Durante todas estas semanas en las que España peleaba por ser invitada a Washington se repetía la misma muletilla con escasas variaciones. «La voz de la octava economía mundial tiene que estar y estará presente», decía el PSOE; «es lamentable que la octava economía mundial no tenga presencia internacional«, contestaban, para que no fuera evidente que decían lo mismo, los del PP. Es una vergüenza que resumieran España en la fórmula ‘la octava economía mundial‘, pudiendo ser mucho más lustrosos diciendo ‘la campeona de la Eurocopa de fútbol 2008 tiene que estar y estará presente’: se podría haber ilustrado con un vídeo de Luis Aragonés cantando el ‘a por ellos, oe‘ y hablando del pelo de la gamba y tal.

Efectivamente se quería decir que España debe estar porque es una potencia económica. Zimbabue, por ejemplo, como país más pobre del mundo (al menos en PIB per cápita) no tiene ningún derecho a participar en la cumbre: ¿Qué sabrán en Zimbabue de crisis financiera? ‘Tranquilo, que cuando vayamos a reunirnos para solucionar lo del hambre ya os llamaremos, pero es que lo de este finde es para solucionar lo de los bancos, ¿qué tal va el sector financiero en Zimbabue?‘, le habrán dicho al Moratinos de Zimbabue cuando haya llamado a Bush, Sarkozy y Lula pidiendo que a él también le inviten al sarao.

Llevamos décadas de crecimiento del hambre y la sed en el mundo, años de cambio climático fruto del tipo de desarrollo económico que padecemos, occidente (el ‘motor económico’ mundial) ha exportado a sangre y fuego un capitalismo monstruoso. Y ahora se van a reunir 20 gobiernos para ver como solucionan la crisis del sector financiero. España, nos dicen, no sólo tiene que estar por ser la octava potencia mundial. También porque su sector financiero es un ejemplo: es decir, porque el Santander y el BBVA siguen forrándose que da gusto verlos.

Pedían que en Washington se escuchara la voz de España. En España hay muchas voces. La voz de Florentino Pérez y Emilio Botín es la que ha dirigido nuestra economía a un alto PIB a base de crecimiento especulativo altamente frágil, que ha acarreado la destrucción de buena parte del territorio y con limitadísimas repercusiones en el bienestar de los trabajadores y las trabajadoras en los momentos de crecimiento, que sí se comen ere que ere la caída. Otras voces están reclamando una política de decrecimiento que facilite el reequilibrio mundial y la supervivencia del planeta. ¿Qué voz llevará Zapatero a Washington? ¿Era más importante estar allí que tener algo que decir?

Si el argumento para ser invitados al guateque era que somos ricos y que entre nosotros los banqueros son aún más ricos, parece claro que la voz de ‘España’ será la voz de Botín. Nunca como este fin de semana en Washington harán más evidente los dirigentes mundiales que tienen interiorizadísima la máxima marxista según la cual el Estado se constituye en consejo de administración del capitalismo.

Por fortuna todos sabemos que a Washington van sólo a hacerse una foto: será la foto más cara desde la llegada de Neil Armstrong a La Luna. Una foto, por cara que sea, es lo más inofensivo que puede salir de allí.