Blog de Hugo Martínez Abarca

Etiqueta: Memoria

Otra memoria de España es posible

Hoy escribo en Cuarto Poder

Cada año, el 25 de agosto, París conmemora el aniversario de su liberación del fascismo. En los últimos años participa en los desfiles la bandera de la Segunda República Española, la bandera tricolor, en reconocimiento a La Nueve,  la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de Francia, compuesta por republicanos españoles que, tras perder la Guerra Civil siguieron combatiendo por la democracia y, esta vez en Francia, protagonizaron la derrota del fascismo.

Podéis seguir leyendo el artículo aquí.

Equidistancias

No siempre es rechazable la equidistancia. Entre Bárcenas y sus cómplices hasta hace medio año, los dirigentes del Partido Popular, no hay por qué elegir quién es el bueno, por ejemplo; uno podía estar radicalmente en contra de los crímenes de ETA y de los GAL, de hecho, lo razonable era una equidistancia que admitiera matices pero no complicidades.  En un supuesto conflicto entre PP y CiU uno puede ser perfectamente equidistante sin que ello suponga ser nacionalista español o catalán según quién le pida a uno que rompa su equidistancia en su favor. La equidistancia no necesariamente es indiferencia. A veces puede ser una muestra de rechazo ante dos monstruos homologables: en esos casos la equidistancia, que no indiferencia, suele ser sanísima.

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Ensañamiento

1. m. Acción y efecto de ensañar o ensañarse.

2. m. Der. Circunstancia agravante de la responsabilidad criminal, que consiste en aumentar inhumanamente y de forma deliberada el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos innecesarios para la comisión del delito.

Ayer el Congreso de los Diputados votó a favor de que las víctimas del franquismo cuyos muertos están secuestrados en el mausoleo del máximo responsable de sus asesinatos puedan disponer del cuerpo de los suyos y darles el destino que consideren conveniente.

El PP votó en contra: votó que las víctimas de Franco tuvieran que seguir enterradas en el templo al franquismo, en el homenaje a sus asesinos. Imaginemos que hubiera cientos de judíos enterrados forzosamente en un templo nazi o que alguien desenterrara a Miguel Ángel Blanco y obligara a encerrar su cuerpo en un lugar que sirviera de homenaje orgulloso a ETA.

No se me ocurre mayor acto de crueldad, maldad,… que el voto de cada uno de esos diputados y diputadas. No hago una lista de adjetivos que inspiran porque encima recibiría yo una querella.

Qué grandísimo asco.

«Un servidor, señor Ares, un servidor»

El Consejero de Interior del Gobierno Vasco, Rodolfo Ares, preguntaba ayer, 24 de septiembre en rueda de prensa: “¿Alguien se imagina en Berlín las fotos de asesinos nazis?”.

Si quien esto escribe se hubiera encontrado presente en dicho acto, tendría que haber levantado el dedo índice para responder: “Un servidor, señor Ares, un servidor”.

(…)

Señor Ares: hace un año estuve haciendo de guía en ese parque temático del fascismo llamado Madrid para un cineasta austríaco, un joven que había recorrido Alemania, Italia y Austria localizando vestigios del fascismo europeo. Me contó que había encontrado unas cuantas fasces y otros símbolos mussolinianos en Italia, y que en Alemania sólo había visto contadas tumbas de soldados nazis, muertos en combate, con esvásticas y runas nórdicas de las SS.

Me cité con él en la encrucijada de las calles del General Yagüe y del General Varela, y me dijo que se había quedado estupefacto al ver el Arco de la Victoria de Moncloa, justo frente al Cuartel General del Aire, donde pervive una enorme placa franquista y varios víctores nacional-católicos, que no van a ser retirados según la ministra Chacón porque el entorno está protegido por la normativa de patrimonio de nuestro Excmo. Ayuntamiento. Sin embargo, lo más chocante para mi interlocutor austríaco era algo en lo que yo nunca había reparado anteriormente: que la sede del Ministerio de Defensa de un país democrático occidental dé a la calle del General Yagüe, militar golpista y máximo responsable de 4.500 asesinatos sólo en Badajoz capital.

Más en La Horda

Eternamente agradecido

Miles de seres humanos de todo el mundo vinieron a España a arriesgar su vida por la democracia de nuestros padres, nuestras madres, nuestras abuelas y abuelos. Veo en Público que ha muerto el último de los brigadistas cubanos. Cuando uno muere después de haber sido tan extremadamente generoso puede irse con una sonrisa de satisfacción por haber tenido una vida tan valiosa.

Gracias, Universo Lípiz. Y en tu nombre gracias a tanta gente increíblemente maravillosa. Qué envidia.

Memoria para nuestro hoy

Ayer se conmemoró el 70º aniversario del asesinato de las Trece Rosas entre otros asesinados. El PCE, partido del que eran militantes la inmensa mayoría de aquellas personas asesinadas, organizó un bonito acto en la tapia del cementerio de la Almudena que los franquistas utilizaban para asesinar por motivos políticos.

El acto sirvió para recordar a las Trece Rosas, sí, pero también a los miles y miles de asesinados y represaliados de multitud de ideologías, según se recordó, por el franquismo ; y otros cuantos miles de asesinados por las bombas de Hiroshima, cuyo aniversario también era ayer.  No hay memoria democrática sin justicia, se dijo. Y en España los asesinos no han sido juzgados y aun son reivindicados por nuestra cloaca política.

Pudimos escuchar a algunas de las supervivientes del horror franquista. Una de ellas, Paquita, compañera de IU Chamberí, militante del PCE . Paquita recitó de memoria y con una increíble capacidad dramática un poema que había aprendido de niña en homenaje a los comunistas y que mandaba a los jóvenes a traer justicia, a rebelarse. Seguramente los jóvenes a los que se refería el poema eran los de entonces, a los que hoy tienen la edad de Paquita: ella en cambio se refería a quienes son hoy jóvenes y tienen la obligación de tomar ejemplo de quienes dieron su vida por la justicia, la libertad y la democracia. Me acerqué para felicitarla  emocionado por lo bien que había interpretado el poema: «Es que hay muchas cosas que no sabéis de mí«, me dijo.

Otra mujer, no más joven que Paquita, cogió el micrófono con la cabeza envuelta por una bandera republicana. Dedicó unas breves palabras a la memoria de las asesinadas, al recuerdo de su generación, e inmediatamente pasó a explicar que son sólo un ejemplo que nos debe ayudar a seguir luchando contra el crimen colectivo que supone el capitalismo y a seguir luchando por la III República.

Aquellas personas que más han vivido, que más lecciones pueden dar de sacrificio por una causa justa, que más tentadas podrían sentirse de esconderse en la nostalgia… son las que sólo pretendían dar aliento a quienes hoy siguen persiguiendo cambiar el mundo, sin jugarnos la vida, ni la cárcel, ni nada. Si ellas son así de generosas, ¿qué derecho tenemos nosotros a permanecer quietos?

Escribieron ayer sobre el acto Roberto Cacho, Kabila, Ceros a la Izquierda, Ceronegativo, Saturada, Imagina, Javier Parra y Punts de Vista

La Solución final al problema palestino

 Memoria, ¿para qué?

Nuestro cerebro consume un tercio de los recursos energéticos que quema el cuerpo entero. El cerebro resultaría, pues, contraproducente desde un punto de vista evolutivo, pues nos obliga a conseguir muchísimos recursos extras. La complejidad  de nuestro cerebro nos permite realizar determinadas funciones que compensan el desgaste energético. Una de ellas es la memoria. Gracias a la memoria no cometemos errores ya cometidos. Gracias a la cultura, la memoria colectiva, aprendemos incluso de los errores cometidos por otras personas. Ese aprendizaje me permite avanzar a mí y a la humanidad. Los gatos no tienen cultura, no tienen memoria colectiva y por ello no avanzan tecnológicamente: cada gato tiene que aprender tanto como tuvieron que aprender su padre y su madre. Todo el esfuerzo energético que consume nuestro cerebro y que permite la memoria individual y sobre todo la colectiva es compensado por el aprendizaje gratuito que obtenemos y que nos permite evitar repetir lo que otros ya hicieron si ello tuvo efectos negativos.

Memoria, ¿para qué?

Israel invade la franja de Gaza. Israel ha convertido Gaza en un inmenso ghetto introduciendo el odio como único alimento que es capaz de conseguir un palestino. Tras debilitar a más de un millón de personas con el aislamiento la falta de alimentos, de medicamentos, electricidad… comenzó a bombardear causando centenares de asesinatos. Cuando suma ambos debilitamientos, sus tanques superan el leve obstáculo del muro que separa al ghetto del mundo y comienza una nueva fase del genocidio. La invasión por tierra.

Memoria, ¿para qué?

Israel recuerda insistentemente el Holocausto nazi. Es un recuerdo que puede reivindicar con justicia. Israel es un estado que se declara judío y el pueblo judío sufrió como ningún otro colectivo el episodio que señala el cénit de la fría crueldad asesina a la que es capaz de llegar un ser humano y un colectivo humano. Israel recuerda el pasado, pero no aprende de él. Uno insiste en reivindicar la memoria democrática de quienes defendieron las libertades y padecieron persecución, asesinatos, torturas… para que eso no se pueda repetir.  No para que los míos lleguen al poder y hagan, siquiera a menor escala, lo mismo con sus enemigos. Si alguien, alguna vez, pretende reivindicar la memoria republicana asesinando a miles de derechistas y dejándolos abandonados en la cuneta de una carretera o en una fosa común, no habrá entendido nada.

Memoria, ¿para qué?

Un pueblo que examina continuamente el Holocausto, la sistemática violación de derechos humanos por la mera pertenencia a un colectivo étnico, nacional, religioso, político, sexual… debe aprender de aquello y convertirse en un pueblo infatigablemente comprometido con los derechos humanos hasta el ridículo. La memoria de una masacre no legitima a sus víctimas a masacrar a nadie, sino que nos enseña a todos y a todas que el ser humano puede no tiene límites naturales: el terror que genera es potencialmente ilimitado. La memoria del terror nos enseña que los límites que se deben poner al ser humano para infligir dolor a otro ser humano deben ser máximos e inexcusablemente inviolables. La memoria del terror les enseñó eso a quienes tras el Holocausto y la II Guerra Mundial redactaron la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Memoria, ¿para qué?

El gobierno de Israel ha emprendido su particular Solución Final. Se dice que el gobierno goza del favor de la mayoría de su pueblo y que de hecho el genocidio se emprende para obtener buenos resultados en las próximas elecciones de Israel. Cuando el aprendizaje que se hace de una masacre son los métodos de la misma y no la resistencia frente a cualquier masacre, la memoria no sólo es estéril, sino que es rabiosamente repugnante.

Memoria, ¿para qué?

Memoria para aprender que nunca más deberá nadie justificar una Solución Final. Que quien justifique o emprenda una Solución Final es un enemigo de la humanidad y debe ser combatido por ésta. Memoria para no tener que aprender cada pocos años que somos capaces del desastre. Memoria para detener los tanques que entran en Gaza.

DOMINGO 4 DE ENERO CONCENTRACIÓN A LAS 20 HORAS EN SOL