Blog de Hugo Martínez Abarca

No es vanidad; es sólo que soy brillante

Cuenta Odifreddi en su Elogio de la impertinencia una propuesta de autodenominación para quienes normalmente nos definimos como ateos, no creyentes, agnósticos. Al parecer, todo empezó en 2003 por una idea de Paul Geisert y Mynga Futrell (a quienes no tenía el gusto) que fue difundida por Richard Dawkins en este artículo en The Guardian.

La idea es que quienes no creemos en dioses, sino en la razón, la naturaleza, la ausencia de jerarquías ontológicas, etc. nos tenemos que definir por negación: atea, no creyente, agnóstico son todas negaciones. Tales palabras reconocen que es una anomalía y mientras, los religiosos están en la normalidad, en la afirmación, tienen una identidad que no es la negación de las otras, como sugiere el nombre que tenemos los ateos.

Frente a eso, proponen que difundamos una nueva calificación para nuestra posición ante el mundo: bright, brillante. No es exactamente una petulancia. Es la reivindicación de que somos herederos del siglo de las luces, de la Ilustración. Igual que un planeta brilla cuando refleja la luz, los brillantes tomamos el testigo de la Ilustración, de las luces, queremos reflejar lo que ellas nos lanzan. (Como veis he aceptado gustoso la palabra: si vais a mi perfil de Facebook veréis que en religión pone «brillante»).

Interpretado como quienes nos reivindicamos herederos de la Ilustración más radical, definirse a sí mismo como brillante no tiene por qué ser vanidoso. No más, al fin, que quienes se creen criaturas de Dios (del dios verdadero, ojo, no de los otros) como lo hacen los monoteísmos del libro, uno de los cuales es directamente el pueblo elegido por Dios (que elige, pero no es generoso, pues les otorgó como tierra prometida la única zona de Oriente Medio que no tiene petróleo).

Podéis consultar la referencia al movimiento de los brillantes en la wikipedia. Tienen su propia web, http://www.the-brights.net/ , así que para qué voy a contar nada más.

5 comentarios

  1. Carlitos Buenaventura

    Menos que le he dado a leer la entrada completa.

    Por un momento pensé que se te habían subido las «Laiker» a la cabeza y me estaba imaginando la enorme ingesta.

  2. fhku

    A mi siempre me ha gustado decir «soy satánico mecagüendiosss» y no lo cambio por nada.

  3. Dándaros

    Buff a mí eso de «brillantes» me suena a secta. Está bien definirse en positivo pero la definición sigue siendo en negativo. Viene del siglo de las luces y ¿Qué es? La negación de Dios. Hasta que ser creyente no sea «la negación de ser brillante», nanai.

  4. Alberto

    Eso de brillante a mí me suena a marca de arroz.

  5. maketo

    Prefiero, también en positivo, el «soy humanista»: en contraposición a los que creen en dioses, yo creo únicamente en los seres humanos.

    Pero también me gusta como a fhku cagarme en dios (en dioses, más bien) siempre que puedo. Más que nada, para provocar un poquito el debate sobre supersticiones vía insulto a cosa inexistente.

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  1. Bitacoras.com