Un argumento que se arroja de parte a parte en cualquier bronca asociada a una Caja de Ahorros es el de la politización. No hay que politizar Cajamadrid dicen tanto quien quiere poner a su frente al vicepresidente y testaferro político de Esperanza Aguirre como quien quiere colocar a quien fue vicepresidente del gobierno de Aznar. El presidente tiene que ser un técnico, un profesional. Es la misma cantinela liberal que cuando se impuso la independencia de los bancos centrales: todo alejamiento de la economía del control democrático es poco.
Claro que las cajas deben ser politizadas. Y de hecho lo están. Cuando una Caja de Ahorros pone grandes dificultades a un joven que pide un crédito de 2000 euros, pero concede alegremente al Real Madrid el dinero necesario para fichar a Cristiano Ronaldo está haciendo política, vaya que sí. Cuando una Caja de Ahorros desahucia a un parado que no consigue pagar su hipoteca está haciendo política. Si consiguiéramos una Caja de Ahorros que estableciera líneas de crédito poco gravosas hacia los jóvenes, que estableciera automáticamente moratorias en las deudas a quienes tuvieran un familiar en paro, que ofreciese a los trabajadores de la Caja buenas condiciones laborales,… estaríamos politizando, por supuesto, la Caja.
Ocurre que en boca de mucha gente la Política es un continuo trapicheo que no consiste en modificar la sociedad en un sentido u otro, sino en pillar cacho, colocar al amiguete al frente de tal o cual emporio para que ese amiguete reparta dividendos como debe. Pero eso no es politizar, sino chanchullear. Y por eso surgen ahí los empujones, los insultos, los vómitos y los mafioseos: ni un debate sobre cómo debe ser Cajamadrid, porque lo que está en juego no es eso, sino quién reparte el botín.
Cajamadrid ya está politizada, puesto que incide en la realidad social: discutamos sobre si hay otra Cajamadrid posible o si hay otra forma de democratizarla. Pero de lo que estamos hablando no es de su politización, sino de los tinglados de poder que se quieren repartir con las peores artes que se recuerdan porque el pastel es muy goloso.
Al que no entiendo nada es a Rodrigo Rato. Un tío que estaba en el FMI,siendo uno de los organismos más queridos por su idelogía, renuncia, vuelve a España y permite que jueguen con su nombre como el que está en una tómbla.
Ese hombre podría perfectamente liderar el PP y tendría mucho apoyo, porque cuando se echan los galones por las «buenas» políticas económicas de la época del PP, ponen a Rato como artífice y estrella de eso. Pero él en lugar de dar una patada a Rajoy y otra a Esperanza, no dice ni mu y sigue con su vida.
Me intriga mucho qué estará pensando…
Me parece bien tu reflexión, y básicamente estoy de acuerdo, pero creo que el tema de Caja Madrid, y sobre todo el papel de IU en este asunto es más complejo. Lo más mediático, y no por ello menos importante, es el Presidente. No creo que IU pueda avalar, por mucho que sea el PP el que proponga, a un individuo de esta calaña. Y da escalodríos oír a Antero Ruiz diciendo que no censuramos a nadie. Pues a Ignacio González deberíamos censurarlo. Hemos pedido su dimisión, no lo olvidemos.
Otro asunto es lo que realmente IU ha firmado en el pacto de estabilidad. Qué puntos no conocemos: no dar caña a pp, no hablar de corrupción, no ir a la fiscalía con fundescam…hemos firmado algo de esto, qué haya detrás de todo.
Creo que es el anállisis más razonable y menos cripsado que he leído últimamente sobre este tema, y mira que el tema es para crisparse (yo, personalmente, no entiendo lo que estamos haciendo pactando con el PP en nada. Me resisto a creer que se trate únicamente de un tema de ‘sillones’, pero si alguien ha creído que podemos desarrollar algún tipo de política conjunta no sólo con el PP, sino con el PP de la Espe, que ya es la hostia, desde mi escasa experiencia política opino que esa persona se está equivocando, y mucho). En cualquier caso, creo que esa diferenciación que ya has tocado en algún post, sobre la política ‘de verdad’ y sobre lo que considera la gente que es política, es muy necesaria, y más aún en los tiempo que corren. Presiento que la corrupción de los culpable acabará afectando a los más inocentes, y eso de rebote volverá a beneficiarles a ellos.