Blog de Hugo Martínez Abarca

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Otegi, Colombia y el «populismo»

Hace una semana estuve en Telemadrid y una periodista (digamos que cercana al Partido Popular) me preguntó por mi posición sobre la candidatura de Otegi por EH Bildu. Contesté que obviamente no era la candidatura que yo votaría pero que como demócrata prefería que fueran los vascos quienes decidieran por fin con libertad y en igualdad de condiciones quién les representa. La periodista me contestó que si no me daba cuenta de que eso hacía perder votos a Podemos fuera de Euskadi y que «Podemos nunca termina de atreverse a…. [no explicó a qué no terminaba nunca de atreverse Podemos, no fuera a ser mentira] como cuando Pablo Iglesias dijo que Otegi era un hombre de paz«. Ayer volví a ver un mantra casi idéntico en twitter, esta vez de mano de Toño Fraguas:

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Presos políticos

1.- Con los presos políticos pasa como con las víctimas de cualquier atrocidad: parece que para rechazar un asesinato, un encarcelamiento, las torturas, etc. haya que defender que el asesinado, el encarcelado, el torturado era una maravillosa persona, un héroe, un mártir merecedor de la canonización. Cada vez que hay un español condenado a muerte en esos mundos de dios los medios y las instituciones se vuelcan en demostrar que en realidad era inocente, que se le condenó sin pruebas y no simplemente en mostrar que es una aberración que el Estado mate a nadie a quien pueda no matar. Seguir leyendo

¿Llegará por fin el otoño?

Desde hace ya muchos meses se viene hablando de otoño en Euskadi. Otoño sería el momento en el que la izquierda abertzale diera pasos decisivos para que ETA pase a la historia sangrienta de Euskadi.

Otoño hacía muy poca ilusión: en una de las reuniones preparatorias de otoño irrumpió la policía y detuvo a Otegi, Rafa Díez y otros ciudadanos vascos a los que sólo se les acusa de un delito de reunión. En otoño el gobierno filtró a los medios (y éstos reprodujeron con alegría) un texto interno de ETA que supuestamente anunciaba que seguirían en la violencia indefinidamente. Ninguno de esos medios comentó a sus lectores que la izquierda abertzale aclaraba que tal documento estaba superado y que el debate en su seno estaba marcado por la declaración de Altsasu, presentada en otoño.

La declaración de Altsasu es una apuesta por las vías pacíficas: » La voluntad popular expresada por vías pacíficas y democráticas, se constituye en la única referencia del proceso democrático de solución, tanto para confiar en su puesta en marcha y su óptimo desarrollo así como para alcanzar los acuerdos que deberá refrendar la propia ciudadanía.«, anunció la izquierda abertzale. Esa declaración, según cuentan, fue remitida a las bases, que las discutieron y sus aportaciones estarían siendo ahora incorporadas a la redacción definitiva.

ETA anunció que respetaría el resultado de tal proceso. Si no están mintiendo de nuevo, tal quiere decir que si la izquierda abertzale apuesta por las vías pacíficas, ETA renunciará a la violencia. En los meses previos a la tregua de 2007 ETA hizo algunos atentados, aunque intentara que no hubiera víctimas personales: pretendía mostrar su fuerza para negociar pero sin poner en peligro los puentes que se estaban tendiendo. Ahora no. Hace meses que ETA no pone una bomba, no pega un tiro, para matar ni para hacer ruido. Aunque Rubalcaba se empeñe en mostrarnos que está preparando atentados inminentes, éstos siguen sin llegar, afortunadamente. Algunos recordamos otras cantinelas como aquella que decía «ETA está muy débil, pero es muy fácil matar y por eso lo ha conseguido«: ¿cuando ETA mata es porque es muy fácil y cuando no mueve un dedo es porque es muy difícil?

Si tuviéramos que depositar nuestra confianza en la sincera vía a la política pacífica de la izquierda abertzale sin más garantías, cometeríamos un estúpido error. Pero hay avalistas muy importantes. Singularmente Eusko Alkartasuna, que no se enfangaría como lo está haciendo si no tuviera garantías de que ETA no causará más sangre. Y también el presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Egiguren, que ha considerado en varias entrevistas sincero el posible abandono de la violencia de la izquierda abertzale e incluso comentó algunos de los pasos que deberían darse desde el gobierno central y sobre todo desde los partidos vascos para que el abandono de las armas suponga un proceso de pacificación y normalización política en Euskadi.

Jone Goirizelaia, abogada de la izquierda abertzale anunció para mediados de febrero las conclusionesque no van a dejar frío a nadie«) de todo este proceso. Paul Ríos, de Lokarri, deducía ayer que posiblemente mañana haya una importante declaración de la izquierda abertzale.

Será mañana, o dentro de una semana. O de dos. Eso es lo de menos. Todo parece señalar que en el mundo batasuno se decidirá poner punto y final a su vinculación con la violencia. Y que ETA dirá que toma nota. La T-4 hizo estéril cualquier ambigüedad futura de ETA, y contra lo que opina Goirizelaia, el conflicto vasco sí deja fría a alguna gente que lo considera resuelto al haber puesto el gobierno vasco en buenas manos (y, ojo, la normalización vasca supondría la representación de todos sus ciudadanos y por tanto una mayoría parlamentaria muy distinta). Si ETA quiere tener alguna repercusión y permitir a la izquierda abertzale alguna salida, tiene que ser absolutamente contundente y anunciar que no habrá más violencia por su parte nunca más, que acepta el deseo de su gente.

Ya han sido demasiados meses esperando al otoño. Y demasiados otoños frustrados. Si este año no tenemos otoño, difícilmente lo tendremos nunca.

Con ojo de lynce

Tras el último aquelarre cristofascista se difundió la existencia de una empresa, llamada Lynce, que al parecer calcula con bastante aproximación el número de manifestantes. Así que nos contaron que en realidad había 55.000 manifestantes, lo cual está muy bien para ser una desfachatez, pero mal para haber puesto autobuses desde toda España. La noticia del Lynce fue muy bien acogida como instrumento para acabar con el excesivo peso de manifestaciones que no merecen tanta atención. Parecería que ya hemos conseguido un instrumento que garantice la información objetiva.

Pero no es así. Durante el mismo fin de semana en el que EFE contrataba a Lynce para que contara cristofascistas uno a uno hubo otras tres manifestaciones. Una en Madrid contra la reforma de la Ley de Extranjería (esa de la que nadie habla porque la han acordado el PP y el PSOE, pero que sería un escándalo en España si Berlusconi la aprobara en Italia): no sabemos cuántos manifestantes hubo porque en general no se hizo ni caso a la manifestación. En Donosti hubo otra manifestación multitudinaria contra las detenciones de Otegi, Rafa Díez, etc. Supimos que la manifestación era multitudinaria, pero sin estimación cuantitativa alguna; también supimos que Rubalcaba pensaba que su partido había pactado los presupuestos con quien «sigue la estrategia de ETA«. En Santiago de Compostela también hubo una masiva manifestación en defensa del galego. Ni un dato y apenas reflexiones al respecto: Galicia está demasiado cerca de Portugal como para pensar sobre ella.

No es sólo que de antemano se considerara relevante sólo la mani ultra. Tampoco se tienen en cuenta factores muy importantes a la hora de valorar la asistencia a la manifestación. La marcha de Madrid llevaba muchas semanas siendo anunciada en todos los medios (afines y hostiles), mientras la de Donosti se improvisó tras las detenciones y la manifestación antirracista de Madrid fue ninguneada de antemano por los medios. A la manifestación que afirmaba que interrumpir un embarazo es un asesinato vinieron autobuses de toda España pagados con el dinero que todos regalamos a la Iglesia. La antirracista se hizo sin apenas medios y las de Euskadi y Galicia no aspiraban a contar con gente de fuera. Asimismo, no es lo mismo reunir a 50.000 personas en una ciudad de más de tres millones de habitantes que en una de menos de cien mil.

Bienvenido sea un freno al absurdo de anunciar que ha habido quince millones de manifestantes en una caja de cerillas. Pero no nos creamos que la información objetiva se consigue con contar sólo cuántos manifestantes hay en una convocatoria (despreciando otras) y sin contextualizar cómo se ha conseguido tanto fervor popular.

Lo que no leeremos en Madrid

Las agencias de noticias asumían ayer como buena la información de que los detenidos venían manteniendo encuentros para tratar de poner en marcha una iniciativa política con el fin de volver a las instituciones con un distanciamiento explícito de la violencia. Y lo que cabe preguntarse es qué puede haber de malo o de delictivo en ello. ¿No era precisamente eso lo que venían pidiendo los llamados «partidos democráticos» desde la firma del Pacto de Ajuria Enea en enero de 1988?

Resulta muy ilustrativa la interpretación de una parte de la izquierda batasuna de las detenciones de ayer, que permite entender qué se intenta mover. El resto del artículo en Gara.

El delito de reunión y la prohibición del otoño

Si yo fuera el follonero estaría acojonado. No hay absolutamente ninguna razón para pensar que la entrevista del vídeo no constituya delito. Ayer detuvieron a una serie de personas cuyo derecho de reunión no ha sido limitado por sentencia alguna: se les acusa del delito de querer organizar un partido político (derecho constitucional que, de nuevo, no está limitado para los detenidos). Los informes policiales que se filtran convenientemente a los medios de comunicación más obedientes hablan de que el grupo de los detenidos es el de los más predispuestos a empujar a ETA al cese de la violencia para que la política sea la única protagonista en la resolución de las divergencias que subsisten en el País Vasco. Por esa reunión los han detenido.

Si se hubiera detenido a gente que abogara por objetivos más cafres, que no viera la necesidad de acabar con la violencia, también sería ilegítimo: las opiniones no delinquen y el problema (para los demócratas, ojo) no es estar a favor del coche bomba, sino poner un coche bomba. Hay otros partidos partidarios de las bombas que se arrojan desde aviones contra población civil y afortunadamente no los ilegalizan. En ese caso estaríamos sólo ante un problema de ausencia de derechos civiles para una parte de la población que sigue sujeta a los deberes constitucionales y por lo tanto sigue amparada por los derechos que garantiza la Constitución.

El problema es que quieren prohibir ese otoño del que se habla en el vídeo, esas cada vez más improbables puertas que den paso a la paz. Apenas ha tenido repercusión el hecho de que Eloy Velasco reactivara en los últimos días una causa contra Arnaldo Otegi por enaltecimiento del terrorismo. Tal enaltecimiento del terrorismo se habría producido en el mitin de Anoeta de 2004: sí, aquel mitin en el que se abrió la puerta de la paz, en el que la izquierda batasuna apostaba por un camino que ilusionó a todos los que no queremos más bombas… aquella ilusión, amigos, fue movida por el enaltecimiento del terrorismo. Y hoy, los pocos que podrían desatascar las podridas cañerías vascas son detenidos por estar reunidos, acaso intentando hacer política (de eso se les acusa).

En su entrevista (en la que el follonero habla de Otegi como líder de la izquierda abertzale, lo cual probablemente sea un delito contra la ilegalización de la izquierda abertzale liderada por Otegi) apela a ese otoño que nos prohibe una macabra y sanguinaria pinza.

Ya no miramos con optimismo ninguna señal que venga del País Vasco. Nos resignamos a que la situación se enfangue durante años y de vez en cuando conozcamos un asesinato injusto y, por supuesto, evitable. Pero no nos podemos resignar a que nos parezca normal lo que no lo es. Los detenidos de ayer son detenidos por motivos políticos. Ha ganado Francisco José Alcaraz.

Fuera de la realidad

Hace una semana La Sexta emitía en su programa Salvados esta entrevista a Arnaldo Otegi. Un observador ajeno a la realidad diría que el entrevistado tiene mucha razón en casi todo lo que dice (o en todo, qué caray): uno escucha en abstracto lo que dice Arnaldo Otegi y muchos compartimos buena parte del contenido y sin duda el tono. Ocurre que luego llega la realidad y te da una somanta de hostias en la cara bomba lapa mediante.

Uno de los principios básicos de la izquierda debería ser predicar con el ejemplo. Denunciar sólo aquello en lo que uno puede dar lecciones.

Hay que explicar al pueblo español que las cosas en el siglo XXI se resuelven de manera civilizada.

-Pero esto habría que aplicarlo en todos lados.

-Efectivamente, no tenemos ningún inconveniente en eso.

Menos de una semana después  ETA se carga a un policía en Arrigoriaga. No creo que haya que exigir fórmulas retóricas a nadie. La izquierda abertzale daría un importantísimo paso hacia la paz si se limitara a decir, ante la bomba lapa, que las cosas en el siglo XXI se resuelven de manera civilizada: exactamente la receta (que comparto) que nos da a los españoles. Así, sin contextos ni conflictos, ni crudezas, ni hostias. Para aumentar la cultura democrática del pueblo vasco, vaya. Eso sería una mera aplicación de la coherencia: lo que pido que hagan los españoles voy a empezar haciéndolo yo, para mostrar que se puede; aunque sea para dejarles en evidencia.

Lo de los huevos es un argumento muy español […] Hay que ser inteligente y eficaz; para resolver los problemas hay que buscar las fórmulas más eficaces.

No creo que la dinamita sea un argumento muy vasco. Es un argumento muy cabrón, muy dañino. Destroza vidas. Pero no es muy vasco. Desde luego la bomba lapa no es inteligente y sólo es eficaz para matar.

Para resolver los problemas hay que ser inteligente y eficaz, no apelar a los huevos: estoy completamente de acuerdo con Otegi. Pero ETA sólo usa un argumento: los huevos más grandes. La dinamita que impide explorar fórmulas más eficaces a los más razonables de entre los suyos. Comparto que la condena no es necesariamente eficaz (¿ seguro que dejaría de matar ETA porque lo pidiera Otegi?), pero habremos de coincidir en que Arnaldo Otegi lleva más de una década al frente de la izquierda batasuna, ha gestionado dos treguas… Puede ser inteligente: seguramente  lo es. Pero eficaz…

Otegi tiene a quien dirigirse. De explicar a los españoles que las cosas en el siglo XXI se resuelven de forma civilizada ya nos intentamos ocupar algunos españoles. Él tiene que explicárselo a gente que no lo ha comprendido y que le pillan más a mano.

La cosa va a rular.

Ojalá lleve razón Otegi. Pero, tras tantas veces, tras tanto tiempo, ¿por qué habríamos de creer que ahora la cosa va a rular? La cosa agota. Y ya hay una persona más para la que nunca rulará la cosa.

Estaremos atentos a los hados de otoño, porque no queda otra.

ACTUALIZACIÓN: Soy perfectamente consciente de la dificultad de tener un discurso levemente discordante, siquiera en el tono, con el discurso dominante. La Sexta ha eliminado la posibilidad de reproducir el vídeo y lo he tenido que enlazar desde unos tipos de extrema derecha, que critican al Follonero por haber hecho esta entrevista. A mí me pareció soberbia la entrevista y el previo diálogo con Ansón y Domínguez. Lo que es una renuncia absurda a la inteligencia es haber retirado ahora la posibilidad de reproducirlo.