Blog de Hugo Martínez Abarca

El principio del movimiento

Las de ayer fueron las primeras manifestaciones en las que la calle intentan que se escuche su voz para una alternativa social a la crisis. Otras manifestaciones habían sido más abstractas e incluso amistosas. En éstas, por primera vez, la ciudadanía que salía a la calle lo hacía para enfrentarse al camino que ha elegido el gobierno. Hoy los medios de comunicación anuncian la debilidad de las manifestaciones.

Eso es relativo. Es cierto que en otras situaciones políticas, un conjunto de anuncios como la subida de la edad de jubilación, la ampliación de los años de cálculo de las pensiones, la reducción en 50.000 millones de euros del gasto público… habrían sido respondidos con muchísima contundencia. Pero el movimiento se aprende andando. Ningún ciclo de movilizaciones comenzó con una grandísima manifestación. Incluso las manifestaciones contra la guerra de Irak venían precedidas de calorcito en la calle fruto de las protestas estudiantiles, una huelga general, el movimiento Nunca Mais…

Las de ayer tienen que ser las primeras de un ciclo en el que la izquierda sindical y política traten de tomar la delantera y marcar el discurso de la salida de la crisis. Hace poco más de un año algunos nos frotábamos los ojos ante la aparente rendición del neoliberalismo. Se convocaban cumbres cosméticas para diseñar otro modelo, Sarkozy hablaba de refundar el capitalismo, y Díaz Ferrán solicitaba un paréntesis en el capitalismo (que él concretó a su manera). Parecía, al menos, que venía una vuelta al keynesianismo. Se pensó que no haría falta empujar, que el modelo caía de puro maduro.

En poco más de un año se le ha dado la vuelta al calcetín. El neoliberalismo no parece que vaya a permanecer, pero ahora el discurso está en manos de quienes lo quieren sustituir no por un modelo algo más social, sino por nuevas vueltas de tuercas. Como las que exigieron en Davos a Zapatero y que inmediatamente asumió.

La de ayer tiene que ser sólo la primera jornada de movilizaciones. Si es así no habrá sido ningún fracaso, sino un muy buen inicio y podremos llevar las riendas de la salida de la crisis. Si nos volvemos a echar a sestear hasta que ordene Davos, Bruselas, o donde sea que se sitúe ese día el poder económico y Zapatero vuelva a obedecer, saldremos de esta muy trasquilados.

Mañana, a la calle, que sigue siendo hora.

10 comentarios

  1. juan merino cañasveras

    Hay mas dia que olla, ahora es cuando comienza el jaleo, nosotros convocamos anoche en nuestro pueblo asistimos 30 personas,pero a la hora justa llovia a cantaro, ya buscaremos otro dia que no llueva,repito la lucha es larga no se no olvida.

  2. Samuel

    Pues en Grecia se han puesto las pilas: http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/8533240.stm
    Un abrazo.

  3. Sandra

    A mi me pareció una respuesta algo tibia, pero espero que tengáis razón

  4. Paco_Valencia

    Yo hoy estoy muy pesimista con el tema. A mi me parece un golpe del que nos costará recuperarnos más que un impulso para el futuro. Pero bueno, prometo que mañana mismo se me pasa y vuelvo a la carga. Porque si que es cierto que mal o bien, la de ayer solo fue el primer round de un combate que promete ser largo. Pero eso, que de momento me siento nockeado.

  5. Anuar

    Yo lo siento mucho pero no termino de ver bien este movimiento. Por un lado a veces me da la impresión de que se intenta ganar en la calle lo que se pierde en las urnas. Si de verdad lo de las pensiones puede movilizar a la gente pues en dos añitos se vota, se manda al carajo al gobierno y se deroga la ley. Por otro lado ¿Cuantos de los que han salido a la calle votaron al PSOE? Y lo que es más importante ¿Cuántos le volverán a votar? No me gustan los gobiernos que funcionan a base de encuentas, pero tampoco los que lo hacen a base de manifestaciones.

    Por otra parte hay algo que tengo más que comprobado, y es que la profusión de manifestaciones reduce considerablemente la capacidad de movilización. Por eso me parece mejor reservarlas para situaciones excepcionales. Pero de todos modos todo me conduce a la misma reflexión: Si se consigue movilización en la calle, ¿Por qué no se consigue un parlamento con una mayoría de izquierdas que impida este tipo de reformas?

    Mención aparte merece el hecho de que la manifestación la convocan unos sindicatos cuya credibilidad y legitimidad son cada vez menores…

  6. Periodistaenbabia

    Estuve ayer en la manifestación y pienso que es un error que el principal caballo de batalla sea el «pensionazo». Los sindicatos critican la subida de la edad de jubilación pero se sientan a la mesa del «pacto social» a congelar nuestros salarios y a tragarse con patatas la reforma laboral del Gobierno que no va a ser sino un fortísimo retroceso en los derechos sociales de los trabajadores.
    Además hay mucha gente que esto de la pensión lo ve aun lejano y se preocupan menos. Por eso digo que quizá debería protestarse más contra el hecho de que los trabajadores vayan a pagar la crisis con sus derechos mientras que los empresarios lo que van es a enriquecerse más si cabe.

    Un saludo.

  7. Grândola

    Si yo fuera sindicato le diría al gobierno que adelante con la reforma. Un obrero que no está dispuesto a defender sus derechos conquistados no merece que otros lo hagan por él y mucho menos que después le carguen con el mochuelo de que en esa defensa no lo hacen bien.

  8. casina

    Pues no sé qué decirte Hugo, ojalá tengas razón. Ayer estuve en la manifestación de Oviedo y volví a casa con una impresión muy rara. Hasta esta mañana no supe de qué se trataba. Creo que una gran parte de la gente que estaba ayer en la manifestación, yo la primera, en realidad se estaba manifestando contra los sindicatos y no contra el gobierno neoliberal capitalista que nos ha tocado en suerte sufrir. De ahí que las consignas fuesen «no al pacto social» y «huelga general YA». Es como si en esta ocasión tuviésemos dos frentes abiertos: primero hacer que los sindicatos vuelvan a defender nuestros intereses como calse, y segundo (y posterior) alzar la voz y oponernos con todas nuestras fuerzas a la política derechista del gobierno.

  9. Shúrik

    Saludo tu ánimo Hugo, pero mi impresión es que la manifestación fué un reflejo palpable de dos cosas:
    1ª. Los sindicatos no tienen intención de plantarse ante el Gobierno para defender los derechos de los trabajadores. CCOO y UGT es lo más marecido al Sindicato vertical franquista que se pueda encontrar en toda Europa ¿qué eso de convocar una manifa, con lo que está cayendo y después de habérsele pedido reiteradamente, un martes a las ocho de la tarde?. Están comprados y todos pudimos (nuevamente) comprobarlo ayer.
    2ª. Si IU no ha tenido la valentía, más bien el atrevimiento, de convocar una manifestación por sí sola ha quedado palpable el porqué: la derechización, aborregamiento, sumisión, conformismo y sometimiento de la ciudadanía española, mucha de la cual se autocalifica de «izquierdas» es bestial. ¿Dónde estaban ayer los casi cinco millones de parados, dónde a los que nos van a atrasar la edad de jubilación?. Supongo que unos viendo el partido del Barça, y otros trabajando en la economía sumergida. Así nos va.

  10. antonio

    Yo creo que las movilizaciones son un buen punto de partida. Han cambiado muchas cosas en CCOO, pero al fin y al cabo, mucha gente de CCOO es un reflejo de la sociedad que tu comentas. Y lo que tenemos que conseguir es mover especialmente a la parte de sociedad que se quedan viendo el partido… Respecto UGT supongo que estará haciendo esfuerzos tremendos por frenar y apoyar las movilizaciones y ya veremos como conllevan esas tensiones internas.

    En cualquier caso, la preparación de una huelga general debe empezar con muchas manifestaciones como la de hoy, sólo así puede ir despertando la izquierda social, y sólo así podemos hacer una huelga general exitosa. Convocarla sin crear el clima adecuado, tras muchos años de «paz» social sería un suicidio colectivo. Mejor o pero, pero es ahora cuando estamos en el camino, y nuestra labor tiene que ser como la que señala «casina», luchar dentro y fuera, como siempre vamos.

    Las huelgas generales que comenta Samuel, no han surgido de la nada precisamente son el fruto de muchas movilizaciones y manifestaciones previas, y de una fuerza mayor de la izquierda (que viene a ser lo mismo).