Blog de Hugo Martínez Abarca

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Bankia fuisteis todos

Probablemente el de las tarjetas black sea el menos importante de los crímenes que cometieron los directivos de Cajamadrid/Bankia.

Es imposible entender el tamayazo sin la Cajamadrid de Blesa y sin las primeras tramas universitarias, aquellas en la Complutense. No entendemos bien la Universidad Rey Juan Carlos si pensamos en ella como la universidad del PP en lugar de la universidad de Bankia, donde los ladrones de Bankia tenían mano para hacer y deshacer, colocar a amigos y obtener títulos para afines. Es incomprensible la década de furor constructor que arruinó el país sin el protagonismo sobre todo en Madrid de una caja que no debía tener ánimo de lucro y tuvo sed de rapiña. No hay forma de explicar por qué el PP lleva 23 años destrozando la Comunidad de Madrid sin el papel desempeñado por Cajamadrid. Que los autores de estas fechorías además complementaran sus enormes ingresos regulares con todo tipo de compras, viajes, bares, efectivo… por el morro ilegalmente es sólo la guinda obscena de un pastel de demasiados pisos. Ello sin recordar las preferentes, los desahucios… y tantas estafas que destrozaron la vida directamente a tantas familias.

La clave del éxito mafioso estuvo en que el Partido Popular supo compartir una parte minoritaria pero importante del pastel. Supo colocar a sindicalistas y dirigentes de partidos de la oposición que, gracias a ello, dejaban de ser oposición. El Partido Popular tuvo la inteligencia de hacer que de su trama de saqueo vivieran también quienes estaban llamados a combatirla. El crimen perfecto.

La consecuencia democrática fue desastrosa. Madrid estuvo muchos años sin oposición real al saqueo capitaneado por el Partido Popular. Se cumplía con el teatro parlamentario, pero los ladrones no tenían nada que temer. Miles de personas honradas no comprendían qué pasaba en la izquierda madrileña. El PP se había infiltrado en sus cúpulas y las había neutralizado: comprendió que era mucho más inteligente lograr un régimen cleptómano que quedarse sólo en un partido estructuralmente corrupto. Y lo hizo con brillantez.

Hay muchas cosas imperdonables en el saqueo de Cajamadrid/Bankia. Pero por mi biografía la que no olvidaré fue cómo se apropiaron de una formación política histórica como Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid. Cómo Moral Santín, hoy condenado en firme a cuatro años de cárcel, amenazaba sistemáticamente con querellas a cuantos denunciábamos lo que estaba haciendo. Cómo sus cómplices se reían de nosotros (con la colaboración de algunos periodistas), que éramos unos profundos ignorantes, izquierdistas de medio pelo, unos niños de mierda, por oponernos a tal vergüenza. Y espero no olvidar jamás cómo organizaron con el PP (político-mediático) el intento de arruinar la vida y el prestigio personal de una persona honrada y valiente como Tania Sánchez porque les habíamos ganado y veían que podíamos liberar una organización en la que militaban y confiaban miles de madrileños que no se merecían aquel secuestro.

Bankia fuisteis todos. O al menos estabais en todas partes. Al servicio de la mafia del PP, formando parte de ella. A la cárcel irán unos pocos. Pero no hay nada más justo que el ostracismo en el que están sepultados tantos jefecillos arrogantes del Madrid mafioso de las últimas décadas

Cifuentes 2017: el triste epílogo del “régimen del tamayazo”

En 2003 se inauguró una época en la Comunidad de Madrid. El tamayazo supuso una quiebra democrática que inauguró una larga etapa política que reúne todas las condiciones de un régimen no democrático. Han sido años en los que se han violentado todas las estructuras democráticas mientras se gobernaba con prácticas “lindando con lo mafioso” (Esperanza Aguirre dixit) que están conduciendo a prisión a buena parte de sus protagonistas.

Las elecciones del tamayazo fueron las primeras del siglo XXI y a partir de ellas sabemos que a todas las elecciones el PP de Madrid ha ido con financiación ilegal llegando a superar el dinero negro al legal. Entre el tamayazo y la información judicial que ya tenemos sobre la financiación del PP-Madrid podemos decir sin un ápice de exageración que el PP no ha ganado legítimamente una sola elección en Madrid en lo que va de siglo XXI.

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Tania Sánchez: resistir es un deber ético (artículo en ElDiario.es)

Madrid no es un juego. Es la comunidad de Cajamadrid-Bankia, del intento de Eurovegas, de los rescates a clubs de fútbol y constructores aprobando canalladas urbanísticas, del Madrid olímpico con logo perfilado por Urdangarín, de la privatización del agua, de la sanidad, del saqueo de Telemadrid, del espionaje y quema de coches entre miembros del mismo partido y el de operaciones púnicas en la que caen presos protagonistas de diversos partidos… Es una comunidad que se resume con la desaparición de dos diputados cuando la ciudadanía votó un cambio tímido, encabezado por alguien tan poco radical como Simancas pero que había anunciado, por ejemplo, la sustitución de Blesa, el de los correos que tanto retrataron.

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Quien con niños se acuesta…

…meado se levanta. Es lo que sabe ahora Miguel Blesa, presidente de Cajamadrid con la puerta de salida abierta. Blesa ha sido mamporrero financiero de Esperanza Aguirre desde que la lideresa decidió que las elecciones las gana la derecha o se repiten. Hay una serie de personas manchadas del fango mafioso desde que Tamayo y Sáez dieron la espantada y una muy principal es Miguel Blesa. Fue él quien vio su cargo amenazado tras el anuncio del pobre Simancas (el Mariano Rajoy del PSOE) de que tras su investidura cambiaría la presidencia de Cajamadrid. Pocos días después Tamayo se escondió en un hotel escoltado por Intereconomía, que siempre está donde está la noticia.

Los madrileños y las madrileñas votaron en 2003 una mayoría alternativa al Partido Popular. Una mayoría conformada por el Partido Socialista e Izquierda Unida iba a gobernar la Comunidad de Madrid, como era lógico. Hasta que dos tipos la armaron. La tipa, María Teresa  Sáez era desconocida en la Asamblea de Madrid. Su única intervención recordada fue un ‘No te se oye’ al detectar que un micrófono no funcionaba adecuadamente. Poco después agregó a nuestro acervo parlamentario la respuesta ‘Eeeeh, no a todo‘, con la que nos echamos unas risas. El tipo, Eduardo Tamayo, sí era conocido por la oficina que tenía en Caracas desde la que apoyo el golpe de Estado en Venezuela de 2002. Un corrupto golpista y una inútil se dejaron comprar para violar el mandato democrático del pueblo madrileño.

La madeja de la operación nunca ha sido completamente desliada, aunque básicamente sepamos que una parte del sector de la construcción madrileño necesitaba la victoria de Aguirre y contaron con la ayuda de quienes tenían mucho que ganar: desde el empresario mafioso (y ex-diputado pepino) Julio Ariza a la cooperación necesaria de Cajamadrid, presidida ya entonces por Miguel Blesa, hoy cadente.

Y ahí está el quid de la cuestión. Hace unos años un altísimo cargo político confesaba en petit comité que se sabía lo que había pasado con el tamayazo, pero que nadie, incluido él, estaba dispuesto a contarlo por miedo a lo que le pudiera pasar a sus hijas. Hoy hay quien tiene esperanzas (con perdón) en que a Miguel Blesa le dé un ataque de cuernos y cuente lo que sabe. Yo no estoy muy seguro de que lo vaya a hacer. Si quienes más fueron golpeados por la trama no se atreven a denunciarla, es difícil que quien puede haya obtenido prebendas se vaya de la lengua. Sobre todo, cuesta pensar que alguien esté dispuesto a dilapidar toda una carrera al servicio de la indignidad ahora que sus compañeros de travesuras le han dado una patada en el culo.

Que no. Que no me creo que Miguel Blesa vaya a ser ahora respetable.

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