Blog de Hugo Martínez Abarca

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Las primarias de Más Madrid

Desde esta mañana ya se puede votar en las primarias de Más Madrid para elegir sus candidaturas municipal y autonómica. Se puede votar en http://participa.masmadrid.org

No debe de ser muy fácil encontrar a gente ajena a la militancia política dispuesta a participar en una candidatura electoral. La irrupción de una extrema derecha agresiva y la prolifereción de noticias falsas contra los demócratas genera muchas resistencias. El desencanto en el que están sumidos, por distintas razones, casi todos los partidos tampoco hace muy ilusionante dar ese salto a quien tiene ya una situación vital y profesional tranquila.

Por eso las candidaturas que presentaron Íñigo Errejón y Manuela Carmena para las primarias de Más Madrid son un gran síntoma de la ilusión que han logrado despertar. Al propio caso de Manuela Carmena, que no tiene ninguna necesidad personal de meterse en este berenjenal, se añaden activistas vecinales de toda la vida, científicos, médicos, ecologistas, sindicalistas…

Junto a ellos, mucha otra gente que llevamos muchos o pocos años (hay gente muy joven) defendiendo Madrid, intentando que sea más moderna, justa, democrática, libre… frente al odio, la mentira y la corrupción.

Hace poco más de cuatro años no imaginaba que fuera a ser diputado autonómico. Llevaba veinte años de militancia política como tantísima otra gente ayudando en lo que pudiera ser útil a mis ideas. Hace poco más de un mes tenía claro que en mayo terminaban estos cuatro años y que volvía a esa militancia política a la que somos adictos un puñado de friquis: en buena parte, desde el año pasado ya estaba militando y empujando con todas mis fuerzas una candidatura que observaba desde fuera.

Y resulta que los vaivenes políticos de un país que sigue en crisis me han traído de nuevo a unas primarias y que sea lo que la gente quiera.

Vamos a necesitar muchísima gente participando para que la ciudad de Madrid siga avanzando, para que la Comunidad abandone la cultura del tamayazo y para que desde Madrid seamos capaces de contribuir a las ideas en las que llevo militando toda la vida. Ese empuje empieza hoy votando, participando en el programa, ayudando en la campaña y después en la pelea cotidiana que necesita tanta ayuda.

Así que ya estás votando las listas de Íñigo y Manuela: hoy en http://participa.masmadrid.org, y dentro de dos meses en las urnas.

Es la antipolítica, amigo

Cuando eclosionó el 15M y después con la irrupción de Podemos hubo muchos dirigentes políticos que no entendieron nada. Acusaban a lo que estaba sucediendo de ser la antipolítica, y por tanto la antidemocracia. Su denuncia de cómo funcionaban los partidos políticos realmente existentes entonces (unos como una máquina de podredumbre antidemocrática, otros como un aparato comprobadamente ineficaz para vencerlos) se quiso leer como un discurso general contra los partidos y contra la política.

Y se caricaturizó todo aquello como un discurso antidemocrático (joseantoniano), meritocrático («el gobierno de los mejores») y caudillista (recordemos las reacciones al er la papeleta europea de Podemos). Frente a ese diagnóstico, por supuesto, ofrecían los mecanismos democráticos de los partidos, fuera de los cuales está el infierno como demuestra la Constitución del 78 cuando explica (con estrechez democrática) que los partidos son el instrumento fundamental para la participación política. No prestaron atención a que la ciudadanía estaba yendo en masa a participar de eso que ellos denunciaban como caudillista y meritocrático mientras se quedaban solos con su gesto arisco explicando que la democracia se hacía como querían ellos. Son tics del pasado pero que reaparecen como si fueran otra ley de hierro de los partidos políticos.

Desde entonces el sistema de partidos español ha cambiado muchísimo y tiene pinta de no haber terminado su cambio aún. Empezó a cambiar, por cierto, cuando aquellos maestros de democracia retaron a los de la antipolítica a montar un partido y presentarse a las elecciones. Y si algo ha empapado retóricamente el cambio en los partidos es la exigencia de que sean organizaciones internamente democráticas hasta el punto de que organizaciones monolíticas y cupulares como PP y Ciudadanos simulan tener votaciones internas.

Parece intuitivo que quien cree que un partido es algo que una persona monta para que otros cumplan órdenes, quien quiere un colectivo uniforme y militarizado, quien premia a los sumisos con sobres y castiga a quien lo merezca con dosieres y vídeos en prensa, quien confunde la lealtad al colectivo con la sumisión a la cúpula, gobernará el país con una ética semejante. Uno puede entender que un partido demócrata se organice con una cultura militar cuando vive en la clandestinidad; cuando lo hace en democracia podemos sospechar que no es un partido para gobernar en democracia sino algo más parecido a una mafia que quiere mangonear un país: el ejemplo del PP es evidente.

La democracia interna es, sobre todo, una decisión práctica e inteligente en una organización política del siglo XXI que quiera ser grande, incluso gobernar.

Es imposible un partido importante sin unas bases grandes y movilizadas. Pero en el siglo XXI y en un país con un margen de libertades real, casi nadie quiere ser militante de un ejército o una secta; y quien quiera serlo aportará mucho esfuerzo pero muy poca cabeza. Uno milita para ser útil, para estar razonablemente informado de la vida del partido, para que sus posiciones se tengan en cuenta, para que los debates en los que participa sirvan para conformar las posiciones del partido no sólo cosméticamente.

Y además, un partido que quiera ser grande, incluso gobernar, tiene que ser muy diverso, tiene que abarcar un amplio abanico político. Por eso la democracia interna de un partido es válida si es un instrumento también para enriquecerse (incluso fomentar) el pluralismo. Ese pluralismo, además, puede ser una garantía de controles internos frente a los excesos y la corrupción. E incluso si se sabe gestionar fraternalmente, el pluralismo permite siempre pensar colectivamente mejor, es decir, ser mucho más inteligente y eficaz.

En un país la democracia es una cuestión moral: los ciudadanos tenemos derecho a gobernar el país en el que vivimos y los países no son propiedad de nadie más que de todos los ciudadanos. En los partidos es, sobre todo, una cuestión práctica y que no se mide sólo con instrumentos nominalmente democráticos (recordemos, por ejemplo, que el PSOE lleva muchos años haciendo primarias, compatibles con que el aparato se cargue al vencedor si no es apropiado) sino que sobre todo debe buscar la promoción real de la diversidad interna y la participación cotidiana y real de la gente que quiere militar. La democracia en la vida de un partido no la marcan tanto los formalismos reglamentistas como la cultura política fraternal. No es una cuestión moral sino sobre todo práctica.

Sin esos dos elementos (participación cotidiana y pluralismo razonablemente fraternal) un partido político se condena a una vida corta y a un techo electoral bajo. Los ciudadanos lo entienden pronto. En un país necesitado de democracia pero sobrado de quienes dan lecciones de democracia, la gente ya tiene bastante olfato para no dejarse engañar.

Madrid merece que sonriamos

No hay pocos datos para pensar que el cambio en la Comunidad de Madrid es posible. Hace unos días ElDiario.es publicaba una encuesta que a primera vista podría ser desalentadora pero que escondía la posibilidad cierta del cambio. Tal y como se presentaba en 2019 se recompondría el bloque del saqueo y pasaríamos de un gobierno del PP sostenido por Ciudadanos a un gobierno de Ciudadanos sostenido por el PP por un margen de seis escaños.

Pero la encuesta deja sin representación al 4.7% que votaría a Izquierda Unida y si algo está dejando claro Íñigo Errejón es que cuenta con todos los actores del cambio (Izquierda Unida, Equo y cuantas plataformas y personas civiles y políticas quieran arrimar el hombro para poner la Comunidad de Madrid a funcionar) y que no podemos volver a tirar los votos que en 2015 habrían echado al PP del gobierno autonómico. Sólo eso añadiría prácticamente 7 escaños al bloque del cambio, lo cual desestabilizaría el mapa previo.

Pero quizás el factor emocional más importante lo ha dado la presentación de un candidato como Íñigo Errejón con una candidatura que une a todas las posiciones de Podemos que han querido participar en el proceso de primarias (ojalá hubieran sido más pero dejar pasar un tren que no se quiere coger es una decisión legítima) y que garantiza cerrar la crisis interna que hubo en las fechas de esa encuesta. El candidato goza del mayor de los prestigios entre los madrileños, como una persona capaz, inteligente, sensata y con grandes dosis de humanidad. Y la unidad permite exhibir la madurez que faltó días antes.

Ambos factores suponen un empujón considerable en plena demolición del gobierno del PP de Madrid. La prueba más evidente sucedió ayer en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, en el que tanto el Partido Popular como Ciudadanos se olvidaron de los barrios y necesidades de Madrid y se centraron en atacar a Íñigo Errejón: mostraron a las claras qué es un competidor temible para quienes quieren mantener a Madrid bajo las políticas rancias e injustas del PP de estos últimos 20 años.

Por eso resulta incomprensible que haya quien no haya sido consciente del potencial que tiene para Podemos el cambio de ciclo que se abrió el jueves por la tarde con el anuncio del acuerdo por una lista unitaria. Si antes de aquello estaba justificado el “Ni media tontería”, hoy suena a “tontería y media” lo que ha venido publicando un compañero como Juan Carlos Monedero haciendo insinuaciones que todo el mundo sabe que responden a falsedades sobre el delirante documento de Carolina Bescansa o abriendo un más que arriesgado juego sobre quién suma y quién resta en Podemos para atacar a Tania Sánchez, un activo importantísimo de Podemos como demuestran los inscritos cada vez que se presenta a procesos internos y obtiene un respaldo óptimo por parte de esas bases que no necesitan tribunos que ejerzan de sus traductores. No creo que sea buena idea discutir sobre quién es o no un lastre: más bien está claro que en un espacio como Podemos toda persona que defienda con honradez un proyecto de avances democráticos y sociales es un activo no ya para Podemos sino para nuestro pueblo.

Más allá de la desubicación concreta, es un hecho que este fin de semana hemos puesto en marcha un proyecto que abre el proceso de sustitución del bloque del saqueo; tenemos capacidad para explicar a los madrileños un proyecto ilusionante que acabe con 25 años de saqueos que van de Cajamadrid al Canal de Isabel II pasando por el tamayazo.

Tenemos razones para exhibir la sonrisa de quien está en disposición de hacer las cosas bien, con un candidato que ilusiona, que es reconocido y que lleva tiempo trabajando para presidir un gobierno madrileño eficaz y que lleve a la Comunidad de Madrid el buen gobierno que ya ejerce Manuela Carmena en el ayuntamiento de la capital y muchos otros compañeros y compañeras en los municipios que ya se han puesto a modernizarse con gobiernos honestos y capaces.

 

El 27S (y el 28), elecciones

La mayoría de la ciudadanía madrileña no sabe que existen plenos de la Junta de su Distrito, ni que existen vocales vecinos. Mucho menos que una vez al año debaten sobre el Estado del Distrito y otra sobre el presupuesto. Tampoco, claro, saben el dinero que gana un vocal ni mucho menos que durante años ese dinero ha sido para muchos de ellos a cambio de echarse una siesta al mes mientras los técnicos de la Junta les escribían la respuesta que leían a los pesados vocales de la oposición.

El cambio también llega ahí. Muchos de los distritos de Madrid serían por sí solos ciudades importantísimas, de varios cientos de miles de habitantes. Sin embargo los últimos lustros, lejos de descentralizar y democratizar la ciudad, han supuesto la concentración del gobierno municipal en menos manos hasta ser casi exclusiva del alcalde. Las Juntas de Distrito servían casi como ritual mensual que incluso se puso a las dos de la tarde para que dejaran de ir vecinos a perder el tiempo observando. También se usó en el PP como instrumento para generar su red clientelar interna, pues no poca gente habrá ido pagando la hipoteca con lo ganado en esa siesta mensual.

Por primera vez en la historia de Madrid los vocales de distrito de uno de los partidos se van a elegir en primarias abiertas y es, además, el partido que gobierna Madrid. Ello coincide con la decisión del ayuntamiento de descentralizarse: esto es, dar a la gente la capacidad de decidir y no de forma decorativa sino precisamente sobre los vocales del equipo de gobierno. Aunque parezca increíble, esa propuesta de descentralización y democratización es lo que Esperanza Aguirre definió como «soviets de distrito».

Que no es un proceso meramente decorativo lo saben bien quienes llevan meses debatiendo un reglamento de primarias, listas electorales, sistema electoral… La democracia es mucho más complicada que el autoritarismo y que el caciquismo. También es mucho más rentable para la ciudadanía.

En la web de Ahora Madrid se explica el sistema de primarias, que celebraremos el 27 y 28 de septiembre. Seguramente no habrá mucha información sobre su celebración en grandes medios, entre otras cosas para no dejar en evidencia a los «partidos de orden». Pero más allá del resultado, es importante que la ciudadanía empuje el cambio haciéndolo suyo, participando,  votando.

Seguramente la apertura democrática debe de ser otro gesto totalitario bolivariano soviético. Lo llamarán desgobierno o buscarán a ver si el primo segundo de un vocal de Moncloa-Aravaca subió una vez al metro con un hermano de una concejala de Cádiz. Qué más da. Nosotros a lo nuestro: a participar y elegir a nuestra gente para que siga cambiando Madrid, para que siga recuperándose para nuestro pueblo.

Nos vemos en las urnas, que es una buena forma de vernos.

Primarias, consultas y cambio

Hace unas semanas tuvimos una asamblea la gente de Convocatoria por Madrid parar analizar el momento político y decidir cómo afrontarlo. Tuvimos muchas dudas, claro, hoy sólo tienen certezas los completos irresponsables. Pero llegamos a algunas conclusiones. Una, obvia, es que queremos sumar para que las próximas elecciones generales abran la puerta del cambio en nuestro país. Dentro de esa línea pensamos que era útil para el cambio ofrecer a Podemos alguna gente de Convocatoria por Madrid para que participara en sus primarias: finalmente concurren en las primarias Tania Sánchez (en la lista de Pablo Iglesias) y Esperanza Montero, Carmen Pérez-Carballo, Antonio Pulido y Luis Nieto en la lista Territorios-Claro que Podemos, las dos listas que apoyamos y que personalmente he votado íntegras. Y asimismo nos propusimos trabajar por abrir posibilidades para que los actores de cambio puedan remar en la misma dirección pese a que en ese momento, hace apenas dos o tres semanas, parecía imposible lograr muchos acercamientos: decidimos seguir el rumbo que tuvimos en las municipales y las autonómicas trabajando sin ruido por tender puentes donde no los hubiera y trabajar por el encuentro entre los distintos actores de cambio.

En realidad esas tres decisiones son la misma: como queremos el cambio queremos que le vaya bien a Podemos y que sume fuerza con otros que también buscan realmente el cambio; como queremos construir puentes donde había abismos queremos participar activamente, no huir sino estar.

En la última semana es evidente que ha habido avances muy positivos. Más allá del evidente cambio de tono, la pregunta anunciada ayer por Podemos para su militancia supone una apertura de posibilidades que nadie se podía imaginar que hace poco: salvando las distancias hace justo un mes escribía un artículo titulado Partido orgánico, confluencia y marcas en el que esbozaba lo que pensaba que era el punto de encuentro posible siendo realistas. Las declaraciones de los distintos actores de cambio (omitiendo el ruido que pretenden introducir quienes siempre pusieron palos en la rueda al cambio y al encuentro incluso adornándose de preciosa retórica por el cambio y el encuentro) hacen pensar que efectivamente la puerta que abre Podemos con su consulta es una posibilidad a exprimir por quienes realmente quieren la confluencia. Se trata de extender la vía de los acuerdos que están intentando en Cataluña, Galicia, País Valenciano… a otros territorios buscando quiénes suman para el cambio en cada uno e intentar el acuerdo. Y que tal acuerdo se incorpore al nombre de la candidatura tal y como algunos imaginábamos que era una posibilidad inteligente aunque difícil de lograr: el Podemos-Lo Que Sea.

Pienso que es un avance importantísimo y que seguro que no ha sido sencillo. No exprimir esa posibilidad sería una irresponsabilidad que nuestro país no se puede permitir.

Por mi parte, como persona inscrita en la web de Podemos he votado en sus primarias a la lista de Pablo Iglesias y a la lista Territorios-Claro que Podemos y cuando se pueda votaré a la propuesta de política de alianzas lanzada ayer. Y mientras seguiré trabajando, sin hacer ruido, analizando las posibilidades reales y apartando lo secundario para centrarme en lo importante por la suma para el cambio. Es lo que venimos haciendo un puñadito de gente desde hace tiempo y que algunos frutos ha tenido en todo estos meses.

En esas primarias me maté yo

primarias

Ya he contado por aquí que me presento, junto con otra gente estupenda, a las primarias para elaborar la candidatura plural y unitaria que presentará Podemos para ganar la Comunidad de Madrid. Desde ayer y hasta el sábado ya se puede votar: puede votar cualquier madrileño que se registre en la web de Podemos. También desde ayer se puede votar en las primarias de Ahora Madrid, la candidatura de unidad popular que recuperará Madrid ciudad para los madrileños. En ambos procesos se tarda unos cinco minutos en votar. Y en ambos casos la votación termina el domingo.

Que podemos ganar Madrid es una obviedad. Basta escuchar estas dos entrevistas a Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre para ver que el PP de Madrid ha terminado su etapa de saqueo y caciquismo, que no tienen proyecto, ideas ni propuestas para Madrid salvo seguir tirando, retomar las privatizaciones que el pueblo de Madrid ha parado y elevar más aún la alfombra bajo la que rebosa la mierda.

Que no va a ser fácil es otra obviedad. El lado oscuro de la fuerza se mueve que da gusto, llevamos meses comprobándolo. Por eso 0 somos muchos participando, elaborando entre toda la gente de Madrid las candidaturas, los programas, las propuestas que se aplicarán las primeras semanas de gobierno… o no habrá la fuerza necesaria para sacar de Madrid esa cultura mafiosa y caciquil que nos lo quiere quitar todo.

En las elecciones de mayo ellos se juegan muchísimo dinero y mucha cárcel. Nosotros nos jugamos nuestras ciudades, nuestros servicios públicos, nuestra democracia… Más nos vale participar para echarlos o nos echan ellos.

El paso

Llevo veinte años militando por la emancipación del pueblo de Madrid. En el movimiento estudiantil, en el vecinal… y también en el movimiento político. Ya conté a principio de febrero mi voluntad de seguir luchando por lo que siempre y dar un paso adelante. Esta vez por fin, podemos conquistar los objetivos por los que siempre luché y ello me hacía moverme: «Como me quedo donde siempre, me tengo que mover«, escribía en aquél artículo, Me quedo, en el que explicaba que me iba de IU-CM.

Las últimas semanas han sido exitosamente frenéticas en los ámbitos que quieren romper con demasiados años (siempre son demasiados) de caciquismo, corrupción y ruina para los madrileños perpetrados por una trama de intereses que ha saqueado la Comunidad de Madrid y sus ayuntamientos. Apostábamos y apostamos por la unidad popular para disputar las instituciones y ponerlas al servicio del pueblo de Madrid.

En la ciudad de Madrid ello se ha concretado en la candidatura Ahora Madrid.

La complejidad de la política madrileña (¿por qué hay gente que ve Gran Hermano VIP pudiendo simplemente seguir la política madrileña?) ha llevado a un resultado feliz que clarifica mucho el rupturismo en Madrid: mientras el PP demuestra su colapso y el agotamiento de su proyecto, quienes no quieren compadrear con él ni mantener una cultura política que ha colapsado han apostado por Ahora Madrid. Quienes en el mejor de los casos han sido reiteradamente impotentes combatiendo al PP han optado por un inmovilismo combativo. Todo el rupturismo y nada más que el rupturismo estará en Ahora Madrid: son todos los que están y están todos los que son, algo muy de agradecer. Durante unos días será la gente la que en primarias elabore la candidatura de Ahora Madrid. Ello no supone enfrentamiento alguno: las diversas candidaturas internas parten de un claro compromiso unitario y el pluralismo leal no supone ningún tipo de conflicto interno (más allá de conflictos burocráticos que bajo ningún concepto deben importar a Ahora Madrid un ruido que le es extraño): desde la diversidad todos estamos por lo mismo, por arrebatar Madrid a esa cultura mafiosa.

En muchos ayuntamientos de la Comunidad se están consiguiendo candidaturas de unidad popular en las que de nuevo los actores rupturistas se encuentran para poner sus municipios al servicio de sus ciudadanos. Es un escenario inédito que puede hacer de Madrid una avanzadilla del cambio político que en noviembre permitirá arrebatar el país a quienes sólo lo quieren para saquearlo.

En la Comunidad de Madrid no sabría decir si la situación es mucho más sencilla o mucho más compleja. Quienes dimos el paso adelante y otros importantes actores (como Equo) nos encontramos en Convocatoria Por Madrid con el ánimo de fraguar en la Comunidad de Madrid una candidatura unitaria del cambio. El reto era aún más difícil que en los municipios. Sin embargo creo que lo conseguimos. En el encuentro de diversos actores del cambio en Madrid hubo un punto de encuentro (diferente, obviamente, de la posición de partida) que ha permitido que en la candidatura autonómica de Podemos nos encontremos compañeras y compañeros de Podemos y también otros que tenemos clara la necesidad de unidad y de diversidad de actores por el cambio, algo que creo que nos beneficiará a todos: en primer lugar al pueblo de Madrid, en segundo lugar a cada uno de los actores de cambio, incluido el propio Podemos.

Con mayor o menor fortuna intenté explicar nuestros pasos y apuestas en esta entrevista que me hicieron en Público.es.

Decía que llevo veinte años de militancia política y social. En esos veinte años he estado liberado dos meses (en la campaña electoral de 2011 a razón de 1.000 euros al mes) y el mayor compromiso institucional que he tenido fue ser vocal de la Junta Municipal de Chamberí dos años (donando la remuneración a IU, mi organización política, para con ese dinero alquilar el local, La Tercera, que pusimos al servicio del barrio). Todo el mundo pensaba que me iba a alejar de la posibilidad de estar en un cargo institucional como hasta ahora. Y sin embargo decidí ponerme a disposición del cambio.

Del mismo modo que el colapso de la cultura caciquil del saqueo exige pasos colectivos audaces e ilusionados para conseguir el cambio, consideré que individualmente esta vez no podía rechazar asumir los compromisos para los que la gente considerara que podía ser útil. Y así, se me propuso para formar parte de la candidatura Madrid por el cambio, una candidatura unitaria en la que nos encontramos una representación de la diversidad de los actores rupturistas de Madrid, incluida la diversidad con la que cuenta Podemos. Es un evidente honor e intentaré estar a la altura.

En estos días he conocido a las personas que componen la candidatura. A alguna gente ya la conocía: de hecho una feliz coincidencia es que cinco de los cuarenta que componemos la lista hemos formado parte de la misma asociación universitaria, alguna gente nos conocemos de diversos ámbitos, a otra gente no la conocía personalmente pero la respetaba y admiraba por su trayectoria comprometida; con mucha otra gente no había coincidido jamás pero en estos días han dejado claro lo mucho que tienen que aportar. Del dúo que encabeza la candidatura, a Lorena Ruiz Huerta la conozco de hace muchos años: nos conocimos hace casi veinte años por amigos comunes, nos seguimos viendo por ser dos de las personas que compartimos en los 90 asociación de estudiantes e incluso resulta ser ahijada de uno de los amigos con los que más disfruto charlando de lo divino, de lo humano y sobre todo de lo literario; casualidades de la vida. En cambio a José Manuel López, quien espero que sea el inminente presidente de la Comunidad de Madrid, no lo conocía. Pronto me hablaron muy bien de él y en estos días he constatado su cercanía, su rigor, su conocimiento de la Comunidad de Madrid, su receptividad y su voluntad de ganar la Comunidad de Madrid y por tanto de lanzar una candidatura con propuestas rigurosas y realizables para gobernar Madrid al servicio de los madrileños.

Aquí me tenéis en medio de tan estupendos actores por el cambio en Madrid.

Doy un paso y me convierto en «candidato a candidato» (en este momento formo parte de una candidatura de primarias que la gente ordenará con su voto y conjugarán con la mucha gente que también participan en las primarias sin formar parte de esa lista): entre el 25 y el 29 de marzo podrá participar toda aquella persona de Madrid que se inscriba en la web de Podemos. Personalmente supone ilusión y nudos en el estómago. Espero que políticamente esta candidatura sea un instrumento útil para el cambio, para recuperar Madrid para su gente y que la época de los caciques y los ladrones sea enterrada y ponga nuestra inmensa riqueza popular, cultural, económica y de todo tipo al servicio de una vida mejor y más justa para la inmensa mayoría de Madrid.

 

Falta azúcar

Casi todos los problemas de la vida se pueden afrontar con alguna letra de Siniestro Total o algún chiste de Eugenio: ésta es una de las pocas verdades metafísicas universales. Uno de los chistes de Eugenio que nos ayudan a ser mejores en la vida cuenta la historia de un niño que tardaba demasiado en empezar a hablar. A los dos años aún no decía ni palabra. Pero los pediatras, psicólogos, foniatras y cuantos especialistas lo examinaban no hallaban anomalía alguna. El niño tenía que estar diciendo cosas y no las decía. A los cinco años el niño seguía sin decir nada sin explicación médica. Tampoco hablaba a los diez, ni a los quince… y sus padres estaban desesperados. Hasta que una mañana, cuando el caballero tenía 24 años estaba desayunando toda la familia y el hijo, por fin, dijo: «Papá, falta azúcar«. Los padres se estremecieron. «Pero, hijo, cómo es que no has dicho nada hasta ahora«. «Porque hasta ahora todo estaba bien«, explicó el hijo.

Estos días en Izquierda Unida- Comunidad de Madrid hemos abierto un proceso de primarias abiertas a simpatizantes. Cualquiera que viva en la Comunidad de Madrid (sea español o no e independientemente de su situación administrativa) puede participar en ellas. Basta con inscribirse en este formulario web o ponerse en contacto con algún conocido de IU-CM, que sabrá cómo tramitarlo.

Hay muchas razones por las que sería una excelente noticia una participación masiva en el proceso. Las de mayo de 2015 son unas elecciones cruciales para desalojar a los saqueadores, los corruptos y los caciques. Además tenemos delante el reto de la convergencia y los candidatos que elijamos tienen que estar convencidos de esa apuesta política que claramente ha hecho suya IU-CM. Nos toca acertar y se acierta mejor entre muchos que entre pocos.

Pero también hay una razón muy importante y que curiosamente está jugando un papel contradictorio. Uno está gratamente sorprendido por la buena predisposición de mucha gente para apuntarse como simpatizante al proceso. Pero sí hay un freno para mucha gente que querría cambiar Madrid, que sabe que las gentes de IU hemos peleado por otro Madrid y tenemos capacidad y organización para reforzar el bloque del cambio: el freno es que falta azúcar. Que IU-CM ha fallado a veces. Singularmente en Cajamadrid, donde en nuestro nombre se participó del saqueo y pese a que esa infamia tuvo una inmensa y contundente contestación interna, también hubo quien la sostuvo hasta que fue imposible evitarlo y que incluso hoy no apoya posiciones de decencia como la de la última resolución del PCE y también quien hoy saca comunicados que responden a esa vieja y desastrosa inercia.

Precisamente esa, lejos de ser una razón para callarse, es una razón principal para hablar: falta azúcar y hay que decirlo. Si no lo decimos muchos miles no habrá azúcar y es necesario que la haya: porque aunque sea posible desayunar sin café o con el café amargo, no es lo mismo y, sobre todo, no hay ninguna razón para que nos conformemos sin azúcar.

Queremos cambiar Madrid. Vamos a lograrlo. Y sólos no podemos, pero con amigos sí. Si crees que falta azúcar, apúntate en las primarias y ayúdanos a echar azúcar el día 30 de noviembre para que en mayo tengamos un desayuno excelente con el que acabar con el Madrid del saqueo.

Primarias para cambiar, para ganar y para confluir para ganar

En las últimas semanas se ha concretado en Izquierda Unida-Comunidad de Madrid una serie de cambios históricos que suponen un salto cualitativo en cuanto a participación, apertura y democratización. No ha tenido la repercusión merecida por la mugre de la corrupción y saqueo de Bankia, pero sobre eso volveré al final. Por primera vez IU-CM elegirá sus candidaturas mediante elecciones en las que podrá votar cualquier afiliado y cualquier persona que se apunte como simpatizante con la única condición de que tenga más de 16 años y que viva en la Comunidad de Madrid sea cual sea su nacionalidad o situación administrativa. También, por fin, la candidatura al Ayuntamiento de Madrid la elegiremos (también por primarias abiertas) quienes vivimos en Madrid ciudad.

El viernes pasado, en la Presidencia Regional de IU-CM Tania Sánchez anunciaba que se presentaría para ser candidata a la Comunidad de Madrid. Ayer por la mañana Mauricio Valiente contaba en su blog personal que se presentaba para ser candidato al Ayuntamiento. Finalmente, en la tarde de ayer la diputada autonómica Libertad Martínez comunicaba en twitter que José Antonio Moreno y Raquel López serían también candidatos a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento respectivamente. Son, por cierto, cuatro candidaturas estupendas, probablemente las mejores que pueden presentar las dos formas de entender la organización y la política que se han venido dando en IU-CM.

 

Es obvia la importancia histórica para el cambio en Madrid y en IU de estas primarias. Personalmente trabajaré todo lo que pueda por conseguir que tanto Tania Sánchez como Mauricio Valiente sean no sólo los candidatos de IU-CM sino que sean candidatos de estrategias de confluencia para ganar y cambiar Madrid y para que lleguen a la presidencia de la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento. Hoy, por primera vez en muchísimo tiempo eso es posible. Además, es urgente. Y creo que ambos, además de llevar tiempo defendiendo la misma política que yo, con las mismas demandas de cambios, etc son quienes mejor capacidad tienen para ser candidatos que catalicen la convergencia tanto por discurso como por práctica. Tania Sánchez es seguramente mucho más conocida (lo cual es una ventaja de la que nos beneficiamos todos los que queremos ganar) gracias a lo cual no es necesario recordar su nítido compromiso por la ruptura política, la justicia social y la oposición al saqueo y la corrupción. Mauricio Valiente, sin haber tenido gran presencia mediática sí es conocido por su lucha a pie de calle junto a los más desfavorecidos, su presencia cotidiana y discreta en la lucha contra desahucios, en la defensa como abogado de los derechos humanos de los inmigrantes y a manifestantes detenidos… Son dos personas que además de aportar dignidad a la política han tenido el arrojo de presentarse para dar una pelea que no será fácil. Si cambiamos Madrid cambiará todo. Si cae Madrid, será muy difícil que no caiga todo.

El momento no es nada fácil porque no permite lecturas simples y lineales y porque los ladrones que usaron a IU para arrimarse a la tangentópolis madrileña han dejado mucho olor a mierda que toca limpiar urgentemente. Pero por eso mismo la generosidad y la valentía de los compañeros merece todo mi agradecimiento. Y merece una petición: a quienes miráis o habéis mirado con atención a IU, quienes a veces os habéis sentido decepcionados, quienes esperáis que IU forme parte del cambio en el país porque esperáis que haya cambio en el país… echad un ratillo, apuntaos como simpatizantes, echadnos una mano para acertar, para encauzar IU como instrumento necesario para el cambio, votad el día 30 de noviembre los candidatos que penséis que mejor representan la fuerza política que queréis para que participe en la transformación de Madrid. No va a haber muchas más oportunidades: lo que no consigamos de aquí a 2015 probablemente no lo conseguiremos en mucho tiempo: no sólo como organización sino como país.

Vamos a ganar Madrid y para conseguirlo necesitamos el apoyo de miles de madrileños desde ya mismo.

Sobre el método de elección de Pedro Sánchez

Quienes hayan participado en un congreso de una organización política saben que estos se dividen en dos espacios. Los salones de plenarios y las comisiones donde se debate unos documentos políticos y organizativos (con mecanismos ciertamente mejorables) y los pasillos, convertidos en un mercado persa de avales, a tantos avales el puesto en el consejo político, cruzado con negociadores de distintos grupos mayores o pequeños que intentan llegar a acuerdos… para construir una lista de la que finalmente saldrá el máximo órgano de la organización y de él el resto de órganos. Para llegar a ese clímax el proceso previo es similar de abajo hacia arriba: en cada federación, en cada asamblea… se hacen enmiendas políticas y se negocian, discuten, presentan y votan candidaturas para ser delegados en el congreso. En el caso de IU, la votación final es la que elige al Consejo Político Federal que elige también al Coordinador. En el del PSOE, si no me equivoco, lo que se votaba al final era el Secretario General directamente.

En IU hemos tenido recientemente alguna experiencia distinta. En Fuenlabrada, hace unos años, hicimos una asamblea dentro del proceso de refundación. No se elegía órgano alguno: sólo se debatió de política, de la política que nos tenía que llevar a refundar la izquierda. Tampoco se hizo enmendando la línea 3 de la página 5 con una adición sino con un debate menos burocratizado, más razonado. Todo el proceso fue mucho más productivo, más ameno y puso a la organización a pensar su política. Finalmente las conclusiones fueron mejor compartidas y más osadas que otras veces (aunque sin duda el problema fue su falta de desarrollo posterior).

De esa experiencia saqué una conclusión: es bueno para las organizaciones políticas separar temporalmente el debate político de la elección de los órganos. No por dar mayor protagonismo a las personas sino para todo lo contrario: para que tenga lugar el debate político y se le conceda el máximo interés, que es el que merece.

El PSOE ha separado ambos procesos. En unas semanas tendrá un congreso federal en el que no habrá emoción: sabemos quién va a ganar, Pedro Sánchez. El mismo, por cierto, que si se hubiera hecho un proceso clásico mediante avales, delegados y control de los aparatos. Sin embargo tiene toda la pinta de que va a ser más bien un congreso a la americana, una puesta de largo escénica del nuevo líder a quien hay que dar a conocer. Porque la elección previa hace impensable que durante estas semanas las agrupaciones del PSOE hayan estado debatiendo textos políticos. Será una escena de liderazgo y de construcción de equipos al servicio del nuevo líder. Para más inri, al tener Pedro Sánchez la elección garantizada, la participación de las minorías en los órganos será la que a Sánchez le dé la gana dada la inexistente capacidad de negociación de los distintos grupos.

Uno, que no piensa en el PSOE sino en la izquierda, intuye que igual la idea de desvincular la elección de órganos de los congresos no sea mala… siempre que se haga exactamente al revés: que se llegue al congreso a debatir de política y una vez conocido el resultado del debate, dos, tres o cuatro semanas después, se proceda a elegir por sufragio universal de la militancia los órganos que sean (el Consejo Político en el caso de IU). Se sanearía así la asamblea (que es como en IU llamamos al congreso) y además sería más probable que la elección de personas fuera acorde con la política previamente decidida.

No sé, es una posibilidad. Por aprender algo del PSOE. Aunque sea de lo que podrían no haber hecho mal.

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