tenemos razones para exhibir la sonrisa de quien está en disposición de hacer las cosas bien, con un candidato que ilusiona, que es reconocido y que lleva tiempo trabajando para presidir un gobierno madrileño eficaz y que lleve a la Comunidad de Madrid el buen gobierno que ya ejerce Manuela Carmena en el ayuntamiento de la capital y muchos otros compañeros y compañeras en los municipios que ya se han puesto a modernizarse con gobiernos honestos y capaces.

 

Podemos, IU y el respeto mutuo

Ayer se presentaron los documentos político, organizativo, ético y de igualdad de “Recuperar la ilusión” (aka: el errejonismo) para el proceso de Vistalegre 2 en que anda Podemos. Una de las cuestiones en las que más se han centrado los medios de comunicación ha sido en este párrafo del documento organizativo:

“6. Los acuerdos de la Asamblea Ciudadana Estatal se adoptarán por mayoría simple, excepto en los casos de disolución del partido, modificación de su nombre, composición, ámbito, naturaleza y cualquier proceso de fusión orgánica con otras fuerzas políticas, para lo cual se requieren mayorías cualificadas de dos tercios de las personas inscritas, que serán también requeridas para aquellos otros que estatutaria y reglamentariamente se determinen o que la ley pudiera obligar.”

El titular en casi todos los medios es Íñigo Errejón blinda a Podemos ante una fusión con IU pese a que en realidad lo que hace el documento es pedir mayorías cualificadas para todas las decisiones que afecten esencialmente a la naturaleza de Podemos, no sólo una potencial fusión. Tan razonable es la propuesta en sí que inmediatamente vimos a Juan Carlos Monedero proponer exactamente lo mismo y a Pablo Iglesias y Alberto Garzón dejar constancia de que tal fusión no está en el horizonte de ninguno de los dos. Cualquiera que conozca un poco ambas fuerzas sabe que la defensa de sus autonomías es una cuestión de mutuo respeto pues la militancia de ambas la desea y en todo caso pedir mayorías cualificadas para decisiones esenciales no es un blindaje contra nadie sino algo bastante habitual en cualquier organización o incluso en las constituciones estatales. Resumía lo aparentemente obvio Pablo Echenique: el horizonte de la fusión entre Podemos e IU no es que no esté en la cabeza de Íñigo Errejón, es que es algo que  nadie en Podemos ni en el planeta Tierra jamás se había planteado”

No debería haber polémica, pues. Sin embargo, al leer a Alberto Garzón sobre esta cuestión que “no parece coherente insultar una y otra vez a quien comparte tu proyecto” veo que permanece latente una sensación de mutua falta de respeto que sinceramente creí más que superada.

Como es sabido yo fui militante de IU durante 20 años. Llegó un momento en que tuve claro que mi proyecto político era Podemos pero no por ello dejo de estar orgulloso de esos veinte años y, sobre todo, no he dejado de querer a IU no sólo por seguir habiendo en IU amigas y amigos con quienes mantengo intacto el afecto sino porque es una parte importantísima de mi vida. Por ello me dolieron cuando efectivamente (y a diferencia de ahora) hubo intercambio de insultos de dirigentes de Podemos a IU y de IU a Podemos.

Siendo militante de IU me dolió aquel “Podemos no va a ser la UCI de ningún partido del régimen del 78‘” de Juan Carlos Monedero. Pero ya estando con Podemos también me dolieron más palabras contra ese pedazo de mí que fue IU. Todo el mundo recuerda aquel verano en que Pablo Iglesias reaccionó con especial virulencia a las llamadas de unidad con IU (aquel famoso “cuécete en tu salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no te acerques, porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada o aquel pitufo gruñón de un par de semanas después). Por cierto, Pablo Iglesias reconoció que aquello fue un error, algo poco habitual en un dirigente político y eso le honra mucho.

Sería injusto cerrar ahí los recuerdos de ataques recíprocos entre Podemos e IU. En la campaña de las elecciones de 2015 IU fue especialmente dur  a (supongo que por cálculos electorales) con Podemos. Se avisó del “peligro de un crecimiento del fascismo en España si ganan PP, PSOE, Ciudadanos o Podemos ya que estos partidos seguirán obedeciendo los postulados de la Troika”, se acusó a Podemos de renunciar a los principios y de estar “bendecido por Rosell, el presidente de la CEOE” y de defender “la OTAN, el libre mercado en el sector eléctrico, en manos del régimen desde el franquismo. Ha alabado la Constitución del 78.” Todo ello, obviamente, también dolía aunque se llevara con discreción.

Rescatar todas estas declaraciones es relevante por aclarar dos cosas, ambas bastante positivas.

La primera es que felizmente esa falta mutua de respeto terminó en 2015. Es imposible encontrar declaraciones de este tenor después de las elecciones de diciembre de 2015 ni desde Podemos ni desde IU. Ya no hay intercambio de insultos ni habitual ni esporádicamente. Y eso no es sólo un alivio, es una buenísima noticia.

La segunda es que, contra la caricatura, de quien es imposible encontrar una falta de respeto hacia IU es de Íñigo Errejón y de quienes se alinean (nos alineamos) con sus tesis, que defendemos legítimamente un proyecto transversal cuya identidad no cuelgue de la izquierda sino del pueblo; y que para ello no entienda la unidad popular como la unidad de la izquierda sin que ello suponga expulsar a la izquierda de la unidad popular sino entender ésta de una forma mucho más amplia.

Quizás en este caso sí cobre sentido la otra caricatura de Íñigo Errejón, la de la supuesta moderación, pues efectivamente lejos de ser quien más agresivamente se ha pronunciado con IU es uno de quienes más prudente y moderadamente se ha referido siempre a IU: tanto en la reivindicación de la autonomía de ambos proyectos (que la ha defendido como todos pero sin que se le pueda encontrar una falta de respeto al otro) como en la defensa de la alianza electoral el 26J, que defendió como defendimos muchísimos.

Cabe pues, si queremos debatir honestamente, reconducir el debate: no hay insultos sino una normal y ampliamente compartida autonomía entre dos organizaciones que no comparten estrategia pero sí la oposición al saqueo al que las élites políticas y económicas de nuestro país han sometido a su pueblo y por tanto están llamadas a encontrarse muchas veces. Salvo que alguien sí crea que hay que caminar hacia una fusión.

Salir en la tele

Para los más perezosos, la irrupción de Podemos se debe a que sale mucho en la tele. Personalmente creo que Pablo Iglesias (que es el único de Podemos que salía en medios de masas hasta el domingo) no sale mucho en la televisión. Y muy poco o nada en otros medios de masas como las grandes radios o le prensa impresa. Podemos sacó el domingo casi un millón y cuarto de votos. Lo cual quiere decir que su discurso tiene un importante impacto popular y que por tanto en algunos sitios ha tenido la aparición que le correspondía y en otros muchísima menos. La desproporción democrática no está en que aparezca Pablo Iglesias sino en la costumbre arraigadísimade que en los escaparates mediáticos sólo aparezcan el PP y el PSOE (o voceros suyos disfrazados de periodistas) y que cuando se ha roto en algunos programas de masas ese cerrojazo a la pluralidad no se ha hecho dando también la voz proporcional a gentes de Izquierda Unida. Quejémonos, claro, de que siguen sobrerrepresentados PP y PSOE en todos los espacios comunicativos, quejémonos de la práctica desaparición de IU en esos medios, perfecto. Pero no hagamos el ridículo.

No sé qué buscan en los programas de La Sexta y Cuatro en los que han invitado tanto a Pablo Iglesias. Supongo que lo mismo que cuando invitan a Julio Anguita. Desde luego si a mí me invitaran, iría. No tengo ni idea de qué buscan, pero me da igual: no se trata de qué quiere el poder sino de cómo aprovechar cualquier  grieta para ensancharla. Hace tiempo que Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, etc han comprendido que la comunicativa es una batalla fundamental: no la única, obviamente, pero si una fundamental. Y que esa batalla no se gana desde ateneos ni desde espacios (como este mismo blog) que sólo leemos los propios (y no muchos propios). Dudo que hayan emprendido esa batalla contra IU. No hace muchos meses, en una escuela de formación de Jóvenes de IU, Pablo Iglesias y yo compartimos una mesa sobre comunicación. Las reflexiones de Pablo Iglesias sobre la batalla comunicativa fueron nítidas y las expuso para que las aprovecháramos. Del mismo modo que ayudaron a IU para que obtuviera el mejor resultado posible en las generales de 2011 y a Alternativa Galega de Esquerdas en las últimas elecciones gallegas.

No sé si Berlusconi, Roures y Lara se coordinaron para poner en marcha un plan para acabar con IU dando voz a Pablo Iglesias, aunque ciertamente me parecería poco inteligente. Menos inteligente aún les debe haber parecido a quienes llevan desde el domingo a las 23h diciendo que IU ha sacado un resultado excelente: si IU ha sacado un resultado excelente no sólo han fracasado quienes conspiraban contra IU sino que además han regalado un espacio nítidamente rupturista que según estas tesis no habría erosionado ni un ápice el crecimiento de IU. Fenomenal.

No sé qué pretenden La Sexta y Cuatro. No lo sé y me da igual. Lo importante es qué pretendemos nosotros. Tampoco sé qué buscaban Lara (dueño de Planeta y de La Sexta) y Polanco dando voz a Vázquez Montalbán. Pero lo que buscaran no palió que Vázquez Montalbán aprovechó el hueco para un discurso rupturista, el de entonces: no se le acusaba de ser un esbirro de Planeta y Prisa porque Planeta y Prisa le dieran voz.

Hay que conquistar espacios comunicativos de los que carecemos. En la izquierda no bipartidista esa es una carencia de casi 40 años y que nunca nos hemos preocupado de paliar. De lo poco que criticaría de la época de Anguita fue ese desdén por la comunicación de masas pensando que bastaba con la coherencia, la decencia, el diagnóstico correcto y las propuestas alternativas para alcanzar a las capas populares. Nadie hizo una revolución desde los ateneos. Es la revolución la que acerca la gente a los ateneos, nunca al revés.

Uno puede discrepar o no en aspectos políticos, discursivos u organizativos de Podemos, cómo no. Pero es innegable el éxito comunicativo de sus promotores. Cuando no tuvieron nada de eso además de lamentarse apostaron por montar su propio espacio, muy minoritario, en una televisión comunitaria de Vallecas. Así nació La Tuerka.

La batalla comunicativa como la cultural se debe organizar. Lamentarse está muy bien, pero sólo lamentarse conduce únicamente a la melancolía. La presencia institucional permite sin duda presionar para conquistar espacios comunicativos, fomentar proyectos populares y si los conseguimos por oscuras maniobras del poder lo que tendremos que hacer no es recluirnos en ateneos sino conseguir que les salga el tiro por la culata. Gramsci no denunciaba que el sentido común fuera de derechas como lamento fatalista sino como diagnóstico para saber que hay que hacer cosas para construir una hegemonía antagónica. Habrá cambios cuando modifiquemos el sentido común. Y eso mancha, claro que sí. Como mancha la presencia en ayuntamientos, en comunidades autónomas, en instituciones, en organizaciones en las que no todo es perfecto… Quien no quiera mancharse que se haga monje de clausura o pitufo gruñón.

La política transformadora es otra cosa. Es poner y aprovechar las condiciones para transformar. En todos los ámbitos y también en el comunicativo.

Cuba: un muerto que debería vivir

Cuba ha sido un referente en la protesta, un faro a la hora de señalar la dignidad en forma de defensa frente a la imposición imperial (que en América Latina no es un concepto, sino una realidad cruel que condena a la miseria, el analfabetismo, la muerte), pero está fracasando de manera sonora en la propuesta. El actual modelo cubano no es una propuesta de futuro ni siquiera para la propia Cuba. Los logros en educación, salud, igualdad, lucha contra la explotación no bastan ya como garantía para que el socialismo en Cuba mantenga su fortaleza. Se construye desde lo que se tiene, no desde lo que se consiguió. Y si alguien lo duda, que le pregunten a las cubanas y a los cubanos. Que no lo interpreten los que mandan.
El esfuerzo de ir más allá aún está pendiente. No basta, insistimos, señalar los logros. Esos ya están. Se trata de ir más allá.

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