Blog de Hugo Martínez Abarca

Categoría: Política española (Página 2 de 153)

Si alguien se creyera que hubo terrorismo

Pende sobre García-Castellón el recuerdo de una conversación entre Ignacio González y Eduardo Zaplana que se hizo pública por uno de tantos sumarios contra gobernantes corruptos del PP. En aquella conversación Ignacio González planteaba a Zaplana que sería muy conveniente que García-Castellón volviera a la Audiencia Nacional y sustituyera al juez Velasco. Ignacio González prefería que quien investigara sus delitos fuera García-Castellón; esto es: que García-Castellón volviera a la Audiencia Nacional y sacara las puñetas del juez Velasco de aquellas investigaciones. Y así ocurrió.

¿Ha sido un desastre la metedura de pata de García-Castellón que obliga a archivar el «caso Tsunami Democràtic»? Pues depende.

Si alguien se creyera que realmente hubo terrorismo en las manifestaciones que hubo en Cataluña en otoño de 2019, debería estar indignado con este juez. Un juez que instruye durante dos años un sumario sin ser consciente de que en la cúspide de la organización terrorista estaba todo un ex presidente autonómico y entonces eurodiputado, muy fácil de localizar pero que andaba suelto, con el cconsiguiente riesgo de que siguiera organizando actos terroristas. Y cuando su señoría se da cuenta de que tan notable caballero lideraba la actividad terrorista se olvida tramitar un sencillo papel que le permitiera seguir investigando lo que no tuvo tiempo de investigar en los dos años precedentes. Tal calamidad lleva a que los actos terroristas acaben impunes.

Imaginemos lo que dirían la AVT, el PP, Vox y toda su orquesta mediática. Si consideraron que era «impunidad» que los condenados por terrorismo salieran a la calle al cumplir sus penas o que cumplan sus penas en cárceles cercanas a sus domicilios (como sucede con todos los criminales, por terribles que sean sus delitos), ¿qué dirían ahora de un juez cuya lentitud y aparente incompetencia impide siquiera que se pueda juzgar a los culpables del último atentado terrorista que ha ocurrido en suelo español? ¿Cuánto tardarían las querellas de Manos Limpias, Dignidad y Justicia (la organización de un diputado de Ayuso para acusar de terrorismo a todo lo que se mueva) contra el juez? ¿De qué terribles prácticas de bestialismo estaría acusando Luis Pérez, alias Alvise, a su señoría? ¿Alguien cree que el CGPJ no habría iniciado aún el expediente sancionador contra el juez, tal y como ha hecho en casos análogos de narcotráfico u otros delitos graves cuyos autores se beneficiaron de la aparente negligencia de un juez?

Hay otra posibilidad: que nadie se crea que tuviera sentido la acusación de terrorismo. Es una posibilidad que se nos hace difícil porque hemos debatido en tertulias, parlamentos y redes sociales con quienes simulaban con aparente convicción que no era un disparate calificar como terrorismo aquellas manifestaciones. Pero lo cierto es que desde la perspectiva de alguien cuya sed de venganza contra el independentismo catalán fuera superior a los escrúpulos legalistas (cabe que exista alguien así), la jugada habría salido redonda.

En esa hipótesis todos los «errores» de García-Castellón serían muy parecidos a aciertos. Que no se diera cuenta del papel terrorista de Puigdemont hasta 2021 encajaría con el hecho de que en 2021 la derecha y la extrema derecha españolas perdieron las elecciones y la conformación de un gobierno progresista partía de una amnistía: como (pese a la retórica incendiaria según la cual toda amnistía es un ataque al Estado de Derecho) el único obstáculo en la legalidad internacional a la amnistía sería el terrorismo (y la corrupción), habría que inventarse la existencia de terrorismo (y que hubo un enriquecimiento personal que nadie vio, pero esa es otra ventanilla del mismo edificio). Este «terrorismo» consiguió dilatar la redacción de la ley de amnistía, estuvo en vías de imposibilitarla y dio alas a la tertuliada más afín y a los manifestantes de Ferraz. Pero, dado que todo el mundo sería consciente (en esta malpensada hipótesis) de que la acusación de terrorismo sólo iba a traer disgustos, el archivo por un asunto formal tan elemental permite evitar que otros tribunales tengan que desestimar las construcciones de este instructor o que próximamente los tribunales europeos vuelvan a dejar a los españoles en ridículo con un asunto tan grave.

¿Y García-Castellón? Con un funcionamiento ordinario de la justicia (es decir, el que no ha habido en ningún caso para abordar el Procés), un juez que conduce un caso de terrorismo al archivo por haberse olvidado de un sencillo y elemental paso procesal tendría graves consecuencias disciplinarias, que incluyen la suspensión como juez, el traslado forzoso… Nada que vaya a sucederle a García-Castellón, dado que dentro de dos meses se jubila y no da tiempo ni a que haya expediente sancionador antes del merecido traslado voluntario al balneario que desee su retirada señoría. Cabría, pues, hasta simular que se quiere responder con normalidad a una actuación tan gravemente «negligente».

Se ha acordado la renovación del CGPJ. Y es una excelente noticia. Pero ay de aquel demócrata que piense que con esa renovación ya ha solucionado España el principal problema de su funcionamiento democrático.

Por qué el informe de la Comisión de Venecia deja al PP (poli-medi) en ridículo. Salvo que…

Entre quienes defendemos la conveniencia de una amnistía para quienes participaron en el proceso independentista catalán no hay nadie que diga que es indiscutible que la amnistía es maravillosa, que se debe tramitar tal cual se está tramitando (si es que alguien tiene claro cómo se está tramitando) ni que quien plantee la menor objeción a la proposición de la ley de amnistía no es demócrata, nos cuela una dictadura por la puerta de atrás, rompe la separación de poderes y acaba con la igualdad entre los españoles. A ningún defensor de la amnistía nos tienen que explicar que se podría hacer de otra forma o que incluso sería preferible hacerla de otra forma.

Es la derecha política, mediática, judicial y todos sus apéndices revelados (órganos judiciales, colegios profesionales, asociaciones de claqué y demás colectivos que han sentido la necesidad de pronunciarse solemnemente en defensa de la democracia) la que ha planteado la amnistía como una causa inefable, quienes han planteado que defender la amnistía es atacar la democracia, que si hay amnistía se acaba con la igualdad entre españoles, se vulnera la separación de poderes, se cuela una dictadura por la puerta de atrás. La amnistía es, según decían, rotundamente ilegítima tenga el texto que tenga y se tramite como se tramite: por eso llevan alzando la voz desde mucho antes de que hubiera un texto y un trámite parlamentario (de hecho, desde que vieron el texto, las voces más sensatas bajaron mucho el tono de voz).

No llamó el PP a la Comisión de Venecia para que matizara que habría sido conveniente tramitar la amnistía como proyecto de ley en vez de como proposición de ley para que hubiera informes (no vinculantes) del CGPJ secuestrado y del Consejo de Estado que presida Carmen Calvo. No llamó el PP a la Comisión de Venecia para que diga que serían razonable plazos parlamentarios menos cortos. Ni siquiera pretendía el PP que nos aconsejaran que la Constitución recogiese expresamente la posibilidad de leyes de amnistía (posibilidad que el constituyente del 78 descartó, dejando tal posibilidad al legislador). El PP llamó a la Comisión de Venecia para que dijera que la amnistía es ilegítima, antidemocrática, que rompe la separación de poderes y nos cuela una dictadura por la puerta de atrás.

Y la Comisión de Venecia les ha dicho que no, les ha dicho una obviedad: que la amnistía es un instrumento que se puede utilizar buscando la reconciliación tras un proceso traumático, que genera reencuentro y unidad. Les ha dicho que es legítima.

Y ha aconsejado tramitarla de otra forma, con algunas correcciones que uno podría suscribir en abstracto aunque resulten imposibles en concreto y otras que uno no comparte. Porque nadie niega que la amnistía sea opinable y que el texto legal concreto y la forma en la que se está tramitando puedan ser discutibles. Lo que negaban era que fuera legítima la amnistía en sí. Derrota sin paliativos y enorme ridículo escénico.

Lo que diga la Comisión de Venecia sobre la amnistía es un dato bastante irrelevante, sí. Pero también lo era cuando el PP (poli-medi) simularon que la Europa democrática encarnada en la Comisión de Venecia visitaba España para proteger nuestra democracia del escandaloso ataque que suponía la amnistía. La Comisión de Venecia es un grupo del Consejo de Europa (no de la UE) y las personas que visitaron España son distintos cargos políticos (de perfil casi unánime bastante conservador) que hará un informe no vinculante sobre una ley que se está tramitando en España. No es el Tribunal Constitucional ni el Tribunal de Justicia de la Unión Europea; ni siquiera es la Comisión Europea. Es un espacio político cuya opinión puede resultar interesante en función de cómo la argumenten, pero en ningún caso lo que digan es un dogma de fe. Sin embargo el PP (poli-medi) creó una enorme expectación como si Europa fuera a tumbar el ataque antidemocrático y nos hubiera salvado de la dictadura (ya era hora de que Europa viniera a salvarnos de la dictadura, por cierto, que cuando tuvo que hacerlo bien abandonaditos que nos tuvo).

El ridículo de la derecha político-mediática es importante. Y su intento por simular que en realidad la Comisión de Venecia (a la que, insisto, llamó el PP sin ninguna obligación) les viene a dar la razón es patético.

Salvo que…

Salvo que la conversión de Feijóo a posiciones más sensatas, esas que «la alta dirección del PP» comunicó a dieciséis medios de comunicación el 9 de febrero, le lleve a esta nueva posición: si el PP ahora está a favor de la amnistía, si el PP piensa que es un buen instrumento para recuperar el entendimiento y su único problema es que se deba tramitar como proyecto de ley, su reivindicación es que se pueda acordar el texto de la amnistía con el PP y que la tramitación parlamentaria pueda no ser por urgencia… si esa es la posición actual del PP, entonces sí, entonces la Comisión de Venecia les da la razón. Y, si esa es la posición del PP, el resto de fuerzas democráticas deberíamos intentar sentarnos con el PP e incluirlo en el diálogo para la amnistía, pues su inclusión sería buena para todos si es verdad que quiere resolver la situación. Feijóo debería aclarárnoslo a todos.

El Caso EREs no les parece tan grave

Escuchaba ayer a uno de tantos tertulianos de derechas realizar, con solemne énfasis, piruetas retóricas para colocar el Caso EREs como una financiación ilegal del PSOE. «Decían que el PP iba dopado a las urnas, pero el PSOE también porque con los EREs intentaba comprar ‘paz social’, evitando despidos que podrían venirle mal al PSOE en las elecciones«. Lo peor del disparate es que al tertuliano lo que le parecía mal es lo que se tenía que haber hecho bien: usar los fondos públicos para evitar despidos, no para que se lo llevaran cargos del PSOE, familiares, amigos y demás aprovechados.

El Caso EREs es de una gravedad intolerable. Es lamentable que Pedro Sánchez no compareciera ayer como Secretario General del PSOE a pedir perdón en nombre de su partido. Van a tener muy difícil Susana Díaz en particular y la vieja guardia del PSOE en general salir airosos políticamente y más le vale al PSOE limpiarse a fondo de pasado y de caciquismo si quiere recuperarse singularmente en Andalucía. Tras varios días sentando cátedra sobre lo malo que va a ser el gobierno salido (por segunda vez) de las urnas, ayer callaron Felipe González, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra… José Bono no: él estuvo en la tele a las 9:30 de la mañana denunciando el comunismo estalinista y el «odio social», pero después de una sentencia que condena el verdadero odio social (el robo a los trabajadores perpetrado por los compañeros de José Bono) calló.

Es intolerable pero parece que a nuestra derecha (política-mediática) no le parece tan grave. El empeño en identificar el Caso EREs con Gurtel, Púnica, Lezo, Taula, Bárcenas, Matas, Fabra, Castor, Espías, Funeraria, Máster, Noos, Palma Arena… evidencia que el Caso EREs no les parece suficientemente grave y necesitan impostarlo. El disparate de equiparar el papel de Pedro Sánchez durante los EREs con el de Mariano Rajoy cuando Bárcenas escribía ‘M. Rajoy’ en su contabilidad de sobresueldos demuestra que les parece poco lo que organizaron los gobiernos andaluces del PSOE. Que traten de deslegitimar la moción de censura de 2018 por el caso EREs (lo han hecho Albert Rivera, Pablo Casado y Santiago Abascal: lo que Colón unió que no lo separe la corrupción) revela que el saqueo del erario sólo les preocupa en cuanto les pueda ser útil partidistamente.

La necesidad de titular «el mayor caso de corrupción» como si la gravedad de un robo se midiera en el dinero robado evidencia uno de los lastres morales que arrastra la derecha (política-mediática) española: que no dicen que ellos no roben, lo único que dicen es que aquí hemos venido todos a robar.

El miedo a hacerlo bien

Según cuentan, anda ERC con miedo a ser consecuente con la campaña electoral que hizo. En estos meses Gabriel Rufián se ha mostrado como un tipo responsable, con altura política y visión estratégica. Era tan convincente en sus argumentos que uno piensa que el verdadero Gabriel Rufián es éste y no el que hacía numeritos retóricos estrafalarios o conducía a sus followers al insulto a quien poco antes le pidiera amablemente la misma responsabilidad, altura política y visión estratégica que él exigiría después a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Dicen que ERC tiene pánico a que los illuminati les llamen traidores apenas unas semanas antes de las muy probables elecciones catalanas. Y que por ello ha pedido a Junts per Catalunya unidad en la investidura de Pedro Sánchez y podría exigir al PSOE compromisos concretos para la puesta en marcha del diálogo en Cataluña. ERC lleva un par de años siendo la cara responsable del Procés: no es un ápice menos independentista que JxCat ni que las CUP, pero sí trata de ser independentista en el mundo real. Y, pese a tanto desprecio antidemocrático al populacho, los catalanes independentistas parecen sentirse mucho más cercanos en encuestas y elecciones al realismo de ERC que al histrionismo suicida. Si hay gobierno habrá diálogo; o al menos, seguro que si no hay gobierno seguirá el bloqueo. Se firme ante las cámaras el formato del diálogo o no; acompañe JxCat o no.

No está sola ERC. El PSOE ha perdido 750.000 votos entre abril y noviembre. No los ha perdido por ser blando con Cataluña sino por ser irresponsable con España. De hecho el 28 de abril se convocó en respuesta a la concentración de Colón en la que la derecha y la extrema derecha española arremetieron unidas contra el felón que rompía España por poner un relator en una mesa de diálogo. Una parte de aquellas elecciones presentaba el bloque de la dureza hipánica frente al bloque del diálogo democrático: y los españoles apostaron por el diálogo. En noviembre Pedro Sánchez viró para intentar atraerse el voto de la descomposición de Ciudadanos a un discurso mucho más duro y en el mejor de los casos no consiguió ni un solo voto así. Si el PSOE quiere gobernar (tener investidura, presupuestos, leyes) tendrá que dialogar. Si no, sólo habrá ganado tiempo.

El miedo al diálogo es, en ambos casos, un prejuicio elitista según el cual el pueblo español y la gente independentista catalana no entienden que no todo se puede hacer a garrotazos. Los datos desmienten este prejuicio: los electores se muestran mucho más sensatos que la imagen que tienen de ellos sus representantes. Y la evidencia es que mientras no haya diálogo y un camino más o menos armonioso no volverán a funcionar las instituciones catalanas ni las españolas (Cataluña aporta 48 diputados a España: que nadie sueñe en la estabilidad institucional si no puede llegar a acuerdos con la mayoría de ellos).

No hay salida para Cataluña ni para España sin diálogo, flexibilidad y renuncias. Todo el mundo lo sabe. Y nadie se atreve a ponerlo en marcha sin que parezca que el propio formato del diálogo es una humillante derrota para el otro.

¿Lo volverían a hacer?

1.- A estas horas y con las últimas encuestas encima de la mesa sólo hay una cosa evidente. La convocatoria de elecciones no sólo fue una irresponsabilidad histórica y estratégica: incluso desde el tacticismo imperante fue un catastrófico error de cálculo. Pensaron en los intereses de partido en vez de en los intereses de país. Y aún así perjudicaron a los intereses de sus partidos.

2.- Primero fue Unidas Podemos. Tenía ganada una buena posición: aquella vicepresidencia y tres ministerios los consiguió con la hábil renuncia a que Pablo Iglesias ostentara personalmente uno de esos cargos tras el farol de Pedro Sánchez. Pero, como siempre, pensaron que era mejor tensar la cuerda porque nunca se rompe, porque al otro lado siempre hay alguien más responsable que prefiere soltar la cuerda antes de que se rompa. Y no lo hubo porque no entendieron que Pedro Sánchez juega con la misma agresividad suicida que ellos. La oferta que tenían en julio era tan buena que según Pablo Iglesias sólo faltaban las políticas activas de empleo y/o tres horas de conversación. Eso fue lo que les separó de aceptar una propuesta de gobierno que nos habría ahorrado a todos los españoles jugar a la ruleta rusa y a su propio partido a unas nuevas elecciones en las que volverán a perder diputados, por supuesto por culpa de los otros. Esa, probablemente, fue la última oportunidad de Unidas Podemos.

3.- Desde que Pablo Iglesias cometió aquel catastrófico error, Pedro Sánchez no disimuló que no aspiraba a nada más que a nuevas elecciones. Se creyó las encuestas según las cuales iba a subir decenas de escaños y podría gobernar sin los partidos independentistas (que fueron este verano mucho más responsables con España que los partidos parlamentarios nítidamente españoles) y decidió lanzarnos a nuevas elecciones. Supongo que tendría alguna garantía de que la sentencia de los EREs (anunciada para la semana pasada desde hace tiempo) se aplazaría; supongo que pensó que la sentencia de Cataluña le reforzaría (es posible que lo haya hecho). Pero a estas alturas no hay nadie del PSOE salvo Tezanos que no firmase repetir los 123 escaños y las posibles alianzas de entonces (excluido el agónico Ciudadanos, que no sumará en ninguna combinación). Si no fuera porque el 11 de noviembre habrá que buscar gobierno, lo normal sería que ese día rodaran las principales cabezas.

4.- Tras este monumental fracaso, ya innegable salvo por la fe religiosa, nadie ha dicho que tras el 10 de noviembre vaya a hacer nada distinto de lo que hizo tras el 28 de abril. Pablo Iglesias sigue insistiendo en que o coalición o nada sin que hayamos escuchado (desde el 28 de abril) una sola condición de acuerdo que afecte a los españoles y no al reparto de ministerios. Pedro Sánchez no sabemos qué propone: parece claro que está en un nuevo paso de la yenka renunciando a sus propuestas progresistas… pero lo que sabemos es que en ningún caso culpa más que a los otros de haberse cerrado en banda a un acuerdo de gobierno que era posible y sencillo y que sólo fracasó por el reparto de ministerios: porque unos exigían tener más y otros se plantaron hasta exigir quedárselos todos. Los dos creen que la culpa fue del otro; así que los dos volverían a hacer lo mismo.

5.- El 10N no va a operar el voto del miedo del 28A. Según todas las encuestas la irresponsabilidad de PSOE y UP sólo va a beneficiar a la extrema derecha más zafia de Europa. Pero no hay una sola encuesta que dé posibilidades de gobierno al PP con Vox: Ciudadanos va a aportar una minucia (posiblemente su última minucia) y con Vox al lado el PP sabe que no podrá sumar a ningún partido para gobernar salvo el tenaz Ciudadanos. Sólo una enorme abstención haría posible un viraje tal que permitiera el gobierno ultra conservador y corrupto que traería la alianza PP-Vox. Por eso era absolutamente necesaria una alternativa progresista en las urnas que permitiera que los votantes indignados con la irresponsabilidad de PSOE y UP fueran (fuéramos) al colegio electoral y sumemos nuestros votos para que haya futuro.

6.- Que el 10N no pueda haber una mayoría de PP-Vox que permita gobierno no supone que eso vaya a ser así para siempre. ¿Volverían el PSOE y UP a hacer lo mismo tras las elecciones del 10N? Si ninguno cree que ellos lo hicieron mal, si ambos creen que es el otro el que tiene que cambiar, ¿se enrocarían ambos en el reparto de ministerios llevándonos a unas terceras elecciones? En tal caso, sí, el resultado sería impredecible como siempre que colapsa un sistema político. Y un nuevo fracaso supondría un colapso intolerable de consecuencias impredecibles pero en ningún caso positivas para los demócratas y mucho menos, en concreto, para los progresistas.

7.- A diferencia del PSOE y UP (y de Ciudadanos, QEPD), el Partido Popular sí se ha sabido mover. Han escondido a Pablo Casado, hasta le han cambiado la cara, sólo Isabel Díaz Ayuso ha sido incapaz de callarse, y probablemente obtengan un resultado catastrófico en términos históricos pero bueno en comparación con el 28A. Si me tuviera que apostar una caña con pincho de tortilla diría que el PP ofrecerá a Pedro Sánchez su abstención en la investidura. Y sólo en la investidura. Y mantendría al PSOE en un gobierno frágil, aislado y paralizado, con los presupuestos de Montoro prorrogados sine die y teniendo que gestionar en esas condiciones la crisis catalana, el Brexit… y sobre todo los nubarrones económicos que asoman. Casado sólo tendría que esperar sentado a la descomposición del PSOE.

8.- Más País es el único partido que habría preferido seguir sin ningún escaño pero que hubiera un gobierno progresista. Incluso en términos de partido, lo que necesitábamos era tiempo para construir un partido verde y feminista, estructurado con democracia, participación y fraternidad y que frente a la política espasmódica se construya a fuego lento. Pero la irresponsabilidad de los partidos que podían haber formado gobierno nos hizo tomar una decisión que no nos convenía. Eso es lo que hay que hacer en política, eso es lo que tuvieron que haber hecho PSOE y UP: si los supuestos intereses de partido y los evidentes intereses de país chocan, hay que elegir los intereses de país. Y, a medio plazo, esos intereses suelen coincidir, como están comprobando PSOE y UP en las encuestas de estos días.

9.- Ante este panorama sigue siendo tan imprescindible como en abril votar. Un hundimiento de la participación es lo único que posibilitaría un gobierno del PP y Vox. Ya lo vimos en Andalucía. Puede que haya gente que piense que el PSOE lo hizo fenomenal negándose a todo acuerdo desde julio porque prefería elecciones. Quien lo piense, que vote al PSOE. Puede que haya gente que piense que Unidas Podemos volvió a acertar negándose a aceptar el gobierno de coalición que tenía en la mesa en julio. Quien lo piense, que vote a Unidas Podemos. Seguro que hay gente que piensa que ambos fueron unos irresponsables con su país y que tendrían ganas de quedarse en casa, que ya votaron pese a todo en abril… Quien lo piense, que vuelva a pensar qué pasará si todos somos tan irresponsables como fueron ellos. Si los mismos hacen lo mismo, no sucederá lo mismo, será mucho peor aún.

Homenajear a un familiar (criminal)

La salida del cadáver de Franco del Valle de los Caídos tuvo varias imágenes que representaban la derrota del criminal a manos de la democracia. Singularmente emocionante fue la del helicóptero dejando atrás la monumental cruz; y especialmente representativa la de los cuatro friquis lamentando a las puertas de Mingorrubio el fin de la humillación.

Fue una gran victoria de los demócratas cuyo único defecto es que llegó 80 tarde, como mínimo 44 dadas las circunstancias. Una victoria que debe ser la puerta que se abre a otros avances y que tiene muchísimas madres y padres: fundamentalmente de las víctimas y de los movimientos por la memoria que llevan años intentando adecentar nuestro país y cimentar nuestro futuro sobre la democracia y los derechos humanos.

Pedro Sánchez lo ha hecho bien, lo antes posible y sin aplazar lo urgente pese a tantos palos en la rueda; uno tiene la firme convicción de que el PSOE en sus más de 20 años de gobierno sólo ha avanzado significativamente en materia de memoria cuando ha tenido que gobernar de la mano de otros partidos progresistas (no lo hizo en sus mayorías absolutas ni en sus acuerdos con CiU y PNV). Por eso es tan ridículo el berrinche que representaron algunos (llegando incluso a la inexplicable petición de aplazamiento) en un día de fiesta para los demócratas. En vez de enfadarse deberían estar orgullosos, primero como demócratas y, también, después como padres y madres del acontecimiento histórico.

Sí hay un aspecto relevante de esos lamentos que deberían llevarnos a una humana reflexión que valga siempre. Los criminales, todos, tienen seres queridos. Casi siempre los quieren a pesar de sus crímenes. Algunas veces hasta el punto de defender sus crímenes. Pasa con Franco, el mayor asesino de la Historia de España, y pasa con otros asesinos dentro y fuera de España. A veces esas expresiones de afecto familiar al criminal se han enfrentadas incluso a reproches judiciales. Y debemos tener la suficiente fortaleza democrática y moral como para entenderlo, permitir que expresen sus sentimientos por mucho que desde el antagonismo nos repugnen. Siempre.

Todos los casos análogos son, además, en el contexto de una derrota: el entierro de Franco de 1975 fue la expresión de su victoria, el de 2109 la de su derrota. Como lo son los homenajes a terroristas muertos o excarcelados. Siempre representan la derrota. Y la grandeza de la democracia es también su humanidad. Han perdido, pero la democracia, a diferencia de los criminales, debe proteger la humanidad hasta de los inhumanos.

Que lloren los Franco pero que no nos vuelvan a quitar nunca más la sonrisa.

Hoy puede ser un gran día

A principios de julio del año pasado nos reunimos un grupo de unas cuarenta personas y nos fuimos al Valle de los Caídos. Nos acompañó Paco Ferrándiz, antropólogo y miembro de la comisión que en 2011 elevó un informe sobre qué hacer con el Valle de los Caídos (puedes leer el informe aquí, merece mucho la pena). Asistimos a la misa que celebran los monjes, un espectáculo anacrónico que explica por sí sólo el recinto.

En el recorrido estuvimos con Silvia Navarro. Su tío abuelo fue asesinado en Calatayud, su cuerpo arrojado a una fosa común. Cuando murió Franco y fueron a exhumar la fosa para enterrar a sus familiares se encontraron con que no quedaban más que unos cuantos huesos desperdigados, un cráneo… La dictadura se los había llevado sin el menor cuidado, sin siquiera llevarse los cuerpos enteros y había puesto los huesos de atrezzo en el mayor monumento de propaganda fascista que existe en el mundo. ¿Cuántos cuerpos hay allí secuestrados, rodeando al mayor culpable de tantísima muerte? Al pobre hombre cuyo cráneo dejaron tirado en la fosa de Calatayud no lo contaron, porque hicieron la contabilidad a ojo: tantos cráneos, tantos muertos. Como mínimo hay 33.833 cuerpos, la mayor fosa común de Europa, pero pueden ser bastantes más. A los franquistas que planificaron aquel horror se la sudaba. El abad del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, se niega a que Silvia Navarro y su familia puedan enterrar a su tío donde les dé la gana. Ochenta años después les seguimos permitiendo el secuestro de cadáveres de víctimas de un genocidio. El Estado estuvo llevando cuerpos al Valle de los Caídos hasta 1981. Sí, hasta 1981.

Durante aquella visita uno de los monjes (creo recordar que era el propio Santiago Cantera, pero no estoy seguro) explicaba a una familia que el Valle de los Caídos era un lugar de reconciliación. La cruz, les decía, es un símbolo universal de reconciliación entre enemigos porque son dos líneas que van en distintas direcciones pero se encuentran. Cuando vieron que estábamos escuchando la explicación nos pidieron que nos apartáramos, que se lo estaban explicando a ellos. Fue una preciosa metáfora del Valle de los Caídos: reconciliación y encuentro, pero quitaros de aquí, que es para nosotros, que es nuestro. Reconciliación con 34.000 víctimas arrojadas y abrazando al victimario, homenajeado. Reconciliación con una víctima por encima del resto, porque muertos hubo muchos pero protomártires sólo uno. Reconciliación a hostias o lo volvemos a hacer. Quitaos de ahí que nos estamos explicando a nosotros mismos que esto es reconciliarnos con vosotros.

Esta mañana, mientras se da el inaplazable primer paso (que lleva 44 años no pudiendo esperar ni un día más), registraremos una proposición para seguir avanzando: para someter el Valle de los Caídos a la lógica democrática y a la defensa de los Derechos Humanos, para reconocer y honrar a las víctimas del dictador, para que España mire al futuro diciendo que NUNCA MÁS.

Hoy puede ser un gran día para comenzar y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.

Las familias de Franco

En las últimas semanas hemos podido leer decenas de entrevistas a familiares de Franco. Sabemos su estado de ánimo, su indignación con el Estado democrático y con la Iglesia por no mantener el palio sobre el dictador. Sabemos que dicen que no tienen dinero para hacerse cargo del panteón familiar como están obligadas a hacer todas las familias, lo cual nos lleva a no saber cómo gestionan el inmenso patrimonio que han heredado por el robo a punta de pistola que sufrimos todos los españoles a manos del corrupto dictador.

No todo ha sido La Razón: también ha habido alguna entrevista en la que el familiar del asesino tenía que enfrentarse a preguntas hechas desde el sentido común democrático, pero no recuerdo haber encontrado una sola entrevista a un familiar de una persona desaparecida, de una asesinada, torturada, secuestrada por la dictadura. Es posible que se me haya escapado, pero no he visto ninguna entrevista a familiares de enterrados contra la voluntad familiar en el Valle de los Caídos ni, mucho menos, familiares de algún preso que tuviera que ir a construir en condiciones de esclavitud el monumento fascista. Que ellos también tienen sentimientos que, quizás, merecen ser contados con un poquito más de cariño.

Para que hubiera cierta equidistancia entre asesino y víctimas, por cada entrevista a la familia del dictador tendríamos que haber sido inundados con 140.000 entrevistas a familias de víctimas. Si lo limitamos al Valle de los Caídos, más de 34.000 familias (es imposible saber porque rellenaron la gran fosa común con cadáveres a granel, dejando partes de cuerpos en las fosas comunes de donde los sacaban en secreto, por ejemplo) podrían estar también contando sus sentimientos al ver a un asesino que murió en la cama salir por fin del mausoleo del que no dejan sacar a las víctimas de su guerra. Franco asesinó hasta octubre de 1975, no son sólo muertos de hace ochenta años: algunas víctimas son más recientes que víctimas del terrorismo a las que homenajeemos sin que nadie vomite que nos olvidemos de eso, que hace mucho tiempo.

De vez en cuando tenemos noticia de algún familiar de Hitler. Se han quitado todos el apellido: ellos no tienen culpa de los crímenes de su familiar pero desde luego lo que no tienen es orgullo. No sabemos que haya nietos de Mussolini, Pinochet o Pol Pot bailando en programas de la televisión pública y desahogándose en revistas del corazón: lo más parecido a eso lo hace el nieto de Kim Il-sung sin que el caso sea del todo equiparable.

Nos quejamos de que en el Valle de los Caídos no se explica qué ocurrió allí, qué fue el franquismo, cómo se construyó el mausoleo… Pero es que nos queda mucho para que incluso fuera del recinto franquista nos expliquemos, siquiera con neutralidad, que en España estamos con las víctimas, con la democracia y los derechos humanos y no con los dictadores genocidas.

Están exhumando a Berlanga

España tiene muchas cosas buenas, vanguardistas, divertidas, avanzadas. Pero nuestra extrema derecha… nuestra extrema derecha siempre ha sido una puta mierda. Asesinaban igual, pero mientras los fascismos europeos se rodeaban de una inteligencia moderna que avanzaba casi con belleza hacia el Mal, su versión hispánica era una cutrez, rancia e intelectualmente fofa que daba vergüenza ajena. Mientras los nazis hacían Olympia, los franquistas hacían Raza (reconvertida en El Espíritu de una Raza cuando la ultraderechita cobarde vio que sus socios perdían la II Guerra Mundial). Mientras en Europa tienen a Marine Le Pen aquí tenemos a Santiago Abascal. Ellos tenían a Carl Smith y Vilfredo Pareto y nosotros a Millán Astray. Por eso hasta para reírse de ellos había que tener el ingenio creativo de Charles Chaplin y Lubitsch y de lo nuestro nos reíamos con retratos costumbristas de Berlanga.

La exhumación de Franco está trayendo a la vista de todos los españoles el reducto de personajillos histriónicos que encarna hoy el franquismo. El pobre chico ese al que le han convencido de que es un ácido reportero nacional vistiéndose de monje para descerrajar la puerta de la Basílica del Valle de los Caídos bien podría haber sido un hermano bobo de José Luis López Vázquez en La Escopeta Nacional. La señora gritando «Queremos ir a misa», el legionario tripón desesperado porque no le dejan arrimar su estampa a la de «mi comandante», Rocío Monasterio pidiendo a Ayuso que le hagan una autopsia a Franco, aquella señora que paseaban por las tertulias porque había hecho una página de Facebook contra la exhumación de Franco, los monjes benedictinos atrincherándose a su business funerario…

Todo ese elenco patético es una muestra de en qué consiste hoy nuestro franquismo. Cuando dicen que repudiar la dictadura, reconocer a sus víctimas, construir una memoria propia de una democracia que se abraza a los derechos humanos… reabre heridas, tienen que añadir que sólo hiere a este reducto de personajillos casi conmovedores a los que podríamos ayudar a que superen el trance, pero que no parecen tener la altura histórica como para seguir deteniendo a un país.

De eso se tendría que dar cuenta de una vez nuestra derecha. ¿De verdad quieren exhibir que les molesta algo tan obvio, tan incipiente (tan insuficiente) como lo que va a suceder este jueves 44 años tarde? ¿No se da cuenta nuestra derecha de que tanto a España como a la propia derecha española le vendría muy bien (no ya por decencia: por mero cálculo) ponerse sin paliativos del lado de la democracia y los derechos humanos? ¿De verdad no echan cuentas para comprobar que sólo queda un puñado de cómicos histriones para los que la democracia reabra heridas? ¿Qué hemos hecho para tener esta birria de extrema derecha?

La llamada

En general es bastante absurdo dejarse arrastrar por la tentación electoralista cuando llevamos cinco años en campaña electoral permanente. La mejor baza electoral de Pedro Sánchez es la autoridad presidencial pero a golpe de frivolidad da mucha más impresión de permanente candidato electoral que de Presidente del Gobierno.

En general no le sería aconsejable el electoralismo, pero en particular es absolutamente intolerable que el Presidente del Gobierno no actúe como tal sino como candidato electoral ante lo que está pasando en Cataluña. Si actuar con cabeza, con sentido de Estado y con responsabilidad le quita votos, mala suerte: haber evitado unas elecciones sabiendo que justo antes tendríamos sentencia sobre el procés. Ya ha sido una gravísima irresponsabilidad llevarnos caprichosamente a ubicar esta crisis en medio de una campaña electoral como para encima cometer la segunda irresponsabilidad de jugar a la captación de votos en vez de ejercer de Presidente del Gobierno en busca de parches primero y soluciones cuanto antes.

No existe ninguna justificación razonable al paripé de Pedro Sánchez negándose a coger el teléfono a Torra. Da igual la opinión que uno tenga sobre Torra. Si el presidente legal de la Comunidad Autónoma en la que España tiene el principal conflicto político, institucional y de orden público actual llama al Presidente del Gobierno, éste tiene la obligación de coger el teléfono como mínimo para saber qué quiere. Como mínimo.

No cabe siquiera el recurso a una impostada dignidad. Uno comparte que Torra está siendo un presidente calamitoso; no es en ningún caso un disparate pedirle responsabilidad ante el camino suicida por el que van las movilizaciones catalanas. Pero ¿alguien se imagina que Moncloa rechazara, por ejemplo, una llamada de Donald Trump, Boris Johnson o Vladimir Putin (por no mencionar a la familia real saudí, por ejemplo) con cualquiera de los múltiples argumentos dignos que habría para rechazarla? Evidentemente el Presidente del Gobierno se pondría al habla y haría muy bien porque es su obligación. Rechazar la llamada de Torra no es un gesto de dignidad sino una muestra de arrogancia que nunca se habría hecho ante un poderoso mandatario internacional.

El gesto aznarizante de Pedro Sánchez cortando la vía de diálogo con Torra para poder aparecer firme y digno en campaña electoral es un símbolo perfecto de la irresponsabilidad en la que estamos inmersos. No tienen derecho, nadie, a dejar que arda el país por mucho que en elecciones cueste más llamar a los bomberos. Y mucho menos si estamos en elecciones porque decidieron que a ellos les venía muy bien.

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